Un total de 30 empresas provenientes de 14 países de América, Europa y Asia han mostrado su interés por concretar sus proyectos de inversión en el Paraguay, lo que demuestra que el interés por invertir en nuestro país no ha declinado, aún en medio de la situación de la pandemia.
Los proyectos de inversiones se darían en los siguientes sectores: fertilizantes, motopartes, autopartes, alimentos, minería, logística, conectividad, transporte, infraestructura, servicios ambientales, agroindustria, forestal, callcenter, energía alternativa, servicios farmacéuticos, datacenters, entre otros.
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Desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) explican que el total de estas inversiones, si se llegaran a concretar en su totalidad serían por un valor de US$ 4.966 milloneds en proyectos con toma de decisión de inversión. Hay que resaltar que estos son proyectos confirmados que presentaron cartas de intención de inversión, planes y anuncios de sus intenciones de invertir. Este monto anunciado representa un 12% del Producto Interno Bruto (PBI) de Paraguay, y posibilitará unos 31.280 puestos de trabajo.
En total, son 30 proyectos y provienen de los siguientes 14 países: Argentina (11), EEUU (3), Chile (2), Canadá (2), Portugal (2), México (2), Brasil (1), Suecia (1), España (1), Israel (1), India (1), Polonia (1), Japón (1) y Taiwán (1).
El proceso para lograr atraer estas y otras inversiones tienen tres etapas: la promoción de los atributos de inversión del país; el seguimiento tras la toma de la decisión por parte del inversor de instalarse y operativa, por el cual se realiza el seguimiento y asistencia a las inversiones ya instaladas, buscando fomentar la retención de inversiones y reinversión adicional. Durante el 2019 y parte del 2020, se ha logrado identificar a 1.967 empresas con potencial de inversión en nuestro país, a lo largo de decenas de eventos presenciales y virtuales.
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Paraguay actualiza su Política Nacional de Calidad para impulsar exportaciones y competitividad
El gobierno avanza en la actualización de la Política Nacional de Calidad con el objetivo de fortalecer la competitividad de las empresas paraguayas, facilitar el acceso a mercados internacionales y generar mejores condiciones para atraer inversiones.
En ese marco, el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y la cooperación de la Unión Europea, llevó a cabo un taller de actualización y reorientación de esta estrategia nacional.
La iniciativa busca adaptar la política a los nuevos desafíos de la economía global, incorporando aspectos vinculados a la transformación digital, la innovación, la productividad y las exigencias de los mercados internacionales. El objetivo es que los productos y servicios paraguayos puedan competir en mejores condiciones tanto a nivel regional como global.
Durante la apertura del encuentro, el viceministro de Mipymes, Gustavo Giménez, destacó que la calidad se ha convertido en un factor determinante para el crecimiento económico. Señaló que producir con estándares más elevados permite mejorar la productividad, incrementar las exportaciones y atraer inversiones, además de fortalecer la imagen del país en el exterior.
“El desafío es producir mejor para exportar más, atraer inversiones y lograr que el mundo elija productos paraguayos”, expresó. Asimismo, valoró el respaldo de organismos internacionales como la ONUDI, que acompañan los esfuerzos del país para fortalecer su capacidad productiva y mejorar su inserción en mercados cada vez más competitivos.
Por su parte, Germana Topolovec, asesora de Cooperación de la Unión Europea en Paraguay, señaló que la calidad no debe entenderse únicamente como una característica de los productos, sino como una herramienta estratégica para el desarrollo.
Explicó que los sistemas de calidad impactan directamente en la actividad empresarial, la producción, las instituciones públicas y la capacidad de los países para generar crecimiento sostenible.
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La nueva era de Cassandra, o “Tráiganme a Heleno, por favor”
Marcos Bardagi
Profesor de FDC, Brasil
Recientemente, vimos a Amy Webb declarar que ya no publicaría su tan esperado informe anual de tendencias. Su justificación fue que es necesario observar el mundo desde la perspectiva de múltiples variables y producir convergencias.
