A través de la Dirección General de Protección y Conservación de los Recursos Hídricos, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) comunicó a todos los productores de arroz de la cuenca del río Tebicuary que realizan extracción de las aguas del mencionado río para el riego de cultivos de arroz que ayer 30 de agosto del 2022, la cuenca alta del río Tebicuary ingresó en situación crítica, por lo que se suspende la extracción de agua del mencionado curso hídrico.
Indicaron que esto hasta tanto los caudales de la cuenca alta alcancen nuevamente los niveles óptimos de la resolución 511/16, por la cual se regula la extracción de agua por bombeo para el regadío de cultivo de arroz en la cuenca del río Tebicuary.
Recordaron que esta suspensión posee un alcance de cumplimiento en toda la cuenca alta. Esto quiere decir el cauce principal, sus afluentes y tributarios como fuentes primarias de agua, regulándose esta en el punto de aforo de la cuenca alta en Yuty.
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Así también, indicaron a los que extraen o captan agua de algún afluente del río Tebicuary que bajo ningún sentido, ni con DIA expedida por el Mades, podrán extraer agua más de lo que impone la resolución 511/16, por lo que el cese de captación es extensivo a todos los arroyos de la cuenca sin importar la tecnología utilizada. En caso de verificarse en un control la captación de agua para riego de arroz en un periodo de cese, será pasible de sumario administrativo.
Advirtieron que el Mades estará realizando controles en la mencionada zona para corroborar el cumplimiento del cese de bombeo. Por último, se recuerda a todos los productores de arroz que el monitoreo de los caudales en tiempo real se encuentra disponible haciendo clic en este enlace.
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Finalmente, resaltaron que esta regulación tiene como finalidad precautelar el mantenimiento de los caudales ecológicos para el sostenimiento ecosistémico, asegurar el suministro de agua para los fines del saneamiento doméstico y provisión de agua potable, además de los otros usos. En ese sentido, se recomienda que en este periodo se realicen las adecuaciones estructurales a los reservorios, buenas prácticas agrícolas como los trabajos de mejoramiento del suelo e implementar técnicas de aprovechamiento sostenible.
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Arrozales, ¿qué pasa con el agua después del riego?
El agua que utiliza el cultivo sigue distintas rutas, desde el retorno a los cauces hasta la evaporación y la reutilización, el Ing. Reinerio Franco explica cómo funciona este ciclo.
Un recurso que sigue circulando. El agua que ingresa a un arrozal no termina toda en el grano, una parte vuelve a los cauces, otra puede reutilizarse en parcelas aguas abajo y otra regresa a la atmósfera mediante la evaporación y la transpiración de las plantas.
“El agua continúa en el sistema”, explica el Dr. Ing. Agr. Reinerio Franco. Para comprender ese recorrido, señala la importancia de observar el funcionamiento de toda la cuenca, el territorio que alimenta un mismo sistema de ríos y arroyos.
Las lluvias abastecen directamente los cultivos y también los cauces y reservorios desde donde se capta el agua para riego. Bombas y canales la conducen hasta las parcelas, mientras las taipas, o camellones en curva de nivel, permiten mantener la lámina de inundación.
La baja permeabilidad del suelo, favorecida por las capas arcillosas, ayuda a retener el agua y limitar la infiltración profunda. “Después, el drenaje puede conducirla nuevamente a canales y cauces. Cuando se recircula dentro del establecimiento, disminuye la necesidad de captar agua nueva”, señaló el especialista.
¿Cuánta agua queda en el grano?. La diferencia entre el volumen utilizado para regar y el que acompaña a la cosecha permite dimensionar el proceso. Según los datos productivos aportados para este artículo, y tomando como referencia un 14 % de humedad del grano, el agua contenida en la cosecha equivale al 0,011 % del volumen total bombeado.
En términos relativos, por cada 100.000 litros bombeados, esa proporción representa 11 litros. El cálculo expresa la relación entre la humedad del grano y el volumen de riego del ejemplo, no la distribución completa del agua en el sistema. El resto del balance contempla el drenaje, la infiltración, los cambios temporales de almacenamiento y el retorno a la atmósfera. Estas vías deben analizarse sin contabilizar dos veces el mismo volumen, ya que el agua infiltrada que posteriormente llega a un río sigue siendo la misma.
