Considerando que el aumento del salario mínimo no es una solución efectiva contra el problema de la inflación, el especialista en empleo Enrique López Arce dijo que antes de que se suba anualmente el salario por la Ley 5.764/2016 hay que recordar que antes de eso, el salario subía después de huelgas generales, lo cual generaba un problema, se paraba el país, en algunos casos incluso había violencia.
“Esta ley vino para intentar solucionar eso y efectivamente lo solucionó, ya no tenemos tantas huelgas generales como antes había. Pero la situación actual tampoco es la óptima porque nosotros subimos el salario sobre inflación pasada”, mencionó en comunicación con la 1000 AM. Refirió que el reajuste salarial beneficiará solo a un grupo de unas 400.000 personas, mientras que la suba de productos de la canasta básica familiar tendrá su impacto en la población en general.
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“En situaciones como la nuestra, donde tenemos una inflación muy alta, cuando subimos el salario lo que hacemos es ponerle más presión a esa inflación y evidentemente sube más. No funciona, no es una solución”, explicó. “Si miramos, el año pasado, subimos 4.4 el salario mínimo y la canasta se disparó a 6 y hasta 11, depende del producto. Subimos un monto el salario mínimo que no afecta a todos, afecta a 400.000 personas que son las que ganan el salario mínimo, pero la suba es para todos”.
López Arce señaló que se deben buscar alternativas. “Si subimos x y la canasta se dispara 2x, entonces no está contento el empresario porque dice cómo van a subir en esta situación tan difícil, y no está contento el trabajador, por lo que hay que buscar alternativas”, puntualizó.
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La inflación en Brasil sube en mayo pese a medidas de Lula para contener combustibles
La inflación interanual de Brasil se aceleró en mayo, pese a una caída en los combustibles por las medidas implementadas por el gobierno del izquierdista Lula para atenuar los efectos de la guerra en Oriente Medio, según datos oficiales publicados este viernes.
El índice oficial de precios al consumidor (IPCA) acumula 4,72 % a doce meses en la mayor economía latinoamericana, informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
La variación mensual fue de 0,58 %, por debajo del 0,67 % de abril. Fue la mayor tasa de un mes de mayo desde 2021.
Los mercados energéticos globales siguen convulsionados por el cierre del estrecho de Ormuz -estratégico para el comercio mundial de petróleo- a raíz del conflicto que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva respondió con un paquete de subsidios y exenciones fiscales que cubre el diésel, el gas de cocina y el combustible de aviación.
Desde el inicio de la guerra, a finales de febrero, la inflación a doce meses en Brasil ha tenido un aumento sostenido. Según el último boletín Focus del Banco Central, superaría el 5% en 2026.
El aumento de la inflación en mayo fue empujado por el rubro de los alimentos (1,33 %), mientras que el transporte cayó (-0,46 %) debido a la disminución de precios del etanol (-6,20 %), el diésel (-2,34 %) y la gasolina (-1,46 %).
“La caída de combustibles fue por cuenta de los subsidios y el aumento de los alimentos por cuestiones estacionales” en la agricultura, dijo a la AFP el analista Mauro Rochlin, de la Fundación Getulio Vargas.
En Brasil la red logística se basa principalmente en el transporte de cargas por camión.
El aumento del costo de vida es una de las principales preocupaciones de los brasileños, y todo apunta a que la inflación será uno de los temas centrales de la campaña para los comicios de octubre, en los que Lula buscará la reelección.
Los sondeos recientes muestran una ventaja de varios puntos en segunda vuelta del mandatario sobre el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, preso por golpismo.
Fuente: AFP
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La inflación argentina vuelve a moderarse en mayo
La inflación argentina se ubicó en 2,1 % en mayo, una nueva desaceleración tras la registrada en abril, según datos publicados el jueves por el Instituto Nacional de Estadística (Indec).
Con el dato de mayo, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año es del 14,7 %, mientras que la variación interanual se ubica en torno al 33,2 %.
La inflación de abril había sido de 2,6%, tras un pico de 3,4% en marzo.
