Luego de que el Gobierno haya anunciado ayer la posible lista final de los beneficiarios al subsidio para comerciantes de ciudades fronterizas con Argentina, queda la incógnita de si algunos de los que cobraron en abril tendrán que devolver el pago por un supuesto error del Ministerio de Hacienda.
Sobre el punto, Marta Rodríguez, una de las representantes de la localidad de Nanawa, que quedó muy golpeada por el cierre de la frontera, ya que la actividad principal era el comercio con el ingreso de argentinos, lamentó que tengan que pasar por una situación como la mencionada.
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“Quince a veinte días después de la entrega nos encontramos con el mensaje indeseado de que teníamos que devolver ese subsidio de salario mínimo. Ahora tenemos que esperar a ver qué dicen porque varios medios dijeron que tenemos que devolver en cuotas”, mencionó Rodríguez en comunicación con la 1020 AM.
Sin contacto para informaciones
La vocera de los comerciantes de la comunidad de Nanawa sostuvo que no funciona el Pytyvõ para comerciantes, pues ni siquiera tienen acceso a algún número de teléfono para llamar y contar con la información precisa. Así también, Rodríguez tildó al Gobierno de incumplir con la asistencia prometida, la cual debería ser en tres pagos, al tiempo de exigir que ya es momento de que el Estado “se ponga las pilas” y que los técnicos actúen como profesionales para que los procesos funcionen y se deje de lado la excesiva burocracia.
Hay que mencionar que un grupo de comerciantes de aproximadamente 600 personas recibió el pago en abril anterior, obtuvo la acreditación por valor de un salario mínimo entero, siendo que el subsidio correspondiente era del 50%, a lo que el Ministerio de Hacienda alega que el cobro fue de manera irregular.
Conforme a las declaraciones del director de Estudios Económicos de la Subsecretaría de Economía, Juan José Galeano, la lista final quedaría en 25.000 de unas 132.000 personas que se registraron solicitando la ayuda estatal a comerciantes de frontera, de las cuales unas 4.000 serían trabajadores formales y 21.000 informales.
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La decisión que transformó una frontera disputada en una zona de paz
- Embajador Carlos José Fleitas
- Fotos: Gentileza
A lo largo de su historia, Paraguay recurrió en tres momentos decisivos al arbitraje para resolver controversias territoriales. El primero fue el laudo Hayes con la Argentina en 1878, que reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio situado entre los ríos Verde y Pilcomayo; el segundo, el laudo arbitral del Chaco del 10 de octubre de 1938, que fijó la frontera con Bolivia después de la guerra del Chaco; y el tercero, conocido como el arbitraje del cerro Chovoreca, culminó con el fallo del 11 de julio de 1969 y determinó la ubicación correcta de uno de los vértices establecidos en 1938.
Pese a su importancia para la definición territorial del país, el laudo de 1938 ha recibido menor atención que los otros dos casos. Detrás de su pronunciamiento existió, además, un episodio poco conocido y todavía controvertido: el acta reservada del 9 de julio de 1938, mediante la cual las partes y los países mediadores anticiparon el trazado fundamental de la futura frontera antes de la firma del Tratado de Paz y del fallo formal de los árbitros.
DE LA TREGUA AL ARBITRAJE
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 puso fin a las hostilidades de la guerra del Chaco y abrió las negociaciones para resolver la cuestión territorial. La Conferencia de Paz del Chaco, integrada por representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, asumió la tarea de acercar las posiciones de los antiguos contendientes.
Las negociaciones se extendieron durante más de tres años, prueba de que el cese del fuego no había resuelto automáticamente el problema de límites. Finalmente, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites, bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Estados mediadores.
Por Paraguay participaron, entre otros, Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo; por Bolivia, Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot. Los instrumentos de ratificación fueron intercambiados el 29 de agosto de 1938 (González de Bosio, 2022).
ACUERDO RESERVADO
Antes de la firma pública del Tratado de Paz, Amistad y Límites, en la madrugada del 9 de julio de 1938 las delegaciones de Paraguay y Bolivia rubricaron, junto con los mediadores, el proyecto de tratado, aunque debían someterlo a la aprobación de sus respectivos gobiernos. En esa misma fecha se suscribió un documento reservado titulado “Paraguay-Bolivia.
Acta rubricada en la ciudad de Buenos Aires, 9 de julio de 1938”, en el cual los representantes de las partes y de los países mediadores anticiparon el recorrido general que debía respetar el futuro laudo arbitral.
El acta afirmaba que la Conferencia de Paz había identificado, con el asesoramiento de sus técnicos militares y después de escuchar separadamente a las partes, una delimitación transaccional basada en los puntos de coincidencia existentes. En él se anticipó una línea que comenzaba en Esmeralda, sobre el río Pilcomayo; se dirigía hacia 27 de Noviembre, dejando Yrendague al este; continuaba por Capitán Ustares, Palmar de las Islas, Fortín Paredes y cerro Chovoreca; y llegaba al río Negro u Otuquis y a su desembocadura en el río Paraguay.
