Desde la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET), del Ministerio de Hacienda, recuerdan que ya están corriendo las fechas de vencimiento para el pago del Impuesto a la Renta Personal (IRP), correspondiente al ejercicio fiscal 2021. Los plazos están fijados en función al calendario perpetuo para la presentación de las declaraciones juradas establecido por la SET.
Se explica que los vencimientos alcanzarán a cerca de 190.000 contribuyentes y que la SET estima recaudar cerca de 350.000 millones de guaraníes, con base a las declaraciones presentadas hasta ahora. Al respecto, el titular de Tributación, Óscar Orué reiteró que los pagos pueden ser financiados hasta en 12 cuotas, con un interés de 1,5%.
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“Creemos que es un momento en el que el Estado está necesitando de recursos para hacer frente a todas las necesidades, entonces de igual forma estamos buscando alguna alternativa con este fraccionamiento”, dijo Orué a medios estatales.
A partir del presente ejercicio fiscal, las declaraciones serán de dos formas: por separación de tipos de renta y por limitación de deducciones. La primera, relacionada a rentas de servicios personales, a las que también se las conoce como rentas de trabajo y la segunda, a rentas de capital.
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Ministro descarta aumento de impuestos, pero confirma revisión de exenciones
El ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, descartó cualquier tipo de incremento de tasas de los impuestos vigentes o la creación de nuevos tributos; sin embargo, reconoció que están revisando ciertas exenciones.
“Este Gobierno tiene una posición firme, nosotros no vamos a tocar tasas de los impuestos o crear nuevos impuestos, lo que sí estamos revisando es lo que hace al concepto de gasto tributario; es decir, aquellas exenciones o deducibilidades que hoy están todavía vigentes”, expresó el secretario de Estado en una visita realizada al programa “Arriba hoy” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Sobre el punto, explicó que la revisión obedece a la intención de “fortalecer y generar eficiencia en la estructura tributaria vigente, no crear nuevos ni generar nuevos impuestos”. Amplió precisando que hay estudios que indican que dichos “gastos tributarios” alcanzan unos USD 1.000 millones.
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IRE, IRP e IVA no se tocan
Posteriormente fue consultado sobre el Impuesto a la Renta Empresarial (IRE), Impuesto a la Renta Personal (IRP) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), sobre lo que fue claro al respecto y manifestó que “hoy no se toca, en esta administración no se toca”.
Indicó también que están trabajando con la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) en la verificación de las exenciones, pero que “todavía no hay una propuesta puntual sobre un caso en particular”.
Sobre la perspectiva que manejan, teniendo en cuenta el volumen total posible de USD 1.000 millones, dijo que la “expectativa es generar espacio en eso para mayor recaudación”.
Durante la semana pasada, en coincidencia con la manifestación de los médicos, se conocieron planteamientos de elevar impuestos, lo que fue rechazado enérgicamente días después por gremios industriales y empresariales.
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El piso congelado del IRP reduce el efecto real de los aumentos salariales
Mientras el salario mínimo volvió a incrementarse un 5 % para compensar parcialmente la inflación, el umbral de ingresos para tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) continúa fijado en G. 80 millones anuales desde 2020. La falta de actualización del mínimo imponible provoca el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que incorpora cada vez a más trabajadores al régimen tributario sin que necesariamente haya mejorado su capacidad económica.
“Nada es seguro, excepto la muerte y los impuestos”. La célebre frase atribuida a Benjamín Franklin mantiene plena vigencia más de dos siglos después. En Paraguay, sin embargo, la realidad tributaria incorpora un elemento adicional que afecta silenciosamente a miles de asalariados: mientras los salarios se ajustan año tras año para acompañar la inflación, el ingreso mínimo para comenzar a tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) permanece inalterable desde hace seis años.
Desde el 1 de julio, el salario mínimo aumentó un 5 %, pasando de G. 2.899.048 a G. 3.044.000 mensuales. Como ocurre cada año, el reajuste busca preservar parcialmente el poder adquisitivo frente al incremento del costo de vida.
Sin embargo, el mínimo para quedar alcanzado por el IRP-Rentas y Prestación de Servicios Personales (IRP-RSP) continúa fijado en G. 80 millones brutos anuales, exactamente el mismo monto establecido para el ejercicio fiscal 2020.
