La Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) informó que la recaudación total acumulada (efectivo más créditos fiscales) al cierre del 2021, que fue de G. 16,6 billones, superó en el orden del 15,7% a los resultados obtenidos en el 2020 (14,3 billones) y en un 9,5% con relación al 2019.
En el mes de diciembre, la SET recaudó G. 1,005 billones (148 millones de dólares ) en efectivo y G. 50.224 millones (7 millones de dólares) en compensaciones con créditos fiscales, alcanzando la suma de G. 1,055 billones (155 millones de dólares).
Es importante remarcar que, en términos de recaudación acumulada en efectivo, al cierre de diciembre la SET presenta una variación positiva interanual de 11% con relación al 2020 y una variación positiva de 11,4% por encima del 2019.
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Adicionalmente se puede señalar que, a pesar de la situación de pandemia vigente, se mantiene un crecimiento positivo en la recaudación, lo cual representa un dato significativo para el financiamiento de los compromisos del Estado.
En tanto, con la recaudación acumulada al cierre del ejercicio fiscal del 2021 se muestra que la contribución del IVA, IRP, IRE y del IDU, explican en mayor medida la variación interanual positiva en términos de recaudación acumulada (efectivo más créditos fiscales), la cual llegó a G. 16,6 billones, siendo el IVA el mayor aportante con el 50,8% del total, mientras el IRE generó el 34,9% de la recaudación.
El viceministro de Tributación, Óscar Orué, refirió que el 2021 tuvo un comportamiento recaudatorio “bastante positivo” y que la recuperación económica este año fue más rápida de lo que se esperaba, hecho que se dio mediante la reducción de impuestos para ciertos sectores, la detección de casos de evasión y el uso de facturas falsas, entre otras medidas fiscales.
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Gobernaciones y municipalidades recibieron más de G. 2 billones, reporta el MEF
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) dio a conocer su reporte de transferencias a las gobernaciones y municipalidades, al cierre de julio del presente ejercicio. Los gobiernos regionales y locales recibieron más de G. 2 billones, según el informe de la Dirección General de Departamentos y Municipios (DGDM), dependiente del Viceministerio de Administración Financiera (VAF).
Las gobernaciones recibieron un total de G. 1.408.323 millones, mientras que las municipalidades percibieron G. 595.837 millones durante estos siete meses del año, datos que están disponibles en la web institucional. Para una mayor precisión, la cifra global es de G. 2.004.160 millones, lo que representan unos USD 333,4 millones, al cambio actual.
Los recursos desembolsados provienen de royalties, Impuesto al Valor Agregado (IVA), que corresponde a Fuente 10 Recursos del Tesoro, canon por juegos de azar, entre otras compensaciones.
Para hacer seguimiento de las transferencias que recibe cada Municipio o Gobernación, la ciudadanía puede ingresar a este enlace.
Pagos arrancan este lunes
El MEF informó durante la semana que los desembolsos de salarios y otros emolumentos comenzarán este lunes 24 con los veteranos, pensionados y beneficiarios del programa Adultos Mayores.
El martes 25 percibirán sus haberes los jubilados de la Caja Fiscal, mientras que el miércoles 26 serán abonados los salarios a los funcionarios administrativos y el personal del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Posteriormente, el cronograma dado a conocer continuará el jueves 27 con los desembolsos para Fuerzas Públicas, Poder Judicial y Gobernaciones; el viernes 28 proseguirá con servidores públicos del Ministerio de Educación y de las Universidades Nacionales; mientras que el lunes 31 de agosto se abonarán los Servicios Personales pendientes.
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Economía paraguaya mantiene su dinamismo pese a los desafíos fiscales
El ministro de Economía y Finanzas, Oscar Lovera, destacó el desempeño económico que experimenta el país, sin desconocer los desafíos actuales que enfrenta, sobre todo, su gestión al frente de la cartera. Aseguró que los atrasos en los pagos a vialeras y farmacéuticas no afecta al desarrollo local.
“Paraguay vive un momento económico fuerte, obviamente hay desafíos que estamos enfrentando, que afectan al sector fiscal, como es de público conocimiento, con los atrasos que tenemos, pero con la gestión que estamos haciendo no se traslada a un riesgo real a lo que hace a la actividad económica en general”, afirmó.
