Si bien el tercer trimestre está evidenciando números más alentadores en términos epidemiológicos, los antecedentes del segundo trimestre, sin embargo, más allá de una mayor creación de empleos, indican que fueron insuficientes.
Es lo que señaló el economista y expresidente del Banco Central del Paraguay (BCP) Carlos Fernández Valdovinos, en un análisis con gráficos publicado en su cuenta de Twitter.
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Indicó que “lo bueno” de la fuerza laboral es que el porcentaje de personas con problemas de acceso a puestos laborales, considerados como desempleados, subempleados e inactivos circunstanciales, haya disminuido respecto a un año atrás. Y es que según el gráfico que muestra, en el segundo trimestre del 2020, el porcentaje de la población con inconvenientes de acceso al trabajo fue del 19,9%, que para el mismo periodo de este año bajó a 17,3%.
Incremento de desempleo y subempleo
Sin embargo, “lo malo” fue que en la medida en que más personas que anteriormente eran inactivas circunstanciales se hayan incorporado a la fuerza de trabajo, el desempleo y subempleo se incrementaron. Es decir; “la creación de empleo fue claramente insuficiente para absorber a los nuevos participantes”, expresó.
Y lo explicó en la imagen de barras, ya que en el segundo trimestre del 2020, la tasa de desempleo y subempleo estaba en 7,1% en el caso de desocupados y 6,7% los subocupados, para en el periodo del 2021 aumentar en 8,4% y 7,0% respectivamente.
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Y como un peor escenario, Fernández Valdovinos calificó de “fea” a la calidad de los nuevos puestos laborales, que deja mucho que desear, ya que se observa una marcada precarización de los mismos, según el economista. “Básicamente, el 85% de los nuevos empleos que se dieron con relación a un año atrás es en el mercado informal, versus el 15% en lo formal”, acotó.
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La expansión forestal impulsa un nuevo modelo de formación para el empleo juvenil
Los ministerios de Industria y Comercio (MIC), de Educación y Ciencias (MEC) y la Unión Europea avanzan en la adecuación del currículo educativo enfocado en las necesidades de la industria forestal y del mercado laboral, con el objetivo de preparar a los jóvenes para incorporarse a las actividades vinculadas al desarrollo de este sector en Paraguay.
La iniciativa contempla un currículo que articule la educación media con la formación técnica y universitaria de manera que los estudiantes puedan adquirir capacidades desde la etapa escolar y contar con mejores condiciones para acceder a oportunidades laborales.
En ese marco, el ministro del MIC, Marco Riquelme, se reunió con su par de Educación y Ciencias, Luis Ramírez, y la embajadora de la Unión Europea en Paraguay, Katja Afheldt, para avanzar en la propuesta de formación vinculada a las necesidades de la actividad forestal.
Riquelme destacó la importancia de coordinar las políticas industriales y educativas para acompañar el crecimiento de los industriales y explicó que el trabajo se enmarca en la cooperación impulsada a partir de la visita del presidente de la República, Santiago Peña, y representantes del sector empresarial a Finlandia, con el propósito de incorporar experiencias internacionales al desarrollo de la industria nacional.
Para ello, se definirán las zonas que funcionarán como polos industriales y forestales del país, a partir de lo cual se trabajará con el MEC para iniciar las capacitaciones durante el bachillerato. “Al salir del colegio, puedan ellos ya contar o estar más cerca, por lo menos, de un trabajo”, expresó Riquelme.
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La formación estará orientada a responder a las necesidades de las zonas en las que se desarrollará la actividad forestal, incluirá conocimientos para el trabajo en campo y en plantas industriales, además de la operación de maquinarias complejas mediante simulaciones y recursos de capacitación.
El proyecto avanza hacia su etapa de implementación, con el acompañamiento de la Unión Europea y la participación de instituciones académicas. Actualmente, los equipos técnicos trabajan en la revisión del currículo de educación forestal, con actividades que incluyen a la Universidad de Concepción.
