Ganar más no garantiza tranquilidad financiera. El verdadero error, sostiene la economista Gloria Ayala Person, es tomar decisiones con un dinero que todavía tiene otros destinos: ahorro, inversión e impuestos.
Hay una frase que se repite cada vez más entre profesionales de altos ingresos: “Gano más que antes, pero sigo sintiendo que no me alcanza”. A primera vista parece una contradicción. Si los ingresos crecieron, ¿por qué la tranquilidad financiera no llegó con ellos?
La respuesta, según la economista y experta en educación financiera Gloria Ayala Person, está en un error de cálculo que muchas personas cometen sin darse cuenta cuando toman decisiones sobre un dinero que, en realidad, nunca estuvo completamente disponible.
“¿Y si te dijera que probablemente estás calculando mal cuánto realmente podés gastar cada mes?”, plantea la especialista dejando entrever que el problema no siempre es cuánto dinero entra sino creer que todo lo que entra puede gastarse.
Para graficar mejor la idea, Gloria expuso el caso del profesional que gana G. 30 millones y sigue viviendo al límite. “Imaginemos a un gerente que recibe un ingreso mensual de G. 30 millones. Con ese número toma decisiones como la compra de una vivienda con una cuota elevada; financiar un vehículo nuevo; aumentar sus gastos familiares; incorporar nuevos compromisos porque siente que tiene capacidad. Pero hay una pregunta que pocas veces se hace: ¿Esos G. 30 millones son realmente su dinero disponible? Antes de gastar, debería separar recursos para su futuro, sus objetivos y sus obligaciones”, reflexionó.
Agregó que con frecuencia encuentra este escenario en la realidad financiera de directores, gerentes, empresarios y profesionales independientes, que generan buenos ingresos, pero que, aun así, sienten que el dinero nunca alcanza y, además, dependen de seguir trabajando con el mismo ritmo para mantener su estilo de vida.
El error de vivir como si todo el ingreso fuera tuyo. Según la especialista, uno de los principales problemas está en mirar solamente el ingreso nominal. “El problema, muchas veces, no está en cuánto ganan. Está en desde qué número toman sus decisiones”, afirmó.
Muchas personas observan el monto de su salario o facturación y desde ahí calculan cuánto pueden gastar o cuánto pueden endeudarse. Pero ese número todavía no contempla algo fundamental: el futuro.
Sobre este último punto, Gloria plantea que antes de pensar en gastos debería existir una separación inicial: 10% para construir jubilación e inversiones, 10% para metas personales y proyectos de vida, 15% para impuestos, cargas sociales y compromisos obligatorios.
“Recién después de esas deducciones aparece tu Ingreso Neto o Real. Ese monto representa tu verdadero 100% para hacer frente a tus gastos del mes”, explicó.
La trampa del estilo de vida creciente. Uno de los mayores riesgos aparece cuando los ingresos aumentan, pero también aumentan los compromisos.
Un profesional puede pasar de ganar G. 10 millones a G. 25 millones y, en lugar de construir patrimonio, elevar automáticamente su nivel de consumo. Así, por ejemplo, antes tenía un vehículo usado, una vivienda más económica, menos gastos fijos y, ahora, un vehículo premium, cuotas más altas, más obligaciones mensuales. El ingreso creció, pero la dependencia también.
La pregunta clave deja de ser ¿Cuánto gano? Y pasa a ser: ¿Cuánto de lo que gano está construyendo mi futuro?
La deuda, una alerta antes del problema. Para la economista, otro error frecuente es calcular la capacidad de endeudamiento sobre el ingreso equivocado. “Error fatal: asumir capacidad de pago para deudas del 32 % de su ingreso nominal. Ese porcentaje es muy elevado y además debería calcularse sobre el Ingreso Neto o Real”, advirtió.
La especialista comparó esta situación con una señal médica. “Me gusta compararlo con un análisis de sangre. Tener una glucosa de 130 mg/dL no significa que la persona ya tenga una complicación grave, pero sí es una señal de alerta que exige cambios antes de que aparezcan consecuencias mayores”, indicó.
En las finanzas ocurre algo similar. Un nivel elevado de deuda quizás no genera una crisis inmediata, pero reduce la capacidad de responder ante imprevistos, oportunidades o cambios en los ingresos.
El verdadero indicador del éxito financiero. La meta no debería ser solamente ganar más, sino lograr que una parte creciente de esos ingresos deje de financiar únicamente el presente y empiece a construir el futuro.
“La paz financiera no comienza cuando ganamos más. Empieza cuando aprendemos a administrar correctamente el dinero que realmente tenemos disponible”, concluyó.