El documento declaraba que el futuro laudo respetaría esa solución “fiel y escrupulosamente”, considerándola razonable y definitiva por los negociadores (Rout, 1970).
Los compromisos del 9 de julio fueron confirmados y complementados, ya que el 19 de julio Bolivia solicitó nuevas garantías de que el Colegio Arbitral respetaría lo acordado, mientras Paraguay recibió seguridades escritas sobre el sector occidental de la frontera y la permanencia de los fortines Patria y Galpón bajo su jurisdicción.
El acta no fue un documento aislado, sino la pieza central de una negociación reservada más amplia que preparó el camino para la firma pública del Tratado de Paz, el 21 de julio, y para el laudo arbitral del 10 de octubre. Aunque el fallo mantuvo la orientación general del acta, incorporó referencias geográficas como Villazón, el punto situado diez kilómetros al oeste de Estrella; Cerrito Jara y determinadas intersecciones de paralelos y meridianos. Es decir, el trazado definitivo mantuvo la orientación fundamental del acuerdo previo, pero no lo reprodujo literalmente. El documento, por tanto, no sustituye al laudo arbitral, aunque permite comprenderlo como la culminación jurídica de una solución política negociada previamente y mantenida bajo reserva.
CONTROVERSIA
El acta ha generado controversias históricas, su carácter reservado y su divulgación pública muchos años después motivaron cuestionamientos sobre la transparencia de las negociaciones. Además, al afirmar que el futuro laudo respetaría “fiel y escrupulosamente” la línea acordada, abrió la discusión sobre el margen de decisión que conservaron los árbitros. También provocó reparos jurídicos porque fue rubricada antes de que las delegaciones obtuvieran la aprobación definitiva de sus gobiernos y antes de la firma y ratificación del Tratado de Paz. A ello se sumaron las diferencias internas de la representación paraguaya ante las concesiones territoriales discutidas.
BASE JURÍDICA
El tratado no sometió nuevamente a discusión la totalidad del Chaco Boreal. Reconoció directamente determinados espacios y estableció una zona dentro de la cual los árbitros debían fijar la línea definitiva. La decisión tendría el carácter de un arbitraje de equidad: los árbitros debían pronunciarse según su leal saber y entender, considerando la experiencia de la Conferencia de Paz y los dictámenes de sus asesores militares.
A diferencia de un arbitraje estrictamente jurídico, centrado principalmente en la aplicación de tratados anteriores, títulos coloniales y otras normas de derecho, los árbitros de equidad podían buscar una solución considerada justa, razonable y viable para ambas partes. Debían pronunciarse según su “leal saber y entender”, tomando en consideración los antecedentes reunidos por la Conferencia de Paz, los dictámenes de los asesores militares y las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de los dos países. La finalidad era alcanzar una fórmula que pudiera cerrar el conflicto y evitar una nueva guerra.
El Tratado fijó los márgenes que la decisión no podía sobrepasar. En el sector occidental, la línea debía situarse dentro de una franja determinada entre el río Pilcomayo y el meridiano del fortín 27 de Noviembre. En el norte y el este, debía mantenerse entre la propuesta presentada por la Conferencia de Paz el 27 de mayo de 1938 y la contrapropuesta paraguaya del 24 de junio. Además, el litoral del río Paraguay situado al sur de la desembocadura del río Negro u Otuquis quedó expresamente excluido del arbitraje.
Los árbitros eran los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, quienes delegaron sus funciones en representantes plenipotenciarios. Argentina designó a José María Cantilo, Isidoro Ruiz Moreno y Pablo Santos Muñoz; Brasil, a José de Paula Rodrigues Alves; Chile, a Luis Barros Borgoño y Manuel Bianchi; Estados Unidos, a Spruille Braden; Perú, a Felipe Barreda Laos y Luis Fernán Cisneros; y Uruguay, a Eugenio Martínez Thédy. Sus poderes los facultaban para deliberar y suscribir el fallo en nombre de los respectivos jefes de Estado (Comisión Mixta Demarcadora de Límites Boliviano-Paraguaya, 2007).
EL FALLO
Cumplidas las ratificaciones, los delegados de los seis presidentes mediadores se reunieron en Buenos Aires como Colegio Arbitral y el 10 de octubre pronunciaron el fallo que determinó la línea divisoria.
