Por el mes internacional de la mujer, Lady Speed Stick e influencers buscan a 8 mujeres “bárbaras” para hablar sobre sus historias anónimas, las que luego serán ilustradas y compartidas en la página web de la marca, tanto en el idioma español como en el guaraní, para empoderar a mujeres de todo el país. ¿Te animás a ser parte de esta historia?
¿Quién es Bárbara? Bárbara es una mujer auténtica que confía en sí misma, que día a día lucha y consigue sus sueños. Es una mujer que va hacia adelante, que no se conforma y que se hace cada vez más fuerte con cada experiencia. Bárbara es una mujer que sabe lo que quiere y que lo logra. Es femenina y es fuerte. Es alguien imparable como vos.
En Paraguay existen muchas Bárbaras cuyas historias o vivencias merecen ser conocidas para inspirar a otras. ¿Confías en ti misma?
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Lady Speed Stick es una marca de desodorantes femenina que empodera e inspira a las mujeres a activar la fuerza que tienen dentro de ellas como una forma de generar un impacto positivo en sus vidas y en las personas que la rodean.
Por eso, Lady Speed Stick invita a las mujeres a sumarse a esta acción, ingresado al perfil de una de las influencers @lalilalig, @luchigarciarubin, @rositabodypositive o a @titevera en Instagram, escribiendo un mensaje al directo y contándole a una de ellas tu historia de superación y por qué #EresBárbara. Tenés tiempo hasta este 26 de marzo del corriente año para participar.
¡Animate y ayudanos a empoderar a muchas más mujeres!
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Productor destaca potencial de la IA en la creación de contenidos audiovisuales
La inteligencia artificial se está consolidando como una herramienta clave en la generación de contenidos audiovisuales, especialmente para rescatar y difundir historias con escasa visibilidad.
Así señaló el productor y director José Báez, durante su participación en el programa Tribuna, emitido por Paraguay TV.
Báez explicó que la creación de contenido puede entenderse a partir de tres pilares fundamentales: la elección del tema, la herramienta utilizada y la intención del creador. “No es simplemente apretar un botón. La inteligencia artificial es una herramienta más dentro de un proceso que incluye investigación, guion y una intención clara”, dijo.
En ese sentido, destacó que su interés se centra en abordar episodios históricos poco explorados en el ámbito audiovisual. Como ejemplo, mencionó la recreación de la batalla de Batalla de Tuyutí, sobre la cual existe escaso material visual. “Uno se pregunta cómo fue realmente y hoy, con estas herramientas, se puede transformar esa imaginación en algo tangible”, indicó.
El realizador relató que su incursión en el uso de la inteligencia artificial comenzó de manera experimental, impulsada por la curiosidad propia de su trabajo en el ámbito creativo. Uno de sus primeros proyectos fue la recreación del buque Pirabebé, a partir de investigaciones con información limitada. “Ahí se completó el rompecabezas. Me di cuenta de que podía dar forma a historias que antes solo podíamos imaginar”, expresó.
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Báez subrayó que, más allá de la precisión histórica, el valor de estas producciones radica en su capacidad para generar interés y conversación. “Se pone un tema sobre la mesa. La gente empieza a hablar, a investigar, a interesarse. Eso puede despertar incluso el patriotismo y el interés por la historia en las nuevas generaciones”, afirmó.
Consultado sobre los tiempos de producción, indicó que un cortometraje como el basado en el caso de “Miriam Adela” puede realizarse en menos de una semana, debido al control integral que ejerce sobre todas las etapas del proceso creativo. Sin embargo, aclaró que esto implica un trabajo detallado de dirección: “Cada imagen está guiada. Es como dirigir a un equipo: le indicás qué estilo, qué emoción, qué plano querés”.
Respecto a las herramientas, mencionó el uso de plataformas como Sora y de otras aplicaciones de generación de imágenes y video, aunque insistió en que el elemento central sigue siendo la creatividad humana. “La herramienta responde a lo que uno le pide, pero hay una intención detrás que define el resultado”, sostuvo.
En cuanto al impacto en la industria, Báez consideró que la inteligencia artificial no reemplazará al cine tradicional, sino que funcionará como un complemento que puede optimizar tiempos y costos. “El cine sigue siendo el cine. Esto puede servir como una guía o una base para producciones más grandes”, explicó, citando ejemplos recientes de producciones internacionales que combinan sets reales con efectos digitales.
Asimismo, destacó la conexión de estos contenidos con las nuevas generaciones, habituadas a altos niveles de calidad visual a través de videojuegos y plataformas digitales. “Hoy los chicos tienen otra referencia estética. Eso también representa un desafío para quienes creamos contenido”, indicó.
