Según informó la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), en la segunda quincena de julio se registraron caídas en los precios del maíz, trigo y la soja a pesar de que en junio se hablaba de una subida.
Hasta el 15 de julio el trigo se cotizó en US$ 288 por tonelada, lo cual representa una baja del 26% comparando los precios de mismo lapso del mes anterior. “Continúa la incertidumbre en el sector, dada la espera de los agentes con relación a que el USDA de a conocer los datos de cuánto se plantó en la primavera y lo que queda como stock de la cosecha del año pasado”, explicaron.
El maíz también bajó en un 18% con relación a junio y según el reporte del Departamento de Agricultura de los EE.UU (USDA) la calificación para la cosecha del grano en ese país también descendió. “Este hecho generó preocupaciones a medida que el cultivo llega a una fase clave de desarrollo”, indicaron.
En el caso de la soja se presentaron menores caídas con 14% menos respecto a los valores anteriores. Sin embargo, aunque llegó a precios de US$ 636,4 por tonelada en mayo, el escenario de la campaña 2021/22 no es muy alentador debido a que los norteamericanos proyectan una producción de 120,7 millones de toneladas con lo cual los precios podrían continuar disminuyendo si se cumplen las estimaciones.
Cumbre del Mercosur
Destacaron que con la finalización de una nueva Cumbre del Mercosur se dieron dos anuncios importantes referentes al acuerdo de libre comercio con Singapur que se convierte en el primero del bloque con un país asiático y la reducción del Arancel Externo Común (AEC) en 10%.
Con esto los costos de importación de unos 8.000 productos podrán ser menores, indicaron. Y entre los principales beneficiados se destaca al sector agrícola que podría obtener mejores costos en insumos químicos como los fertilizantes.
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El complejo sojero sumó ingresos por alrededor de USD 23.000 millones en 6 años
Sin dudas que la soja y la industria a su alrededor son motores fundamentales de la economía local, en términos de captación de ingresos por exportaciones e inversiones. De acuerdo con los datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Cereales y Oleaginosas (Cappro), son casi USD 23.000 millones los generados por los envíos del producto agrícola en estado natural y sus derivados.
La cifra mencionada corresponde a la suma de las divisas generadas por exportaciones entre los años 2020 y 2025, significando una variación de entre el 30 % y 40 %, del total generado por todas las exportaciones de Paraguay, posicionado al rubro sojero como el principal complejo de envíos a nivel local, con una incidencia de gran preponderancia en la balanza comercial y en la estabilidad macroeconómica.
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En el reciente reporte de comercio exterior a mayo, el Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la soja sigue teniendo un excelente desempeño, ya que los envíos alcanzaron USD 1.941,9 millones, lo que representa un incremento de 48,4 %, con respecto al acumulado de los primeros cinco meses del año pasado. En cuanto al aceite de soja, se puede ver que sumó ventas al exterior por USD 279,4 millones, lo indica una expansión de 25,5 %. Por otro lado, la harina de soja llegó a USD 270,9 millones, es decir, un aumento de 16,9 %.
Industria
La agroindustria en el septenio ingresó al país divisas por valor de más de USD 7.397,87 millones, que en términos porcentuales significa 32,25 % del complejo soja. En ese sentido, se agrega que la inversión acumulada en la agroindustria refleja un proceso sostenido de crecimiento. Se estima que el sector ha superado los USD 1.000 millones en inversiones, considerando plantas industriales, infraestructura logística, puertos y tecnología.
Este proceso incluye desarrollos recientes de gran envergadura, como la planta de Pioneros del Chaco, que ha contribuido a ampliar la capacidad instalada y fortalecer el perfil industrial del país en 4,77 millones de toneladas por año.
La agroindustria genera, además, beneficios adicionales que potencian el desarrollo económico: promueve la transferencia de tecnología, impulsa la capacitación de capital humano, fomenta la formalización de la economía y fortalece las cadenas de valor a nivel local y regional.
