El Ministerio de Trabajo informó que desde el inicio de la exoneración de multas a las mipymes, 1.957 micros, pequeñas y medianas empresas accedieron al beneficio, lo que representa cerca de 11.000 millones de guaraníes.
Según el reporte, en la semana comprendida del 1 al 5 de noviembre fueron procesadas 40 exoneración de multas por un monto de 306.640.225 guaraníes, sumando en total 10.914.346.844 guaraníes lo exonerado desde el 26 de abril del presente año.
Conforme a la resolución Nº 539/21 podrán ser beneficiadas las mipymes que no hayan realizado la inscripción patronal, presentación de planillas laborales anuales y comunicación de movimiento de empleados. Al presentar el pedido, deben indicar cuál o cuáles exigencias no cumplieron y requieren de la exoneración.
Lea también: Premian a artesanas que salvaguardan técnicas ancestrales
Las empresas deben remitir una nota dirigida al viceministro de Trabajo, Luis Orué, o al director de Registro Obrero Patronal, Rubén Roa, para solicitar la exoneración mencionando el RUC, nombre de la empresa y número patronal, firmada por los propietarios o representantes legales con copia de cédula de identidad.
Además, en la última semana la cartera de Trabajo inscribió a 60 nuevas patronales a la Dirección de Registro Obrero Patronal (REOP) de la cartera de Estado, siendo 41 los trabajadores beneficiados, 31 hombres y nueve mujeres.
La inscripción de Obrero Patronal podrá realizarse en la Dirección de Registro Obrero Patronal de la institución estatal o a través de la página web institucional y en el Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (Suace), que funciona en el Ministerio de Industria y Comercio (MIC).
Dejanos tu comentario
Empresas de alto crecimiento en países emergentes: entre el potencial y la realidad
Diego Marconatto
Profesor de la FDC
Cuando se analiza el desarrollo económico en mercados emergentes, un tema recurrente domina las conversaciones empresariales y académicas: el fenómeno de las empresas de alto crecimiento. Estas organizaciones, que representan apenas entre el 5% y el 20% del universo empresarial, son responsables de hasta el 80% de la creación de nuevos empleos y del incremento de ingresos en sus economías. Sin embargo, investigaciones recientes revelan una realidad mucho más compleja de lo que sugieren las narrativas optimistas.
Datos del Banco Mundial demuestran que el impacto de estas empresas trasciende fronteras geográficas. Ya sea en economías como Brasil, México, India o Turquía, el patrón se repite: un pequeño grupo impulsa la creación neta de empleo, mientras la mayoría de las demás organizaciones experimenta retracción. Esto plantea cuestiones fundamentales: ¿cuáles son los verdaderos determinantes del alto crecimiento en contextos emergentes? ¿Cómo distinguir el crecimiento sostenible de expansiones efímeras?
Desmitificando el alto crecimiento
La imagen popular de una empresa de alto crecimiento suele evocar startups tecnológicas y jóvenes emprendedores. Esta representación, aunque seductora, distorsiona la realidad de los países emergentes. Análisis longitudinales revelan tres hallazgos contraintuitivos.
En primer lugar, la edad importa, pero no de la manera esperada. Aunque estas empresas tienden a ser más jóvenes, la mayoría ya opera al menos dos años antes de iniciar una expansión acelerada. En Brasil, las empresas de alto crecimiento ingresan en el mercado con un tamaño aproximadamente igual al de sus pares, pero su rápida expansión las diferencia con el tiempo.
En segundo lugar, el tamaño desafía las convenciones. Los datos muestran que muchas ya eran medianas o grandes al inicio de su expansión acelerada. En Indonesia, por ejemplo, las empresas con más de 200 empleados representan una parte significativa del grupo. Este patrón indica que, en contextos de recursos escasos, son las empresas con cierta masa crítica las que logran acceder con la intensidad necesaria al financiamiento y a los mercados para sustentar su crecimiento.
