El ministro de Agricultura y Ganadería, ingeniero Moisés Santiago Bertoni, valoró la excelente producción misionera en diversos rubros productivos y entregó insumos por valor de G. 730 millones. Foto: Gentileza.
El titular del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), ingeniero Moisés Santiago Bertoni, visitó este fin de semana la sede de la Expo Tomate en Santa Rosa, departamento de Misiones. El ministro valoró la excelente producción misionera en diversos rubros productivos. Lo acompañaron el ingeniero Gerardo Rojas, titular de la Dirección de Extensión Agraria (DEAG), y el gobernador Carlos Arrechea.
Las autoridades nacionales y departamentales resaltaron la laboriosidad y abnegación con la que esta comunidad emprende sus iniciativas familiares, con el respaldo del MAG.
Entrega de insumos por valor de G. 730 millones
Bertoni aprovechó su visita a Misiones para entregar un voluminoso cargamento de insumos y equipamientos a los pequeños productores de la zona.
La Expo Tomate en Santa Rosa, Misiones, captó la atención de las autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería. (MAG).
La provisión consistió en motocultores, cal agrícola, fertilizantes, fungicidas, herbicidas e insecticidas por un valor que supera los G. 730.000.000. Al acto también asistió el intendente de San Ignacio Misiones, Carlos Jorge Afara.
En representación de las autoridades municipales y departamentales del octavo departamento, el secretario de Producción de la Gobernación, Mauricio Bolla, agradeció la asistencia estatal para los pequeños productores de Misiones.
Soja, la semilla con la que Paraguay construyó la base de su economía
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¿Sabías que la soja llegó a Paraguay en 1921 de la mano del médico e investigador paraguayo Pedro Nicolás Ciancio? Hoy, más de 100 años después, este producto representa cerca del 50 % de las exportaciones y generó USD 3.513 millones en divisas hasta julio de 2026. El desafío, según Santiago Bertoni, asesor de la UGP, es transformar ese volumen en más valor dentro del país.
Un gran descubrimiento. En 1921, cuando Paraguay todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que tendría su agricultura, Pedro Nicolás Ciancio introdujo la soja al país. Médico e investigador formado en Italia, vio en aquella leguminosa la posibilidad para alimentar a la población y, al mismo tiempo, generar una oportunidad económica para las familias rurales.
Más de un siglo después, aquella visión adquirió una dimensión extraordinaria ya que la soja se convirtió en uno de los grandes motores de la economía paraguaya y en el principal generador de divisas del sector agroexportador.
“Ciancio fue un visionario”, señaló Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) dejando entrever que su mirada no se limitaba solo a las propiedades como alimento. “Él veía que podía ser una alternativa para las familias rurales, una forma de generar ingresos y desarrollar una actividad productiva”, precisó.
Así, lo que comenzó como una experiencia de adaptación y difusión en Caazapá fue adquiriendo otra escala con el paso de las décadas. La soja encontró condiciones para crecer, incorporó conocimiento, tecnología y nuevas formas de producción, y terminó construyendo una de las cadenas de valor más importantes del Paraguay.
“Cuando hablamos de soja, muchas veces pensamos solamente en el productor o en la exportación. Pero detrás hay una enorme cadena”, explicó Santiago. Están los proveedores de semillas e insumos, la maquinaria, los talleres, los silos, el transporte, los puertos, las industrias y los servicios. También miles de pequeñas y medianas empresas que encuentran en esta actividad una fuente de movimiento económico.
El otro cambio profundo, indicó, está en quiénes participan de esa transformación. La agricultura tecnificada dejó de ser exclusivamente una herramienta asociada a los grandes establecimientos. Alrededor de 900.000 hectáreas de soja son cultivadas por pequeños productores, que mediante el acceso a tecnología y conocimiento pudieron incorporarse a cadenas de valor y mejorar sus resultados económicos.
Para el asesor de la UGP, ese punto es fundamental, pues “la tecnología no tiene por qué ser patrimonio de los grandes productores. Es una herramienta que permite producir mejor, ser más eficiente y mantenerse competitivo, independientemente de la escala”.
La soja, entonces, puede leerse como mucho más que un producto de exportación. Es una historia de productividad, innovación y generación de oportunidades que conecta al pequeño productor con los mercados internacionales y al campo con una extensa red de empresas y servicios.
Y allí vuelve a aparecer Ciancio. Más de cien años después de aquella primera apuesta, la dimensión alcanzada por el cultivo permite entender la magnitud de su visión. “Lo interesante de esta historia es que demuestra que una idea puede tardar décadas en mostrar todo su potencial”, reflexionó Santiago. Agregó que “Ciancio introdujo la soja pensando en una necesidad concreta de su tiempo. Hoy vemos que esa misma planta terminó siendo parte fundamental de la economía paraguaya”.