Finalmente, el director valoró el potencial de la inteligencia artificial para diversificar los relatos, incluyendo no solo hechos históricos, sino también mitos y tradiciones locales. “Se puede contar la mitología paraguaya de formas nuevas. Mi intención era que incluso los padres puedan mostrar estos contenidos a sus hijos como cuentos antes de dormir, pero con identidad propia”, concluyó.
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Cuatro mujeres que cambiaron las reglas del emprendimiento global
Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer invita a mirar más allá de las estadísticas y reconocer historias que transformaron industrias enteras. Desde cosmética, tecnología y energía verde, este apartado describe cuatro pioneras que cambiaron industrias.
En el mundo empresarial, muchas emprendedoras no solo crearon compañías exitosas: también cambiaron la forma de innovar, liderar y abrir oportunidades para otras mujeres. Un artículo del blog de BBVA recopiló las historias de mujeres emprendedoras que fueron referencias a nivel mundial, y compartimos la historia de cuatro de ellas.
Desde pioneras que rompieron barreras hace más de un siglo hasta fundadoras de startups tecnológicas globales, estas cuatro mujeres representan distintas generaciones del emprendimiento femenino.
Melanie Perkins: la australiana que fundó en 2013 la plataforma de diseño Canva, hoy utilizada por millones de personas en todo el mundo. Su idea nació mientras enseñaba programas de diseño a estudiantes y observaba lo difícil que resultaba para la mayoría utilizarlos.
Ella apostó por simplificar la creación de contenidos visuales y terminó construyendo uno de los grandes “unicornios” tecnológicos de la última década. “Solo empieza. Aprenderás todo lo que necesitas en el camino”, sostuvo Melanie.
Su historia se convirtió en un referente del ecosistema actual de las startups, especialmente para mujeres que buscan abrirse paso en la industria tecnológica.
Carlota Pi: la ingeniera española cofundadora de Holaluz, una empresa que irrumpió en el mercado energético apostando por electricidad 100 % renovable y nuevos modelos de consumo basados en tecnología y autoconsumo.
La compañía nació en 2010 con la ambición de transformar la relación entre los hogares y la energía. “En nuestro plan no está revolucionar el sector, sino cambiar el mundo”, compartió sobre su visión empresarial.
Su proyecto se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de emprendimiento ligado a la transición energética en Europa.
Mary Kay Ash: mucho antes del auge de las startups, Mary Kay Ash creó en 1963 Mary Kay, una compañía que transformó la industria de la venta directa de cosméticos y abrió oportunidades económicas para millones de mujeres en todo el mundo.
Su empresa nació con una inversión inicial de apenas 5.000 dólares y una filosofía clara: el talento femenino debía tener espacio en el mundo empresarial. “La única diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son es la determinación extraordinaria”, había dicho.
Su legado no solo se mide en ventas globales, sino también en la red de emprendedoras que ayudó a formar.
Madam C. J. Walker: décadas antes, la estadounidense Madam C. J. Walker construyó uno de los casos más emblemáticos de emprendimiento en la historia. Nacida en 1867 en una familia de exesclavos, creó una línea de productos capilares que la convirtió en una de las primeras mujeres millonarias hechas a sí mismas en Estados Unidos.
Ella también fue una empresaria comprometida con el impacto social y el empleo femenino. “No esperes a que lleguen las oportunidades. Levántate y créalas”, sostuvo. Su historia sigue siendo uno de los ejemplos más poderosos de movilidad social a través del emprendimiento.
Es así que, de la cosmética a la tecnología, pasando por la energía y la innovación digital, estas historias muestran cómo el emprendimiento femenino amplió fronteras en cada generación.
Más que casos de éxito individuales, representan un cambio cultural: empresas creadas con propósito, innovación y la convicción de que el liderazgo también puede transformar oportunidades para otros.
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Más asado que ejercicio: alarmante nivel de inactividad en Paraguay
Desde el Ministerio de Salud Pública informaron este domingo que en Paraguay, el 72,3 % de la población no realiza actividad física en su tiempo libre.
Este dato no sorprendería mucho a la población en general ya que muchas veces preferible organizar un asadito que salir a trotar, incluso según la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles (ENFR-2022), publicada en el 2023, muestra que el 52,8 % (2.360.000) de las personas de entre 18 y 65 años presenta comportamientos sedentarios.
Reforzando la idea, las estadísticas indican que solo el 15 % lleva a cabo desplazamientos activos (caminatas o usa bicicleta para desplazarse de un sitio a otro); mientras que el 36,3 % realiza actividad física insuficiente en su tiempo libre, es decir, por debajo de una hora por día o menos de 150 minutos por semana.
Sin embargo, la encuesta sorprende al señalar que “un alto porcentaje de inactividad física o actividad física insuficiente se da mayormente en el grupo femenino, que en el 43,9 % reporta actividad física insuficiente, según las recomendaciones de la OMS 2020″.
