El economista César Barreto afirmó que sin un alto acatamiento de la cuarentena no habrá reducción de contagios, como ocurrió en Semana Santa. Foto: Archivo.
Si el acatamiento no es alto, la cuarentena será solo pérdidas económicas, sostiene exministro
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El acelerado ritmo de contagios y muertes por COVID-19 en Paraguay pone entre la espada y la pared al Gobierno, que por un lado tiene el colapso del sistema de salud, y por otro una economía que aún se encuentra golpeada por la primera ola del virus, y sin poder recuperarse.
La desesperación de los médicos ante el colapso volvió a instalar la posible vuelta a fase cero (cuarentena estricta) general por quince días, ampliando la incertidumbre sobre la economía y motivando aún más la desesperación de los sectores más afectados por la pandemia, que se encuentran haciendo “malabarismo” para seguir operando. La posibilidad de volver a cerrar todo por quince días fue descartada ayer por el ministro de Salud, Julio Borba. Sin embargo, el secretario de Estado afirmó que se analizan medidas paliativas ante la situación sanitaria actual.
El economista y exministro de Hacienda, César Barreto, afirmó en entrevista con La Nación que la aplicación de la cuarentena será exitosa solo si el acatamiento por parte de la ciudadanía es alta; de lo contrario, solo representaría pérdidas económicas para los sectores que sí respetaron las restricciones, dijo. “La cuarentena va a funcionar si el acatamiento es muy alto, sino será solo pérdidas económicas de aquellos que acatan, pero sin efecto en la reducción de contagios, como ocurrió en Semana Santa”, señaló.
Cuestión sanitaria
El economista no dejó de reconocer que la situación sanitaria está empeorando continuamente, y que esa cuestión no puede ser descuidada, ya que el costo social de la pérdida de vidas humanas es invaluable.
“Sabemos que las cuarentenas tienen costos económicos altos para los sectores afectados, y el Estado debe prever una compensación mínima para ellos. Pero como sociedad debemos sopesar los costos invaluables de las vidas que estamos perdiendo versus los costos económicos de no poder trabajar con normalidad. Solo la vacunación masiva de más del 70% de la población va a poder eliminar esta dicotomía”, insistió el economista.
Por último, Barreto afirmó que con miras a la lenta adquisición de las vacunas para inmunizar a la población contra el COVID-19, la ciudadanía debería buscar otros mecanismos para minimizar los contagios y las muertes por el nuevo coronavirus, recurriendo al cuidado personal, minimizar las reuniones sociales, usar tapabocas, etcétera.
Otros sectores
Si bien la posibilidad de volver a fase cero en todo el país por quince días ya fue descartada por el Ministerio de Salud, algunos sectores como la Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay (Asimcopar) y referentes del segmento gastronómico anticiparon los efectos desbastadores que generará a la economía un nuevo encierro.
El exministro de Hacienda, César Barreto, calificó al proyecto de reforma de la Caja Fiscal como un paso positivo para la contención de la crisis del sistema jubilatorio de los trabajadores del sector estatal. Agregó que la propuesta con media sanción de Diputados introduce cambios sustanciales como el establecimiento de una edad mínima.
“Lo que presentó el Poder Ejecutivo y fue modificado por Diputados, yo creo que es un paso positivo, en un proceso que no es lo óptimo, pero va a mejorar sustancialmente la estructura de incentivos que tiene implícitas las reglas o parámetros de la Caja Fiscal. Es una reforma importante, bastante profunda”, indicó este lunes al programa “Arriba hoy” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Barreto acotó: “Al fijar una edad mínima hace que la relación entre los aportes propios que hace una persona en su año de vida laboral cubra en un porcentaje mucho mayor los beneficios o las jubilaciones que recibirá durante el resto de su vida desde el momento en que se jubile, esa es una modificación estructural muy importante que debería llegar luego al 100 %”.
Por otra parte, se refirió a las declaraciones de legisladores opositores, disidentes colorados y representantes de los gremios afectados como el de los docentes, quienes alegan que la iniciativa es solo un “parche” y que su tratamiento se dio supuestamente de manera apresurada constituyéndose en un “atropello a los derechos de las personas”.
“La situación de la Caja Fiscal es catastrofica, si los diputados y senadores no aprobaran todos los años un aporte extraordinario del Estado con recursos tributarios, el cual alcanzó el pasado años USD 380 millones, los jubilados tendrían un recorte de alrededor del 40 o 50 % de las jubilaciones que están recibiendo. Los maestros y otros quienes reclaman el mantenimiento de esta situación no evaluan la realidad”, puntualizó.
La obtención de este doble grado de inversión no es un hecho que impactará de manera cortoplacista en la realidad de la mayoría de la población. Foto: Archivo
Segundo grado de inversión es “una ventana de grandes oportunidades”, según exministro
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El segundo grado de inversión que obtuvo Paraguay, otorgado esta semana por la calificadora de riesgo Standard & Poor’s, permite que hoy la mirada hacia el futuro del país se posicione en cómo promover y atraer las inversiones en diferentes sectores económicos.