En ese sentido, el proceso contempla el diseño curricular, la implementación de los programas, el desarrollo de infraestructura, así como materiales educativos para las instituciones seleccionadas. La propuesta también prevé la continuidad de la formación mediante trayectos técnicos y universitarios.
Además, se destacó que el currículum previsto será innovador, en materia de lo que significa trabajar en el ámbito forestal, en el marco de la articulación interinstitucional.
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Siete claves para entender el mercado laboral compuesto por jóvenes
- Por Luis Noguera.
El mercado laboral compuesto por jóvenes tiene sus características y desafíos para las organizaciones. Cecilia Dos Santos, vicepresidenta de la Cámara Paraguaya de Servicios (Capaser), conversó con La Nación sobre lo que se está experimentando a nivel local, las exigencias, motivaciones y preferencias de los trabajadores de más corta edad.
1. El contexto cambió, la estabilidad quedó en el pasado
Creo que cambió el contexto, y los jóvenes se adaptaron a él. Las generaciones anteriores crecieron con una idea de estabilidad a largo plazo: entrar a una empresa, quedarse y construir desde ahí. Hoy ese camino es menos previsible, y es natural que los jóvenes busquen otras cosas: aprender, sentirse bien y tener tiempo para su vida.
No veo falta de ambición, sino otra forma de entender el progreso. Quieren avanzar, pero a un ritmo que puedan sostener.
También hay que entender que justamente el contexto socioeconómico, los hábitos de consumo y el concepto de vida evolucionaron. Por ende, el trabajo ya no es la vida de un joven, sino que es una herramienta, parte de lo que le permite lograr, además, sus otros objetivos de realización, que tienen que ver más con aspectos diferentes a la realización puramente profesional. La carrera laboral ya no es el único máximo aspiracional y tampoco dura para toda la vida, así que es normal que las aspiraciones también se encuentren fuera del ámbito profesional.
Nuestros padres también aguantaban mucho porque con sus ingresos y sus carreras iban a conseguir sus casas, sus jubilaciones, etc. Esa promesa está un poco rota hoy por el sistema que no pudo sostenerse. Entonces, un joven hoy hace la cuenta y dice: si no me van a garantizar el futuro, por lo menos quiero aprender, estar bien, pero no dejar la vida.
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2. Choques con generaciones anteriores
A veces sí, y es algo bastante natural, aunque lo veo más como un choque de códigos que de valores. Lo interesante es que muchas veces las necesidades se parecen más de lo que creemos. Después de la pandemia, muchas personas de todas las edades empezaron a valorar más la flexibilidad y el equilibrio. Quizás la diferencia es que los jóvenes lo expresan con más naturalidad. Cuando hay espacio para conversar, las generaciones se complementan muy bien: unos aportan experiencia y otras nuevas miradas. Realmente, en mi experiencia, de lo que veo en el mercado es que, en verdad, la mayoría de las veces, el choque se ve en los mandos medios, que quedan en el medio entre lo que pide la empresa y lo que pide el equipo.
3. El sector de servicios es el que más se movió para adaptarse
Es uno de los que más se movió para adaptarse, eso seguro. Es una muy buena puerta de entrada, y eso es clave porque el primer paso es justamente lo más difícil. La Encuesta Regional 2026 de Capaser y Zabe Corporate muestra que el 53 % de los jóvenes paraguayos señala la falta de experiencia práctica como una barrera para conseguir empleo. Para muchos chicos, el sector servicios es donde consiguen esa primera experiencia, con un trabajo formal y horarios que les permiten seguir estudiando.
El desafío que tenemos como sector es que esa primera experiencia les deje herramientas para todo su recorrido: comunicarse bien, trabajar en equipo, resolver problemas. Y algo que veo seguido: los jóvenes eligen mucho por las personas. Un buen liderazgo y un buen equipo hacen una gran diferencia.
