En materia de deuda pública, Paraguay se encuentra en “luz anaranjada”, a raíz del crecimiento fuerte registrado durante los últimos años. Según datos del Ministerio de Hacienda, a noviembre del 2021, el nivel de deuda llegó a US$ 13.523 millones, que representa el 33,7% del Producto Interno Bruto (PIB).
Eso significa que, entre diciembre del 2020 y noviembre del 2021, la deuda subió US$ 1.310 millones, que representa un aumento de 11%. En tanto, ya hay una proyección que al cierre del periodo 2021 se llegará muy por encima del registro, cercano a los US$ 1.700 millones, según informaciones de Hacienda, destacó hoy martes el analista económico Pablo Herken.
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En tanto, el analista enfatizó el dato de que, en lo que va de este gobierno de Mario Abdo Benítez, la deuda aumentó US$ 5.482 millones, lo que significa un crecimiento de 68% en su periodo. “Ojo que todavía le falta, puede parecer poco, pero su periodo es hasta agosto del 2023″, aclaró.
Herken dijo que solo en el 2020, año de inicio de la pandemia, la deuda creció en US$ 3.353 millones. “A Marito no le gustaban los bonos soberanos, pero emitió US$ 2.446,4 millones, que representa un incremento del 72%”, explicó en la emisión de “Tempranísimo” por canal GEN y Universo 970 AM.
La deuda que se viene
Por otro lado, el analista mencionó que las proyecciones en cuanto a deuda a futuro son de US$ 4.737 millones, aproximadamente. “Recuerden ustedes que ya hay deuda que está en ejecución, vigente y, a medida que se ejecuta, crece la deuda. Nosotros tenemos por ejecutar todavía préstamos que ya recibimos anteriormente por US$ 2.248 millones”, especificó.
El porcentaje respecto al PIB supera lo recomendado por organismos internacionales. Países en desarrollo como Paraguay, con ingreso por habitantes de US$ 5.000, no deben pasar el nivel de 30% del PIB, mientras que 40% es el tope antes de entrar en peligro de que se reduzcan las calificaciones, según confirmó César Barreto, economista y exministro de Hacienda.
“Paraguay, en cuanto a nivel de deuda, está en color naranja. Estamos en niveles manejables todavía, pero en situación complicada. Tenemos que corregir eso, ya que se ve afectado por la convergencia del déficit fiscal”, mencionó el economista.
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Construcción crece, pero pierde impulso por menor inversión pública
El sector de la construcción en Paraguay muestra señales mixtas al primer trimestre de 2026. Si bien mantiene una tendencia de crecimiento, lo hace a un ritmo menor que el resto de la economía, reflejando una desaceleración vinculada principalmente a la caída en la inversión pública.
De acuerdo con el informe de actividad económica del sector, dado a conocer por la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), la producción de la construcción alcanzaría unos USD 3.700 millones en 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 3,5 %, por debajo de la expansión proyectada del producto interno bruto (PIB), estimada en 4, 2%.
El documento advierte que el sector viene perdiendo dinamismo tras los picos registrados durante la pandemia. En los últimos cinco años, el crecimiento promedio de la construcción fue de 2,8 %, inferior al 4 % del PIB en el mismo periodo.
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Los indicadores más recientes refuerzan esta tendencia. En enero de 2026, el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imaep) registró un crecimiento de apenas 1,2 % interanual, el menor en más de un año, con una caída del sector secundario impulsada por la construcción.
Asimismo, las ventas de materiales de construcción disminuyeron 8,6 % interanual, reflejando una menor actividad en el rubro y un enfriamiento en la demanda.
Inversión privada
Pese a este escenario, el informe destaca que la inversión privada continúa siendo el principal motor de la actividad. En 2025, este componente alcanzó USD 3.024 millones, con una participación creciente dentro del sector.
El dinamismo del segmento inmobiliario, especialmente en zonas de alto valor en Asunción, ha contribuido a sostener la actividad, en un contexto donde la inversión pública muestra debilidad.
Uno de los principales factores que explican la desaceleración es la menor ejecución de obras públicas. En 2025, la tasa de ejecución del presupuesto destinado a construcciones cayó a 54 %, el nivel más bajo en una década.
El monto ejecutado también descendió, pasando de un pico de USD 1.138 millones en 2020 a USD 852 millones en 2025.
