El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, en contacto con Universo 970 AM y GEN explicó la situación actual de los cultivos y el impacto que puede llegar a tener la sequía con la falta de lluvias para un suelo húmedo y apto para la siembra, y que básicamente lo que se produjo fue un retraso, pero que aún no se puede hablar de pérdidas.

La sequía generó un retraso en el calendario de siembra de este 2020, ya que generalmente para finales de setiembre se siembra entre 1 millón y 1,3 millones de hectáreas y que este año no se pudieron procesar ni 300 mil hectáreas porque las lluvias fueron muy localizadas en el sur del país, mientras que en central y norte de la Región Oriental no hubo.

Si ahora en la etapa de desarrollo cae una buena lluvia, todavía se puede tener una buena producción. Foto: Archivo.

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No obstante, en la segunda quincena de octubre se registraron algunas precipitaciones, por lo que ahora se está trabajando con una dinámica mejor y a tiempo completo; es decir, a un ritmo más acelerado, al tiempo de explicar que el retraso no precisamente significará reducción, pero sí mayores esfuerzos concentrados en un periodo de tiempo más corto para hacer el mismo trabajo.

“Lo que pasa ahora es que estamos trabajando más apretados en el tiempo para cumplir el cronograma dentro de lo razonable de la temporada de siembra, que tenemos todo este mes de octubre y noviembre para terminar, lo que normalmente ya terminábamos para noviembre y ya entraban las variedades tardías”, expresó Cristaldo.

Por lo tanto, las variedades tempranas, medias y tardías estarán más encadenadas, sin mucha separación en el tiempo, lo que tendrá un impacto en algún momento de alta concentración de la cosecha, pero aun así, si las lluvias próximas son mejor distribuidas, todavía hay una expectativa de buena producción como ocurrió también en la campaña 2019-2020, cuando llovió en todo el periodo del cultivo en el acumulado unos 100 mm menos que el anterior periodo, pero mejor distribuido, precisó el referente de la producción.

En ese sentido, explicó que la agricultura es una actividad cíclica que tiene mucha relación con el clima, más que con otros elementos, a veces con los precios, pero más directamente relacionado con los ciclos del clima, recordando que la última vez que se tuvo el fenómeno de La Niña fue hace 8 años, en el 2012, cuando la producción cayó en un 50%.

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Perspectiva

“Si llueve bien ahora en la etapa de desarrollo, por lo menos para regar, podemos todavía tener una buena producción porque este es un ciclo, como lo tiene la agricultura, por eso estamos acostumbrados y sabemos que tenemos que ajustar el manejo agronómico de acuerdo a las perspectivas de clima y las condiciones en las que tenemos que trabajar porque lo hacemos al aire libre”, precisó.

De esta manera, los cultivos que están registrando retrasos a más de la soja son el maíz, el sésamo, el arroz, además del rubro frutihortícola que también se ve afectado, por sobre todo los rubros extensivos o de grandes superficies que también se ven sumamente afectados si no hay novedad.

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