El desafío ahora es que esa historia no se detenga y que el siguiente capítulo pase por seguir incorporando tecnología, aumentar la productividad, generar mayor valor agregado y lograr que los beneficios de la actividad alcancen a más productores y territorios.
La soja que Ciancio llevó al Paraguay hace más de un siglo ya no es solamente una semilla. Es producción, industria, logística, empleo, tecnología y divisas. Y también una lección sobre el desarrollo: las grandes transformaciones económicas pueden comenzar con alguien que, mucho antes que los demás, es capaz de ver una oportunidad donde todavía nadie la ve.
Los productores también recibieron medicamentos veterinarios, entre ellos antiparasitarios y reconstituyentes, destinados al cuidado y bienestar de los animales. Foto: Archivo
MAG brinda asistencia técnica a comunidades rurales e indígenas para la producción porcina
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El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Viceministerio de Ganadería, fortalece la producción porcina en distintos puntos del país mediante jornadas de asistencia técnica, capacitación y entrega de insumos veterinarios, con el objetivo de mejorar el manejo de los animales y elevar la eficiencia de los sistemas productivos.
En Alto Paraná, técnicos especializados del VMG llegaron hasta la comunidad indígena Puerto Barra, ubicada en el distrito de Naranjal, donde acompañaron a productores porcinos y verificaron los avances en la construcción de un galpón destinado al engorde de cerdos.
Durante la jornada, los productores también recibieron medicamentos veterinarios, entre ellos antiparasitarios y reconstituyentes, destinados al cuidado y bienestar de los animales. La asistencia incluyó además orientaciones sobre el manejo adecuado de los porcinos y la correcta aplicación de los productos entregados.
El acompañamiento técnico también se extendió al departamento de Caaguazú, donde el MAG desarrolló una jornada de capacitación dirigida a integrantes de la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdo (APPC).
En este caso, los técnicos abordaron aspectos considerados fundamentales para fortalecer la actividad, como las medidas de bioseguridad, el manejo de los animales y las prácticas de alimentación y nutrición porcina.
Desde el sector productivo se busca que estas herramientas permitan mejorar las condiciones de crianza, prevenir enfermedades y optimizar el rendimiento de los animales, especialmente entre pequeños productores y organizaciones que trabajan en comunidades rurales.
Las acciones forman parte del acompañamiento permanente que brinda el MAG al sector porcino, con la incorporación de conocimientos, asistencia especializada e insumos que contribuyan a consolidar una producción más eficiente, saludable y sostenible.
La feria reunió a 40 organizaciones productivas provenientes de 13 departamentos del país, con participación de productores de Central, Ñeembucú, Caaguazú, Paraguarí, Presidente Hayes, Caazapá, Cordillera, San Pedro, Guairá, Alto Paraná, Itapúa y Misiones. Foto: Gentileza
Feria de la Agricultura Joven generó más de G. 320 millones en ventas
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La Feria de la Agricultura Joven movilizó a más de 1.040 familias productoras y generó una recaudación de G. 320.570.500 durante las dos jornadas de comercialización directa realizadas en la Costanera de Asunción. La actividad puso en destaque el trabajo de jóvenes del sector rural y las nuevas oportunidades para la agricultura familiar.
Organizada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), la feria reunió a 40 organizaciones productivas provenientes de 13 departamentos del país, con participación de productores de Central, Ñeembucú, Caaguazú, Paraguarí, Presidente Hayes, Caazapá, Cordillera, San Pedro, Guairá, Alto Paraná, Itapúa y Misiones.
El encuentro se desarrolló en el marco del mes de la juventud y la primavera y tuvo como uno de sus principales atractivos al Mercadito Gourmet. En este espacio, los jóvenes ofrecieron productos con valor agregado y alimentos delicatessen, junto con productos tradicionales de la agricultura familiar como queso Paraguay, carnes de cerdo, cabra y oveja, frutas, hortalizas, miel y artesanías.
La propuesta también incorporó un túnel de flores y orquídeas, con el objetivo de mostrar el crecimiento de este rubro como una alternativa de renta para las familias rurales.
Desde el MAG señalaron que estas iniciativas buscan fortalecer el relevo generacional en el campo, impulsar la innovación y facilitar el acceso de los productores a nuevos canales de comercialización.
Las ferias de la agricultura familiar se realizan entre tres y cinco veces por semana en diferentes puntos del país. El acompañamiento institucional se extiende a través de la Dirección de Extensión Agraria, con presencia en 186 distritos, y la Dirección de Comercialización, que trabaja en 20 puntos.
De esta manera, la comercialización directa permite acercar la producción de las familias rurales a los consumidores y generar ingresos que contribuyen a dinamizar la economía de las comunidades.