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Bajo presión, pero con resiliencia: Paraguay reflexiona sobre el futuro del desarrollo humano
Los avances en desarrollo humano en América Latina y el Caribe enfrentan presiones crecientes que ponen en riesgo el bienestar de las personas. En un contexto de desigualdad y de impacto del cambio climático, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), presentaron el Informe Regional de Desarrollo Humano: “Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe”, en un diálogo de alto nivel realizado en la Casa de la Integración.
El encuentro contó con las palabras de apertura del ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas, junto a las del representante residente del PNUD en Paraguay, José Vicente Troya, y las de Jorge Srur, representante de la CAF en Paraguay y gerente regional Sur. La presentación del informe estuvo a cargo de Ofelia Valdez, analista de Desarrollo Inclusivo del PNUD, mientras que el panel sobre las oportunidades para Paraguay reunió a Ana María Baiardi, gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de la CAF; Carlos Paris, viceministro de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social y Cecilia Vuyk, oficial de Desarrollo Sostenible e Inclusivo del PNUD.
El informe sostiene que la región ha mejorado indicadores como salud, educación e ingresos, pero advierte que estos avances han sido desiguales, se han desacelerado desde mediados de la década de 2010 y son vulnerables a retrocesos. Esto, porque más de la mitad de la población regional carece de mecanismos adecuados para enfrentar crisis económicas, climáticas o sociales.
Desde una perspectiva nacional, el ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas, destacó que la reducción de la pobreza registrada este año en Paraguay no es una cifra aislada, sino el reflejo de mejoras reales en la vida de miles de familias. “Es el resultado de entender que la verdadera riqueza de nuestra nación está en su capital humano”, señaló.
En ese sentido, resaltó el rol de programas como Tekoporã Mbarete, que alcanza a más de 196.000 familias, Hambre Cero, que beneficia a alrededor de 1.050.000 estudiantes, así como la universalización de la pensión para personas adultas mayores, como motores clave para que numerosos hogares superen la línea de pobreza.
A su vez, el representante residente del PNUD en Paraguay, José Vicente Troya, subrayó la relevancia del diálogo generado a partir del informe. “Este espacio de diálogo es especialmente relevante porque abre una conversación informada sobre qué implica poner la resiliencia en el centro de las políticas públicas, cómo recalibrar nuestros instrumentos, instituciones e infraestructuras, y cómo hacerlo de manera coherente con las prioridades nacionales. Desde el PNUD creemos que diálogos como este son fundamentales para traducir la evidencia en acción y construir respuestas colectivas hacia el futuro”, remarcó.
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En la misma línea, Jorge Srur, representante de CAF en Paraguay y gerente regional Sur, resaltó el valor de las alianzas estratégicas. “Desde CAF celebramos el trabajo conjunto con el PNUD en la difusión de conocimiento estratégico, promoviendo además el diálogo con instituciones del Estado y la cooperación internacional, conversando junto al gobierno en la construcción de soluciones para abordar estos desafíos a nivel país, reforzando así el valor de las alianzas para impulsar el desarrollo”, recalcó.
Durante el intercambio guiado, Ana María Baiardi, gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de la CAF, enfatizó que “la inclusión de género, discapacidad y diversidad étnico-racial es parte central de la Estrategia Institucional de CAF. No es un tema accesorio ni paralelo, sino un eje transversal de nuestro mandato de desarrollo en la región. Acompañamos a los países combinando financiamiento, asistencia técnica y generación de conocimiento para fortalecer políticas públicas de igualdad”.
En tanto, el viceministro de Políticas Sociales, Carlos Paris, señaló que el ingreso es importante pero no suficiente para garantizar el bienestar, y destacó el acompañamiento sociofamiliar del programa Tekoporã Mbarete y el proyecto Proeza como ejemplos de desarrollo resiliente que posicionan a Paraguay como referente en innovación y acción climática.
El encuentro concluyó con las palabras de Hanny Cueva-Beteta, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Paraguay, quien afirmó que “las oportunidades están allí. Aprovecharlas requiere visión, alianzas y decisión colectiva. Desde el Sistema de las Naciones Unidas, reiteramos nuestro compromiso de seguir acompañando a Paraguay en este camino, apoyando políticas y acciones que impulsen un desarrollo sostenible y cada vez más resiliente”.
Algunos números de la región señalan que el Índice de Desarrollo Humano cayó del 0,7 % en los años noventa al 0,2 % en el periodo más reciente. Aunque la pobreza se redujo a la mitad en veinte años, un 25 % de la población sigue viviendo en pobreza y un 31 % en situación de vulnerabilidad. En 2025, la incertidumbre regional se situó un 50 % por encima del promedio mundial.
