Las negociaciones con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) no han avanzado, pero la industria local sigue barajando otras opciones para el fraccionamiento de las vacunas. Foto: AFP.
Vacunas anti-COVID: siguen barajando opciones para el fraccionamiento, señalan
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El representante de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma) y gerente de Lasca, Luis Ávila, aclaró que no se tiene aún contrato con nadie para el proyecto del fraccionamiento de las vacunas contra el COVID-19 en el país.
Esto, con relación al avance de las negociaciones con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), que de hecho no prosperaron hasta el momento luego de que hayan presentado todas las documentaciones correspondientes, las cuales no tuvieron respuestas. Por lo tanto, Ávila manifestó que no descartan otras opciones, las cuales se están estudiando también, según lo indicó en contacto con la 650 AM.
La farmacéutica local presentó las documentaciones al Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) ya en abril, pero no tuvo respuesta. Foto. AFP.
Sin contrato aún
“No tenemos contrato aún con nadie, pero seguimos barajando opciones para el fraccionamiento de vacunas en nuestro país”, expresó el directivo. Hay que mencionar que el proceso ya se inició a finales del mes de abril, cuando la farmacéutica local presentó el proyecto a la Cancillería Nacional, luego de que el RDIF haya anunciado la propuesta o interés de que se podrían fraccionar las vacunas Sputnik V en el país.
No obstante, desde el inicio de la propuesta, de la cual está al tanto e involucrado el Gobierno, no ha llegado a prosperar con la idea. Y por el contrario, el país vecino Argentina ya anunció a principios de este mes el inicio de la producción de la Sputnik V, siendo así el primer país de la región en ser parte de la producción.
Por otro lado, Ávila transmitió una preocupación, ya que al parecer la población se está preparando para enfrentar un relajamiento con alta tasa de vacunación que se espera, ya que para el siguiente mes de julio se contaría con una importante cantidad de dosis.
El resultado coloca al Paraguay por delante de economías como Perú (113 puntos), Panamá (115), Brasil (175), México (205) y Colombia (240).FOTO: ARCHIVO
Paraguay se ubica entre los 3 países con menor riesgo de América Latina
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Cerró mayo con 104 puntos básicos, ubicándose como el tercer mejor desempeño de la región, solo por detrás de Uruguay (61 puntos) y Chile (86 puntos).
De acuerdo con datos del indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan y difundidos por Bloomberg Línea, Paraguay cerró mayo con 104 puntos básicos, ubicándose como el tercer mejor desempeño de la región, solo por detrás de Uruguay (61 puntos) y Chile (86 puntos). El resultado coloca a nuestro país por delante de economías como Perú (113 puntos), Panamá (115), Brasil (175), México (205) y Colombia (240), consolidando su lugar dentro del grupo de países considerados más estables por los mercados financieros internacionales.
Para Daniel Núñez Martínez, abogado y asesor estratégico de inversiones, este posicionamiento no responde a un hecho aislado, sino al resultado de una política económica sostenida durante varios años. “El informe de JP Morgan confirma algo que quienes seguimos la economía paraguaya veníamos observando: Paraguay no es solo estable en términos relativos, está compitiendo con los mejores de la región”, afirmó a La Nación/Nación Media.
Según explicó, hace apenas 15 años Paraguay era percibido como un mercado periférico y de mayor riesgo. Sin embargo, hoy comparte el podio regional junto a Uruguay y Chile, dos economías históricamente reconocidas por su estabilidad macroeconómica. Núñez Martínez atribuye este desempeño a tres factores principales. El primero es la disciplina fiscal, respaldada por la Ley de Responsabilidad Fiscal que establece límites al déficit público y otorga previsibilidad a las finanzas estatales.
El segundo es el nivel de deuda pública, que ronda el 41 % del producto interno bruto (PIB), cifra que continúa siendo inferior al promedio de varios países latinoamericanos. El tercer elemento son las reservas internacionales administradas por el Banco Central del Paraguay, consideradas suficientes para cubrir compromisos externos y generar confianza en los mercados. “Los mercados no premian las buenas intenciones; premian la consistencia. Y Paraguay ha sido consistente”, sostuvo. El especialista destacó que el bajo riesgo país tiene efectos concretos sobre la economía. Uno de los más importantes es la posibilidad de acceder a financiamiento internacional a tasas más competitivas.
Cuando un país presenta un menor riesgo soberano, los inversionistas exigen menores rendimientos para comprar sus bonos, lo que reduce el costo de endeudamiento para el Estado. Esto, a su vez, libera recursos que pueden destinarse a infraestructura, educación, salud u otras inversiones públicas. Pero el beneficio no se limita al sector público. Núñez Martínez explicó que el riesgo país funciona como una referencia para todo el sistema financiero, por lo que una mejor calificación también favorece a las empresas privadas que buscan financiamiento en el exterior. “El riesgo país es el piso sobre el que se construyen las tasas de financiamiento privado. Cuando el Estado es percibido como confiable, el crédito tiende a abaratarse para toda la economía”, indicó.
