Emblemas privados bajan precios de sus combustibles entre G. 300 y G. 500
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El sector privado finalmente aplicará la reducción en el precio de los combustibles. Esto, tras haberse derogado el subsidio que permitía solo a la estatal Petropar comercializar los carburantes a menor precio del mercado.
Hay que mencionar que los emblemas privados se mostraron en contra de dicho subsidio, pues generaba una competencia desleal, dejando pérdidas cuantiosas a este sector que dejó de vender en gran proporción a diferencia de su competidor, que incrementó las ventas durante lo que duró el beneficio.
Ya hoy, desde los emblemas privados anunciaron una reducción en los precios de algunos combustibles, cuya baja iría desde G. 300, algunos G. 400 y otros G. 500 por litro, incluso, según el representante del sector Víctor Yambay.
“Tengo entendido que todos los emblemas ya se sumaron a la medida de bajar sus precios entre G. 300 y G. 500. Nosotros estamos con ganas de aportar nuestro grano de arena para que esta situación sea más tratable”, expresó Yambay en contacto con el programa “Así son las cosas”, transmitido por Universo 970 AM-Nación Media.
Sector tuvo muchas pérdidas
Los emblemas habían mencionado en reiteradas ocasiones que algunas estaciones registraron pérdidas de entre 40% y 50%, lo que perjudicó a toda la cadena, pues el sector con más de 2.200 estaciones de servicio que emplean de 12 a 18 personas cada una se vio obligado incluso a reducir los horarios.
El sector privado de combustibles también señaló que la estatal ya comercializaba sus carburantes por debajo del valor real antes del subsidio, y con esa medida llegaron a vender hasta G. 2.500 más barato por litro en ciertos tipos de carburantes, por lo que se volvió imposible la competencia.
En contrapartida, un grupo de camioneros de variados gremios se encuentra realizando una serie de movilizaciones en al menos ocho departamentos del país, apostados a los costados de las rutas en reclamo a la suba de precio en los emblemas de la estatal, lo que hace presumir que pretenden volver a incidir en alguna medida o toma de decisiones del Gobierno.
Suba de combustibles presiona precios e implica mayor cuidado de las finanzas personales
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La educación financiera se posiciona como un factor determinante para la estabilidad económica de los hogares, en un contexto de presión sobre el costo de vida, señaló el economista Carlos Pereira, quien destacó la importancia de no gastar por encima de los ingresos y de incorporar hábitos de administración e inversión.
Indicó que el nivel de ingresos no garantiza una mejora en la calidad de vida si no existe disciplina financiera. En una entrevista en la 780 AM, ejemplificó que una persona con ingresos de G. 2.500.000 no puede sostener gastos superiores, y advirtió que incluso quienes perciben G. 20 millones pueden enfrentar dificultades si no mantienen control sobre sus finanzas.
Por su parte, el economista Rodrigo Ibarrola advirtió que el aumento de los precios de los combustibles, está generando un impacto directo en el costo de vida. Explicó que los combustibles, al tratarse de un commodity con precios regulados a nivel internacional, limitan la posibilidad de aplicar medidas locales para contener su efecto inflacionario. En este contexto, señaló que Petropar cuenta con cierto margen para amortiguar los aumentos, aunque no de forma sostenida.
El encarecimiento de los combustibles repercute en toda la cadena de comercialización, desde el traslado de la producción hasta su llegada al consumidor final, lo que eleva los precios de la canasta básica. Además, afecta al sector productivo, que debe asumir mayores costos en insumos importados y logística.
Según Ibarrola, este escenario podría derivar en una reducción del consumo, lo que a su vez impactaría en los niveles de producción y en la recaudación. De esta manera, ambos especialistas coincidieron en que el contexto actual exige mayor previsión, tanto en la gestión de las finanzas personales como en el análisis de los factores que inciden en la dinámica económica.
Suba de combustibles presiona la inflación y recorta márgenes en la producción, según economista
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La reciente suba de los combustibles impacta en la economía local, precisamente en la inflación y en la estructura de costos de distintos sectores. Así lo explicó la economista, Martha Coronel, en conversación con La Nación/Nación Media, al analizar las consecuencias del encarecimiento del petróleo en un país altamente dependiente de la importación de hidrocarburos.
Según detalló, en marzo los precios registraron un aumento general del 0,8 %, de los cuales 0,7 puntos porcentuales estuvieron explicados directamente por el ajuste en combustibles. “Ya estamos viendo el impacto, y todavía podríamos esperar algunos efectos adicionales en los próximos meses”, advirtió.