Paraguay y Bolivia fueron oídos en una audiencia especial y presentaron alegatos acompañados de documentación y una Comisión Militar Asesora realizó un relevamiento aerofotográfico y reconoció las zonas definidas. El Colegio Arbitral no examinó solamente los antecedentes jurídicos e históricos, sino también las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de ambas partes. Sobre esa base, concluyó que la línea adoptada representaba una solución equitativa y aprobó el fallo por unanimidad.
La frontera quedó organizada en dos grandes zonas que convergían en 27 de Noviembre o Gabino Mendoza. En la zona occidental, la línea partía de ese punto, descendía hacia Villazón, pasaba diez kilómetros al oeste de Estrella y terminaba en el thalweg o canal navegable del río Pilcomayo. En la zona norte, avanzaba hacia el cerro Capitán Ustares, la Cañada del Palmar de las Islas y la intersección del meridiano de Fortín Paredes con el paralelo de Fortín Ravelo. Luego alcanzaba el punto más alto del cerro Chovoreca y Cerrito Jara, llegaba al río Negro u Otuquis y seguía su thalweg hasta la desembocadura en el río Paraguay.
El uso de fortines, elevaciones, palmares, cursos de agua, paralelos y meridianos muestra que la frontera combinó referencias militares, accidentes naturales y líneas geométricas. El documento fue dado en Buenos Aires en tres ejemplares redactados en español, inglés y portugués, y dispuso que el texto en español prevalecería en caso de duda.
DELIMITAR VS. DEMARCAR
El laudo delimitó la frontera: determinó jurídicamente por dónde debía pasar. Todavía era necesario demarcarla, es decir, identificar sus puntos en el terreno, calcular coordenadas, abrir picadas y construir los hitos que harían visible la separación entre los dos Estados.
El acta del 25 de noviembre de 1938 constituyó la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Bolivia estuvo representada por el coronel Abelardo Prieto y el mayor Walter Salinas; Paraguay, por el teniente coronel Abdón Palacios y el teniente primero de Marina Néstor Rodríguez. Como quinto miembro y presidente fue designado el coronel argentino Ernesto Florit, en representación de los países mediadores.
La Comisión debía dictar su reglamento, acordar el plan de acción y definir los métodos de trabajo. El presidente dirigía los debates, verificaba la ejecución de las decisiones y resolvía definitivamente las cuestiones técnicas y prácticas en las que las partes no alcanzaran un acuerdo.
LEGADO
El Tratado de Paz estableció la fórmula política y jurídica; el laudo determinó la línea dentro de la zona acordada; y la Comisión Mixta se encargó de reconocerla y demarcarla materialmente.
Los documentos producidos durante la demarcación –actas, mapas, croquis, fotografías, informes y libretas de campo– muestran una dimensión de la historia fronteriza que suele quedar oculta detrás de los grandes acontecimientos diplomáticos. La frontera no fue únicamente una línea decidida por presidentes y cancilleres: también fue recorrida por técnicos, topógrafos, militares, ingenieros y delegados que debieron confrontar las palabras del fallo con la geografía del Chaco.
El carácter equitativo del arbitraje permite comprender por qué la solución de 1938 no coincidió plenamente con las aspiraciones territoriales máximas de ninguna de las partes. Aunque la consigna del Dr. Manuel Domínguez –“Ni más allá ni más acá del Parapití”– había expresado durante años la reivindicación paraguaya de reconocer aquel río como límite histórico del Chaco, la frontera definitiva surgió de una realidad más compleja.
Las consecuencias de la guerra, las posiciones de Paraguay y Bolivia, la intervención de los mediadores y la necesidad de evitar un nuevo enfrentamiento exigieron concesiones y una intensa negociación diplomática. Para el Paraguay significó el reconocimiento de la mayor parte del Chaco Boreal y la preservación de su soberanía sobre el litoral del río Paraguay; para Bolivia, consolidó el dominio sobre el sector noroccidental.
El laudo no satisfizo todas las aspiraciones territoriales de ambos países, pero alcanzó algo que décadas de conversaciones, protocolos y mediaciones no habían conseguido: transformar el final de la guerra de dos naciones hermanas en una frontera jurídicamente definida y así abrir una nueva etapa de paz entre Paraguay y Bolivia.
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Hidrovía podría captar hasta 15 millones de toneladas adicionales de hierro
Paraguay tiene oportunidades de captar nuevas cargas regionales, principalmente de mineral de hierro de Brasil, productos agrícolas de Bolivia y Mato Grosso, además de fertilizantes e insumos destinados a mercados vecinos. El aprovechamiento de este potencial dependerá de garantizar condiciones de navegabilidad durante todo el año, según señaló Bernd Gunther, presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (CAFyM).
En entrevista con La Nación/Nación Media, el titular del gremio indicó que el mineral de hierro representa la mayor oportunidad inmediata para el transporte fluvial, debido a las ventajas de costos frente al traslado terrestre. En este segmento, el potencial de captación a mediano plazo supera los 10 a 15 millones de toneladas anuales adicionales, siempre que la hidrovía Paraguay-Paraná mantenga un calado operativo mínimo de manera continua.