4. Se trabaja diferente, no menos que antes
Es una queja tan vieja como nuestra existencia misma. Ya se quejaban en los 50 de los hippies, que resultaron ser los yuppies, que se quejaron de nosotros, los X, que resultamos ser los que nos quejamos de los millennials, que resultan ser los que se quejan de los Z, y así, eterno. Pero, en verdad, tiene que ver con algo muy humano de la conducta: tendemos a tomar lo que conocemos como referencia y mirar con cierta desconfianza lo que es distinto.
Entonces, cuando alguien trabaja de otra manera, a veces lo interpretamos como que trabaja menos, cuando en realidad trabaja diferente.
Lo que veo es que los jóvenes sí quieren trabajar. De hecho, en la encuesta de Capaser piden oportunidades para quienes todavía no tienen experiencia, pero sí capacidad y ganas de aprender. Eso no suena a alguien que no quiere trabajar, sino a alguien que está esperando que le abran una puerta. Con el campo pasa algo parecido: muchos van a la ciudad porque ahí encuentran estudio y conectividad. Cuando las propuestas incluyen tecnología, buenas condiciones y futuro, el interés aparece.
En pocas palabras, los jóvenes sí quieren trabajar, pero no a cualquier costo. Si un trabajo no les da estabilidad, trabajo digno, aprendizaje… lo dejan. Y la verdad es que esa debería ser nuestra propuesta para ellos. Quienes entiendan eso y lo apliquen rápido en sus organizaciones podrán sacar mejor provecho del talento que tengan en ese momento a disposición.
5. Uso de la IA determinará su impacto
Todo está por verse con la inteligencia artificial (IA). Primero, depende mucho de cómo la usemos. Si se usa para no pensar, algo se pierde. Si se usa como herramienta, puede ser una gran aliada. Y los jóvenes son conscientes de esto: en la encuesta de Capaser, un 40 % menciona las habilidades digitales e inteligencia artificial entre lo que necesitan fortalecer. No le tienen miedo, quieren aprender a usarla bien.
Para mí, la clave está en acompañar. Las empresas y la educación tienen la oportunidad de enseñar a usarla con criterio. Tenemos que tener políticas de uso de la IA en nuestras organizaciones, saber que tanto los colaboradores como los clientes ya la están usando, queramos o no, para comprobar nuestra promesa de valor como prestadores de servicio y como marca empleadora. Por ende, guiar, acompañar y, principalmente, ayudar a desarrollar criterio. Esta va a ser la habilidad más requerida para el futuro del trabajo con la IA.
Además, en muchos equipos son los jóvenes quienes ayudan a los más grandes a aprovechar estas herramientas. Es un aprendizaje que va en las dos direcciones.
6. Buen ambiente laboral o salario alto
Lo ideal es tener las dos cosas y es lógico que así sea. Claro está que no todos los trabajos de entry level van a tener sueldos destacados en la mayoría de los rubros, pero entender que puedo llegar a conseguir algo mejor con desarrollo de carrera dentro de la organización ya es suficiente incentivo.
Hay que entender que el salario solo no retiene a nadie, porque el sueldo correcto evita la insatisfacción, pero el buen trato, el reconocimiento al trabajo bien hecho y la coherencia en el liderazgo es lo que motiva a los jóvenes. ¿Esta empresa es lo que dice ser y convive con mis valores? ¿Este líder es lo que dice ser y está en sintonía con lo que yo considero importante? Eso es lo que busca hoy un joven.
Porque el salario es lo que te hace entrar al trabajo, pero el ambiente hace que te quieras quedar. Porque recordemos que un buen ambiente no tiene que ver tanto con beneficios llamativos, sino con lo cotidiano: un líder que escucha, que explica, que confía.