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Lluvias fortalecen los cultivos y mejoran las perspectivas para la próxima campaña
Las lluvias generalizadas benefician a los cultivos en desarrollo y a la recarga de humedad en los suelos, sin embargo también empieza a generar dificultades para la cosecha de los cultivos en etapa final, según informó la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Aunque el escenario de avances es diferente a nivel país, las precipitaciones registradas en los últimos días en distintas zonas productivas contribuyen a la recarga de humedad en los suelos.
“Las lluvias registradas en las regiones agrícolas permiten recomponer la humedad del suelo y favorecen el desarrollo de los cultivos de invierno, mientras continúan las tareas de cierre de la campaña de soja zafriña y maíz zafriña y se preparan las próximas etapas de producción”, explicaron.
Con relación al maíz, se señaló que si bien la cosecha aún no comenzó algunos productores ya iniciaron las labores de ensilaje de planta entera y posteriormente avanzarán con el ensilaje de grano húmedo. La cosecha de grano se prevé para fines de junio e inicios de julio.
Si bien los rendimientos de la soja zafriña podrían ser en general inferiores a los esperados, indicaron que se destaca la calidad obtenida, lo que permite disponer de semillas de buena calidad con miras a la campaña 2026/2027.
Respecto a los cultivos de invierno, la siembra de trigo inició en mayo y avanza con una buena implantación. “La secuencia entre la cosecha de soja y la siembra del cereal se realiza prácticamente de manera inmediata. Algunos lotes continúan con un desarrollo más tardío y que también se trabaja con avena para abono verde”, aseguró el informe.
En departamentos como San Pedro las labores de cosecha se encuentran detenidas debido a las lluvias constantes. Sin embargo, la UGP destacó que existe una importante superficie de chía en crecimiento en la zona. A su vez, Caaguazú tuvo acumulados de alrededor de 40 milímetros, lo que está ayudando a la chía, esperando una cosecha que se realizaría dentro de aproximadamente un mes.
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El Chaco impulsa la zafra
En el mes de mayo, la estimación de la zafra principal de soja se elevó a 10,94 millones de toneladas, considerando además una zafriña de 1,40 millones de toneladas, por lo tanto la producción total paraguaya de soja para este ciclo 2025/26 se situó en 12,34 millones de toneladas.
Esto, debido a la producción en el Chaco, que pasó de 150 mil a casi 157 mil hectáreas. Sumado al incremento de la productividad en la región chaqueña, la producción esperada aumentó de 331 mil toneladas a más de 376 mil toneladas.
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Sector sojero: precios mejoraron impulsados por el aceite y el biodiésel
La mejora en las cotizaciones de la soja está vinculada a factores externos relacionados con el conflicto en Medio Oriente, indicó el director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Hugo Pastore. Señaló que las tensiones en esa región impulsaron una suba en los precios internacionales del petróleo, lo que repercutió directamente en el mercado de los biocombustibles.
“En parte esto tiene relación con el conflicto de Oriente Medio, que hizo subir tanto los precios de petróleo y eso en consecuencia hace que el biodiésel también sea más competitivo y eso hizo subir el precio del aceite, entonces al subir el precio del aceite, eso estira también al valor del grano el aceite de soja”, mencionó en contacto con La Nación/Nación Media.
Según detalló, el encarecimiento aumenta la competitividad del biodiésel frente a otros combustibles, generando una mayor demanda de materias primas vinculadas a su producción. En ese contexto, el aceite de soja ganó valor en los mercados internacionales, y debido a la estrecha relación existente entre ambos productos, también se produjo un impacto sobre el precio del grano.
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No obstante, comentó que posteriormente algunos fondos de inversión aprovecharon la suba para concretar ganancias, vendiendo parte de sus posiciones en el mercado. Esta situación generó una corrección en los precios, que registraron un leve retroceso en los últimos días.
“Hay mucha relación con lo que es el conflicto en Oriente Medio, suba de los precios de petróleo, mayor competitividad del biodiésel y el biodiesel hace que suba el aceite”, detalló en un contexto de precios favorables para los productores, quienes actualmente reciben alrededor de USD 370 por tonelada, por encima del promedio de USD 340 por tonelada observado en los últimos tres años.
Según el más reciente informe de StoneX, las operaciones de soja disponible mantuvieron un importante dinamismo durante el mes de mayo, impulsando el volumen comercializado hasta alcanzar el 86 % de la producción. Este nivel se ubicó por encima del promedio registrado en los últimos años y cobró especial relevancia considerando el tamaño de la cosecha actual.
