Si bien se quiere instalar que el cultivo de soja es parte de la problemática de la sequía en el país, que actualmente es una de las más graves de la historia, con una bajante del río Paraguay que se mantiene en un nivel -0.38m, con -4 cm menos en la variación diaria según datos de la Dirección de Meteorología e Hidrología, esto no es cierto.

Así lo confirmaron a La Nación representantes del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO). Precisamente, la gerente general, Estela Ojeda, manifestó que no puede instalarse algo así basándose en suposiciones, sino que deben tomarse en cuenta datos científicos y categóricos. En este caso, no existe ninguna investigación que demuestre la relación entre el cultivo de soja y la sequía.

En 1978 también se dio una sequía de 8 meses y dejó así a las Cataratas del Yguazú, cuando tampoco existían las extensas tierras de soja. Foto: Archivo.

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Distribución de lluvias

La especialista facilitó una referencia de precipitaciones, un comparativo realizado por el instituto, sobre la distribución de lluvias durante enero a setiembre de 1948 frente al mismo periodo de este 2020, en el que se demuestra que cuando aún ni existían cultivos de soja y el país era prácticamente un monte, se produjo una de las mayores sequías de la historia.

“Hay que mirar las referencias estadísticas y ver que cuando solo era monte y tierra boscosa en el `48, se produjo una de las más grandes sequías, con lo que se demuestra que son fenómenos climáticos cíclicos”, expresó Ojeda.

Es así que explica el comparativo realizado, un análisis unificado global, basado en indicadores de precipitación diaria de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica/USA), por lo que remontándose al 48, se encontró una distribución muy deficiente en cuanto al acumulado de precipitaciones en el periodo señalado, enero a setiembre, con muy escasas lluvias.

Los registros, en especial en la Región Occidental, demuestran incluso rangos nulos de precipitaciones en algunas áreas, y en otras de 100 a 200 milímetros (mm) de lluvia generada en dicho periodo. Mientras que para la Región Oriental, el comportamiento de la distribución fue muy irregular, llegando a acumular como registros máximos entre 400 a 500 mm de precipitaciones, más en el extremo sur de dicha zona.

Precipitaciones registradas entre enero y setiembre de 1948. Foto: Captura.

2020 llovió más que 1948

En tanto que, en este 2020, la estadística hídrica entre enero y julio habla de acumulados importantes de precipitaciones, pero con una gran irregularidad en el tiempo y el espacio sobre algunas zonas del país, para luego desde el mes de agosto, observar bloqueos con escasas lluvias que se vienen dando hasta la fecha.

En cuanto los registros mínimos de precipitaciones de este año, se llegó a los 100 mm, similar a la sequía del ´48 cuando no había soja, reiteró Ojeda, en especial hacia el Chaco y la Región Occidental, mientras que las máximas de precipitaciones en el periodo enero a setiembre llegaron incluso a acumular 1.200 a 1.300 mm, particularmente en el extremo sur de la Región Oriental, conforme se observa en el cuadro proporcionado.

Así también se puede verificar en el mapa que 2 años después de la intensa sequía del ´48, en 1950, se registró una abundancia de lluvias, por lo que refiere que fue un fenómeno cíclico natural.

Precipitaciones registradas de enero a setiembre de 2020. Foto: Captura.

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Por lo tanto, en base a los registros, la profesional invitó a que se utilicen las fuentes estadísticas para realizar análisis antes de conjeturas injustificadas, al tiempo de recordar que la siembra de soja inició desde la década del 70 aproximadamente, en pequeñas hectáreas.

Ya para los años 2.000 se llegó a 1.200.000 hectáreas de soja, y actualmente la superficie de siembra es de unos 3.600.000 hectáreas, y que los vegetales tienen la función de la fotosíntesis, producir oxigeno, carbónicos y crecer, y que así como que liberan algo de vapor y oxígeno, también absorben oxígeno, al igual que un árbol, aportó Ojeda.

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