7. La motivación de los jóvenes
Aprender y sentir que avanzan. En la encuesta de Capaser, después de la experiencia y el inglés, lo que más mencionan es la capacitación continua, con un 51 %. Es decir, valoran mucho los lugares donde pueden seguir formándose. También les gusta recibir devoluciones frecuentes y sentir que su aporte cuenta desde el principio.
Y no hay que olvidar que a muchos jóvenes en Paraguay los motiva algo muy concreto: pagar sus estudios, ayudar en su casa, acompañar a su familia. Hay mucho esfuerzo y responsabilidad detrás, y vale la pena reconocerlo. Pero no porque se romantice esto como sociedad, sino porque son necesidades reales que tienen los jóvenes hoy.
Pero quizás una de las motivaciones a la que menos atención le prestamos, porque creemos que puede ser contraproducente al resultado de la organización, es la flexibilidad. Cuando hablo de flexibilidad, no me refiero a entradas en cualquier horario o home office eternos, sino a entender las necesidades individuales de cada uno para poder permitir una flexibilidad acompañada de herramientas y liderazgos que permitan que se logren los resultados.
Porque a veces hablamos de “los jóvenes” como si fueran un solo grupo, y cada uno tiene su propia historia. Creo que el mejor camino es escucharlos con curiosidad. Lo que piden: una oportunidad para empezar, espacio para aprender y un buen trato, está a nuestro alcance como empresas. Y muchas de esas cosas nos hacen bien a todos.
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Siete claves para entender el mercado laboral compuesto por los jóvenes
Se está experimentando a nivel local las exigencias, motivaciones y preferencias de los trabajadores de más corta edad.
- Por Luis Noguera
El mercado laboral compuesto por jóvenes tiene sus características y desafíos para las organizaciones. Cecilia dos Santos, vicepresidenta de la Cámara Paraguaya de Servicios (Capaser), conversó con La Nación sobre lo que se está experimentando a nivel local, las exigencias, motivaciones y preferencias de los trabajadores de más corta edad.
1- EL CONTEXTO CAMBIÓ, LA ESTABILIDAD QUEDÓ EN EL PASADO
Creo que cambió el contexto y los jóvenes se adaptaron a él. Las generaciones anteriores crecieron con una idea de estabilidad a largo plazo: entrar a una empresa, quedarse y construir desde ahí. Hoy ese camino es menos previsible y es natural que los jóvenes busquen otras cosas: aprender, sentirse bien y tener tiempo para su vida. No veo falta de ambición, sino otra forma de entender el progreso. Quieren avanzar, pero a un ritmo que puedan sostener. Hay que entender que justamente el contexto socioeconómico, los hábitos de consumo y el concepto de vida evolucionaron. Por ende, el trabajo ya no es la vida de un joven, sino que es una herramienta, parte de lo que le permite lograr, además, sus otros objetivos de realización, que tienen que ver más con aspectos diferentes a la realización puramente profesional. La carrera laboral ya no es el único máximo aspiracional y tampoco dura para toda la vida, así que es normal que las aspiraciones también se encuentren fuera del ámbito profesional. Nuestros padres también aguantaban mucho porque con sus ingresos y sus carreras iban a conseguir sus casas, sus jubilaciones, etc. Esa promesa está un poco rota hoy por el sistema que no pudo sostenerse. Entonces, un joven hoy hace la cuenta y dice: si no me van a garantizar el futuro, por lo menos quiero aprender, estar bien, pero no dejar la vida.
2- CHOQUES CON GENERACIONES ANTERIORES
A veces sí, y es algo bastante natural, aunque lo veo más como un choque de códigos que de valores. Lo interesante es que muchas veces las necesidades se parecen más de lo que creemos. Después de la pandemia, muchas personas de todas las edades empezaron a valorar más la flexibilidad y el equilibrio. Quizás la diferencia es que los jóvenes lo expresan con más naturalidad. Cuando hay espacio para conversar, las generaciones se complementan muy bien: unos aportan experiencia y otras nuevas miradas. Realmente, en mi experiencia, de lo que veo en el mercado es que, en verdad, la mayoría de las veces, el choque se ve en los mandos medios, que quedan en el medio entre lo que pide la empresa y lo que pide el equipo.