Pastore enfatizó que aunque las cotizaciones mejoraron en las últimas semanas, todavía no se puede hablar de precios excepcionalmente “buenos” y recomendó a los productores mantenerse atentos a las noticias y a los movimientos del mercado. Agregó que el panorama para la próxima zafra se presenta desafiante, marcado por la incertidumbre y por costos de producción que seguirán siendo elevados.
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Batata morada vuelve a cultivarse en Caaguazú y apunta al mercado local
Unas 10 familias indígenas Mbya Guaraní del departamento de Caaguazú retomaron el cultivo de la batata morada o Jety Karau, una variedad nativa ancestral que forma parte de la alimentación tradicional de estas comunidades y que actualmente busca recuperar espacio tanto en el consumo cotidiano como en el mercado nacional. Como parte de estas iniciativas de recuperación de cultivos tradicionales, las comunidades también impulsan el cultivo de maíz morado.
Existe un renovado interés en torno a esta variedad de batata, considerada de alto valor nutricional y utilizada en la alimentación, explicó Jarýi Sara Benítez, quien vive y trabaja en la mencionada comunidad, en conversación con La Nación/Nación Media.
Benítez señaló que el Jety Karau fue perdiendo presencia con el paso del tiempo debido al reemplazo por otros cultivos y alimentos. Indicó que el proceso de recuperación de semillas llevó tiempo y que actualmente unas 10 familias indígenas ya lo producen.
“Es un cultivo ancestral. Solo que con el tiempo ha ido desapareciendo al ser reemplazado por otro tipo de cultivos o alimentos. Recuperar la semilla llevó su tiempo y hoy día unas 10 familias indígenas ya lo están produciendo con mucho entusiasmo, esperamos que el interés aumente y con ella el área de siembra”, expresó.
Uso alimentario y propiedades tradicionales
Explicó que las mujeres gestantes la consumen asada bajo cenizas con el objetivo de aumentar la leche materna, mientras que personas con diabetes la consumen cocinada al vapor y enfriada. Asimismo, indicó que las hojas son utilizadas para aplacar la acidez estomacal.
Añadió que su uso culinario es amplio y puede consumirse hervida, al vapor, asada, con miel, en dulces, salsas o en preparaciones como ñoquis.
“Es un alimento muy completo y ha sostenido por generaciones los hogares indígenas. Las comunidades sienten la necesidad de recuperar su patrimonio alimentario autóctono y esta es una de las iniciativas”, manifestó.
Primeras experiencias de comercialización
En cuanto a la comercialización, Benítez indicó que actualmente el objetivo principal es reincorporar el Jety Karau a la alimentación cotidiana de las familias indígenas, al tiempo de fortalecer una producción con capacidad para generar excedentes destinados a la venta.
“De momento buscamos que las familias de las comunidades lo vuelvan a incluir en su alimentación cotidiana y apuntamos a producir con capacidad para excedente y comercializarlo. Estamos haciendo una primera experiencia con la confitería Karu que incluye en su menú como ñoquis. El único modo de volver sostenible algo es haciendo que a la sociedad le guste, agrade y convenga”, dijo.
Disminución de superficies cultivadas
Según el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), la baja productividad y la escasa información del cultivo son algunas de las causas de la disminución de las superficies sembradas y de su rendimiento.
De acuerdo con datos del Censo Agropecuario Nacional 2022, comparados con los del Censo Agropecuario Nacional 2008, la superficie cultivada de batata ronda entre 20.000 y 25.000 hectáreas aproximadamente.
Benítez señaló además que no existen políticas de protección o recuperación de especies agrícolas alimentarias y mencionó que situaciones similares afectan a variedades de mandioca y maíz utilizadas tradicionalmente en el país.
“Las variedades de mandioca, que al tener unas 60 variedades hoy día no sobrepasan ni seis las variedades que se conocen y usan. Los maíces han corrido con la misma suerte. Y así, el verdadero patrimonio sostén de la esencia identitaria del Paraguay va desapareciendo lentamente”, afirmó.