Las exportaciones de harina de soja, hasta el mes de noviembre del presente año, fueron de un total de US$ 618,3 millones, según el informe de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay (BCP). El informe indica que esa cifra representa una caída del 2,4% teniendo en cuenta que en el mismo periodo del año pasado los envíos fueron de un total de US$ 657 millones.
En cuanto a los volúmenes exportados hasta el mes de noviembre fue de un total de 1.907,4 toneladas, lo que significó una caída del 11%, ya que hasta el undécimo mes del 2019 los envíos representaron un total de 2.143,5 toneladas.
En cuanto a la soja en granos, 6.416,9 toneladas fueron exportadas hasta el décimo mes de este año y eso representó un total de US$ 2.072 millones. Estas cifras representan una diferencia positiva del 33% con relación al mismo periodo del año pasado. Los principales destinos de este tipo de derivado de la soja son: Brasil, Israel, Argentina, Unión Europea, Rusia, etcétera.
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Productos primarios
Por niveles de procesamiento, las exportaciones registradas de productos primarios han ascendido a US$ 2.861,2 millones, lo que representa un aumento de 20,9% respecto al mismo periodo del año anterior, cuando los envíos alcanzaron un total de US$ 2.365,9 millones, según el informe de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay (BCP). El informe señala que el valor registrado al mes de octubre del presente año incide en un 6,7% sobre las exportaciones totales.
En el informe de la banca matriz se destaca que los productos de mayor incidencia positiva han sido los granos de soja y el arroz, mientras que los productos con mayor incidencia negativa han sido el trigo y el maíz.
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Agrotec apuesta por semillas de calidad y alto vigor para la campaña sojera 2026/27
Con el inicio de la siembra de soja, el campo paraguayo pone en marcha una nueva campaña que podría alcanzar 3,8 millones de hectáreas. Agrotec destaca la importancia de elegir materiales adaptados a cada ambiente, con alta germinación y vigor, ante un escenario de mayor humedad, temperaturas elevadas, nuevas tecnologías y una ventana de siembra cada vez más temprana.
El calendario agrícola vuelve a marcar una de las fechas centrales para la agricultura paraguaya. Con el inicio de la campaña sojera 2026/27, los productores habilitados desde hoy comienzan a ingresar a los lotes para poner en marcha el principal cultivo extensivo del país.
La expectativa productiva parte de una base favorable. Las estimaciones apuntan a una superficie que podría rondar los 3,8 millones de hectáreas, mientras que la producción se proyecta entre 10 y 11 millones de toneladas. Sin embargo, el resultado final estará determinado por una combinación de factores que comienza a definirse desde la implantación.
Entre ellas, la calidad de la semilla. Fernando Correa, gerente de Semillas Autógamas de Agrotec, explicó que la selección del material no puede desligarse de las características particulares de cada lote. Y es que el comportamiento del suelo, su nivel de compactación, el historial sanitario y la posibilidad de enfrentar períodos de exceso hídrico son variables que deben entrar en la decisión antes de la siembra.
“Siempre desde Agrotec recomendamos al productor poner especial atención en las condiciones del suelo, de qué manera está compactado y cuál es el historial sanitario que tiene”, indicó.
La recomendación cobra especial relevancia frente a la posibilidad de períodos de alta humedad y encharcamiento en determinadas zonas productivas. Un exceso de agua durante la implantación puede afectar la emergencia, limitar el desarrollo radicular y generar condiciones favorables para determinadas enfermedades.
En este escenario, germinación y vigor dejan de ser atributos secundarios y pasan a ser variables directamente vinculadas con la capacidad del cultivo para establecerse y atravesar situaciones de estrés.
“Contamos con variedades en semillas de soja que se comportan bien frente a un suelo encharcado y con enfermedades; simientes que tienen germinación alta y principalmente con buen vigor”, sostuvo Fernando quien dejó entrever que cuanto más rápida y uniforme sea la emergencia, mayores serán las posibilidades de que el cultivo construya una planta capaz de enfrentar las condiciones adversas que puedan aparecer durante el ciclo.