Recordó que, al cierre del 2025, fueron cuantificados atrasos por USD 1.270 millones, USD 200 millones con vialeras y USD 1.050 millones con farmacéuticas. Actualmente, los compromisos se están honrando progresivamente, en el caso del sector de los medicamentos, se acordó recientemente un pago de USD 320 millones, a través de bancos locales.
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Uno de los mejores momentos
El secretario de Estado destacó el momento de la economía local, que está exhibiendo números alentadores. “La economía paraguaya está pasando por uno de sus mejores momentos si vemos un poco el desempeño que estamos teniendo en estos últimos cuatro años, venimos creciendo por encima del 4 %, la actividad económica, el año pasado cerramos con un crecimiento del 6,6 %, la proyección de este año es del 4,5 % y los datos que publicó el Banco Central de esta semana habla de un desempeño al primer semestre de 5,6 %”, valoró en conversación con los medios del Estado.
Agregó que este dinamismo se observa en muchos sectores, incluso en la atracción de inversiones. “La economía está realmente generando resultados importantes, vinculados a muchos a muchos aspectos, a la atracción de inversiones que se está haciendo, los proyectos que se están llevando adelante, el dinamismo que está generando todos los sectores de la economía”, citó.
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El piso congelado del IRP reduce el efecto real de los aumentos salariales
Mientras el salario mínimo volvió a incrementarse un 5 % para compensar parcialmente la inflación, el umbral de ingresos para tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) continúa fijado en G. 80 millones anuales desde 2020. La falta de actualización del mínimo imponible provoca el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que incorpora cada vez a más trabajadores al régimen tributario sin que necesariamente haya mejorado su capacidad económica.
“Nada es seguro, excepto la muerte y los impuestos”. La célebre frase atribuida a Benjamín Franklin mantiene plena vigencia más de dos siglos después. En Paraguay, sin embargo, la realidad tributaria incorpora un elemento adicional que afecta silenciosamente a miles de asalariados: mientras los salarios se ajustan año tras año para acompañar la inflación, el ingreso mínimo para comenzar a tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) permanece inalterable desde hace seis años.
Desde el 1 de julio, el salario mínimo aumentó un 5 %, pasando de G. 2.899.048 a G. 3.044.000 mensuales. Como ocurre cada año, el reajuste busca preservar parcialmente el poder adquisitivo frente al incremento del costo de vida.
Sin embargo, el mínimo para quedar alcanzado por el IRP-Rentas y Prestación de Servicios Personales (IRP-RSP) continúa fijado en G. 80 millones brutos anuales, exactamente el mismo monto establecido para el ejercicio fiscal 2020.
Esta diferencia entre la evolución de los salarios y la inmovilidad del umbral genera un fenómeno ampliamente estudiado en economía pública denominado “arrastre fiscal” o bracket creep. Consiste en que la inflación y los aumentos nominales de los ingresos hacen que cada vez más personas ingresen al sistema tributario, aunque en términos reales mantengan prácticamente el mismo nivel de vida.
Zunilda Trinidad, consultora organizacional y especialista en proyectos de inversión y auditoría, explica que la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) no tiene atribuciones para modificar ese monto por decisión propia.
“El umbral de G. 80 millones está establecido por la Ley 6380/19. Su modificación requiere un cambio en el marco legal. A diferencia de la legislación anterior, la actual no contempla un mecanismo automático de actualización del mínimo imponible según la inflación”, señala.
En consecuencia, más que una decisión administrativa, la permanencia del umbral responde a la ausencia de una reforma legislativa que adapte el monto a la evolución de los precios.
Cada año el límite vale menos. Aunque nominalmente el mínimo imponible continúa siendo de G. 80 millones, su valor económico se redujo de manera importante desde 2020.
La inflación acumulada durante los últimos seis años disminuyó el poder adquisitivo de ese monto. Si el límite hubiera sido ajustado para mantener el mismo valor real que tenía cuando fue fijado, actualmente se ubicaría aproximadamente entre G. 105 millones y G. 108 millones, según la inflación acumulada del período.
En otras palabras, el umbral vigente conserva apenas alrededor del 76 % del poder adquisitivo que tenía originalmente.
Como consecuencia, numerosos trabajadores que únicamente recibieron incrementos destinados a compensar la inflación hoy superan el límite legal y deben inscribirse en el IRP, aun cuando su situación económica real prácticamente no haya cambiado. ¿Pierde poder adquisitivo el trabajador?