En tercer lugar, el mito de la primacía total de la alta tecnología no se sostiene. Las empresas de alto crecimiento emergen tanto en sectores tradicionales como tecnológicos. En Hungría, por ejemplo, predominan los sectores intensivos en conocimiento; pero en Etiopía y México, la manufactura textil, los alimentos y la construcción también presentan ejemplos significativos. En estos casos, el denominador común es la capacidad de gestión y ejecución, no necesariamente la sofisticación tecnológica.
Implicaciones estratégicas
Los países emergentes enfrentan una ventana histórica de oportunidades y desafíos. Transformaciones tecnológicas y reconfiguraciones globales crean posibilidades inéditas, pero la volatilidad y la incertidumbre siguen siendo significativas. La tentación de buscar atajos apostando por “empresas ganadoras” es comprensible, pero equivocada. El alto crecimiento resulta de la interacción compleja entre capacidades internas, condiciones de mercado y contexto institucional.
Economías emergentes que inviertan en eficiencia asignativa, facilitación de spillovers y fortalecimiento de capacidades construirán ventajas sostenibles. Para los líderes empresariales, el crecimiento sostenible requiere la construcción sistemática de capacidades organizacionales, inversión en personas, innovación constante e integración estratégica en redes de valor. Empresas que combinen ambición con disciplina operativa y orientación emprendedora con madurez de gestión construirán ventajas competitivas que trascienden ciclos económicos.
Para los países emergentes que aspiran a converger hacia economías avanzadas, aplicar estos aprendizajes no es opcional: es un imperativo estratégico.
Dejanos tu comentario
CAH apunta a reforzar la inclusión financiera en el norte con nuevo centro de atención
El Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) inauguró su Centro de Atención al Cliente (CAC) n.º 82 en el distrito de San Lázaro, departamento de Concepción, en un acto encabezado por su presidenta, Amanda León. La apertura marca la llegada de la primera institución financiera a la localidad y busca ampliar el acceso al crédito y servicios financieros para productores y emprendedores de la zona.
Durante su discurso, León destacó que la habilitación del nuevo centro representa “presencia del Estado, inclusión financiera y confianza en el desarrollo del Paraguay profundo”, especialmente en regiones históricamente rezagadas en materia de políticas públicas. Señaló que la iniciativa se enmarca en la estrategia del Gobierno orientada a acercar servicios financieros a comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
El CAC inicia operaciones con una cartera aproximada de 180 clientes y fue equipado con un vehículo para facilitar el trabajo de campo y el acompañamiento a productores. Según indicaron desde la institución, el objetivo es fortalecer la formalización económica, mejorar el acceso al financiamiento productivo y acompañar el desarrollo local.
Leé también: avanzan las obras para el segundo puente sobre el río Monday
León también resaltó la articulación entre autoridades nacionales, departamentales y municipales para concretar la instalación del centro, subrayando la importancia de una gestión pública técnica y cercana para generar confianza y promover el crecimiento económico en el interior del país.
Con esta nueva oficina, el CAH busca consolidar su presencia territorial y ampliar la cobertura financiera en sectores productivos que sostienen gran parte de la economía nacional, particularmente en zonas rurales y fronterizas donde el acceso a servicios financieros sigue siendo limitado.
Te puede interesar: Marco Riquelme se enfocará en la formalización de mipymes y el acceso a créditos
Dejanos tu comentario
Marco Riquelme se enfocará en impulsar la formalización de mipymes y el acceso a créditos
Entre sus ejes de trabajo, el nuevo ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, aseguró que apuntarán a la lucha frontal contra la usura, en la cual en muchas ocasiones caen las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) cuando buscan financiamiento.
En conversación con el programa “Así son las cosas” de canal GEN y Universo 970 AM, el secretario de Estado indicó que uno de los pasos fundamentales para el crecimiento económico es la formalización de las mipymes, ya que, contando con un respaldo de cuánto ingreso generan, es mucho más fácil que las entidades les faciliten los préstamos.
“Hemos declarado la guerra formal contra la usura en el Paraguay y realmente no vamos a descansar hasta asegurar que ni una sola mipymes tenga que volver a recurrir a la usura como fuente de financiamiento. El incentivo más grande para la formalización tiene que ser la búsqueda del crédito”, manifestó Riquelme.