Asimismo, resaltó el impacto que este indicador tiene sobre la atracción de inversiones extranjeras. Según señaló, los fondos de inversión y las multinacionales suelen analizar el riesgo país como uno de los primeros parámetros antes de decidir dónde colocar capital. En un contexto en el que Europa vuelve a mirar a América Latina tras los avances del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, el hecho de que Paraguay aparezca junto a Chile y Uruguay entre las economías más seguras de la región constituye una señal positiva para la llegada de nuevos proyectos productivos. “Paraguay llega a esa conversación con credenciales sólidas. Hoy el país ofrece estabilidad macroeconómica, previsibilidad y una reputación financiera que tiene un enorme valor estratégico”, concluyó el experto.
UIP y Senave unen esfuerzos para fortalecer la producción y competitividad de las empresas
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La Unión Industrial Paraguaya (UIP) y el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) firmaron un acuerdo de cooperación interinstitucional con el objetivo de impulsar acciones conjuntas orientadas al fortalecimiento de la producción nacional, la competitividad empresarial y el desarrollo de las cadenas productivas del país.
El convenio fue suscrito por el presidente de la UIP, Enrique Duarte, y el titular del Senave, Ramiro Samaniego, quienes coincidieron en la necesidad de generar una mayor articulación entre el sector público y privado para acompañar el crecimiento de la industria paraguaya.
La alianza contempla la realización de programas de capacitación, asistencia técnica e intercambio de conocimientos, además de la promoción de iniciativas que permitan mejorar las capacidades de las empresas vinculadas a la producción y transformación de materias primas.
Uno de los principales ejes del acuerdo apunta a facilitar el acceso a información técnica y normativa relevante para el sector productivo. Esto permitirá que las industrias cuenten con mayores herramientas para adaptarse a las exigencias de los mercados, mejorar sus procesos y fortalecer sus estándares de calidad.
Asimismo, ambas instituciones prevén desarrollar espacios de intercambio técnico y cooperación que contribuyan a identificar oportunidades de mejora en las distintas cadenas de valor, promoviendo una producción más eficiente y competitiva.
Desde el sector industrial consideran que la coordinación con organismos técnicos resulta clave para acompañar el crecimiento de las empresas y responder a los desafíos que plantean los mercados nacionales e internacionales.
En ese contexto, la calidad, la sanidad y el cumplimiento de requisitos técnicos adquieren cada vez mayor relevancia para acceder a nuevas oportunidades comerciales.
Por su parte, el Senave aportará su experiencia en temas vinculados a la sanidad vegetal, certificaciones y regulaciones técnicas, aspectos que tienen incidencia directa sobre la producción agroindustrial y el desarrollo de diversas actividades económicas.
Fuegos artificiales estallan antes del inicio del partido amistoso internacional de fútbol entre Paraguay y Nicaragua en el Estadio Defensores del Chaco en Asunción el 5 de junio de 2026. (Foto de DANIEL DUARTE / AFP)
Los escenarios de mayor integración energética estiman proyectos por hasta USD 25.000 millones, con desembolsos que podrían alcanzar USD 5.000 millones anuales en infraestructura. Foto: ilustrativa
Paraguay gana protagonismo en plan de integración gasífera del Mercosur
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Paraguay podría dar un salto estratégico en materia energética y logística si avanza una de las iniciativas analizadas recientemente por los países del Mercosur y Chile dentro del “Proyecto de Integración Gasífera Regional”.
La propuesta contempla utilizar territorio paraguayo como ruta para transportar gas natural desde el yacimiento argentino de Vaca Muerta hasta los principales centros de consumo de Brasil, una alternativa que podría posicionar al país como un actor clave en la integración energética sudamericana.
Según explicó a La Nación/Nación Media, Mauricio Maiulini, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), una de las opciones evaluadas consiste en conectar la producción gasífera argentina con los mercados brasileños atravesando el Chaco paraguayo.
La iniciativa cobra relevancia por la ubicación geográfica del país. Paraguay se encuentra entre dos de las economías más grandes de Sudamérica y podría transformarse en un corredor de infraestructura energética de alcance regional, generando oportunidades vinculadas a inversiones, servicios, desarrollo industrial y fortalecimiento de su seguridad energética.
Uno de los principales atractivos para Paraguay es que el proyecto no se limita únicamente al transporte de gas. La disponibilidad de este recurso permitiría impulsar nuevas actividades productivas en el Chaco, una región que históricamente enfrentó desafíos para atraer grandes industrias debido a las limitaciones energéticas.
El acceso al gas natural abre además la posibilidad de desarrollar proyectos de generación termoeléctrica y actividades industriales asociadas al procesamiento de materias primas, agregando valor a la producción local y ampliando las oportunidades de empleo.
Maiulini explicó que existen diferentes esquemas para financiar este tipo de obras. Mientras algunos países históricamente recurrieron a inversiones públicas para construir gasoductos, actualmente varios proyectos son desarrollados mediante iniciativas privadas respaldadas por contratos de largo plazo con los futuros usuarios de la infraestructura.
Si bien el proyecto aún se encuentra en etapa de análisis y planificación, los estudios realizados identifican una importante cartera de inversiones potenciales para toda la región. Los escenarios de mayor integración energética estiman proyectos por hasta USD 25.000 millones, con desembolsos que podrían alcanzar USD 5.000 millones anuales en infraestructura relacionada con el transporte y aprovechamiento del gas natural.