Martha Coronel, economista. Foto: Archivo
Efecto rezagado y presión inflacionaria
Coronel explicó que el impacto no es inmediato debido a los tiempos de importación. El combustible adquirido tras el inicio del conflicto en Medio Oriente, que elevó el precio del petróleo, comienza a llegar semanas después, lo que genera ajustes escalonados.
Actualmente, el precio internacional del petróleo se mantiene por encima del nivel registrado tres meses atrás, lo que anticipa nuevas presiones, aunque posiblemente de menor magnitud.
“Todavía cabe esperar algún ajuste adicional más adelante, dependiendo de cómo evolucione el conflicto”, señaló.
Impacto en transporte y costos productivos
Uno de los principales canales de transmisión es el transporte. El aumento del combustible encarece la logística interna, afectando a toda la cadena productiva. “El transporte va a tener costos mayores y eso impacta directamente en los precios y en la estructura de costos de las empresas”, indicó.
Este escenario obliga a los distintos actores económicos a renegociar márgenes y ajustar operaciones, en un contexto donde el consumidor también muestra mayor cautela.
El impacto también alcanza al sector exportador, especialmente en productos como la soja, donde Paraguay actúa como tomador de precios internacionales. Coronel explicó que el precio de exportación se fija en mercados como Chicago, por lo que el aumento de costos logísticos no puede trasladarse fácilmente al comprador externo.
Si bien los grandes productores podrían absorber parte del impacto, los pequeños enfrentan mayores limitaciones, lo que podría afectar su rentabilidad.
“El precio ya está dado. Entonces, los mayores costos de transporte, almacenamiento y logística terminan reduciendo el margen del productor”, afirmó. Foto: Archivo
Crecimiento se mantiene, pero con presión en costos
A pesar de este contexto, la economista señaló que el crecimiento económico del país no sufriría grandes variaciones, impulsado por el buen desempeño del sector agrícola.
Con una producción proyectada de alrededor de 12 millones de toneladas de soja, el Producto Interno Bruto (PIB) podría mantenerse en torno al 4 % o 4,5 %. Sin embargo, aclaró que este crecimiento refleja niveles de producción, no necesariamente la rentabilidad. “El impacto del combustible se va a sentir más en los costos que en el volumen de producción”, precisó.
Aumenta la inflación en Argentina y el gobierno apunta al impacto de la guerra
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Argentina registró una inflación mensual de 3,4 % en marzo, su nivel más alto del último año según datos oficiales, un resultado que el gobierno atribuyó al aumento global en el precio de los combustibles por la guerra en Medio Oriente.
El dato de marzo se vio impulsado por el transporte y gastos estacionales como la educación, según el instituto nacional de estadísticas Indec.
“En el mes se registró un impacto significativo de la guerra en Medio Oriente, en línea con los efectos registrados en otros países”, escribió en X el ministro de Economía, Luis Caputo, al citar aumentos “de 9 % en combustibles, 24 % en pasajes de avión de cabotaje y de 22 % en transporte interurbano”.
Citando este tuit, el presidente Javier Milei admitió en un mensaje en X que “el dato es malo”, pero agregó que hay “elementos duros” que “permiten explicar lo que ha pasado y especialmente esperar que a futuro la inflación regrese a su sendero decreciente”.
Durante el mandato de Milei la inflación anual bajó de 117 % en 2024 a 31 % en 2025, pero el proceso se detuvo en abril del año pasado, cuando el índice cambió de tendencia.
En los últimos 12 meses a marzo la inflación alcanzó el 32,6 %. En tanto, en lo que va del año, el aumento de precios redondea el 9,4 %.
Caputo había dicho el martes que “la inflación va a tener certificado de desaparición”, al disertar en un evento organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
En otros apartados, las cifras son menos favorables.
La industria acusó en febrero una caída de actividad del 8,6 % interanual y la informalidad laboral alcanzó el 43 % en el cuarto trimestre de 2025, también según el Indec.
El tipo de cambio con un peso elevado frente al dólar (1.385 pesos por billete verde al cambio oficial) favorece las importaciones que el gobierno estimuló con políticas de desregulación.
La avalancha de importaciones, principalmente provenientes de China, ayudó a abaratar los precios pero también tuvo un fuerte impacto en el aparato productivo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostuvo este martes que Argentina moderará su crecimiento de 2025 (4,4 %) y se situará en 3,5 % este año y 4 % el año que viene, en buena parte a causa de la ralentización de la actividad económica en el segundo semestre de 2025.