El alza de mayo estuvo impulsada por los precios en comunicación (3,4 %) y educación (2,9 %), mientras que el sector que menos movimientos tuvo fue el de prendas de vestir y calzado (0,3 %).
El presidente Javier Milei celebró el dato en X, donde destacó la labor de su ministro de economía, Luis “Toto” Caputo, y señaló que el núcleo de inflación logró quebrar el umbral del 2 % “cayendo al 1,9 %”.
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Para el gobierno, la baja en la tasa de inflación es uno de los logros centrales de su programa de estabilización.
Cuando Milei ganó en diciembre de 2023 y devaluó el peso a la mitad, la inflación anual rondaba el 211 %. Dos años después, y tras un draconiano ajuste fiscal, el indicador bajó al 31,5 %, el más bajo en ocho años.
Pero para amplios sectores de la población, la brecha entre los números del Indec y la vida cotidiana permanece abierta.
“Hay cierto tipo de consumos que te hacen sentir un instante de optimismo, algo que no comprabas hace un tiempo y esperabas que haya subido y no subió, algún servicio que se mantiene igual hace meses”, dice a la AFP Horacio Barros, un productor musical de 41 años.
Sin embargo, Barros advierte: “Cuando quieras darle lugar a ese optimismo te das cuenta de que te quedaste sin plata más temprano que el mes pasado”.
Un informe publicado en mayo por la Universidad de Buenos Aires (UBA) señala que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el salario mínimo perdió el 39,3 % de su poder adquisitivo, colocándose por debajo del nivel que tenía en 2001, año del estallido social en Argentina.
- Fuente: AFP
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Inflación baja en Paraguay, pero el petróleo podría encarecer el costo de vida
El informe presentado por Puente señala que, aunque los precios se mantienen estables con una inflación de 2,4%, el aumento del petróleo a nivel internacional empieza a perfilarse como el principal riesgo para el bolsillo de las familias en los próximos meses.
En la vida cotidiana, la inflación no se mide en gráficos ni porcentajes. Se siente en el precio del combustible, en el supermercado, en el transporte y en cada gasto del mes. Por eso, la buena noticia es que Paraguay hoy atraviesa un escenario de estabilidad. La inflación interanual se ubica en 2,4%, un nivel bajo y controlado en comparación con otros países de la región.
En términos simples, esto significa que los precios, en promedio, no están subiendo de forma acelerada y que el poder de compra de las familias se mantiene relativamente estable. Sin embargo, esta calma tiene un factor de riesgo que está fuera del país: el petróleo.
El precio del combustible no afecta solo a quienes cargan nafta o diésel, sino a toda la economía, pues todo lo que llega a una familia paraguaya ya sea alimentos, productos, mercaderías, se transporta.
Cuando el petróleo sube a nivel internacional, el efecto se transmite como una cadena. Se incrementa el costo del transporte, luego el de distribución y finalmente el precio de los productos en góndola.
Es decir, lo que empieza en el mercado global termina impactando en el gasto diario de las familias.
Si bien el fortalecimiento del guaraní ayudó a amortiguar parte de las presiones externas, el aumento del petróleo todavía no se trasladó completamente a los precios internos. Además, los incrementos se concentran en sectores específicos y no se han extendido a toda la economía.
Esto se refleja en la inflación “de fondo”, que se mantiene en 1,1 %, lo que indica que no hay una suba generalizada de precios. En otras palabras, hay presión, pero aún está controlada.
El riesgo real es que el aumento se mantenga en el tiempo. Por eso, la estabilidad de precios es clave porque define cuánto rinde el salario. Cuando la inflación es baja, el ingreso alcanza mejor y la economía es más previsible, pero cuando los costos aumentan, aunque sea gradualmente, el poder adquisitivo se reduce sin que los ingresos suban al mismo ritmo.
Un equilibrio que todavía se sostiene. Por ahora, Paraguay mantiene un escenario favorable: inflación baja, precios estables y condiciones macroeconómicas controladas.
Pero la advertencia está sobre la mesa. Si el petróleo sigue en alza, la estabilidad que hoy se percibe en los precios podría comenzar a trasladarse lentamente al costo de vida de las familias.
