Por Armando Giménez Larrosa, armando.gimenez@nacionmedia.com.

El crecimiento económico de los últimos 4 años se desaceleró notoriamente, promediando una tasa de 1,5% anual, muy por debajo al promedio de expansión observado en la década anterior de alrededor del 4%. Dicha ralentización incorpora dos escenarios de contracción económica en 2019 y 2020 como consecuencia de factores climáticos y de la irrupción de la pandemia.

Así señaló la economista Patricia Goto, de la consultora CPA Ferrere, tras un análisis económico de los 4 años del Gobierno de turno. Sostuvo a La Nación que si bien son factores exógenos, no cabe duda de que la menor actividad económica representa una señal de alerta para la política económica, sobre todo mirando las perspectivas para el 2022, que apuntan nuevamente a un año recesivo.

Haciendo un análisis global, se puede concluir que la economía se encontró en una fase de estancamiento en dicho periodo producto de varios shocks que debilitaron la actividad de la mayor parte de los sectores productivos. Consultada respecto al papel fundamental del Gobierno ante el impacto general que provocó “la tormenta perfecta”, dijo que, en base a su estabilidad macroeconómica, pudo amortiguar los shocks que afectaron a la economía.

Leé más: Materia económica: lo bueno y lo malo en los cuatro años del Gobierno

“Puntualmente, una política fiscal expansiva a partir de una fuerte apuesta a la inversión en obra pública contribuyó al dinamismo de la construcción, el empleo y de las actividades conexas. Por el lado monetario, la estabilidad de precios observada en los años de crisis dio lugar a un perfil expansivo, donde las bajas tasas de interés y la mayor liquidez eran las herramientas para acometer la desaceleración económica”, especificó.

A nivel social, la pandemia obligó a las autoridades a tomar medidas excepcionales relacionadas a mecanismos de ayuda monetaria para la población vulnerable, considerando la escasa red de protección social. No obstante, el costo de dichas medidas se traduce en un desvío del equilibrio macro que representará un desafío complejo de revertir.

Debilidad

En cuanto a la consulta de debilidad económica, la especialista indicó que si bien el perfil macro sólido de Paraguay había permitido atender las crisis económicas recientes con vigorosidad y celeridad, es importante mencionar que las medidas fueron momentáneas para atender el problema coyuntural. Sin embargo, el escenario es más complejo, y más que ser un problema transitorio, la crisis ha exacerbado problemas estructurales de la economía local y ha dejado secuelas permanentes sobre la misma.

“En ese sentido, se requieren de acciones concretas y focalizadas en las debilidades. La pandemia debió tomarse como un punto de partida para atacar problemas como la alta informalidad, protección social, debilidad de las instituciones, ineficiencia del gasto público y otros que, si bien se ha establecido una agenda de reformas estructurales, la misma ha tenido escaso avance en su tratamiento, reflejando la falta de compromiso ante dichos desafíos”, agregó.

Leé más: Loma Plata: hay gran interés en los caballos de selección que se subastarán hoy en el remate criollo

Patricia Goto, economista de la consultora CPA Ferrere. Foto: Gentileza.

La deuda pública

Por otro lado, Goto indicó que la deuda pública es una herramienta que tienen los países para financiar determinados gastos cuando no existe ahorro público. Sus condiciones y forma de uso hacen de esta una herramienta eficiente o no.

“En el caso de Paraguay, considerando el perfil macroeconómico estable que le permite acceder a créditos a tasas ventajosas y, sumado a las necesidades en materia de infraestructura, se asume que el endeudamiento es beneficioso. Si observamos la evolución de la deuda pública en Paraguay, el tamaño de la misma no parece ser un problema, si lo comparamos con otras economías y con el umbral considerado saludable por la literatura económica. No obstante, la trayectoria de la misma sí precisa ser corregida”, dijo.

La velocidad de crecimiento de la deuda ha sido acelerada en los últimos años, por lo cual mantener el mismo ritmo representa un riesgo de insostenibilidad, sostuvo.

Política monetaria y fiscal

La especialista, en cuanto a la política fiscal y monetaria, mencionó que, como consecuencia de los escenarios recesivos, se observó un deterioro del perfil macroeconómico, al igual que la mayoría de las economías del mundo. Lo anterior representa un desafío sustancial hacia adelante.

Remarcó que el escenario actual, de alta inflación y déficit fiscal fuera del equilibrio, presiona a la política económica a tomar acciones contundentes y alineadas entre ambos frentes (fiscal y monetario) para la convergencia hacia el equilibrio macro, que además, deberá encontrar el fino equilibrio para que el perfil contractivo no afecte a la recuperación económica pospandemia. Otros factores que hacen más complejo este proceso se relacionan a la menor actividad económica en 2022 y al ciclo político, agregó.

PGN 2023

En cuando al proyecto de ley de Presupuesto General de la Nación (PGN) 2023, que será presentado próximamente, dijo que el propuesta se adecuó a los requerimientos al plan de convergencia fiscal establecido por las autoridades. Sin embargo, no cabe duda de las serias debilidades que poseen las cuentas públicas y sobre la cual se han tomado escasas acciones.

Puntualmente, un gasto público excesivamente rígido hace de que en general, las inversiones públicas sean tomadas como “variables de ajuste” para lograr la meta fiscal, a sabiendas de que esto posee un efecto negativo sobre la actividad económica. Otro punto de debilidad se relaciona con la ejecución del plan financiero que usualmente derivan en atrasos de pagos a proveedores que finalmente se traducen en ineficiencias para los sectores que proveen de bienes y servicios al Estado (constructoras, farmacéuticas, principalmente).

Te puede interesar: UIP y mipymes afirman que se debe trabajar en la elaboración de una verdadera política industrial

Dejanos tu comentario