Esta diferencia entre la evolución de los salarios y la inmovilidad del umbral genera un fenómeno ampliamente estudiado en economía pública denominado “arrastre fiscal” o bracket creep. Consiste en que la inflación y los aumentos nominales de los ingresos hacen que cada vez más personas ingresen al sistema tributario, aunque en términos reales mantengan prácticamente el mismo nivel de vida.
Zunilda Trinidad, consultora organizacional y especialista en proyectos de inversión y auditoría, explica que la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) no tiene atribuciones para modificar ese monto por decisión propia.
“El umbral de G. 80 millones está establecido por la Ley 6380/19. Su modificación requiere un cambio en el marco legal. A diferencia de la legislación anterior, la actual no contempla un mecanismo automático de actualización del mínimo imponible según la inflación”, señala.
En consecuencia, más que una decisión administrativa, la permanencia del umbral responde a la ausencia de una reforma legislativa que adapte el monto a la evolución de los precios.
Cada año el límite vale menos. Aunque nominalmente el mínimo imponible continúa siendo de G. 80 millones, su valor económico se redujo de manera importante desde 2020.
La inflación acumulada durante los últimos seis años disminuyó el poder adquisitivo de ese monto. Si el límite hubiera sido ajustado para mantener el mismo valor real que tenía cuando fue fijado, actualmente se ubicaría aproximadamente entre G. 105 millones y G. 108 millones, según la inflación acumulada del período.
En otras palabras, el umbral vigente conserva apenas alrededor del 76 % del poder adquisitivo que tenía originalmente.
Como consecuencia, numerosos trabajadores que únicamente recibieron incrementos destinados a compensar la inflación hoy superan el límite legal y deben inscribirse en el IRP, aun cuando su situación económica real prácticamente no haya cambiado. ¿Pierde poder adquisitivo el trabajador?
La consultora tributaria Cinthia Ayala Maciel, de Inversiones Paraguay, sostiene que el efecto debe analizarse desde dos perspectivas. En primer lugar, explica que el impacto directo del impuesto suele ser moderado.
“El IRP grava la renta neta y posee una estructura progresiva, con tasas del 8 % y del 10 %. Por ello, quien recién supera el umbral normalmente no enfrenta una carga tributaria elevada”, señala.
Sin embargo, considera que el aspecto más relevante está en los costos asociados al cumplimiento de las obligaciones tributarias.
“La inscripción en el registro, la presentación de declaraciones, la conservación de documentos respaldatorios y, en muchos casos, la contratación de un contador o de servicios de teneduría de libros representan gastos que son prácticamente iguales para quien apenas supera el umbral y para quien obtiene ingresos considerablemente mayores”, explica.
Ese fenómeno provoca que los costos administrativos tengan un peso proporcionalmente mayor sobre los contribuyentes de menores ingresos dentro del propio universo alcanzado por el impuesto.
Menor ingreso disponible. El efecto del arrastre fiscal no implica necesariamente una pérdida automática del poder adquisitivo, pero sí puede reducir el ingreso disponible de los trabajadores.
Una parte de los reajustes salariales destinados a compensar la inflación termina absorbida por el pago del impuesto y por los costos administrativos derivados de cumplir con las obligaciones tributarias.
Un ejemplo permite visualizar el fenómeno. Un asalariado que en 2020 percibía G. 78 millones anuales no estaba alcanzado por el IRP. Si durante los años siguientes únicamente recibió incrementos equivalentes a la inflación, hoy podría superar los G. 100 millones anuales sin haber experimentado una mejora significativa en su capacidad económica. Sin embargo, al mantenerse congelado el mínimo imponible en G. 80 millones, pasa a integrar el universo de contribuyentes.
Especialistas en política fiscal sostienen que este mecanismo modifica gradualmente la carga tributaria sin necesidad de elevar las alícuotas ni crear nuevos impuestos. Basta con que el mínimo imponible permanezca inmóvil mientras los salarios nominales continúan creciendo.