Y ese es el punto clave, lo que hoy parece estable, puede cambiar en la medida en que los costos globales sigan presionando la economía local.
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Inflación asciende a 2,4% interanual entre transmisión contenida y desafíos abiertos
El contexto externo sigue transmitiéndose de forma acotada a la inflación. El petróleo mantuvo una marcada volatilidad durante mayo y, tras una breve pausa a mediados de mes, el crudo retrocedió por debajo de USD 100 por barril. Sin embargo, esa incertidumbre no muestra señales claras de disiparse en el corto plazo y el riesgo al alza sobre la cotización continúa vigente.
La inflación interanual de mayo se ubicó en 2,4%, un pequeño aumento en comparación a abril, pero aún 1,1% por debajo de la meta del BCP (3,5%). Este dato arroja lecturas relevantes sobre el mecanismo de transmisión, tanto en el comportamiento marginal como en el estructural.
Por el lado marginal, los combustibles moderaron su variación mensual a 0,9% tras el impulso que dominó abril. Sin embargo, el rubro acumula un aumento del 20,8% en lo que va del año y su incidencia sobre la inflación interanual trepó de 0,7% a 1,0%. Aunque su variación mensual contribuyó a amortiguar el índice general, su efecto acumulado sigue ganando incidencia dentro del IPC en el 2026.
Por otro lado, los precios de la carne vacuna aumentaron 1,2% a nivel mensual y acumulan 1,4% en el 2026, con una incidencia de 0,4% sobre la inflación interanual. El resultado respondió a una combinación de menor disponibilidad de oferta doméstica, mayor demanda estacional durante el mes y precios internacionales firmes, que incentivaron una mayor orientación exportadora por encima de la disponibilidad interna.
Los servicios agregan una lectura complementaria al IPC de mayo. Con una inflación interanual del 4,0%, el resultado combinó una demanda interna sostenida con aumentos puntuales en reparaciones de vivienda y transporte interurbano de pasajeros, segmentos donde los mayores costos operativos incidieron directamente sobre los precios finales.
Aun así, los indicadores de corto plazo continúan mostrando un dinamismo favorable en la actividad económica y en los niveles de venta. Esto sugiere que la inflación observada hasta ahora no generó una contracción relevante en la economía. La inflación de bienes se ubicó en 1,6% interanual, por debajo de la de servicios.
Esta brecha confirma que la presión sigue concentrada en servicios y en algunos componentes volátiles y no se extendió, hasta el momento, de forma amplia al resto de la canasta, en línea con un índice general que todavía acompaña más de cerca la trayectoria de los bienes que una aceleración generalizada de precios.
La inflación SAE (+), que excluye alimentos, combustibles y regulados, se ubicó en 1,1% interanual y la apreciación del guaraní continúa moderando productos importados y durables, compensando parte de las presiones. Con la TPM en 5,50% desde febrero y las expectativas ancladas en 3,5%, la política monetaria conserva margen para sostener una postura neutral.
Ese margen también se refleja en el costo de sostener la política monetaria. En el primer cuatrimestre de 2026, el costo total de la política monetaria acumuló aproximadamente USD 53,6 millones, 3,1% por debajo del mismo periodo de 2025, cuando la inflación promediaba un 4%.
De cara al resto del año, el escenario base se sostiene mientras el “pass-through” permanezca contenido bajo las premisas señaladas, con las expectativas de inflación al cierre del año en torno al 3,5% - 3,7% y sin presión inmediata para ajustar la política monetaria.
El riesgo, en cambio, se concentra en el deterioro de los principales amortiguadores. Precios volátiles combinado con señales de segunda ronda, erosionaría el margen de absorción que hoy contiene el índice general del IPC. En ese escenario, el episodio podría extenderse al resto de la canasta y empujar la inflación por encima de la meta.
Para los próximos meses, el efecto sobre la inflación dependerá del tiempo en que persista el shock. Con rezagos de transmisión durante los primeros cuatros meses, una presión más prolongada del petróleo podría filtrarse hacia los componentes menos volátiles a medida que la demanda doméstica valida los nuevos niveles.