La consultora tributaria Cinthia Ayala Maciel, de Inversiones Paraguay, sostiene que el efecto debe analizarse desde dos perspectivas. En primer lugar, explica que el impacto directo del impuesto suele ser moderado.
“El IRP grava la renta neta y posee una estructura progresiva, con tasas del 8 % y del 10 %. Por ello, quien recién supera el umbral normalmente no enfrenta una carga tributaria elevada”, señala.
Sin embargo, considera que el aspecto más relevante está en los costos asociados al cumplimiento de las obligaciones tributarias.
“La inscripción en el registro, la presentación de declaraciones, la conservación de documentos respaldatorios y, en muchos casos, la contratación de un contador o de servicios de teneduría de libros representan gastos que son prácticamente iguales para quien apenas supera el umbral y para quien obtiene ingresos considerablemente mayores”, explica.
Ese fenómeno provoca que los costos administrativos tengan un peso proporcionalmente mayor sobre los contribuyentes de menores ingresos dentro del propio universo alcanzado por el impuesto.
Menor ingreso disponible. El efecto del arrastre fiscal no implica necesariamente una pérdida automática del poder adquisitivo, pero sí puede reducir el ingreso disponible de los trabajadores.
Una parte de los reajustes salariales destinados a compensar la inflación termina absorbida por el pago del impuesto y por los costos administrativos derivados de cumplir con las obligaciones tributarias.
Un ejemplo permite visualizar el fenómeno. Un asalariado que en 2020 percibía G. 78 millones anuales no estaba alcanzado por el IRP. Si durante los años siguientes únicamente recibió incrementos equivalentes a la inflación, hoy podría superar los G. 100 millones anuales sin haber experimentado una mejora significativa en su capacidad económica. Sin embargo, al mantenerse congelado el mínimo imponible en G. 80 millones, pasa a integrar el universo de contribuyentes.
Especialistas en política fiscal sostienen que este mecanismo modifica gradualmente la carga tributaria sin necesidad de elevar las alícuotas ni crear nuevos impuestos. Basta con que el mínimo imponible permanezca inmóvil mientras los salarios nominales continúan creciendo.
Mientras el salario mínimo sigue ajustándose para intentar preservar el poder adquisitivo de los trabajadores, el piso del IRP permanece congelado desde 2020. En ese contexto, cada nuevo reajuste salarial acerca a más paraguayos al régimen tributario, ampliando la base de contribuyentes mediante el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que cobra cada vez mayor relevancia en un escenario de inflación acumulada y salarios en constante actualización.
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Julio cerrará con aumento en la recaudación, confirma Orué
El director de Ingresos Tributarios, Oscar Orué, afirmó que el mes de julio presentará números positivos con relación a la recaudación. Explicó que la cuestión cambiaria es la que generó números negativos, pero que los impuestos internos están mostrando buenos niveles.
De acuerdo a lo manifestado por el alto funcionario, en el Presupuesto General de la Nación para el presente ejercicio se había establecido una estimación de aumento de los ingresos del 8 %, sin embargo la cuestión no se dio de esa manera. “Estamos bastante bajos, lastimosamente”, expresó.
“Este mes de julio vamos a cerrar aproximadamente, con un 5 %, 6 %, de crecimiento, vamos a esperar hoy y mañana que son los últimos días los niveles de recaudación que vamos a tener”, manifestó con relación a las cifras para el séptimo mes del año.
Insistió con lo que se viene hablando desde hace el tiempo, la caída del dólar como factor que presionó a la baja los ingresos. “Si comparamos julio de 2025 con este julio, tenemos un aumento ya, ya superamos la recaudación total de lo que fue julio de 2025 a pesar de un dólar bajo, que es lo que golpeó los niveles de recaudación”, explicó a la 780 AM.
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Buen dinamismo interno
Por otro lado, destacó que con los impuestos internos se están teniendo un buen ritmo de expansión, en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), por el dinamismo en el consumo, como así también en el Impuesto a los Dividendos y Utilidades (IDU), por los controles realizados.
Amplió afirmando que ya se venía previendo un incremento en los ingresos para el segundo semestre, cuestión ya patente dentro de este mes de julio.