El crecimiento interanual de la cartera de créditos del sistema bancario muestra una desaceleración en los últimos dos meses, luego de un sostenido e importante aumento experimentado desde julio del 2020 hasta enero de este año, según los datos manejados por el Banco Central del Paraguay (BCP).
En marzo del 2021, la cartera de créditos de los bancos mostró un crecimiento de 5,49%, en comparación con el mismo mes del año pasado. En valores, dicha cartera se ubicó en G. 99 billones, equivalentes a US$ 15.052 millones en el cambio actual (G. 6.583).
Ese crecimiento sostenido durante el año pasado fue gracias a la concesión de créditos por parte de los bancos, bajo la garantía o el fideicomiso de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), que había puesto a disposición esas dos herramientas para agilizar el otorgamiento de préstamos a los sectores más afectados por la pandemia del COVID-19, principalmente a las mipymes.
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Según el historial del BCP, la cartera de créditos experimentó un crecimiento de 6,21% en marzo del 2020; de 4,21% en abril y de 5,38% en mayo. Mientras que desde julio hasta diciembre del 2020, el incremento interanual estuvo en torno al 7% y 8%. En enero de este año fue de 8,36%, reduciéndose a 6,91% en febrero, para bajar a 5,49% en marzo.
Desde la consultora Mentu explican que esta desaceleración en el crecimiento de la cartera de créditos se debe a la incertidumbre económica existente y un menor dinamismo de los sectores agricultura, consumo y comercio, que poseen una mayor participación en la toma de créditos.
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El acceso al crecimiento
- Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
En la filosofía de Aristóteles (384 a.C - 322 a.C.), la relación entre pensamiento, lenguaje y lógica constituye uno de los ejes fundamentales para comprender su teoría del conocimiento.
Lejos de ser ámbitos separados, estos tres niveles se encuentran profundamente articulados, formando una estructura coherente que explica cómo el ser humano conoce la realidad, la expresa y la ordena racionalmente.
El punto de partida es el pensamiento, entendido como la actividad del alma racional. Para el filósofo griego, pensar no es un acto vacío ni puramente formal, sino una operación mediante la cual el intelecto aprehende las formas universales presentes en las cosas particulares. Todo comienza con la percepción sensible, que da lugar a la memoria, y esta, mediante la repetición, a la experiencia.
Sobre esta base, el entendimiento realiza la abstracción, captando lo universal en lo particular. De manera que, el pensamiento se articula en conceptos, que son las formas inteligibles que el alma comprende.
El lenguaje aparece como la expresión de ese pensamiento. Las palabras no son meros sonidos arbitrarios, sino signos convencionales que representan los conceptos del alma. Aristóteles sostiene que las afecciones del alma son las mismas para todos los seres humanos, mientras que las palabras pueden variar según las lenguas.
De este modo, el lenguaje funciona como mediación, dado que traduce el contenido del pensamiento en signos comunicables. Sin embargo, su función no es solo comunicativa, sino también estructurante, ya que permite fijar y ordenar los conceptos, haciéndolos operativos para el razonamiento.
Es en este punto donde interviene la lógica, desarrollada sistemáticamente en el conjunto de tratados conocido como Órganon. La lógica aristotélica no estudia los contenidos del pensamiento, sino las formas válidas de su articulación.
Su objeto son los juicios (proposiciones que afirman o niegan algo de algo) y los silogismos (razonamientos en los que, a partir de ciertas premisas, se sigue necesariamente una conclusión). La lógica garantiza que el paso de unos conceptos a otros se realice de manera coherente y conforme a la verdad.
La conexión entre estos tres niveles es estrecha y necesaria. El pensamiento produce conceptos; el lenguaje los expresa en forma de términos y proposiciones; la lógica regula las relaciones entre esas proposiciones para asegurar inferencias válidas. Sin lenguaje, el pensamiento carecería de un medio estable de expresión y comunicación; sin lógica, el uso del lenguaje quedaría expuesto a la confusión y al error; sin pensamiento, ni lenguaje ni lógica tendrían contenido alguno.
