Las exportaciones de harina de soja durante el primer trimestre del presente año registraron ingresos por unos US$ 135 millones, lo que representa un crecimiento del 36,2% teniendo en cuenta que en el mismo periodo del año pasado los envíos fueron de un total de US$ 99,1 millones, según informe de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay (BCP).
En cuanto a volúmenes exportados durante los tres primeros meses del año fueron de un total de 398,3 toneladas, lo que significó una merma del 1%, ya que en el mismo periodo del 2019 los envíos representaron 311,4 toneladas
Lo que refiere a la soja en granos, 1.487,7 toneladas fueron exportadas desde el mes de enero a marzo del presente año y eso representó un total de US$ 615 millones. Estas cifras representan una diferencia positiva del 10,4% con relación al mismo periodo del año pasado. Los principales destinos del derivado de la soja son: Brasil, Israel, Argentina, Unión Europea, Rusia, etc.
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Exportaciones
Las exportaciones totales al mes de marzo del 202 alcanzaron un valor de US$ 3.098,5 millones, 3,4% mayor a los US$ 2.995,7 millones a marzo del año anterior. Las exportaciones registradas representaron el 74,1% del total, alcanzando US$ 2.295,2 millones, superior en 19% al valor acumulado a marzo del año anterior.
Las reexportaciones por su parte, con el 19,4% del total, registraron un valor de US$ 602,6 millones a marzo del 2021, con una reducción de 22,3%.
El 6,5% de participación restante corresponde a otras exportaciones, que alcanzaron US$ 200,8 millones, 31,1% inferior al valor acumulado a marzo del año anterior.
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Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria. Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables. En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
La mejor zafra de la historia
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos, para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
Promedio a nivel país
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones. “Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore.
Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
Apoyo a productores
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú, San Pedro, fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector y ya este año como se tuvo buenas lluvias se registra un récord de producción de soja no se precisó de dicha modalidad.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad. “Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
De acuerdo con las recomendaciones del Inbio, en los sitios donde los productores registran más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que brindan mayores producciones, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como la sequía.
En tanto, en departamentos más frágiles en rendimientos, se recomienda realizar manejos y prácticas sostenibles para poder obtener el máximo provecho a los diferentes ambientes y lograr una estabilidad productiva.
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Fiasul, la fábrica de hilos que tejerá la cadena textil
Por: Alba Delvalle
La firma proyecta una inversión inicial de USD 10 millones para instalar en el segundo semestre de este año una hilandería en Paraguay, con producción estimada de hasta 400 toneladas mensuales y la generación de 100 a 150 empleos en su primera etapa.
Paraguay sigue sumando señales concretas de su atractivo industrial, y esta vez con nombre propio. La brasileña Fiasul, una de las principales hilanderías del sur de Brasil, avanza en su proceso de instalación en el país con un plan que podría convertirse en una pieza clave para cerrar la cadena productiva del sector textil.
La compañía, con sede en Toledo, estado de Paraná, emplea actualmente a cerca de 950 personas y produce alrededor de 2.000 toneladas mensuales de hilo de algodón. El CEO, Rainer Zielasko, confirmó en exclusiva a FOCO que Paraguay está en el radar estratégico de expansión, impulsado por una combinación de factores que van desde costos competitivos hasta la creciente migración de clientes industriales hacia el país.
“El movimiento de nuestros propios clientes fue uno de los principales disparadores. Empresas como Lupo, que ya operan o están migrando a Paraguay, necesitan abastecimiento cercano, y esto nos obliga a acompañar ese proceso”, expresa.
La decisión no es improvisada, pues hace tiempo que la firma analiza el régimen de maquila y las condiciones productivas de Paraguay. Según el ejecutivo, el país reúne tres variables críticas para una industria intensiva como la hilandería: energía, mano de obra y costos operativos competitivos.
“El Paraguay ofrece ventajas muy claras. La energía es más accesible, hay disponibilidad de mano de obra joven y un entorno que permite ser más eficiente en costos. Cuando los empresarios brasileños vienen, muchas veces se sorprenden con lo que encuentran”, afirma.
La estrategia inicial del proyecto será progresiva, apuntando a una planta de menor escala, con una producción estimada de entre 300 y 400 toneladas mensuales, lo suficiente para testear el mercado y las condiciones operativas. “Nosotros siempre decimos: soñamos en grande, pero empezamos pequeños. La idea es instalar una unidad inicial, entender el funcionamiento local y, a partir de ahí, escalar”, remarca.
La inversión inicial rondaría los USD 10 millones, destinada a la instalación de una planta completa, con maquinaria nueva o semi nueva. El objetivo es construir desde cero una operación adaptada al entorno local, en lugar de trasladar equipos desde Brasil.
En términos de empleo, Rainer consideró arrancar las operaciones entre 100 y 150 puestos de trabajo, con potencial de expansión a medida que crezca la producción. Pero más allá de los números, el verdadero impacto del desembarco de Fiasul se traduce en la integración industrial.