Ahora bien, lo que Amy hizo fue reconocer un método que existe desde hace medio siglo: la planificación por escenarios. Simplemente no utilizó ese nombre. Observar múltiples incertidumbres y analizar sus convergencias es la esencia del scenario planning. Además, anticipa que adoptará algo cercano a un análisis morfológico, ya que no se limitará a examinar una o dos incertidumbres, sino todas las posibles, como ella misma afirma, ya sean tecnológicas, sociales o económicas.
Si la incertidumbre es la tónica -y lo es-, nada más correcto que aprender a lidiar con ella. Por otro lado, reaparece la articulación de escenarios. Y conviene recordar siempre que en este aprendizaje no hay memorización mecánica, no se trata de “acertar” siempre, ni ese es el objetivo. Se trata de prepararse de la mejor manera posible para lo que venga. Es la creación de la navaja suiza de la gestión, del cinturón de utilidades del Batman corporativo.
A continuación, algunas sugerencias para navegar en este nuevo momento, donde abundan futuristas, escenaristas y otros “istas” de todo tipo:
Cuidado con el futurista-coach: El momento es tan propicio que malos futuristas pueden ocupar el espacio de aquellos coaches desacreditados, que perdieron credibilidad por la falta de solidez en sus predicciones. Desconfíe de quienes tienen exceso de convicción, de quienes apuestan todas sus fichas a una sola tendencia.
Construya escenarios: Asigne probabilidades. Aplique pruebas de estrés. Utilice modelización predictiva basada en inteligencia artificial. Estos son instrumentos rigurosos que pueden generar opciones muy interesantes para explorar y, aún más importante, confrontar su estrategia actual y descubrir cómo se comporta en distintos escenarios y dónde necesita refuerzo.
Crea en las Casandras: Nunca aprendemos. Cassandra tenía el don de saber lo que sucedería y terminó marginada por la sociedad. Nadie creía que sus predicciones pudieran ser acertadas. La práctica de elaborar escenarios puede muchas veces generar incredulidad en nosotros. Pero no se engañe: siempre es válido considerar que cualquier escenario, incluso los de menor probabilidad de ocurrencia, puede materializarse. Esta es la mejor manera de defender su estrategia.
El pasado es un dato, pero no es rígido: Personalmente, me gusta el enfoque de David Wengrow, en su libro El amanecer de todo, que utiliza una frase extraordinaria para llamar nuestra atención: afirma tener la intención de cambiar el curso de la historia. Al menos, de la parte que ya ocurrió. Es decir, revisitar el pasado. Cuestionar siempre los fundamentos, exponerlos a la luz del nuevo conocimiento. Esa es la idea.
Y no está de más recordar: Cassandra no era respetada porque los dioses la maldijeron. Sería profética, pero nadie creería en ella. Cassandra, sin embargo, tenía un hermano, igualmente dotado de profecía y sin la maldición. Es decir, Heleno, quien sí era escuchado. Heleno prosperó y se convirtió en rey. La historia fue cruel con él, porque la tragedia siempre resulta más atractiva. Por eso, desconocemos al “escenarista” Heleno. Es hora de que la gestión lo rescate.
¡Buenos escenarios!
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Ganás bien, pero ¿por qué sentís que nunca alcanza?
Ganar más no garantiza tranquilidad financiera. El verdadero error, sostiene la economista Gloria Ayala Person, es tomar decisiones con un dinero que todavía tiene otros destinos: ahorro, inversión e impuestos.
Hay una frase que se repite cada vez más entre profesionales de altos ingresos: “Gano más que antes, pero sigo sintiendo que no me alcanza”. A primera vista parece una contradicción. Si los ingresos crecieron, ¿por qué la tranquilidad financiera no llegó con ellos?
La respuesta, según la economista y experta en educación financiera Gloria Ayala Person, está en un error de cálculo que muchas personas cometen sin darse cuenta cuando toman decisiones sobre un dinero que, en realidad, nunca estuvo completamente disponible.
