El mercado del petróleo se vio sacudido a nivel mundial. La escasez del suministro y la fuerte demanda repercutieron en los precios. Desde el año 2018 no se había registrado un incremento como el experimentado hasta la fecha.
Sin embargo, desde la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se anunció que, gracias a la producción de 400.000 barriles diarios alcanzados este mes, se pudo cubrir parte de la gran demanda existente por el crudo a nivel global.
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Con esto el escenario se muestra favorable y podría repercutir de manera positiva en el país, traduciéndose en una reducción de los precios para los próximos meses. De igual manera, esta reducción está supeditada a factores como la cotización del dólar a nivel local y, por ende, el precio del combustible en el mercado internacional.
A nivel mundial se experimentan importantes subas no solo del petróleo, sino del gas natural y del carbón. Todo este contexto se genera a partir de la crisis energética que afecta a las grandes corporaciones y naciones proveedoras de la materia prima, como lo es China, cuyas regulaciones en cuanto a producción repercutieron de manera directa dentro del mercado global.
El precio del petróleo se disparó a US$ 85 por barril, por primera vez en siete años. En lo que respecta al mercado local, se alcanzó una suba de G. 1.800 por litro. En cuanto al gasoil, el incremento fue del 39%, tomando como parámetro el mes de febrero, cuando el precio oscilaba los G. 4.530. Hoy se cuenta con un pico histórico de G. 6.330 por cada litro de gasoil.
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Contracorriente: el dólar no se puede sostener y vuelve a bajar a niveles de G. 6.500
El dólar está experimentando un fortalecimiento global a raíz de la fuerte incertidumbre que se genera en el mundo por el conflicto internacional, principalmente este lunes. Sin embargo, en Paraguay la tendencia de la divisa va contracorriente, ya que no logra sostener esa leve recuperación de la semana pasada y retoma sus niveles bajos.
En Paraguay retrocedió 30 puntos en el inicio de la semana, y volvió a los G. 6.500, en promedio, a la venta minorista, según las pizarras de casas de cambio.
La mayoría de las principales monedas de América Latina anotaban pérdidas el lunes, en medio de un avance del dólar en los mercados externos, mientras la atención de los inversores se centraba en un discurso del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, según Marketscreener, plataforma integral de noticias, análisis financiero y herramientas bursátiles.
“El dólar operaba el lunes cerca de su máximo de 10 meses y se encaminaba hacia su mayor alza mensual desde el pasado mes de julio, ya que las señales contradictorias procedentes de Irán y Estados Unidos empañaban las esperanzas de un posible fin rápido del conflicto en Oriente Medio”, sostiene el análisis.
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Sin embargo, la escalada de la guerra en Oriente Medio y la consecuente alza en los precios del petróleo prácticamente han descartado las apuestas a una baja de tasas de interés por parte de la Reserva Federal para este año.
Petróleo, al alza
Los precios del petróleo ampliaban sus ganancias el lunes, con el Brent encaminándose a un alza mensual récord después de que los hutíes yemeníes lanzaron ataques contra Israel durante el fin de semana, agravando el conflicto en curso.
El real brasileño se depreciaba un 0,14 %, a 5,2450 unidades por dólar, mientras que el índice Bovespa de la bolsa B3 de Sao Paulo escalaba un 0,83 %, a 183.028,03 puntos.
En Argentina, el peso interbancario se depreciaba un 0,5 % a 1.394 unidades por dólar, lejos de los 1.653,70 pesos establecidos para la fecha como límite superior de la banda de flotación dispuesta por el banco central (BCRA).
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Deuda pública condiciona la actividad y exige mayor previsibilidad fiscal, según economista
La acumulación de deudas del Estado con empresas vialeras y farmacéuticas afecta la dinámica económica y plantea riesgos para la sostenibilidad fiscal, según advirtió el economista Daniel Correa, en conversación con La Nación/Nación Media.
Correa explicó que los atrasos en los pagos públicos dejaron de ser un problema sectorial para convertirse en un factor que incide en la cadena económica. “Cuando el Estado se atrasa, las empresas también retrasan pagos, frenan inversiones y se vuelven más cautelosas”, afirmó. En el caso de las empresas viales, esto impacta directamente en la ejecución de obras, el empleo y la actividad de proveedores, mientras que en el sector farmacéutico incluso podría afectar el abastecimiento.