Paraguay ya cuenta con producción de algodón, especialmente en el Chaco, con industrias de confección y tejido, y la idea es complementar esa cadena de valor con la hilandería. “Hoy Paraguay tiene algodón, tiene quienes fabrican prendas, y la hilandería es ese anillo que completa el circuito. Con eso, el país puede cerrar toda la cadena productiva textil”, explica empresario.
A la vez, esto permitiría reducir la dependencia de insumos importados, generar mayor valor agregado local y potenciar las exportaciones, no solo de materia prima o productos finales, sino de toda una industria integrada. Y es que el proyecto contempla el uso de algodón paraguayo como materia prima, lo que fortalecería aún más el ecosistema local.
“Vimos que el algodón paraguayo tiene muy buena calidad. Podemos tanto importar desde Brasil como abastecernos aquí, lo cual abre muchas oportunidades”, agrega.
En cuanto a la ubicación, la empresa aún evalúa alternativas. Si bien Alto Paraná aparece como una opción natural por su desarrollo industrial, el referente reconoce que otras zonas están ganando terreno. En particular, menciona a Pilar como una de las ubicaciones con mayor potencial.
“La ciudad tiene tradición textil, mano de obra con experiencia y una comunidad que vive de esa industria. Además, hay proyectos de infraestructura que pueden mejorar la logística, como la conexión con Argentina”, ahonda.
No obstante, hay un factor clave que definirá la decisión final: la calidad del suministro eléctrico. “Para una hilandería, la estabilidad de la energía es fundamental. No se puede trabajar con interrupciones o variaciones. Si eso se garantiza, Paraguay tiene todo para que el proyecto funcione”, advierte.
El cronograma es ambicioso pero concreto. La empresa espera completar los trámites y definiciones durante el primer semestre del año y, si las condiciones se alinean, iniciar la instalación de maquinaria en la segunda mitad del año.
El desembarco de Fiasul no solo responde a una estrategia empresarial individual, sino que refleja una tendencia más amplia: Paraguay como plataforma de expansión regional, y a partir de allí, la expansión hacia otros mercados como Argentina, Bolivia o incluso Estados Unidos, aprovechando acuerdos comerciales que tiene el país, y que lo vuelve más accesible.
En ese contexto, el proyecto de Fiasul también abre la puerta a un efecto multiplicador. La disponibilidad local de hilo puede impulsar el desarrollo de nuevas industrias textiles, desde pequeños talleres hasta grandes fabricantes, generando un ecosistema más dinámico, según Rainer.
“Una vez que se tiene el hilo, el resto de la cadena es mucho más fácil de desarrollar. Se pueden crear pequeñas industrias, generar empleo y diversificar la producción, es una base para muchas otras actividades”, sostiene.
La apuesta de Fiasul se posiciona como uno de los casos más claros del nuevo mapa industrial que empieza a configurarse en Paraguay: menos exportación de materia prima y más integración productiva.
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Producción de soja crece con mayores rindes y abre nuevos polos agrícolas
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria.
Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
ZONAS PRODUCTIVAS
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables.
En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
LA MEJOR DE LA HISTORIA
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
INVERSIONES
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
PROMEDIO A NIVEL PAÍS
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones.
“Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore. Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
APOYO A PRODUCTORES
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú y San Pedro fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Señaló que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad.
“Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
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Hidrovía bajo monitoreo: ANNP refuerza control para garantizar navegación y comercio
El monitoreo permanente de la hidrovía del río Paraguay se consolida como una herramienta para sostener la seguridad y eficiencia del transporte fluvial, en un contexto donde la logística es determinante para el comercio exterior del país.
Desde el centro de control de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) informaron a través del ingeniero Benjamín Martínez que el sistema permite un seguimiento en tiempo real del comportamiento del río y del tránsito de embarcaciones.
Detalló que la plataforma integra información estratégica como niveles del río, batimetrías, posiciones de embarcaciones y condiciones de navegación, lo que facilita una gestión más precisa de la operativa fluvial.
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Uno de los puntos bajo observación constante es el Paso Bermejo, considerado una zona crítica debido a la acumulación de sedimentos, que impacta directamente en el calado y, por ende, en la navegabilidad de las embarcaciones.
Para mitigar estos riesgos, la ANNP incorporó herramientas tecnológicas como sensores, boyas inteligentes y sistemas de identificación automática (AIS), que permiten señalizar zonas de riesgo y brindar información en tiempo real a los capitanes.
Martínez, quien se desempeña como jefe de Dragado de la ANNP, destacó que estas innovaciones permiten anticipar situaciones complejas, optimizar las decisiones operativas y reducir los costos asociados a interrupciones o demoras en la navegación.
El fortalecimiento de este sistema no solo mejora la seguridad en la hidrovía, sino que también contribuye a garantizar la continuidad del tránsito de cargas, un factor clave para la competitividad logística del Paraguay.
En un país altamente dependiente del transporte fluvial para sus exportaciones, la eficiencia de la hidrovía del río Paraguay se posiciona como un eje estratégico para sostener el dinamismo del comercio.
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