Este jueves se oficializó la firma de un acuerdo de cooperación técnica entre el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) y su par de Taiwán, el Buró de Estándares, Metrología e Inspección (BSMI, por sus siglas en inglés), a través de una conferencia virtual.
El propósito apunta a fortalecer las relaciones económicas, comerciales y resaltar la amistad entre Taiwán y Paraguay. Así también, profundizar el intercambio entre ambas instituciones.
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El ministro adjunto de Economía taiwanés, Chern-Chyi Chen, y su homólogo paraguayo, el viceministro de Comercio del MIC, Pedro Mancuello, presidieron el evento. Acompañaron los directores y representantes del INTN y BSMI, así como también miembros de las dos representaciones diplomáticas involucradas.
“Paraguay es un socio económico y comercial que mi país valora. El año pasado, las importaciones de mi país desde Paraguay aumentaron en un 85%. Los principales incrementos de las importaciones fueron la carne vacuna y el sésamo, lo que demostró que la demanda de mi país por los productos agrícolas y ganaderos de Paraguay ha aumentado”, señaló Chen.
Asesoramiento y conocimiento
El mencionado acuerdo tiene como objetivo facilitar la transferencia de conocimientos técnicos, asesoramiento y conocimiento en el área de normalización y metrología.
Incluye intercambios de personal e información, promoción del comercio bilateral y desarrollo de capacidades, que ayudarán a ampliar los intercambios de información, de experiencia, de talentos y otros asuntos de cooperación técnica.
El BSMI destacó a Paraguay como el aliado importante de Taiwán en América del Sur, motivo por el cual este acuerdo también podrá favorecer a la integración o cercanía de Taiwán con los demás países que conforman el Mercosur.
Se espera que ambas partes establezcan una excelente relación y cooperación a largo plazo, que mejoren la competitividad de las industrias y que promuevan intercambios comerciales entre Paraguay y Taiwán.
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El fin de la primera cadena, la amenaza existencial para Japón (PARTE III)
El quiebre de la primera cadena de islas (especialmente a través de Taiwán) es el verdadero “punto de no retorno” geopolítico y militar en Asia Oriental, con gran posibilidad de expandirse al resto del mundo.
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- Editor y columnista internacional
- Fotos Gentileza
Con una China Popular tomando el control del territorio de la actual República de China (Taiwán), ya no estaríamos hablando de una superpotencia contenida en sus mares adyacentes, sino de una con proyección global apuntando al dominio económico, comercial, militar e incluso cultural de la región del Pacífico.
EL OBJETIVO DE XI JINPING
Para Beijing, la primera cadena de islas es actualmente una soga al cuello impuesta por Occidente desde la Guerra Fría. Si esa cadena se rompe por Taiwán, el objetivo de Xi Jinping cambia de la defensa perimetral a la proyección ofensiva total.
Actualmente, los submarinos nucleares chinos son fácilmente detectables porque tienen que cruzar canales estrechos y poco profundos controlados por EE. UU. y sus aliados (como el estrecho de Miyako en Japón o el canal de Bashi en Filipinas). Con el territorio taiwanés bajo su control, la costa este de la isla ofrece fosas oceánicas profundas inmediatas. Los submarinos chinos podrían salir directamente al Pacífico sin ser detectados, amenazando al territorio continental de EE. UU. aportando una disuasión nuclear extra.
El comercio de energía y bienes de Japón y Corea del Sur pasaría a estar bajo la “llave” de Beijing. Xi Jinping obtendría un poder de control económico absoluto sobre la región.
ANATOMÍA DE LA SEGUNDA CADENA DE ISLAS
Si la primera cadena cae, la segunda cadena de islas se convierte automáticamente en la nueva línea de frente, aunque la situación ya no será la misma que la actual nunca más.
Esta cadena geográfica corre en paralelo unos 1.500 a 2.000 kilómetros más al este. Está integrada principalmente por las islas Ogasawara y Volcano (Japón), siendo este el extremo norte de la cadena.
El corazón logístico y militar de esta cadena lo componen las islas Marianas (Guam y Saipán - EE. UU.), Palau, un estado asociado con EE. UU., siendo el norte de Indonesia, el extremo sur de esta línea geográfica, tan difusa como estratégica.
Hacia allí apuntaría la presión china. El proyecto de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN, por sus siglas en inglés) sería empujar desde la primera hasta la segunda cadena, usando misiles hipersónicos (hay uno al que denominaron el Asesino de Guam) y sus nuevos portaaviones para mantener a EE. UU. fuera del mar de Filipinas.