El economista sostuvo que este escenario no deriva en una crisis inmediata, pero sí genera un enfriamiento progresivo de la economía. “Es una pérdida de dinamismo que no siempre se refleja en los números agregados, pero se siente en sectores específicos”, indicó.
En paralelo, advirtió sobre el deterioro de la credibilidad fiscal en un contexto de menor recaudación. Señaló que Paraguay históricamente mantuvo una gestión ordenada, pero que la acumulación de compromisos impagos puede erosionar esa reputación. “No es solo cuánto se debe, sino qué señal se está dando. Es un tema de confianza”, subrayó.
Menor recaudación
Respecto a la caída de ingresos, Correa destacó el efecto del tipo de cambio, especialmente en Aduanas. Explicó que, aunque el volumen de importaciones no haya caído significativamente, la baja del dólar reduce el valor en guaraníes sobre el cual se calculan los impuestos, afectando directamente la recaudación. “Es un impacto silencioso: la economía no se ve mal, pero el Estado recauda menos”, apuntó, sugiriendo que el ajuste debe enfocarse en el gasto.
Fatoraje surge como herramienta de corto plazo
Sobre el mecanismo de factoraje impulsado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), consideró que puede ser una herramienta útil para aliviar la liquidez de los proveedores en el corto plazo, pero advirtió que no resuelve el problema estructural. Mencionó, además, riesgos asociados a demoras, requisitos poco claros y posibles discrecionalidades que podrían limitar su efectividad.
Asimismo, explicó que la incertidumbre en los pagos encarece el financiamiento para las empresas, un costo que finalmente se traslada al Estado a través de precios más altos o menor competencia en licitaciones. “Se puede terminar pagando más adelante lo que hoy se intenta aliviar”, afirmó.
Como alternativas, planteó la necesidad de ordenar las prioridades del gasto público, postergar erogaciones no críticas y establecer calendarios de pago previsibles. “El problema no es solo de caja, es de consistencia”, remarcó.
Finalmente, consideró que la situación actual responde tanto a menores ingresos como a una creciente rigidez del gasto, aunque enfatizó que el desafío principal está en la calidad de las decisiones. En ese sentido, interpretó el concepto de “economía de guerra” como una señal de ajuste interno del Estado más que de crisis económica, orientada a preservar el margen fiscal en un escenario más restrictivo.
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Asia aumenta el uso de carbón ante crisis energética por Oriente Medio
El gobierno japonés se dispone a flexibilizar temporalmente las restricciones impuestas a las centrales eléctricas de carbón con el fin de mitigar la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio, informaron este viernes las autoridades. La administración de la primera ministra Sanae Takaichi presentó durante la jornada ese proyecto ante un panel de expertos, que finalmente lo aprobó, precisó el Ministerio de Industria en su sitio web.
“Teniendo en cuenta la situación actual en Oriente Medio, que afecta a los precios de los combustibles, creemos que aumenta la incertidumbre sobre las futuras compras de gas natural licuado“, dijo también un funcionario de esa cartera durante la reunión transmitida en línea. “Creemos que será necesario, al aumentar el funcionamiento de las centrales de carbón, garantizar un suministro estable”, agregó.
Hasta ahora, se exigía a los proveedores de energía mantener la tasa de operación de las centrales térmicas de carbón, que emiten grandes cantidades de dióxido de carbono, en un 50 % o menos. Pero el gobierno tiene la intención de permitir en adelante el funcionamiento a pleno rendimiento de las platas a carbón más antiguas y menos eficientes, según el proyecto presentado.
La iniciativa sigue a la reorientación que varios países asiáticos están haciendo hacia el carbón para impulsar sus economías, ya que la guerra en Oriente Medio que comenzó a finales de febrero llevó a Irán a cerrar parcialmente la crucial ruta comercial energética del estrecho de Ormuz.
Impacto energético
Varios países asiáticos están aumentando el uso de carbón contaminante ante la escasez energética y los altos precios provocados por la guerra en Oriente Medio, aunque la crisis podría tener un efecto positivo para el medio ambiente. En el corto plazo, el carbón aumentará las emisiones tóxicas, pero la crisis energética evidencia los riesgos de la dependencia de energía importada, y podría llevar a las autoridades a adoptar fuentes renovables más rápidamente, indicaron analistas a la AFP.