“¿Y si te dijera que probablemente estás calculando mal cuánto realmente podés gastar cada mes?”, plantea la especialista dejando entrever que el problema no siempre es cuánto dinero entra sino creer que todo lo que entra puede gastarse.
Para graficar mejor la idea, Gloria expuso el caso del profesional que gana G. 30 millones y sigue viviendo al límite. “Imaginemos a un gerente que recibe un ingreso mensual de G. 30 millones. Con ese número toma decisiones como la compra de una vivienda con una cuota elevada; financiar un vehículo nuevo; aumentar sus gastos familiares; incorporar nuevos compromisos porque siente que tiene capacidad. Pero hay una pregunta que pocas veces se hace: ¿Esos G. 30 millones son realmente su dinero disponible? Antes de gastar, debería separar recursos para su futuro, sus objetivos y sus obligaciones”, reflexionó.
Agregó que con frecuencia encuentra este escenario en la realidad financiera de directores, gerentes, empresarios y profesionales independientes, que generan buenos ingresos, pero que, aun así, sienten que el dinero nunca alcanza y, además, dependen de seguir trabajando con el mismo ritmo para mantener su estilo de vida.
El error de vivir como si todo el ingreso fuera tuyo. Según la especialista, uno de los principales problemas está en mirar solamente el ingreso nominal. “El problema, muchas veces, no está en cuánto ganan. Está en desde qué número toman sus decisiones”, afirmó.
Muchas personas observan el monto de su salario o facturación y desde ahí calculan cuánto pueden gastar o cuánto pueden endeudarse. Pero ese número todavía no contempla algo fundamental: el futuro.
Sobre este último punto, Gloria plantea que antes de pensar en gastos debería existir una separación inicial: 10% para construir jubilación e inversiones, 10% para metas personales y proyectos de vida, 15% para impuestos, cargas sociales y compromisos obligatorios.
“Recién después de esas deducciones aparece tu Ingreso Neto o Real. Ese monto representa tu verdadero 100% para hacer frente a tus gastos del mes”, explicó.
La trampa del estilo de vida creciente. Uno de los mayores riesgos aparece cuando los ingresos aumentan, pero también aumentan los compromisos.
Un profesional puede pasar de ganar G. 10 millones a G. 25 millones y, en lugar de construir patrimonio, elevar automáticamente su nivel de consumo. Así, por ejemplo, antes tenía un vehículo usado, una vivienda más económica, menos gastos fijos y, ahora, un vehículo premium, cuotas más altas, más obligaciones mensuales. El ingreso creció, pero la dependencia también.
La pregunta clave deja de ser ¿Cuánto gano? Y pasa a ser: ¿Cuánto de lo que gano está construyendo mi futuro?
La deuda, una alerta antes del problema. Para la economista, otro error frecuente es calcular la capacidad de endeudamiento sobre el ingreso equivocado. “Error fatal: asumir capacidad de pago para deudas del 32 % de su ingreso nominal. Ese porcentaje es muy elevado y además debería calcularse sobre el Ingreso Neto o Real”, advirtió.
La especialista comparó esta situación con una señal médica. “Me gusta compararlo con un análisis de sangre. Tener una glucosa de 130 mg/dL no significa que la persona ya tenga una complicación grave, pero sí es una señal de alerta que exige cambios antes de que aparezcan consecuencias mayores”, indicó.
En las finanzas ocurre algo similar. Un nivel elevado de deuda quizás no genera una crisis inmediata, pero reduce la capacidad de responder ante imprevistos, oportunidades o cambios en los ingresos.
El verdadero indicador del éxito financiero. La meta no debería ser solamente ganar más, sino lograr que una parte creciente de esos ingresos deje de financiar únicamente el presente y empiece a construir el futuro.
“La paz financiera no comienza cuando ganamos más. Empieza cuando aprendemos a administrar correctamente el dinero que realmente tenemos disponible”, concluyó.
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Seis puntos de guía estratégica para invertir en el mercado inmobiliario
La clave es contar con información completa sobre cómo funciona en cada país y ciudad, pues no existe una fórmula única aplicable a todos los contextos, afirmó.