El exministro de Hacienda, César Barreto, remarcó que el país que se encuentra en plena etapa de desarrollo y que resulta fundamental contar con una mayor inversión de manera que esta se vea traducida en el mayor bienestar de los ciudadanos en general.
“Esto es como una ventana de grandes oportunidades que se nos abre como país y, obviamente, a todos los paraguayos. La calificación de riesgo implica que un país transmite una mayor confianza a nivel internacional y hace que los inversionistas estén dispuestos a aceptar menores tasas de interés por otorgar financiamiento al país, ya sea para el Estado o para el sector privado”, comentó Barreto, este sábado, durante su conversación con la 1020AM.
Remarcó que la obtención de este doble grado de inversión no es un hecho que impactará de manera cortoplacista en la realidad de la mayoría de la población, pero que sí las mejoras se irían viendo de manera sostenida, ya que existe ahora una posibilidad de crecimiento a un ritmo importante.
Explicó que uno de los principales factores que ha impulsado el crecimiento este año del producto interno bruto (PIB) y la economía del país ha sido el propio crecimiento del crédito y que gran parte de ese crédito se financió con fondos del exterior.
“Necesitamos que la economía crezca; para que la economía crezca hace falta que haya más inversiones y, para que haya más inversiones, hace falta capital; que en un país del nivel de ingreso que nosotros tenemos, normalmente escasea mucho el capital”, remarcó Barreto.
Cifras refutan a Benigno López: la peor gestión económica en 20 años
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Benigno López, exministro de Hacienda del gobierno de su hermano Mario Abdo Benítez, vuelve a escena con pretensiones de dar cátedra sobre política económica. Pero es pura retórica, pues los números de su gestión cuentan la calamitosa gestión y los clavos que dejó.
Como ministro de Hacienda y principal arquitecto de la política económica de la administración de su hermano Mario Abdo Benítez, Benigno López no fue un mero observador externo: fue protagonista central de un ciclo que hoy pretende ignorar. Así, busca pontificar desde la tribuna, cuando su gestión al frente de la política económica fue discretísima y aciaga.
Mientras el responsable del rumbo económico del desastroso gobierno anterior reaparece en el debate público con tono académico y pose triunfal, conviene recordar su administración y cómo su legado, ocupado por otros “técnicos” en Hacienda, causaron un gran perjuicio al país.
El problema no es la crítica –siempre necesaria–, sino la falta de coherencia entre el discurso actual y el legado que dejó su administración. Una gestión marcada por la ausencia de reformas estructurales, el debilitamiento de reglas fiscales que habían sido emblema de estabilidad y una conducción económica que priorizó el relato antes que la calidad del gasto y la solidez institucional. En ese contexto, las “cátedras” resultan, cuanto menos, difíciles de digerir cuando se las contrasta con el balance real de aquel periodo. En declaraciones a La Unión AM, el exministro de Hacienda sostuvo que la actual administración del presidente Peña “no puede hacerse el pícaro y rehuir sus compromisos. Las deudas y los intereses hay que saldarlos”, recalcó López, omitiendo la desastrosa gestión que le cupo a este y a su sucesor Óscar Llamosas.
En ese contexto, hay que decirlo con todas las letras, la era Abdo dejó una cantidad de clavos y bombas activadas en todas y cada una de las instituciones. Hay informes de auditoría forense de la Contraloría General de la República que hablan al respecto. Son más de sesenta y solo del periodo 2022.
PÉSIMA GESTIÓN Y DESEMPEÑO
El desempeño económico del periodo 2018-2022, cuyo diseño fue realizado por Benigno López hasta que dejó el cargo en octubre de 2020, fue uno de los más bajos, con un crecimiento del PIB per cápita de 0,4 %. Esta cifra es comparable a periodos de finales de los 90 y principios del 2000 cuando el país atravesaba periodos de profunda inestabilidad política y económica.
El Gobierno decidió exceptuar la Ley de Responsabilidad Fiscal, hecho que se dio por primera vez desde su aplicación, alcanzando un déficit fiscal que representó 2,8 % del PIB, argumentando una sequía que impactó a la economía paraguaya. Este déficit es el más alto que se registra desde 1999 durante el gobierno de Gonzalez Macchi.
Como consecuencia del mayor déficit fiscal, el gobierno de este periodo es el que registra el récord de endeudamiento en 5 años de gestión, con más de USD 7.960 millones de nuevos préstamos y obligaciones contraídas por el Estado paraguayo. Además, culminó el Gobierno sin reconocer deudas contraídas con proveedores del Estado de más de USD 500 millones que debieron ser canceladas por el gobierno actual.
En varias ocasiones, el presidente Peña recordó los clavos dejados por la gestión Abdo. Recordó que la reducción de la pobreza no solo se estancó, sino que incluso aumentó, con un 25.5 % de pobreza total y un 6.1 % de pobreza extrema en 2022.