“La crisis actual del petróleo y el gas en Irán demuestra la importancia de tener fuentes energéticas que no están expuestas al mercado mundial de los productos básicos, como el carbón”, comentó Amy Kong, investigadora de Zero Carbon Analytics.
“Países como Vietnam, que han aumentado rápidamente su generación de energía solar, tienen una protección más robusta contra el aumento de precios de la energía importada”, agregó.
Gran parte de Asia está expuesta a la crisis energética desatada por los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán.
Más de 80 % del crudo y del gas natural licuado (GNL) que pasa por el estrecho de Ormuz, bloqueado por el conflicto, va a Asia, según la Administración de Información de Energía estadounidense.
Pakistán, India y Bangladés importan GNL de Catar, que anunció la semana pasada la reducción de 17 % de su capacidad exportadora por los ataques iraníes.
La falta de capacidad de almacenamiento de gas deja a la mayoría de los países asiáticos vulnerables a los aumentos de precio, según el Institute for Energy Economics and Financial Analysis.
Por ello, varios países intensifican el uso de carbón, que puede ser obtenido regional o localmente, para evitar apagones y evitar fuertes subidas de precios.
Dependencia
Aunque el carbón no puede ser utilizado en plantas de GNL, los países, tanto si son economías ricas como en desarrollo, sí pueden recurrir a sus plantas de carbón existentes o reactivar unidades fuera de uso.
Corea del Sur elevó el tope a la cantidad de energía que puede ser generada con carbón, mientras Tailandia se prepara para utilizar dos plantas de carbón desactivadas el año pasado.
India, altamente dependiente del carbón para generar energía, está utilizando esa fuente como sustituto del gas de cocina.
Y en Filipinas, la secretaria de Energía, Sharon Garin, dijo a la AFP que se “planea intensificar el carbón más barato, el gas natural [local] y las renovables”.
El aumento en la demanda provocó un aumento en el precio del carbón.
Indonesia incluso revirtió una decisión tomada el año pasado para disminuir la producción de carbón.
Todo esto trae malas noticias a corto plazo para el medioambiente porque el carbón favorece el calentamiento global y es un contaminante nocivo para la salud.
La vulnerabilidad de Asia se debe en parte a su dependencia del GNL, promovido como “combustible de transición”, una opción menos contaminante que el carbón mientras los países avanzan hacia la energía renovable.
Además, la inversión inicial de una planta a gas es menor que la de las plantas renovables
Pero las renovables son más baratas a largo plazo, y la actual crisis evidencia sus beneficios en términos de suministro estable, apuntó Putra Adhiguna, director del centro de estudios Energy Shift Institute.
Según el experto, esto podría llevar a los gobiernos a reenfocar su atención en los beneficios de las renovables.
“Creo que ya estamos viendo algo de eso en los países del sudeste asiático”, indicó. También recordó que se ha discutido la dificultad de cubrir la inversión necesaria para las fuentes renovables, “pero eso será superado por la seguridad en el suministro”.
Fuente: AFP.
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Leve baja del petróleo con nuevo plazo de Trump para ataques contra Irán
Los precios del petróleo bajaron más de un 1 % este viernes, en la misma senda de las bolsas asiáticas, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ampliara el plazo para que Irán reabra el estratégico estrecho de Ormuz y no atacar sus centrales energéticas. Los operadores no se inmutaron ante la noticia tras una serie de mensajes contradictorios procedentes de la Casa Blanca sobre negociaciones entre las partes, que ha aumentado los temores a que la guerra en Oriente Medio se prolongue mucho más de lo que se pensaba inicialmente.
El crudo Brent, referencia del mercado mundial, bajaba en las operaciones matinales asiáticas un 1,8 % hasta los 106,12 dólares el barril. El West Texas Intermediate (WTI), referente para el mercado estadounidense, perdía un 1,5 % a 93,07 dólares. El Brent ha subido casi un 50 % desde que comenzó la guerra, mientras que el WTI ha avanzado un 40 %.
Las acciones también enfrentaban dificultades en Asia tras las fuertes pérdidas de la víspera en Wall Street. Tokio y Hong Kong registraban bajadas leves este viernes, mientras Shanghái se mantenía plana. En medio de la incertidumbre por la situación en Oriente Medio, varios países asiáticos, altamente dependientes del crudo que pasa por esa región en conflicto, han tomado medidas para atajar una crisis energética.