En contrapartida, la población masculina registra un menor porcentaje de inactividad física, alcanzando solo el 28,5 %, tal vez por los encuentros de fútbol en los clubes o en las canchas de barrio.
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Recomendación
Tras visibilizar los resultados de la encuesta, desde la Unidad de Promoción de Actividad Física del Ministerio de Salud, enfatizan la necesidad de practicar ejercicios diarios para llevar un estilo de vida activo, incluidos en las Guías de Actividad Física y Comportamiento Sedentario 2020-2030 publicada por la OMS, enfocado en la consigna nacional: “Todo movimiento cuenta”.
La Organización Mundial de la Salud señala que el tiempo de actividad física según edad es de:
- 60 minutos, como mínimo, por día, para niños de 5 a 17 años.
- y 150 minutos semanales para adultos, de 18 a 65 años.
También aclararon que es importante realizar un chequeo médico anual. “Esto permite evaluar las condiciones físicas y recomendar los ejercicios que colaboren a mejorar la salud y evitar que se produzcan lesiones deportivas”, expusieron.
Beneficios
Los expertos en salud indicaron que la práctica regular de ejercicios físicos contribuye a la prevención y control de las enfermedades de base o no transmisibles como:
- la obesidad
- la hipertensión arterial, el infarto cardiaco
- el accidente cerebrovascular
- la diabetes mellitus tipo 2
- algunos tipos de cáncer
- y afecciones respiratorias
También explicaron que con la actividad física, la salud mental se optimiza, ayudando a un mejor manejo del estrés laboral y doméstico, y protege, además, de trastornos de ansiedad, depresión y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y la temible enfermedad de Alzheimer. “Dichas afecciones representan el 80 de la carga total de enfermedades en la población adulta”, revelaron.
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Tomar el desayuno y correr al búnker en 90 segundos
Cuando empiezan a sonar las sirenas de alerta sobre los cielos de Tel Aviv, la familia Weisman y millones como ellos buscan refugio de los misiles en camino y hoy continúan recogiendo los escombros de sus vidas.
Vera Lucía Papaterra, de origen dominicano, reportera del periódico estudiantil The Independent Florida Alligator (Gainesville, EE. UU.) busca ser una corresponsal internacional y fue invitada a Israel por la agencia de noticias del Medio Oriente para el mundo hispano parlante, Fuente Latina, para adentrarse a lo más profundo de un país que sigue en guerra pero que una vez más, da muestra de resiliencia, tras los ataques sufridos desde Irán, semanas atrás.
Una de sus entrevistadas fue una mujer israelí residente en Tel Aviv, Hadar Weisman, quien le relata como es la vida casi cotidiana bajo el sonar de las sirenas.
El decir por favor y gracias. Cómo usar cubiertos. Respetar a los mayores. A esa lista de lecciones básicas, la israelí Hadar Weisman añadió una que sus hijos repiten sin dudar: qué hacer en los 90 segundos después de que suenan las sirenas que indican que algún o varios misiles vienen en camino.
El 22 de junio de 2025 fue uno de esos días. En la llamada “Guerra de los doce días”, Israel y Estados Unidos habían atacado instalaciones nucleares iraníes e Irán había devuelto el fuego, lanzando decenas de misiles contra Israel. Varias zonas residenciales de Tel Aviv y en otras ciudades resultaron impactadas; 30 personas fallecieron y al menos 23 personas quedaron heridas. En Tel Aviv resultaron con daños severos varios edificios de Ramat Aviv,incluido el de Weisman. Fue una mañana de concreto roto y vidrios pulverizados que dejó a miles de israelíes sin casas, aunque con vida.
Misma sirena, diferente final
Aquella mañana, a las 7:23, tocaron a la puerta de Weisman. Eran los repartidores de un gavetero que había pedido una semana antes. Lo pusieron en el dormitorio. Apenas salieron, sonó la alerta. “Estamos muy acostumbrados a entrar al cuarto seguro”, cuenta Weisman. “Con los niños lo hacemos desde antes del 7 de octubre (del 2023 cuando terroristas de Hamás atacaron Israel)”.
Todos en casa de Weisman estaban ya vestidos y despiertos por el ruido de los obreros, así que caminaron con calma hacia la mamád, la habitación reforzada que muchos israelíes tienen en sus casas para protegerse de los misiles. El impacto llegó minutos después. El misil cayó entre los edificios de la cuadra. Ninguna estructura recibió un golpe directo, pero el golpe de la onda expansiva convirtió la casa en escombros. “Todo el edificio se sacudió y se cortó la luz”, recuerda Weisman, doctora en economía y profesora de microeconomía en la Universidad de Tel Aviv que vivía en ese apartamento desde 2019. “Nos quedamos 45 minutos en la oscuridad, sin saber qué habría cuando abriéramos la puerta”.