En este escenario hipotético, el rol de EE. UU. sufre una metamorfosis forzada y pasa del estado de contención actual al del repliegue forzoso, pues ya no podría usar a Taiwán como un tapón defensivo.
La isla de Guam pasaría de ser una base de apoyo de retaguardia, como lo es hoy, para convertirse en la primera línea de fuego expuesta. EE. UU. se vería obligado a dispersar sus fuerzas en la Micronesia profunda y el norte de Australia para evitar que un solo ataque con misiles destruya su flota.
Vale recordar que todas estas perspectivas son supuestas a partir de una hipotética anexión de la actual República de China (Taiwán), ya sea por acuerdos políticos o por la fuerza.
LA IMPORTANCIA DEL APOYO A TAIWÁN
Llegado a esta situación, no importa si sucede mañana o dentro de 50 años, todos se preguntarán lo mismo: Washington ¿no pudo o no quiso salvar a Taiwán?, ¿realmente irá a una guerra nuclear por proteger Tokio o Manila? Esto forzaría a EE. UU. a renegociar sus tratados desde una posición de debilidad.
EL PERJUICIO PARA FILIPINAS Y JAPÓN
El impacto para los aliados de la primera cadena que queden “en pie” sería asfixiante, pero para Japón sería una amenaza existencial.
Filipinas quedaría flanqueada por el norte (Taiwán controlado por China) y por el oeste (el mar de la China Meridional militarizado). Manila perdería por completo el control de su zona económica exclusiva y se vería obligada a someterse a una neutralidad forzada bajo la órbita de Beijing, debido a la imposibilidad de que EE. UU. la defienda de manera efectiva.
Pude observar, durante mi estadía en Okinawa y luego de escuchar las exposiciones de algunos altos jefes militares de las Fuerzas de Autodefensa, cómo la defensa japonesa está hoy obsesivamente volcada hacia el suroeste (las islas Nansei/Ryukyu). Si Taiwán cae, esa estrategia quedaría obsoleta.
La prefectura de Okinawa y la base aérea estadounidense de Kadena, la más grande que EE. UU. posee fuera de su territorio continental, quedarían a tiro de piedra de un Taiwán militarizado.
EL ESTRANGULAMIENTO COMERCIAL
El 90 % de la energía que consume Japón pasa por las aguas que rodean a la isla de Taiwán y si China controla ese espacio, puede cortar los suministros vitales de Japón con un bloqueo silencioso, sin disparar un solo misil contra territorio nipón.
Al perder la garantía de seguridad absoluta de EE. UU., Japón se enfrentaría al debate más traumático de su historia moderna: romper su constitución pacifista por completo y evaluar el desarrollo de su propio arsenal nuclear para disuadir a China, transformando el balance de poder global.
EL ORDEN INTERNACIONAL EN PELIGRO
La caída de la primera cadena de islas no es un evento geográfico; es el fin del orden internacional liderado por EE. UU. en el Pacífico desde 1945. Si Taiwán es la puerta, la segunda cadena es la última muralla antes de que el Pacífico se convierta en un lago compartido obligatoriamente con Beijing. Por eso Taiwán dista mucho de ser solo un deseo de unificación de China Popular o el anhelo de los semiconductores. Hay muchísimo más en juego.
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Paraguay se ubica entre los 3 países con menor riesgo de América Latina
Cerró mayo con 104 puntos básicos, ubicándose como el tercer mejor desempeño de la región, solo por detrás de Uruguay (61 puntos) y Chile (86 puntos).
De acuerdo con datos del indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan y difundidos por Bloomberg Línea, Paraguay cerró mayo con 104 puntos básicos, ubicándose como el tercer mejor desempeño de la región, solo por detrás de Uruguay (61 puntos) y Chile (86 puntos). El resultado coloca a nuestro país por delante de economías como Perú (113 puntos), Panamá (115), Brasil (175), México (205) y Colombia (240), consolidando su lugar dentro del grupo de países considerados más estables por los mercados financieros internacionales.
Para Daniel Núñez Martínez, abogado y asesor estratégico de inversiones, este posicionamiento no responde a un hecho aislado, sino al resultado de una política económica sostenida durante varios años. “El informe de JP Morgan confirma algo que quienes seguimos la economía paraguaya veníamos observando: Paraguay no es solo estable en términos relativos, está compitiendo con los mejores de la región”, afirmó a La Nación/Nación Media.
Según explicó, hace apenas 15 años Paraguay era percibido como un mercado periférico y de mayor riesgo. Sin embargo, hoy comparte el podio regional junto a Uruguay y Chile, dos economías históricamente reconocidas por su estabilidad macroeconómica. Núñez Martínez atribuye este desempeño a tres factores principales. El primero es la disciplina fiscal, respaldada por la Ley de Responsabilidad Fiscal que establece límites al déficit público y otorga previsibilidad a las finanzas estatales.