El gobierno de Japón planea levantar temporalmente las restricciones a las centrales eléctricas de carbón, confirmó este viernes un funcionario a la AFP.
En Vietnam, las autoridades suspendieron provisionalmente un impuesto ambiental sobre el combustible para reducir en un 25 % los precios de la gasolina, que se han disparado, según el Ministerio de Comercio.
El estrecho de Ormuz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pospuso diez días su ultimátum de ataques contra las instalaciones energéticas de Irán al destacar un avance en las conversaciones para poner fin a la guerra, aunque Teherán fue ampliamente bombardeada este viernes por Israel.
A medida que el conflicto que ha sacudido los mercados energéticos no da tregua, el jefe de diplomacia estadounidense, Marco Rubio, llegó a Francia también este viernes, constató la AFP, para el segundo día de una reunión del G7 en la que se espera que presione a sus homólogos para que ayuden a la reapertura del estrecho de Ormuz.
Fue precisamente para forzar el acceso a esa vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos que Trump amenazó con destruir las centrales eléctricas de Irán.
Pero “a petición del gobierno iraní”, pospuso su ultimátum “hasta el lunes 6 de abril de 2026, a las 20H00 (hora de Washington, 00H00 del martes 7)”, anunció el mandatario en su plataforma Truth Social.
Este nuevo aplazamiento aporta un poco de calma a los precios del petróleo, que bajaban ligeramente este viernes. El barril de Brent del mar del Norte, la referencia internacional, rondaba los 107 dólares, aunque sigue un 40 % más caro que antes del conflicto.
Trump también destacó que Irán, como regalo y muestra del avance de los contactos bilaterales, dejó pasar “diez buques” por Ormuz.
Desde hace varios días, el presidente estadounidense oscila entre amenazas de golpear más fuerte a Irán y garantías de que el conflicto terminará pronto.
“Las conversaciones continúan y, pese a las declaraciones erróneas de los Medios de Noticias Falsas y de otros, van muy bien”, agregó en su red social, al añadir que Irán está más dispuesto que él a negociar para poner fin al conflicto.
Teherán, por su parte, se niega a utilizar en este momento el término “conversaciones”, pero, según una fuente anónima citada el jueves por la agencia de noticias Tasnim, ya transmitió “oficialmente” y “a través de intermediarios” una respuesta al plan de 15 puntos que Washington propuso para terminar los enfrentamientos.
Fijó condiciones para el cese de las hostilidades y ahora espera “una respuesta de la otra parte”.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria, el ejército ideológico de la república islámica, afirmó haber atacado el viernes con misiles y drones objetivos militares y energéticos en Israel y en los países del Golfo, donde se encuentran bases militares estadounidenses.
Ataques en el corazón de Teherán
El sábado se cumplirá un mes de la guerra, desencadenada por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero y que desde entonces se ha extendido a todo Oriente Medio, lo que ha alimentado los temores por la economía mundial y el suministro de petróleo y gas.
Si bien Washington parece buscar una salida diplomática a la guerra, Israel mostró su determinación de intensificar su campaña militar con nuevos ataques este viernes contra la capital de Irán y los suburbios del sur de Beirut.
El ejército israelí afirmó haber llevado a cabo nuevamente “ataques a gran escala” contra infraestructuras no especificadas en Teherán.
También se escucharon explosiones y se vio humo en el sur de la capital libanesa, Beirut, considerada por Israel como un bastión del grupo islamista proiraní Hezbolá.
Líbano se vio arrastrado al conflicto el 2 de marzo luego de que ese grupo islamista proiraní lanzara misiles contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Jamenei durante el primer día del conflicto.
Más de 1.100 personas han muerto y un millón han sido desplazadas, según las autoridades libanesas.
Israel sigue sin pronunciarse hasta la fecha sobre las conversaciones de paz que Washington dice mantener con Irán, con la mediación de Pakistán.
Mientras tanto, la táctica del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de combatir tanto en Irán como en Líbano ya no cuenta abiertamente con el consenso. El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, criticó unos combates “sin estrategia, sin los medios necesarios y con muy pocos soldados”. El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Effie Defrin, reconoció de hecho el jueves por la noche que el ejército israelí necesitaba “fuerzas adicionales”.
Fuente: AFP.