El de Abdo fue un gobierno que no supo aprovechar su periodo de gestión para promover las reformas de mejora de la calidad del gasto público para un mejor uso de los recursos públicos. Se enfocaron en una ley de modernización tributaria para recaudar más y en una ley de compras públicas que reglamentaron con un decreto a 4 días de terminar el gobierno y que luego debió ser revisado. Las propuestas de mejora de la calidad del gasto público como la reforma del servicio civil y de supervisión del sistema de pensiones fueron incluidas en un programa con el FMI, pero que no implicaba un compromiso de aprobar estas leyes, sino solamente presentar al Congreso los borradores de los proyectos de ley.
Durante el periodo de gobierno, surgieron cuestionamientos con respecto al resguardo de la independencia del Banco Central del Paraguay. Específicamente, se dieron nombramientos en el Directorio del Banco (Humberto Blanco y Carmen Marín) que claramente no fueron propuestos desde la institución. Fueron designadas personas que registraban incompatibilidades para ejercer el cargo debido a que existían vínculos con instituciones que podían generar conflictos de intereses en la toma de decisiones. Además, se afectaron derechos laborales del plantel de funcionarios del BCP que generó incertidumbre entre ellos y motivó a la renuncia de técnicos con años de experiencia profesional, debilitando al capital humano de la institución.
ALGUNOS DE LOS CLAVOS
La gestión económica de la administración Abdo fue desastrosa y su impacto fue tal que incluso la actual administración de Santiago Peña tuvo que ocuparse de esa pesada carga heredada. Estas son algunas de las perlitas heredadas de la gestión que comandaba Benigno López en 2018. Entre las deudas pendientes figura el Ministerio de Salud Pública, el cual debía USD 371,3 millones por el abastecimiento de insumos y medicamentos. Mientras que el Instituto de Previsión Social (IPS) adeudaba otros USD 210 millones por los mismos conceptos.
En tanto, la deuda del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) con las contratistas rondaba los USD 350 millones solo en capital, sin contar los intereses devengados por los atrasos en los pagos por las obras viales que Abdo Benítez alardeaba al justificar su gestión. El Ministerio del Interior era otra con una complicada situación financiera, con dinero comprometido por los contratos plurianuales que impactaron en el presupuesto de varios años consecutivos. En total fueron unos USD 250 millones de compromisos pendientes con los proveedores, de los cuales unos USD 42 millones corresponden al Interior y USD 200 millones a la Policía Nacional y están relacionados a gastos de seguridad.
Exministro de Hacienda propone error fatal para el país
Víctor Pavón
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Por Víctor Pavón (*)
Los impuestos no deben ser subestimados. Es dinero que hubiéramos utilizado como individuos que termina en manos del Estado por la coacción ejercida desde el órgano gubernamental. Son un costo y más en una economía emergente como la nuestra.
El aumento de los impuestos en nuestro país será la peor propuesta a tomarse en cuenta. Será fatal para el país. Su impacto será tremendo. Luego de instalados los nuevos aumentos tributarios serán difícil de retrotraer. El sector estatal tiende inexorablemente a convertirse en un centro de decisiones que incluso van más allá de la economía.
De incrementarse los tributos se reducirá el crecimiento del producto interno bruto (PIB), habrá menos empleos junto con el aumento de la informalidad, disminuyendo la recaudación del fisco.
Lo expresado viene a colación por la propuesta del exministro de Hacienda, Dionisio Borda, en su libro “La hora del desarrollo. Paraguay y sus nuevos desafíos”, donde sostiene la necesidad de aumentar los impuestos especialmente en la renta personal y la empresarial e incluso, dice, debe ser modificado el 10, 10, 10, por lo que hay que agregar a su lista el impuesto al valor agregado (IVA).
Esto es, propone deshacernos como país del factor de competitividad tributaria con el que contamos para atraer inversiones. Por ello, discrepo con el exministro Borda, considero se equivoca. Lo expresado por mi parte no solo se detiene en la teoría, sino también en la evidencia empírica.
En efecto, diversas publicaciones científicas como las realizadas por Tax Foundation con el título “What is the evidence on taxes and growth?” (¿Cuál es la evidencia sobre los impuestos y el crecimiento?) con 26 estudios empíricos entre 1983 y 2012 dan cuenta del profundo impacto del alza de los impuestos sobre el crecimiento económico.
La evidencia es contundente: Aumentar los impuestos es negativa para la economía, el ahorro, el crecimiento, la inversión y el empleo. El daño se traslada en una menor capacidad de consumo de la población y, de ese modo, se ven afectadas las recaudaciones tributarias, precisamente lo que más desea el Dr. Borda.
La propuesta, desde luego, seducirá a los políticos dado que les permitirá disponer de más dinero de otros para su redistribución. Se desincentivarán el ahorro y la inversión privada, desalentando a las personas y empresas a trabajar y a invertir debido a que serán menores los beneficios que tendrán por su esfuerzo, innovación y creatividad.
En Paraguay de ninguna manera debemos aumentar ni crear nuevos impuestos, debemos reducirlos y cuanto antes mejor.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.