Un filtro vivo con resultados medibles. De acuerdo con el ingeniero, el arrozal también puede contribuir a mejorar determinados componentes de la calidad del agua. Durante su circulación, algunas partículas se depositan, el suelo retiene ciertos compuestos y las plantas incorporan nutrientes. “El resultado depende de las condiciones del agua de entrada, el suelo y el manejo del cultivo”, resaltó.
Un experimento de dos años en Florida, publicado por Tootoonchi y colaboradores, registró una reducción media del 42 % en la concentración de fósforo total entre el agua de entrada y salida, sin aplicación de fertilizante fosforado. En el sur de Brasil, investigaciones de Reche y colaboradores también encontraron menores concentraciones de varios indicadores en el drenaje durante tres campañas agrícolas.
En Paraguay, Rojas y Díaz, de la FACEN de la UNA, estudiaron tres arrozales del Tebicuary entre 2011 y 2012. En las muestras analizadas no detectaron cipermetrina, imidacloprid ni carbaril.
Producción y biodiversidad. La Convención de Ramsar incluye los arrozales entre los humedales artificiales y reconoce su aporte como hábitat para aves acuáticas, peces, anfibios e insectos. “Con un manejo compatible con la biodiversidad, estos espacios pueden ofrecer alimento y refugio a distintas especies”, destacó Reinerio.
Franco plantea así una mirada integral sobre el recurso. “Aprovechar las lluvias, recircular el agua y coordinar las captaciones con la disponibilidad de los ríos son prácticas que contribuyen a una gestión más eficiente”, agregó. Al señalar que medir estos procesos permite comprender mejor la relación entre producción agrícola, calidad del agua y dinámica de las cuencas.
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Unos USD 15.175 millones se necesitan para cerrar brechas
Carencia en sectores clave como transporte, agua y saneamiento, electricidad y telecomunicaciones.
Paraguay requiere inversiones por USD 15.175 millones entre 2025 y 2030 para cerrar las brechas de infraestructura en sectores clave como transporte, agua y saneamiento, electricidad y telecomunicaciones. Así lo señala un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que advierte sobre las necesidades de recursos para mejorar la cobertura y la calidad de los servicios.
El sector transporte concentra la mayor demanda de inversión, con USD 6.170 millones, seguido de agua y saneamiento, con USD 4.194 millones. Por su parte, electricidad requiere USD 2.450 millones y telecomunicaciones, USD 2.361 millones. En conjunto, transporte y agua y saneamiento representan cerca del 68 % del monto total estimado.
Dentro del área de transporte, la infraestructura vial representa la mayor parte de los recursos necesarios, con USD 5.299 millones. Estas inversiones contemplan la ampliación, el mantenimiento y el reemplazo de estructuras existentes, con el objetivo de avanzar en las metas de acceso y calidad de los servicios.
DESAFÍOS PENDIENTES
El documento también destaca los desafíos pendientes en materia de cobertura de agua, ya que el acceso gestionado de manera segura alcanzaba el 64,4 % de la población paraguaya. En este contexto, el fortalecimiento de la infraestructura resulta fundamental para mejorar la conectividad y acompañar el desarrollo productivo.
En cuanto a las perspectivas fiscales, el estudio prevé una recuperación gradual de la inversión pública, cuya adquisición neta de activos no financieros pasaría del 1,6 % del producto interno bruto (PIB) en 2025 al 1,8 % en 2026.
Las estimaciones nacionales y regionales sitúan las necesidades de inversión en infraestructura entre el 4,6 % y el 6 % del PIB anual. Alcanzar estos niveles supone desafíos de financiamiento y asignación de recursos, por lo que el BID plantea priorizar proyectos, mejorar la eficiencia de la inversión pública y recurrir a mecanismos complementarios de financiamiento.
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El futuro incierto del jaguareté: la lucha por preservar al mayor felino de América en Paraguay
Verónica Giménez
vgimenez.comunica@gmail.com
El jaguareté, uno de los animales más representativos del patrimonio natural paraguayo, enfrenta un futuro incierto. La última estimación nacional difundida públicamente, correspondiente a 2017, situaba su población en Paraguay entre 600 y 800 ejemplares, una cifra que, casi una década después, sigue sin actualizarse, lo que impide determinar con precisión cuántos sobreviven actualmente en libertad y cómo evolucionó su población durante estos años.