“Una planta saludable y fuerte aguantará más esos dos meses con temperaturas altas y suelos encharcados”, agrega.
Una campaña que comienza antes. La fecha de inicio también refleja una transformación en el manejo de la soja paraguaya. La ventana de siembra se fue adelantando progresivamente durante la última década, modificando la estrategia de los productores.
“La ventana de siembra antes empezaba del 10 al 15 de setiembre en adelante. Hoy el productor respeta el vacío sanitario que va hasta el 31 de agosto, pero el 1 de setiembre ya está con toda su maquinaria y potencia para sembrar lo máximo posible, hasta el 20 o 25 de setiembre, principalmente en la Región Noreste, Centro y Sur del Paraguay”, detalló.
El adelantamiento no responde solamente a una cuestión de calendario. La fecha de siembra tiene implicancias agronómicas y económicas ya que busca posicionar el período crítico del cultivo en mejores condiciones ambientales, reducir la exposición a temperaturas extremas y estrés hídrico hacia el final del ciclo y, al mismo tiempo, permitir una cosecha más temprana.
Esto último adquiere especial relevancia en un sistema productivo donde la soja comparte protagonismo con los cultivos de segunda. Liberar antes los lotes permite ampliar las posibilidades de implantación de la zafriña y mejorar la utilización anual de la superficie agrícola.
Genética y biotecnología. El cambio en las fechas de siembra ocurrió en paralelo con una evolución acelerada de la genética y la biotecnología. “Vemos dos movimientos muy grandes, principalmente. El primero es la biotecnología y sus cambios”, explicó.
La secuencia tecnológica pasó de RR1 a Intacta y posteriormente a plataformas de tercera generación, como Intacta2 Xtend, incorporando nuevas herramientas para el manejo del cultivo.
Para el productor, esto implica una mayor oferta tecnológica, pero también una necesidad creciente de ajustar la elección de la variedad al ambiente y al sistema de producción. El potencial genético no se expresa de manera aislada. Depende de dónde se siembra, cuándo se siembra y cómo se maneja el cultivo.
El desafío está en integrar. La discusión sobre semillas también forma parte de una transformación más amplia del modelo productivo. La búsqueda de mayores rendimientos convive con la necesidad de utilizar de manera más eficiente los recursos y avanzar hacia sistemas sostenibles.
La calidad de la semilla debe complementarse con un adecuado manejo de suelo, nutrición, fertilización y protección frente a plagas y enfermedades. A ello se suma una mayor incorporación de soluciones biológicas y herramientas tecnológicas. “Utilizar una semilla de buena calidad, además de un buen fertilizante o defensivo agrícola, con nutrición y calidad, es hoy muy importante”, afirmó.
Para una agricultura cada vez más profesionalizada, el desafío consiste en integrar correctamente las distintas herramientas disponibles para cada ambiente.
Agrotec llega al inicio de la campaña 2026/27 con más de 35 años de presencia en Paraguay y una estrategia basada en acompañar al productor con soluciones, conocimiento técnico y materiales adaptados a las distintas condiciones productivas.
La compañía renovó ese compromiso durante la cuarta edición de la Apertura Nacional de la Siembra de Soja, encuentro que reunió a autoridades, referentes gremiales y representantes de la cadena productiva para marcar el comienzo de una nueva zafra.
Bajo el concepto “Juntos a cada paso”, Agrotec plantea su acompañamiento al productor en un escenario en el que cada decisión cuenta.
La soja 2026/27 ya está en el campo. Y, como ocurre con cada nueva zafra, buena parte de su resultado empieza a escribirse desde el primer surco.