En esta edición de Ellos Saben, conversamos con Raúl Constantino, presidente de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei), quien compartió su visión sobre los factores que impulsan el crecimiento del mercado y las principales recomendaciones para quienes buscan invertir con éxito en el rubro.
La clave para invertir en el sector inmobiliario es contar con información completa sobre cómo funciona el mercado en cada país y ciudad, ya que no existe una fórmula única aplicable a todos los contextos, afirmó a La Nación/Nación Media el titular del gremio.
1- Información correcta de cada lugar
Lo fundamental para invertir en el sector inmobiliario es contar con información precisa y completa sobre su funcionamiento en cada lugar. Conocer las particularidades del mercado local permite tomar decisiones más acertadas y minimizar riesgos.
“Quiero decir que este sector tiene la característica de que no se puede aplicar una fórmula general, cada país, cada ciudad tiene sus características y necesidades propias, y muchas veces las fórmulas importadas sin tener en cuenta estos factores no dan buenos resultados”, remarcó.
2- Conocer las legislaciones
Como segundo punto, es fundamental conocer la legislación vigente que regula el desarrollo inmobiliario y entender cómo estas normas inciden en cada proyecto. Al mismo tiempo, es necesario asegurar un flujo financiero sólido, que garantice la viabilidad y continuidad de la inversión.
Es clave definir y desarrollar productos inmobiliarios que se adapten a la idiosincrasia de los ciudadanos y a la demanda real del mercado, asegurando que las inversiones respondan a necesidades concretas y sean sostenibles en el tiempo.
3- Cómo funciona el mercado
Para los inversores extranjeros, sostuvo que deben informarse sobre cómo funciona el mercado inmobiliario, conocer el tamaño del mismo, así como dimensionar el comportamiento de la oferta y la demanda.
“Como ya lo expresé anteriormente, cuidado con importar fórmulas, que pueden haber sido exitosas en sus países, pero eso no quiere decir que aquí también lo serán”, dijo. No menos importante es informarse tanto de la política económica que lleva adelante el Gobierno como de la situación del crédito hipotecario en el país.
4- Tener en cuenta los desafíos
El sector inmobiliario enfrenta múltiples desafíos que afectan su desarrollo sostenible. “Las dificultades que encontramos en nuestro sector son varias, como ser falta de previsibilidad de ordenanzas municipales y leyes, escaso crédito hipotecario, infraestructura deficiente y de mala calidad”, añadió.
A esto se le suma el crecimiento de la oferta sin tener en cuenta la demanda real de productos inmobiliarios y escasez de recursos humanos, tanto en cantidad como en calidad. Estas problemáticas requieren estrategias integrales que promuevan mayor estabilidad, eficiencia y profesionalización del sector.
5- Los puntos positivos
Constantino resaltó que se trata de un mercado que ha tenido la capacidad de diversificar la oferta. “Hoy hay para todos los gustos y bolsillos donde el desarrollador se ubica para decidir el producto a ofertar, es muy personal de cada uno”, explicó.
La posibilidad de decidir el producto a ofertar es una decisión muy personal, pero las opciones se adaptan a diferentes perfiles de compradores e inversores. La flexibilidad no solo amplía las posibilidades de negocio, sino que también contribuye a un crecimiento más equilibrado y sostenido.
6- Evaluar confiabilidad
Es fundamental recabar toda la información del proyecto antes de tomar decisiones de inversión, incluyendo quién está detrás del desarrollo, su trayectoria en el sector y su solidez financiera, para evaluar la confiabilidad y capacidad de ejecución.
También es clave analizar la situación del terreno donde se desarrollará el proyecto, verificando si existen restricciones, gravámenes o hipotecas que puedan afectar la propiedad o el desarrollo futuro.
Y además, es de relevancia asegurarse que el precio esté acorde al mercado, considerando la ubicación, la calidad de la construcción y la oferta. “No tener esa información son los errores”, finalizó.