El organismo internacional también espera que el proceso de desinflación continúe en Argentina, pero de manera “un poco más gradual” de lo que estaba previsto. El FMI había ubicado la expectativa de inflación para este año en 16,4 % y la elevó casi al doble (30,4 %).
El CEO de FDI, Mariano Sardáns, advierte que el alza del crudo beneficia a Brasil y Argentina, mientras Paraguay puede enfrentar presiones en logística e importaciones. Foto: Ilustrativa
Paraguay, entre oportunidades y riesgos ante el nuevo escenario energético global
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El actual shock de oferta en el mercado petrolero, con el Brent en torno a USD 110-115 por barril y riesgos de prolongación por el conflicto en el estrecho de Ormuz, está redibujando el equilibrio económico en América Latina. Según Mariano Sardáns, CEO de la gerencia de patrimonios FDI, Brasil y Argentina emergen como los principales ganadores, mientras Paraguay se ubica en una posición intermedia con vulnerabilidades claras.
En conversación con La Nación/Nación Media, Sardáns explicó que los países productores netos de energía capitalizan directamente el alza del crudo. Brasil, con una producción estimada entre 4,0 y 4,2 millones de barriles diarios en 2026, ya registra un superávit energético equivalente a cerca del 1,1 % de su PIB, mientras que cada incremento de USD 10 en el precio del petróleo le genera unos USD 4.000 millones adicionales.
Argentina, por su parte, consolidó su transformación energética con Vaca Muerta, alcanzando una producción de 810.000 barriles diarios y proyectando un superávit energético de entre USD 10.000 y USD 14.000 millones este año.
“Ambos países pasaron de ser vulnerables a convertirse en generadores netos de dólares en la región”, sostuvo Sardáns, al destacar que el ingreso adicional por exportaciones energéticas compensa con holgura los mayores costos en insumos agrícolas.
Suba del crudo podría presionar al agro paraguayo y encarecer la logística de exportación. Foto: Archivo
Para Paraguay, el escenario es más complejo. Si bien cuenta con ventajas estructurales, como generación eléctrica 100 % renovable a partir de Itaipú y Yacyretá, estabilidad cambiaria y un sector agrícola competitivo, su alta dependencia de combustibles importados lo expone a un impacto negativo en costos.
El país enfrenta un encarecimiento significativo en la importación de diésel y naftas, sumado a un aumento de los costos logísticos por su condición de país sin litoral. Según Sardáns, esto podría traducirse en incrementos de entre 15 % y 25 % en fletes fluviales y terrestres, afectando directamente la competitividad de las exportaciones, especialmente de soja y maíz, que representan más del 60 % de los envíos.
A esto se suma el encarecimiento de fertilizantes y maquinaria agrícola, lo que presiona los márgenes del sector productivo. “El impacto neto para Paraguay puede ser negativo, con inflación importada y pérdida de competitividad”, indicó, citando estimaciones de firmas internacionales.
No obstante, el analista destacó que el país mantiene “colchones” relevantes. Entre ellos, el récord proyectado de producción de soja, con 11,5 millones de toneladas en la campaña 2025/26, que podría beneficiarse de precios internacionales más altos. También resaltó la estabilidad del guaraní, considerado la moneda más estable de América Latina en 2025, con reservas internacionales cercanas al 22% del PIB.
En este contexto, Sardáns planteó una hoja de ruta para mitigar el impacto si el shock se prolonga. Entre las medidas prioritarias mencionó subsidios temporales focalizados a combustibles, reducción de impuestos, diversificación de proveedores mediante acuerdos con Argentina o Brasil, y el fortalecimiento de reservas estratégicas.
Paraguay se halla entre el impulso del agro y el freno de los combustibles caros. Foto: Archivo
Asimismo, subrayó la necesidad de impulsar eficiencia en el agro mediante financiamiento a tecnologías de menor consumo energético, así como acelerar el aprovechamiento de la energía de Itaipú para proyectos industriales y de exportación.
“El desafío es proteger al agro, que es el principal generador de divisas, sin comprometer la estabilidad macroeconómica”, afirmó.
En términos regionales, el análisis concluye que Paraguay se posiciona mejor que los importadores puros de energía, pero por detrás de Brasil y Argentina, que hoy capitalizan plenamente el ciclo alcista del petróleo. La duración del shock será determinante, ya que si se extiende más allá de seis meses, advierte Sardáns, el país deberá actuar con rapidez para evitar que la inflación y los costos erosionen su actual estabilidad económica.