Pese a las amenazas que enfrenta la especie, el Chaco paraguayo conserva extensiones de bosque que resultan fundamentales para su permanencia en estado silvestre. Así lo destacó el titular del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), Rolando De Barros Barreto, en entrevista con La Nación/Nación Nación Media. “Paraguay todavía conserva importantes extensiones de bosques, principalmente en el Chaco, que representan una oportunidad para asegurar la supervivencia del jaguareté”, sostuvo.
Mientras el Chaco se mantiene como el principal refugio de la especie, en la Región Oriental su presencia es mucho más reducida, aunque todavía existen registros de ejemplares silvestres en remanentes del Bosque Atlántico del Alto Paraná. Esta diferencia refleja las dificultades que enfrenta el jaguareté para conservar sus territorios en un país donde la transformación del paisaje reduce progresivamente sus espacios naturales.
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El Chaco, un refugio bajo amenaza
“No podemos hablar de una sola amenaza. La fragmentación de los bosques, la caza ilegal, la disminución de sus presas naturales y los conflictos con las actividades ganaderas son factores que afectan directamente la supervivencia del jaguareté”, señaló el ministro Rolando De Barros Barreto.
La reducción de su hábitat y los conflictos con la producción ganadera representan desafíos para la conservación de este felino, fundamental para el equilibrio de los ecosistemas. Ante esta situación, el Mades impulsa el proyecto Ñande Chaco, con acciones en la Reserva de la Biosfera del Chaco, que abarca más de 4,7 millones de hectáreas entre Alto Paraguay y Boquerón, orientadas a proteger áreas naturales, conservar corredores biológicos y promover la convivencia con las comunidades.
El ministro mencionó que estas acciones incluyen la protección de los hábitats, el monitoreo de la especie y la conservación de corredores biológicos que permiten conectar sus poblaciones. Este trabajo también desarrolla de manera coordinada con otras instituciones, entre ellas las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá. “El jaguareté no debe ser visto como un enemigo de la producción, sino como parte de la riqueza natural que tenemos la responsabilidad de proteger”, afirmó el entrevistado.
Caza ilegal y desafíos para su protección
Aunque Paraguay cuenta con la Ley N.º 5302/2014, de Conservación del Jaguareté, la caza ilegal y el tráfico de fauna silvestre continúan representando serias amenazas para la especie. El ministro recordó el rescate de un cachorro en Concepción, en agosto de 2025, ante indicios de un posible caso de tráfico ilegal, y advirtió que cualquier acción contra estos animales debe ser investigada y sancionada conforme a la legislación vigente.
Por su parte, Santiago Molina, coordinador del Centro de Investigación de Animales Silvestres de Itaipú (CIASI), manifestó que el tráfico ilegal del jaguareté se concentra principalmente en la comercialización de partes de su cuerpo, como dientes y pieles, más que en la captura y venta de ejemplares vivos. Según indicó, existe un mercado ilegal de estos productos que representa otra amenaza para la conservación de la especie.
El Mades también realiza monitoreos mediante cámaras trampa en áreas protegidas para registrar la presencia de ejemplares y sus movimientos. “Estos avances todavía no significan necesariamente que la población de jaguaretés esté aumentando. La recuperación de una especie requiere tiempo, seguimiento y resultados verificables”, expresó el ministro.
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Tekotopá: jaguaretés bajo protección
En Tekotopá Centro Ambiental, de Itaipú Binacional, cuatro jaguaretés reciben atención y cuidados especializados como parte de las acciones de conservación de la especie. Bota y Luna pueden ser observados por los visitantes del Sendero del Jaguareté, mientras que Kunu y Jerovia permanecen en un sector restringido al público.
El veterinario Santiago Molina, también integrante del equipo de Tekotopá, explicó a La Nación que cada ejemplar tiene una historia y un comportamiento particular. “Bota es súper tranquilo, y Luna es mucho más de carácter fuerte”, mencionó sobre los dos felinos que pueden observar los visitantes, a diferencia de Kunu y Jerovia, que permanecen en un sector cerrado al público y, al igual que Luna, fueron víctimas del tráfico ilegal.
Bota llegó desde un zoológico de Encarnación cuando era cachorro y lleva 14 años bajo cuidado profesional. Por su parte, Jerovia fue encontrado en Concepción con múltiples fracturas y heridas de bala, recibió tratamiento en el refugio Urutaú y posteriormente fue trasladado a Tekotopá, donde permanece bajo protección.