Gunther explicó que uno de los principales obstáculos es la variabilidad del nivel del río y la falta de intervenciones permanentes en pasos críticos. Afirmó que la flota paraguaya tiene capacidad para transportar mayores volúmenes, pero las restricciones durante los periodos de estiaje limitan las operaciones y generan sobrecostos.
Para mejorar la previsibilidad, planteó implementar un plan maestro de manejo de la vía navegable, con dragado preventivo, señalización moderna y estudios batimétricos dinámicos. También consideró necesario coordinar los trabajos con Argentina y Brasil, bajo estándares técnicos comunes y compromisos de mantenimiento definidos para cada tramo.
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Mayor volumen
El presidente de CAFyM proyectó que el volumen total de mercaderías transportadas por la hidrovía podría crecer entre un 50 % y un 100 % en los próximos tres a cinco años. Además del mineral de hierro, mencionó la celulosa y la expansión agrícola regional como motores de crecimiento, acompañados por el movimiento de fertilizantes y combustibles.
En este escenario, destacó la importancia de integrar la hidrovía con las carreteras y el ferrocarril para reducir costos y ampliar la capacidad logística del país. Asimismo, sostuvo que las mesas de trabajo del Consejo Nacional de Logística deben traducirse en proyectos con plazos, presupuestos y metas concretas, además de impulsar inversiones en infraestructura portuaria y simplificar los trámites aduaneros.
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Buscan a conductor paraguayo que arrolló y mató a un hombre en silla de ruedas en Posadas
La Policía de Misiones, Argentina y de Paraguay, trabajan en conjunto para localizar un automóvil blanco con patente paraguaya que arrolló y mató a un hombre que estaba en silla de ruedas en Posadas. El conductor huyó y los investigadores sospechan que cruzó la frontera hacia Encarnación inmediatamente después del hecho.
El terrible suceso se registró durante la noche del pasado miércoles, en la esquina de las avenidas Marconi y Mariano Moreno. En este punto de la ciudad el fallecido, identificado como Plácido Facundo Martínez, que se movilizaba en silla de ruedas, acostumbraba a pedir ayuda monetaria a los conductores que circulan por la zona.
En vídeos socializados por las autoridades se puede ver que el hombre estaba en medio de la avenida pidieron dinero, pero en un momento dado un automóvil de color blanco, en vez de detener la marcha aceleró y chocó a Plácido, quien fue despedido para luego quedar tendido en la capa asfáltica.
Tras analizar las imágenes de las cámaras de seguridad, se pudo constatar que el automóvil tenía chapa paraguaya como lo indicaron los testigos. Los investigadores del vecino país presumen que luego de cometer el percance el conductor continuó su marcha sin detenerse y cruzó la frontera hacia Encarnación.
Hoy, agentes de Inteligencia de Frontera de la Policía de Misiones trabajan junto a la Policía Nacional de Paraguay para establecer la identidad y dar con el conductor. Así también, continúan analizando las imágenes de videovigilancia para conocer la ruta que tomó el automóvil y recabando testimonios de las personas que se encontraban en el lugar al momento del accidente.
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MOPC expone acciones para fortalecer la navegación en los principales ríos
Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) busca fortalecer la navegabilidad de los ríos Paraguay y Paraná, considerados corredores estratégicos para el transporte de cargas y el comercio exterior. Para ello, destina cerca de USD 67 millones al año a trabajos de dragado y mantenimiento de las vías navegables.
La ministra Claudia Centurión destacó la necesidad de coordinar las intervenciones con Argentina y Brasil, debido a que se trata de una vía navegable compartida. El objetivo es avanzar hacia una estrategia común que permita mantener condiciones adecuadas de navegación desde Corumbá hasta el Río de la Plata y evitar intervenciones aisladas que afecten la eficiencia del sistema.
La estrategia también contempla una visión integral de infraestructura y logística, que articula las vías navegables con los puertos y las rutas. Entre las acciones figuran el dragado, el balizamiento, la instalación de puntos de amarre y el desarrollo de corredores viales para mejorar la conectividad y competitividad del sistema.
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Más previsibilidad
Más de 25 millones de toneladas de productos transitan anualmente por la hidrovía y las proyecciones apuntan a duplicar ese volumen para 2030. En este escenario, el MOPC plantea avanzar hacia una navegación las 24 horas, los 365 días del año.
Estas acciones fueron expuestas por Centurión durante el Panel de Navegabilidad de Boat Port Show 2026, organizado por la Cámara de Armadores Fluviales y Marítimos (CAFYM). El encuentro también contó con representantes de la ANNP, COMIP y CAFYM.