Mientras el salario mínimo sigue ajustándose para intentar preservar el poder adquisitivo de los trabajadores, el piso del IRP permanece congelado desde 2020. En ese contexto, cada nuevo reajuste salarial acerca a más paraguayos al régimen tributario, ampliando la base de contribuyentes mediante el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que cobra cada vez mayor relevancia en un escenario de inflación acumulada y salarios en constante actualización.
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Julio cerrará con aumento en la recaudación, confirma Orué
El director de Ingresos Tributarios, Oscar Orué, afirmó que el mes de julio presentará números positivos con relación a la recaudación. Explicó que la cuestión cambiaria es la que generó números negativos, pero que los impuestos internos están mostrando buenos niveles.
De acuerdo a lo manifestado por el alto funcionario, en el Presupuesto General de la Nación para el presente ejercicio se había establecido una estimación de aumento de los ingresos del 8 %, sin embargo la cuestión no se dio de esa manera. “Estamos bastante bajos, lastimosamente”, expresó.
“Este mes de julio vamos a cerrar aproximadamente, con un 5 %, 6 %, de crecimiento, vamos a esperar hoy y mañana que son los últimos días los niveles de recaudación que vamos a tener”, manifestó con relación a las cifras para el séptimo mes del año.
Insistió con lo que se viene hablando desde hace el tiempo, la caída del dólar como factor que presionó a la baja los ingresos. “Si comparamos julio de 2025 con este julio, tenemos un aumento ya, ya superamos la recaudación total de lo que fue julio de 2025 a pesar de un dólar bajo, que es lo que golpeó los niveles de recaudación”, explicó a la 780 AM.
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Buen dinamismo interno
Por otro lado, destacó que con los impuestos internos se están teniendo un buen ritmo de expansión, en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), por el dinamismo en el consumo, como así también en el Impuesto a los Dividendos y Utilidades (IDU), por los controles realizados.
Amplió afirmando que ya se venía previendo un incremento en los ingresos para el segundo semestre, cuestión ya patente dentro de este mes de julio.
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El FMI abre revisión anual a las cuentas fiscales y metas monetarias del Gobierno
Comenzó en nuestro país la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de la revisión anual del Artículo IV del Convenio Constitutivo, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Como parte de la agenda, el ministro de Economía Óscar Lovera, y el titular del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, y sus equipos técnicos, participaron de una reunión inicial con los representantes del organismo internacional.
Durante el encuentro se abordó el desempeño reciente de la economía paraguaya, para actualizar las proyecciones para el corto y mediano plazo. Asimismo, se analizaron los principales avances en materia fiscal, monetaria y financiera, en un contexto de seguimiento y evaluación que realiza el FMI a sus países miembros.
Esta revisión forma parte del proceso de consulta del Artículo IV, cuyo objetivo es evaluar la estabilidad económica, identificar riesgos y oportunidades, y acompañar con recomendaciones de política económica orientadas a fortalecer el crecimiento sostenible del país.
En la misma línea, el viceministro de Comercio, Alberto Sborovsky, mantuvo este jueves una reunión con la misión técnica del organismo, en la que se abordaron temas clave, vinculados al fortalecimiento del clima de negocios, la promoción de la formalización empresarial y el impulso al desarrollo de las mipymes como motor de la economía nacional.
Sumado a ello, la delegación visitó la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) ocasión en la cual conversaron con el gerente ejecutivo, Braulio Ferreira, en su rol de encargado de despacho de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT).
“Este encuentro reafirma el compromiso de la DNIT con la consolidación de un sistema tributario y aduanero moderno y eficiente”, destacó la dirección.
Durante el encuentro, acompañaron la actividad el director de Gabinete, Roque González, y el director de Estudios Económicos, Diego Domínguez.
La comitiva del FMI estuvo liderada por Fabián Valencia e integrada por Svetlana Vtyurina, Keiichi Nakatani, Lisa Kolovich y Maximiliano Appendino.
En su última revisión (junio de 2024) el FMI revisó al alza su estimación de crecimiento para la economía paraguaya, elevando su proyección del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,7 % a 4,2 %.
En dicho informe el ajuste en las previsiones reflejó una mejora en las perspectivas del desempeño económico del país y se alineó con las proyecciones oficiales de las autoridades económicas.