3- EL SECTOR DE SERVICIOS ES EL QUE MÁS SE MOVIÓ PARA ADAPTARSE
Es uno de los que más se movió para adaptarse, eso seguro. Es una muy buena puerta de entrada, y eso es clave porque el primer paso es justamente lo más difícil. La Encuesta Regional 2026 de Capaser y Zabe Corporate muestra que el 53 % de los jóvenes paraguayos señala la falta de experiencia práctica como una barrera para conseguir empleo. Para muchos chicos, el sector servicios es donde consiguen esa primera experiencia, con un trabajo formal y horarios que les permiten seguir estudiando. El desafío que tenemos como sector es que esa primera experiencia les deje herramientas para todo su recorrido: comunicarse bien, trabajar en equipo, resolver problemas. Y algo que veo seguido: los jóvenes eligen mucho por las personas. Un buen liderazgo y un buen equipo hacen una gran diferencia.
4- SE TRABAJA DIFERENTE, NO MENOS QUE ANTES
Es una queja tan vieja como nuestra existencia misma. Ya se quejaban en los 50 de los hippies, que resultaron ser los yuppies, que se quejaron de nosotros, los X, que resultamos ser los que nos quejamos de los millennials, que resultan ser los que se quejan de los Z, y así, eterno. Pero, en verdad, tiene que ver con algo muy humano de la conducta: tendemos a tomar lo que conocemos como referencia y mirar con cierta desconfianza lo que es distinto. Entonces, cuando alguien trabaja de otra manera, a veces lo interpretamos como que trabaja menos, cuando en realidad trabaja diferente. Lo que veo es que los jóvenes sí quieren trabajar. De hecho, en la encuesta de Capaser piden oportunidades para quienes todavía no tienen experiencia, pero sí capacidad y ganas de aprender. Eso no suena a alguien que no quiere trabajar, sino a alguien que está esperando que le abran una puerta. Con el campo pasa algo parecido: muchos van a la ciudad porque ahí encuentran estudio y conectividad. Cuando las propuestas incluyen tecnología, buenas condiciones y futuro, el interés aparece.
5- USO DE LA IA DETERMINARÁ SU IMPACTO
Todo está por verse con la IA. Primero, depende mucho de cómo la usemos. Si se usa para no pensar, algo se pierde. Si se usa como herramienta, puede ser una gran aliada. Y los jóvenes son conscientes de esto: en la encuesta de Capaser, un 40 % menciona las habilidades digitales e inteligencia artificial entre lo que necesitan fortalecer. No le tienen miedo, quieren aprender a usarla bien. Para mí, la clave está en acompañar. Las empresas y la educación tienen la oportunidad de enseñar a usarla con criterio. Tenemos que tener políticas de uso de la IA en nuestras organizaciones, saber que tanto los colaboradores como los clientes ya la están usando, queramos o no, para comprobar nuestra promesa de valor como prestadores de servicio y como marca empleadora. Por ende, guiar, acompañar y, principalmente, ayudar a desarrollar criterio.
6- BUEN AMBIENTE LABORAL O SALARIO ALTO
Lo ideal es tener las dos cosas y es lógico que así sea. Claro está que no todos los trabajos de entry level van a tener sueldos destacados en la mayoría de los rubros, pero entender que puedo llegar a conseguir algo mejor con desarrollo de carrera dentro de la organización ya es suficiente incentivo. Hay que entender que el salario solo no retiene a nadie, porque el sueldo correcto evita la insatisfacción, pero el buen trato, el reconocimiento al trabajo bien hecho y la coherencia en el liderazgo es lo que motiva a los jóvenes. ¿Esta empresa es lo que dice ser y convive con mis valores? ¿Este líder es lo que dice ser y está en sintonía con lo que yo considero importante? Eso es lo que busca hoy un joven.