Podés leer: Visión femenina en el campo: mujeres que lideran el sector agropecuario
El titular del MIC remarcó que durante su gestión impulsarán la revolución industrial del Paraguay y que esta meta solo puede alcanzarse al gestionar la formalidad de las mipymes y el financiamiento formal de las mismas como mecanismo para su crecimiento.
“No existe revolución industrial sin un financiamiento, y es por eso que en estos últimos tiempos en el gobierno nos hemos relevado los dolores que tienen las distintas empresas como para poder seguir creciendo, y uno de ellos es la usura, porque es un mecanismo al que se recurre cuando no pueden acceder al sistema formal”, subrayó.
En ese sentido, explicó que las empresas buscan todo tipo de oportunidades y que serán capaces de formalizarse si esto les permite acceder a financiamiento justo. Consideró, además, que para esto, desde el Ministerio de Industria y Comercio, trabajarán en conjunto con la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) para que los trámites de formalización puedan simplificarse y agilizarse.
“Con trabajo en conjunto con la DNIT, en un solo día hemos sacado 350.000 cédulas mipymes y también estamos vinculando estas cédulas directamente con la posibilidad de poder sacar una cuenta de un banco de forma automática. Entonces, estamos yendo paso a paso; claramente no es una decisión de un día para el otro porque, dentro de la formalidad, hay cultura también”, precisó Riquelme.
Dejanos tu comentario
OCDE pone foco en la IA empresarial
La inteligencia artificial ya no es solo una apuesta tecnológica, es una decisión estratégica, y en ese terreno, la confianza empieza a pesar tanto como la innovación.
Las compañías que adoptan prácticas responsables en IA (inteligencia artificial) no solo reducen contingencias legales o reputacionales, también fortalecen su relación con inversionistas, clientes y reguladores.
Así lo plantea la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su nueva Guía de debida diligencia para una IA responsable, un documento que aterriza la conversación ética en el lenguaje que las empresas entienden: gestión de riesgos, gobernanza y acceso a mercados.
El mensaje es claro, y lo comparten en un contexto en el que la regulación avanza y la supervisión pública aumenta, por lo que anticiparse es una ventaja competitiva, así que invitan a pasar del discurso a la gestión.
La guía propone aplicar a la IA el mismo marco de Conducta Empresarial Responsable (RBC) que la OCDE recomienda para operaciones globales, con un esquema que se resume en seis pasos:
-Integrar principios de IA responsable en políticas y sistemas internos.
-Establecer mecanismos de remediación cuando sea necesario.
-Identificar y evaluar impactos adversos potenciales.
-Comunicar acciones con transparencia.
-Prevenir o mitigar riesgos.
-Monitorear resultados.
No se trata solo de evitar sesgos algorítmicos, ya que la debida diligencia abarca derechos humanos, laborales, gobernanza de datos y hasta impacto ambiental. Pero, qué significa esto en la práctica, lo que para empresas que desarrollan, integran o usan sistemas de IA, la guía sugiere acciones concretas que se detallan a continuación:
-Participación activa de trabajadores y partes interesadas.
-Documentación técnica que permita auditorías.
-Despliegues graduales con monitoreo continuo.
-Revisiones de calidad y trazabilidad de datos.
-Transparencia en decisiones automatizadas.
-Pruebas independientes de resultados.
El enfoque es transversal, pues aplica tanto a proveedores tecnológicos como a compañías que incorporan IA en logística, manufactura, salud o administración, por lo que se considera a la IA como activo confiable y reputacional.
La OCDE subraya que la IA puede aumentar productividad y generar valor económico significativo. Pero ese potencial depende de su aceptación social y regulatoria. Y eso, en última instancia, se construye con procesos claros y responsabilidad demostrable.
En un escenario donde la inteligencia artificial redefine modelos de negocio, la pregunta ya no es si las empresas deben usar IA, sino cómo hacerlo sin comprometer su sostenibilidad a largo plazo. La conclusión es empresarial, no filosófica: en la economía de los algoritmos, la gobernanza también es innovación.