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Paraguay
Desarrollo humano y la vulnerabilidad: forma parte del grupo de países de ingresos medios-altos, pero no ha logrado traducir ese estatus en desarrollo humano a causa de la desigualdad. Se ubica dentro del patrón regional donde una proporción significativa de la población permanece en situación de vulnerabilidad, es decir, justo por encima de la línea de pobreza, con alto riesgo de recaer ante shocks económicos o climáticos.
Brecha digital y conectividad: si bien la conectividad ha mejorado, presenta brechas significativas de acceso a internet por nivel de ingresos, los hogares del quintil más alto tienen un acceso sustancialmente mayor que los del quintil más bajo. Persiste una brecha urbano-rural marcada en el acceso a conectividad digital, limitando ello las oportunidades de desarrollo de las personas.
El informe deja un mensaje claro, que la resiliencia debe ser un eje central del desarrollo. Para Paraguay, esto implica reducir desigualdades estructurales, fortalecer la infraestructura digital y climática y consolidar la confianza en las instituciones, para que los avances en desarrollo humano se traduzcan en bienestar efectivo para toda la población.
La versión digital del informe ofrece además recursos interactivos con datos desagregados por país, así como un Chatbot que introduce herramientas de IA para consultas puntuales sobre el contenido del informe.
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Patrimonio cultural: lo que Paraguay está a tiempo de no perder
Entre el crecimiento urbano, globalización y cambios culturales, el desafío ya no es solo preservar el patrimonio, sino evitar que desaparezca silenciosamente.
Cada 27 de abril, Paraguay conmemora el Día del Patrimonio Cultural. Pero más allá de la fecha, la discusión de fondo es qué parte del país sigue viva en su identidad y cuál está en riesgo de desaparecer.
El patrimonio cultural no se limita a monumentos o sitios históricos. También incluye tradiciones, saberes, expresiones artísticas y formas de vida que se transmiten de generación en generación. Es, en esencia, lo que define la identidad de un país.
Sin embargo, ese patrimonio no es estático. Y hoy enfrenta presiones concretas con el avance de las ciudades, los cambios en los hábitos de consumo y la influencia global que están reconfigurando la forma en que se vive y se transmite la cultura.
En ese contexto, el riesgo no siempre es visible, ya que no se trata solo de la pérdida de edificios históricos, sino de algo más profundo: de tradiciones que dejan de practicarse, de oficios que no encuentran relevo, de saberes que no se documentan.
La pérdida del patrimonio suele ser silenciosa, progresiva y, muchas veces, irreversible. El patrimonio cultural también tiene un valor económico que suele subestimarse.
Sectores como el turismo, la gastronomía, la artesanía, y las industrias creativas, dependen directamente de ese capital cultural. Cuando se preserva y se pone en valor, el patrimonio no solo fortalece la identidad, sino que genera oportunidades, empleo y desarrollo local.
Pero para que eso ocurra, debe dejar de verse como algo decorativo y empezar a entenderse como un activo estratégico. La conmemoración del Día del Patrimonio Cultural tiene un objetivo claro, el de generar conciencia.
Sin embargo, el desafío es avanzar hacia una gestión más activa: proteger, documentar, transmitir, integrar al desarrollo. Es decir, pasar de la intención a la acción.
En un escenario de transformación constante, Paraguay enfrenta una tensión inevitable, el cómo crecer sin perder aquello que lo hace único.
El patrimonio cultural no es solo memoria. Es también presente y futuro, y en esa ecuación, el tiempo juega un rol clave, porque en muchos casos, lo que no se protege hoy, mañana ya no está.
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Paraguay, imán del capital brasileño
Por: Alba Delvalle
Una serie de empresas consultan cada semana cómo instalarse en el país, atraídas por costos, talento y su posición estratégica como puerta de entrada al mercado sudamericano.
El interés de empresas brasileñas por instalarse en Paraguay dejó de ser una premisa para convertirse en un flujo constante de consultas, proyectos en evaluación y, en algunos casos, inversiones en marcha. Lo que décadas atrás era una oportunidad poco explorada, hoy empieza a consolidarse como una estrategia concreta de expansión regional.
En ese proceso, actores como TOTVS, firma tecnológica con presencia en Paraguay, Brasil y Bolivia, están cumpliendo un rol silencioso pero clave: acompañar a empresas en su desembarco, integración operativa y comprensión de los negocios a nivel local.