Esta articulación se integra plenamente en la epistemología aristotélica. El conocimiento no es simplemente la acumulación de datos sensibles, sino su organización racional.
La experiencia proporciona el material, pero es el pensamiento, estructurado lingüísticamente y regulado por la lógica, el que permite alcanzar el conocimiento científico, es decir, un saber universal y necesario. En este sentido, el lenguaje no es un elemento externo al conocimiento, sino una condición de posibilidad para su desarrollo sistemático.
La relevancia del pensamiento lógico a través del lenguaje radica en su capacidad para hacer explícitas las estructuras del ser. Cuando el lenguaje está bien ordenado, según las reglas de la lógica, refleja adecuadamente la realidad, permitiendo no solo describirla, sino también demostrarla.
De ahí que, para Aristóteles la lógica sea una herramienta indispensable, que no crea conocimiento por sí misma, pero hace posible su validez y su transmisión.
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Crecimiento es resultado de un gobierno que apuesta a la inversión y trabajo, sostiene Alliana
El Banco Mundial señala que Paraguay logró una transformación histórica en las últimas dos décadas, en materia crecimiento de la economía, empleo y reducción de la pobreza, que del 50 % bajó a un 16 %, permitiendo que los paraguayos mejoren su calidad de vida, de forma visible.
El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, escribió en su red social X que los resultados están a la vista, mediante las acciones del gobierno.
“300.000 compatriotas salieron de la pobreza en solo dos años. Nuestro crecimiento del 5 % no es casualidad, es resultado de un Gobierno que apuesta con fuerza a la inversión y al trabajo”, posteó en su cuenta.
Este proceso no es casual: responde a una visión de país que prioriza el trabajo, la inversión y la generación de oportunidades reales. Con un crecimiento económico cercano al 5 % anual, uno de los más altos de la región, Paraguay está sentando las bases para convertir ese dinamismo en más empleo, mayores ingresos y mejores condiciones de vida, especialmente para los sectores más vulnerables.
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El desarrollo de infraestructura estratégica, el aprovechamiento de la energía limpia de Itaipú y Yacyretá, junto con reformas que favorecen la inversión y el crecimiento del sector privado, han sido pilares fundamentales de este avance. A esto se suman políticas sociales como Hambre Cero, que fortalecen el capital humano y amplían las oportunidades desde la base.
Si bien aún existen desafíos y regiones que requieren mayor atención, el país ha demostrado que, con políticas sostenidas y una visión estratégica, es posible transformar la realidad y encaminarse hacia un Paraguay más grande en términos de desarrollo, empleo y reducción de la pobreza.
Hoy, más que nunca, estos resultados confirman que este es el camino correcto para consolidar el Paraguay gigante que todos los paraguayos anhelan.
Este reconocimiento por parte de este importante organismo internacional es el resultado de las políticas públicas, impulsadas por el gobierno del presidente Santiago Peña desde su visión de un Paraguay gigante para todos los paraguayos.
La experiencia de Paraguay merece ser estudiada, dice el reporte del BM. La reducción sostenida de la pobreza mediante el aumento de los ingresos laborales y la creación de empleo no se logra con una única política. “Se construye desde los cimientos: infraestructura, un entorno regulatorio favorable a los negocios y apoyo al sector privado para escalar; todo ello respaldado por políticas macroeconómicas sólidas e inversiones que amplían las oportunidades para que todas las personas comiencen la vida con salud y capacidad de aprendizaje. Esa combinación fue lo que marcó la diferencia en Paragua, y es replicable”, señala el informe del organismo internacional.
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Economía paraguaya avanza con estabilidad, pero bajo presión externa
El Banco Central del Paraguay (BCP) proyecta que la economía mantendrá su ritmo de expansión en 2026, aunque con una moderación respecto al año anterior. Según el último Informe de Política Monetaria (IPoM), el producto interno bruto (PIB) crecería 4,2 % este año, impulsado principalmente por el sector agropecuario y el dinamismo de los servicios.