El segundo es el nivel de deuda pública, que ronda el 41 % del producto interno bruto (PIB), cifra que continúa siendo inferior al promedio de varios países latinoamericanos. El tercer elemento son las reservas internacionales administradas por el Banco Central del Paraguay, consideradas suficientes para cubrir compromisos externos y generar confianza en los mercados. “Los mercados no premian las buenas intenciones; premian la consistencia. Y Paraguay ha sido consistente”, sostuvo. El especialista destacó que el bajo riesgo país tiene efectos concretos sobre la economía. Uno de los más importantes es la posibilidad de acceder a financiamiento internacional a tasas más competitivas.
Cuando un país presenta un menor riesgo soberano, los inversionistas exigen menores rendimientos para comprar sus bonos, lo que reduce el costo de endeudamiento para el Estado. Esto, a su vez, libera recursos que pueden destinarse a infraestructura, educación, salud u otras inversiones públicas. Pero el beneficio no se limita al sector público. Núñez Martínez explicó que el riesgo país funciona como una referencia para todo el sistema financiero, por lo que una mejor calificación también favorece a las empresas privadas que buscan financiamiento en el exterior. “El riesgo país es el piso sobre el que se construyen las tasas de financiamiento privado. Cuando el Estado es percibido como confiable, el crédito tiende a abaratarse para toda la economía”, indicó.
Asimismo, resaltó el impacto que este indicador tiene sobre la atracción de inversiones extranjeras. Según señaló, los fondos de inversión y las multinacionales suelen analizar el riesgo país como uno de los primeros parámetros antes de decidir dónde colocar capital. En un contexto en el que Europa vuelve a mirar a América Latina tras los avances del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, el hecho de que Paraguay aparezca junto a Chile y Uruguay entre las economías más seguras de la región constituye una señal positiva para la llegada de nuevos proyectos productivos. “Paraguay llega a esa conversación con credenciales sólidas. Hoy el país ofrece estabilidad macroeconómica, previsibilidad y una reputación financiera que tiene un enorme valor estratégico”, concluyó el experto.
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Despedida mundialista de la Albirroja
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Paraguay gana protagonismo en plan de integración gasífera del Mercosur
Paraguay podría dar un salto estratégico en materia energética y logística si avanza una de las iniciativas analizadas recientemente por los países del Mercosur y Chile dentro del “Proyecto de Integración Gasífera Regional”.
La propuesta contempla utilizar territorio paraguayo como ruta para transportar gas natural desde el yacimiento argentino de Vaca Muerta hasta los principales centros de consumo de Brasil, una alternativa que podría posicionar al país como un actor clave en la integración energética sudamericana.
Según explicó a La Nación/Nación Media, Mauricio Maiulini, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), una de las opciones evaluadas consiste en conectar la producción gasífera argentina con los mercados brasileños atravesando el Chaco paraguayo.
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La iniciativa cobra relevancia por la ubicación geográfica del país. Paraguay se encuentra entre dos de las economías más grandes de Sudamérica y podría transformarse en un corredor de infraestructura energética de alcance regional, generando oportunidades vinculadas a inversiones, servicios, desarrollo industrial y fortalecimiento de su seguridad energética.
Uno de los principales atractivos para Paraguay es que el proyecto no se limita únicamente al transporte de gas. La disponibilidad de este recurso permitiría impulsar nuevas actividades productivas en el Chaco, una región que históricamente enfrentó desafíos para atraer grandes industrias debido a las limitaciones energéticas.
El acceso al gas natural abre además la posibilidad de desarrollar proyectos de generación termoeléctrica y actividades industriales asociadas al procesamiento de materias primas, agregando valor a la producción local y ampliando las oportunidades de empleo.
Maiulini explicó que existen diferentes esquemas para financiar este tipo de obras. Mientras algunos países históricamente recurrieron a inversiones públicas para construir gasoductos, actualmente varios proyectos son desarrollados mediante iniciativas privadas respaldadas por contratos de largo plazo con los futuros usuarios de la infraestructura.
Si bien el proyecto aún se encuentra en etapa de análisis y planificación, los estudios realizados identifican una importante cartera de inversiones potenciales para toda la región. Los escenarios de mayor integración energética estiman proyectos por hasta USD 25.000 millones, con desembolsos que podrían alcanzar USD 5.000 millones anuales en infraestructura relacionada con el transporte y aprovechamiento del gas natural.
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