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Soja: un nuevo ciclo con tecnología, mercados y valor agregado
La campaña 2026/27 proyecta 3,6 millones de hectáreas sembradas con una producción que podría superar los 12 millones de toneladas, entre los desafíos se identifica la soberanía del agricultor, el acceso a mercados y una mayor industrialización.
Un nuevo ciclo. Este viernes 4 de septiembre, Paraguay dará inicio a una nueva campaña de siembra de soja, en un momento que también marca el comienzo de una nueva etapa para FOCO, con el lanzamiento de FOCO Agro, un espacio que buscará acercar las principales informaciones, tendencias y datos de primera mano del sector productivo.
En esta primera entrega, conversamos con el asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) y exministro de Agricultura y Ganadería, Santiago Bertoni, quien señaló que el inicio de la campaña 2026/27 trae consigo expectativas renovadas y nuevos desafíos.
“Miles de productores volverán a poner en la tierra semillas, tecnología, capital y trabajo, con la expectativa de una buena cosecha, mientras se reactiva una de las principales cadenas de generación de empleo, inversión y divisas del país”, expresó.
La campaña parte con expectativas de unas 3,6 millones de hectáreas de soja y una producción que podría superar los 12 millones de toneladas. El desafío, según Santiago, no pasa únicamente por ampliar el área sembrada, sino por producir más y mejor mediante genética, biotecnología, siembra directa, manejo de suelos y agricultura de precisión.
El peso económico del complejo soja. Hasta julio de 2026, la soja generó alrededor de USD 3.513 millones en divisas y representa cerca de la mitad de las exportaciones. Su impacto, sin embargo, trasciende al campo e involucra a transportistas, silos, puertos, industrias, proveedores de insumos, maquinaria, talleres, servicios y miles de mipymes vinculadas directa o indirectamente a la actividad.
El lanzamiento se realizará en una finca de pequeños productores de Maracaná, Canindeyú, como muestra de que la agricultura tecnificada no es exclusiva de grandes empresas. Santiago señaló que cerca de 900.000 hectáreas de soja son cultivadas por pequeños productores que, mediante el acceso a tecnología, pudieron incorporarse a cadenas de valor y mejorar sus resultados económicos.
En este escenario, plantea defender la “soberanía del agricultor”, entendida como la capacidad de decidir qué y cómo producir y qué tecnologías utilizar, dentro de la legislación y con respaldo científico. Esto cobra importancia ante mayores exigencias internacionales de trazabilidad, sostenibilidad, residuos y emisiones.
Paraguay, sostuvo, debe cumplir sus compromisos y demostrar cómo produce, pero evitando que las exigencias se conviertan en barreras comerciales. Más del 80 % del área de soja es libre de deforestación tomando 2005 como referencia, mientras que la siembra directa supera el 90 % de la superficie.
El siguiente salto está en agregar valor. Más procesamiento de soja implica oportunidades para producir aceite, harina proteica y biocombustibles, además de fortalecer las cadenas porcina, aviar, láctea y de otros alimentos.
Finalmente, el asesor de la UGP recalcó que este 4 de septiembre no solo comienza una nueva siembra, sino también se abre otro ciclo de inversión, tecnología y trabajo, con productores que vuelven a apostar su capital y su futuro en la tierra paraguaya.
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Campaña sojera arranca apuntando a mantener niveles récord de producción
Este jueves se realizó la apertura oficial de la IV edición “Siembra de Soja Paraguay 2026-2027”, en el distrito de Dr. Juan Eulogio Estigarribia, en el departamento de Caaguazú. En la actividad se destacó el gran potencial productivo del sector sojero y su proyección como generador de desarrollo a nivel local, ganando mercados en el exterior.
El evento contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña y del ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, además de otras autoridades locales y nacionales. En representación del sector productivo, Lindemar Cesca, presidente de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS), brindó algunas palabras en la ocasión y destacó el avance del sector registrado en los últimos años.