El especialista destacó que el Sendero del Jaguareté permite conocer de cerca a la especie y comprender la importancia de protegerla en su entorno natural. “Viendo a los jaguaretés, uno se da cuenta realmente de la magnificencia de la especie, de lo imponentes que son”, puntualizó.
¿Por qué no pueden regresar al bosque?
Los jaguaretés que nacen o crecen bajo cuidado humano tienen pocas posibilidades de regresar a su hábitat natural, debido a las dificultades para adaptarse a la vida silvestre y a la falta de territorios seguros donde puedan establecerse. Según mencionó el veterinario Santiago Molina, los parques nacionales tienen espacios limitados, donde ya habitan otros ejemplares, por lo que incorporar nuevos animales podría generar conflictos territoriales
En Tekotopá, los cuatro ejemplares reciben atención veterinaria, alimentación especializada y participan en programas de enriquecimiento ambiental que buscan estimular sus comportamientos naturales y favorecer su bienestar, mediante espacios acondicionados con plantas, árboles, troncos, rocas y diferentes alturas para explorar.
“Ponemos especias, como manzanilla o café, que den olores diferentes. A veces la comida la entregamos dentro de cajas o escondida en algún lugar, de tal manera que ellos tengan que buscar para poder comer”, relató el veterinario Molina, al destacar que estas actividades permiten ofrecer nuevas experiencias a los animales.
Conservar también significa educar
Más allá del cuidado de los animales, Tekotopá promueve la educación ambiental mediante el Sendero del Jaguareté, donde los visitantes pueden observar a Bota y Luna y conocer los desafíos que enfrenta la especie. El centro también participa, junto con el Mades y otras instituciones, en el Plan de Manejo del Jaguareté y desarrolla investigaciones vinculadas a su conservación y genética.
“No medimos el éxito de Tekotopá Centro Ambiental por la cantidad de animales, sino por el cuidado que les brindamos”, remarcó Molina, al resaltar que el bienestar de los ejemplares constituye una prioridad para la institución. Asimismo, subrayó que la protección del jaguareté también implica preservar una parte de la identidad paraguaya y advirtió que “con la desaparición de una especie tan importante, se llevaría también parte de la cultura con ella”.
Además de los cuatro jaguaretés, Tekotopá alberga otras especies de la fauna silvestre nativa del Paraguay, que reciben atención y cuidados especializados. A través de sus espacios de conservación y educación ambiental, el centro ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer la riqueza natural del Bosque Atlántico del Alto Paraná y reflexionar sobre la importancia de proteger su biodiversidad.
Ubicado en Hernandarias, Alto Paraná, Tekotopá Centro Ambiental recibe visitantes de martes a domingo, con entrada gratuita y reserva previa. Los interesados pueden agendar su recorrido a través del Portal de Visitantes de Itaipú o comunicarse a los teléfonos (061) 599 8040 y (061) 599 8094, para disfrutar de una experiencia que combina naturaleza, aprendizaje y conservación. Portal de Visitantes de Itaipú https://apps.itaipu.gov.py/PWAP/
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Veda pesquera: Mades fija inicio de restricciones para el 2 de noviembre
El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) emitió la Resolución N.º 511, mediante la cual establece oficialmente el periodo de veda pesquera 2026-2027 en todo el territorio nacional, abarcando las modalidades de pesca deportiva y comercial en cualquier cuerpo de agua.
De manera general, la prohibición regirá desde el 2 de noviembre y se extenderá hasta el 21 de diciembre de 2026 en los tramos fronterizos compartidos con la República Argentina, así como en los ríos, arroyos, lagos y lagunas interiores del país. Por otra parte, en las aguas compartidas con la República Federativa del Brasil, la restricción se prolongará hasta el 31 de enero de 2027, cumpliendo con los acuerdos binacionales para asegurar la sostenibilidad de las poblaciones ícticas.
Durante este lapso quedan terminantemente prohibidas la extracción, el transporte y la comercialización de productos pesqueros silvestres, además del uso de artes de pesca no autorizadas, buscando resguardar el ciclo biológico y reproductivo de las especies.
La normativa contempla excepciones exclusivas para la pesca de subsistencia practicada desde la ribera por moradores ribereños autorizados, con un límite diario de 5 kg de especies variadas, quedando prohibido el empleo de embarcaciones. Asimismo, los establecimientos comerciales que posean stock declarado dispondrán de un plazo perentorio de 10 días corridos para vender sus productos remanentes, mientras que la acuicultura habilitada mantendrá su comercialización regulada.