“Todas las semanas recibimos entre tres y cuatro consultas de empresarios interesados en Paraguay”, expresa Emerson Wagner, quien lleva más de dos décadas vinculado al desarrollo de negocios en la región. Estas indagaciones reflejan una tendencia más amplia, de que decenas o incluso cientos de empresas evalúan al país como destino.
Pero lo interesante no es solo el volumen, sino el tipo de consulta, ya que, según el referente, ya no se trata de un interés exploratorio superficial, sino de empresarios que buscan entender cómo abrir operaciones, qué estructura necesitan y de qué manera pueden escalar desde Paraguay hacia otros mercados.
Es decir, el país empieza a posicionarse como algo más que un destino de inversión puntual, y se configura más bien como una plataforma de expansión. Paraguay aparece como el primer paso en su proceso de internacionalización, debido a la cercanía geográfica, la afinidad cultural y un entorno operativo accesible.
Pero el verdadero diferencial está en lo que ocurre después, comenta Emerson, ya que, desde Paraguay, las industrias pueden proyectarse hacia economías como Argentina, Bolivia o Chile, aprovechando una ubicación estratégica y una estructura de costos más competitiva. Esa combinación convierte al país en una especie de “zona de aterrizaje” para operaciones regionales.
“El empresario llega por los impuestos o la maquila, pero se queda por todo lo demás”, remarca el directivo. Esa “segunda capa” de ventajas es la que termina consolidando la decisión, por las ventajas competitivas del país como la disponibilidad de mano de obra joven que contrasta con un mercado laboral más saturado en Brasil.
A esto se suman costos energéticos competitivos y una infraestructura que, según el ejecutivo, suele sorprender a quienes llegan por primera vez. Asimismo, el contexto regional juega su papel, pues Brasil que concentra cerca de la mitad del PIB de América del Sur, enfrenta desafíos propios como mayor competencia interna, costos más elevados y dificultades para encontrar recursos humanos disponibles en ciertos sectores.
Ese escenario empuja a las empresas a mirar más allá de sus fronteras en busca de eficiencia y crecimiento, y Paraguay aparece entonces como una extensión natural. El interés se concentra principalmente en el sector industrial, donde el país ofrece condiciones particularmente atractivas para proyectos orientados a la producción y exportación como la Ley de Maquila, uno de los principales catalizadores.
Pero Wagner comenta que las empresas evalúan también la logística, el acceso a mercados, la estabilidad macroeconómica y la posibilidad de operar con estructuras más livianas. Punto en el que compartió la intención de una firma que podría generar inversiones de USD 200 millones para la instalación de una planta industrial vinculada a la producción textil.
Aunque el desembarco no es automático, aclara, y que uno de los factores clave que determinan si una inversión se concreta o no es la capacidad de generar conexiones locales. “El empresario brasileño necesita aliados en Paraguay”, explica. Desde el conocimiento del marco regulatorio hasta el acceso al sistema financiero o la articulación con actores del sector público, lo que será determinante para transformar el interés en inversión real.
Ahí es donde aparecen oportunidades como las misiones empresariales, que buscan precisamente acortar esa distancia. La reciente llegada de una delegación de 40 empresarios brasileños al país tuvo ese objetivo: generar vínculos, entender el mercado y avanzar en oportunidades concretas. En ese ecosistema, empresas tecnológicas como TOTVS operan como facilitadores. Más allá de su core de negocio, que es el desarrollo de sistemas de gestión empresarial (ERP), su rol se amplía a la integración operativa de compañías que desembarcan en nuevos mercados.
A través de plataformas como su sistema integrado, las empresas pueden centralizar información contable, financiera, productiva y comercial, independientemente del país en el que operen. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que reduce la incertidumbre en procesos de expansión, comentó.
En un entorno en el que la información en tiempo real es clave, contar con visibilidad sobre toda la operación se vuelve un factor crítico, tendencia acelerada en los últimos tres años, y todo indica que no es coyuntural. La combinación de factores internos en Brasil y ventajas estructurales en Paraguay, está generando un punto de inflexión.
Tal es así que, más que una ola puntual de interés, se trata de un cambio en la lógica de expansión empresarial en la región, y Paraguay está dejando de ser una opción periférica para convertirse en una pieza estratégica.
Y aunque el volumen de inversiones concretadas todavía está en proceso de maduración, el dato más relevante ya está sobre la mesa: el país no solo está siendo observado, sino activamente evaluado como base de operaciones, concluye Wagner.