7- LA MOTIVACIÓN DE LOS JÓVENES
Aprender y sentir que avanzan. En la encuesta de Capaser, después de la experiencia y el inglés, lo que más mencionan es la capacitación continua, con un 51 %. Es decir, valoran mucho los lugares donde pueden seguir formándose. También les gusta recibir devoluciones frecuentes y sentir que su aporte cuenta desde el principio. Y no hay que olvidar que a muchos jóvenes en Paraguay los motiva algo muy concreto: pagar sus estudios, ayudar en su casa, acompañar a su familia. Hay mucho esfuerzo y responsabilidad detrás, y vale la pena reconocerlo. Pero no porque se romantice esto como sociedad, sino porque son necesidades reales que tienen los jóvenes hoy. Pero quizás una de las motivaciones a la que menos atención le prestamos, porque creemos que puede ser contraproducente al resultado de la organización, es la flexibilidad. Cuando hablo de flexibilidad, no me refiero a entradas en cualquier horario o home office eternos, sino a entender las necesidades individuales de cada uno para poder permitir una flexibilidad acompañada de herramientas y liderazgos que permitan que se logren los resultados.
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Carreras saturadas generan un cuello de botella en el empleo y restan competitividad a Paraguay
Paraguay aumenta sus años de estudio, pero la elección de carreras sigue concentrándose en profesiones con una alta cantidad de egresados.
Desbalance en las carreras. Este es el escenario que, cada vez, genera más presión sobre la empleabilidad y puede terminar limitando la competitividad del país. Así lo indicó el experto en empleo Enrique López Arce.
Paraguay tiene cada vez más personas que llegan a la educación superior. De acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), se pasó de 861.000 paraguayos con más de 13 años de estudio en 2022 a 996.000 en 2025. El desafío, sin embargo, está en qué carreras eligen esos estudiantes.
López Arce, quien cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito del empleo y la formación profesional, fue decano de la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas de la UPAP, durante ocho años, y se desempeñó durante cinco años, como director de la carrera de Comercio Internacional en la Universidad Americana. A esto suma dos décadas de experiencia como docente. Precisamente, esta mirada integral sobre la educación superior y el mercado laboral le permite analizar la creciente brecha entre la oferta de profesionales y las necesidades que plantea hoy la economía.
Déficit en carreras de informática. Los datos de egresados de 2024 muestran la brecha con 3.200 abogados, 2.000 enfermeras y 2.000 administradores, frente a apenas 400 profesionales del sector informático. En ingeniería, las cifras son aún menores, con 48 ingenieros electromecánicos, 24 ingenieros en Electricidad y 23 ingenieros en Electrónica.
Mientras Derecho, Enfermería y Administración continúan siendo elegidas masivamente, el mercado nacional e internacional demanda más profesionales de ingeniería, tecnología e innovación.
El país necesita, como mínimo, duplicar durante la próxima década la cantidad de egresados vinculados a Programación, Análisis e Ingeniería Informática. Actualmente, genera unos 400 profesionales informáticos por año y las proyecciones muestran que este ritmo de formación, generará un déficit de 10.000 profesionales en informática para la próxima década.
¿Por qué no se eligen más estas carreras? El especialista identificó barreras, como el costo de las cuotas, la distancia hasta las instituciones educativas y la dificultad de estudiar mientras se trabaja. También menciona el preconcepto de que para estudiar informática o ingeniería hay que ser excepcionalmente bueno en matemáticas, cuando la perseverancia resulta fundamental.
Para López Arce, la discusión, no pasa por decirles a los jóvenes qué estudiar, sino por generar las condiciones para que puedan acceder a las carreras que el mercado necesita y que pueden elevar la competitividad del país.