Sentados con una bolsa de caramelos
Dentro del cuarto seguro, un detalle dominguero: la tapa plástica del conducto del aire acondicionado salió volando y por ahí entraron polvo y residuos del edificio tras el impacto. Sentados en un colchón, con el teléfono en una mano y una bolsa de caramelos en la otra, los padres usaron el tiempo para hacer llamadas y tranquilizar a los niños. El mayor, de nueve años, lloró pensando en sus juguetes.
El impacto en el más pequeño, su hijo de tres años y medio, se mide más allá de una preocupación por sus cosas. En sí, el niño siempre pregunta la ubicación del cuarto seguro —como quien pregunta por el baño— cuando llega de visita a una casa desconocida. “Es una forma de vida y no debería serlo”, dice visiblemente emocionada Weisman. “No es manera de criar a nuestros hijos”.
Afuera, el grupo de WhatsApp del edificio se convirtió en un mapa humano. Vecinos reportaban quién estaba adentro y quién estaba en la calle para que los equipos de rescate no perdieran tiempo en búsquedas inútiles. Policías, bomberos y la unidad de rescate de la Fuerza de Defensa israelí subieron piso por piso. Forzaron la puerta acorazada del quinto piso, que quedó doblada, del apartamento de los Weisman. “Menos mal que esperamos”, dice. “Si hubiéramos intentado salir, el corredor estaba cubierto de muebles y cosas caídas. Nos habrían caído encima”.
Hay que mantener la rutina
El edificio de Weisman es uno de los más nuevos en el barrio y sus cimientos resistieron mejor que otros. Otros en la cuadra, no tanto. La familia pasó dos semanas en un hotel y luego consiguió un subarriendo en el mismo barrio para que los niños siguieran asistiendo a su misma escuela y su kínder. “Volveremos, dicen que para Pascua”, explica, con ese optimismo que nace de una rutina resistente. “Creo que será más tarde, quizá en julio”, añade con una sonrisa corta, como quien ya aprendió a negociar con la incertidumbre.
El ataque del 22 de junio fue parte de una escalada de doce días que cruzó fronteras y agendas políticas. Para Weisman, sin embargo, la política se traduce en una caminata sabatina. Ella asiste cada sábado a las manifestaciones por la paz que se llevan a cabo en la avenida Begin de Tel Aviv, donde discurso tras discurso pide el fin de la guerra y el retorno de todos los rehenes. “Voy desde antes de octubre”, cuenta, refiriéndose al 7 de octubre del 2023. “Esto no puede seguir así. Incluso si alguien creyó que al principio había justificación, ya no se ve un final ni resultados positivos. Es la forma equivocada de hacer las cosas”.
Su crítica tiene varios destinatarios. A su gobierno, que a su juicio no ha ofrecido una salida real ni ha priorizado un acuerdo para los rehenes capturados en el ataque del 7 de octubre. A Hamás, “una organización terrible, mala para Israel y aún peor para los gazatíes”. Y a cualquiera que crea que “disparar es mejor que hablar”, o que la vida de alguien vale menos que “un pedazo de tierra”. “Es inexcusable porque es obra humana”, dice Weisman, y la frase le tiembla en la garganta.
La confianza, admite, ya estaba dañada antes de octubre. “Siguen intentando cambiar el Estado de derecho en medio de la guerra”, señala Weisman sobre las modificaciones constitucionales que el gobierno trata de implantar para fortalecer los poderes ejecutivos y legislativos a expensa del judicial, algo que ha creado malestar en sectores de la sociedad israelí. Weisman escucha rumores sobre comicios, sospechas de fraude y un clima que erosiona las instituciones. Aun así, la decisión íntima no es simple. “Si nos paramos y decimos que esto es demasiado y nos vamos, ¿quién se queda? ¿Los que creen que esto está bien? Tampoco quiero que mi hijo cargue con esto”. Lo discuten en casa, una y otra vez.
Como casas de muñecas
Al volver a su apartamento en ruinas para recoger papeles y ropa, Weisman mira por la ventana y ve fachadas abiertas como casas de muñecas. Luego baja la mirada al pasillo, donde antes no se podía caminar sin tropezar, y recuerda la lección que repite a los niños: Hay una alarma. Se hace lo que toca. La vida va primero. “Estamos bien”, les dice. “La casa es solo cosas”.
La normalidad se despega a veces en pequeños gestos. Volver al subarriendo con mochilas y bolsas. Hacer la tarea de matemática. Preparar una cena sencilla. Y sí, repetir las reglas: por favor y gracias, respetar a los mayores, así se agarra un tenedor. Y esa otra, más urgente y aprendida a la fuerza, que suena como un juego pero enseña a sobrevivir: Sirenas en el aire. Un minuto y medio. Respira. Vete al búnker. Cierra su puerta reforzada. Espera. Vuelve a salir. Sigue adelante.