El informe destaca que el principal motor del crecimiento será nuevamente el sector primario, cuya proyección fue ajustada al alza hasta 3,1 %, con un papel clave de la agricultura. Las mejores condiciones climáticas elevaron las expectativas de producción de cultivos como la soja, el arroz y el trigo, lo que tendrá un impacto directo tanto en la actividad económica como en las exportaciones.
En paralelo, el sector secundario también mostrará una expansión, con un crecimiento estimado de 4,1 %, mientras que el sector de servicios, aunque seguirá siendo uno de los pilares de la economía, registrará una leve desaceleración, con una proyección de 4,5 %, principalmente por un menor dinamismo del comercio.
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Desde el enfoque de la demanda, el crecimiento estará sostenido por el consumo privado, que se mantendría en torno al 4,2 %, aunque se prevé una desaceleración en la inversión. La formación bruta de capital fijo fue revisada a la baja, reflejando un menor impulso en la adquisición de maquinarias y equipos, lo que sugiere un escenario de expansión más moderada en comparación con periodos anteriores.
En cuanto a la inflación, el Banco Central mantiene su proyección en 3,5 % para el cierre de 2026, en línea con su objetivo. Si bien actualmente los precios muestran una tendencia a la baja, el informe advierte que el principal riesgo proviene del contexto internacional, especialmente del aumento en los precios del petróleo, que ya superan los USD 100 por barril.
Este factor podría trasladarse a los combustibles y generar presiones inflacionarias en el corto plazo, aunque se espera que su impacto sea transitorio.
El informe también señala que la economía se encuentra operando cerca de su nivel potencial, lo que descarta presiones inflacionarias internas significativas y refuerza la estabilidad del escenario macroeconómico.
Como contexto, el IPoM recuerda que Paraguay cerró el 2025 con un crecimiento de 6,6%, impulsado principalmente por la recuperación del sector agropecuario y el dinamismo de los servicios.
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El FMI proyecta a Paraguay como una de las economías de mayor crecimiento en la región
Paraguay se perfila como uno de los países con mejor desempeño económico en América del Sur para 2026, de acuerdo con la última actualización del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo estima un crecimiento del 4,2 % del Producto Interno Bruto (PIB), ubicando al país entre los de mayor expansión en la región, solo por detrás de Venezuela (4 %) y por encima de Argentina (3,5 %).
Paraguay superaría a economías de mayor tamaño como:
- Brasil (1,9 %)
- Chile (2,4%)
- Colombia (2,3 %)
- Perú (2,8 %)
- Ecuador (2,5 %)
- y Uruguay (1,8 %)
- Bolivia enfrentaría una contracción del -3,3 %.
El informe fue presentado por el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, en el marco de la Asamblea de Primavera del organismo y el Banco Mundial en Washington, según la publicación de un medio argentino.
A nivel internacional, el FMI advierte que las perspectivas económicas están condicionadas por la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente, particularmente por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el suministro global de petróleo. El organismo elaboró sus proyecciones bajo un escenario base que asume que el conflicto será limitado en duración e impacto, con interrupciones temporales en el suministro energético.
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Sin embargo, el FMI no descarta un escenario más adverso. Debido a que una prolongación del conflicto o un bloqueo sostenido podría generar una crisis energética global, elevando los precios del petróleo, presionando la inflación y desacelerando el crecimiento mundial.
Las perspectiva de referencia del Fondo proyecta un crecimiento global del 3 % en 2026, 0,2 puntos porcentuales menos de lo que se estimaba en enero y del 3,2 % en 2027, más lento que el 3,4 % en 2024 y 2025. Asimismo, señala que se espera un aumento en la inflación global de hasta el 4,4 % en 2026, aunque al 3,7 % en 2027, lo que podría suponer revisiones al alza en ambos años.