“En estos años de agricultura, Paraguay adoptó la siembra directa, la rotación de cultivos, mejores prácticas de manejo y nuevas tecnologías, ganó productividad, profesionalismo y presencia internacional, lo hizo cuidando el suelo, generando empleo, movilizando el transporte, el comercio, el servicio y la industria, llevando el nombre de Paraguay a los mercados del mundo”, resaltó.
Por su parte, Peña se comprometió a defender la propiedad privada y manifestó su intención de que más paraguayos accedan a la tierra propia. También hizo hincapié en los mercados ganados por la producción nacional y aseguró que los granos paraguayos son mejores que los de países vecinos.
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Objetivos
Las proyecciones de la APS estiman que para la campaña 2026/2027 la soja se expandirá a un área total de entre 3,6 millones a 3,7 millones de hectáreas, superando las 11 millones de toneladas, como ya ocurrió en el ciclo productivo de 2025/2026.
“Cada año batimos récords de producción y posicionamos nuestros productos en mercados exigentes con calidad, porque lo hacemos con compromiso con el medioambiente. Cuando hablamos de competitividad y agricultura sostenible, Paraguay es un país de referencia”, manifestó el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, sobre el gran potencial con que cuenta el campo paraguayo.
Cesca, por su parte, dijo que la campaña está siendo amenazada por varios factores, entre ellos la volatilidad del dólar, la presión sobre el precio internacional del producto, el clima, entre otros factores, por lo que el productor debe ser objeto de protección, lo que no significa un privilegio, sino la preservación de una cadena que genera riqueza.
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Prevén superar las 11 millones de toneladas en la zafra 2026/27
En cuanto a precio, actualmente existe un pequeño repunte con un valor que ronda los USD 400 por tonelada para el productor, según la APS.
Desde la Asociación de Productores de Soja (APS) destacaron que el sector de la producción estima que pese a la presencia del fenómeno El Niño, para la nueva zafra 2026/27 se apuntarán a realizar las tareas de siembra de manera adecuada y si las condiciones climáticas acompañan, la producción podría superar los 11 millones de toneladas.
Así lo indicó Eno Michels, director titular del gremio, quien comentó a la 920 AM, se estima una superficie de siembra de aproximadamente 3.700.000 hectáreas, que se buscarán cubrir en un lapso de 30 días. El movimiento sojero implicará una importante actividad de maquinarias, tractores, camiones y vehículos en el campo, además de un considerable consumo de combustible y generación de trabajo.
El movimiento sojero implicará una importante actividad de maquinarias, tractores, camiones y vehículos en el campo, además de un considerable consumo de combustible y generación de trabajo. Respecto al clima, indicó que existe la expectativa de contar con lluvias por encima de lo normal, aunque advirtió sobre la preocupación por la incidencia de enfermedades que podrían presentarse ante un escenario de alta humedad. “Tenemos que hacer un trabajo bien hecho, hacer nuestra tarea de casa bien hecha”, sostuvo al referirse a la preparación del sector frente el fenómeno.
En cuanto a la producción, explicó que el crecimiento de la producción de soja en el Chaco y la segunda zafra podrían contribuir a alcanzar los volúmenes proyectados por el gremio, y sobre los precios, destacó que actualmente existe un pequeño repunte con un valor que ronda los USD 400 por tonelada para el productor.
Este escenario representa una oportunidad para que los productores analicen una preventa y garanticen el costo de la campaña agrícola 2026-2027, según añadió. En materia de ingresos, una producción de estas características podría generar fácilmente más de USD 3.000 millones por la venta de soja al exterior.
INDUSTRIALIZACIÓN
A su vez, señaló que la industrialización de la soja continúa creciendo en Paraguay y que el aumento del porcentaje de biodiésel en el gasoil también contribuirá a una mayor industrialización de los granos, pero advirtió que el incremento del precio del combustible elevó los costos de producción, al pasar de unos G. 7.000 por litro de gasoil a poco más de G. 9.000 en un periodo de poco más de tres meses.