Referentes de la actividad económica local hicieron una evaluación sobre los dos primeros años de gobierno del presidente de la República, Mario Abdo Benítez, y su equipo, en la que coincidieron en que tocó atravesar por un período complicado que persiste desde el 2019 con una recesión a causa de cuestiones adversas, lo que se incrementó este 2020 con una emergencia sanitaria global que complicó con una crisis socioeconómica, quizás la más fuerte de los últimos tiempos.

No obstante, también señalaron que pese a las buenas intenciones, con la pandemia se desnudaron las debilidades generales del Estado paraguayo, lo que tampoco es algo de ahora, con cuestiones arraigadas como la corrupción y la falta de transparencia. Además, lamentaron que no se den los resultados esperados con la justicia.

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Gestión

“Desde es el punto de vista de gestión le fue muy dificultoso debido a las condiciones del año anterior, pero ahora se evidenciaron las debilidades que no se tratan de recursos, porque plata hay. Lo que falta es capacidad de gestión, que es un mal crónico que con la crisis se destapó más, al igual que el tema de la corrupción que afloró en su máxima expresión”, expresó Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Foto: Archivo.

Conquistas

Para la titular de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), Carina Daher, sin duda este gobierno tuvo sus conquistas como la concreción y mejoras en obras viales, el ansiado acuerdo automotor firmado con Argentina y Brasil, que dieron legitimidad al trabajo que vienen realizando como brazo ejecutor y comercial en el sector de autopartes.

Así también, destacó la sinergia de trabajo entre sectores público y privado para estrechar lazos comerciales, industriales y empresariales con países más desarrollados, como la firma de convenios entre Mercosur y Europa, pero, por otro lado, destapó la sensación de fracaso en la transparencia para las licitaciones y en las gestiones de compras hechas por la cartera sanitaria en especial.

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Carina Daher, presidenta de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap). Foto: Gentileza.

“Creíamos que la justicia sería implacable y la aplicación del anuncio de ‘caiga quien caiga’ por el presidente de la República sería cumplido; mas eso quedó en el ‘cantinfleo’ y tibieza por parte de sus ejecutores. La permisividad con las renuncias de autoridades o personas en cargos de confianza para salir airosos y sin castigo ante alevosos abusos y robos en nuestras instituciones fue la peor calamidad y mayor azote que recibimos”, sentenció.

Buenas intenciones

Diego Daud, presidente de la Asociación Industrial de Confeccionistas del Paraguay (AICP), aseveró que el Gobierno tuvo buenas intenciones con lo vinculado al sector, sobre todo la lucha al contrabando con la creación de la Unidad Anticontrabando, más algunas movidas en cuanto a controles de ingresos de prendas vía Iquique, regulación en las prendas adquiridas por internet y, por sobre todo, el Acuerdo Nacional para la provisión de batas a Salud, aspectos en los que se sintieron acompañados.

Diego Daud, presidente de la Asociación Industrial de Confeccionistas del Paraguay (AICP). Foto: Archivo.

“Lo que falta es mejorar en la lucha al contrabando, en un trabajo más coordinado en las instituciones porque sabemos que esto no es solo de unos años, es algo arraigado que ya existía desde 1811. Por eso, se tendrían que cambiar las prácticas de gestión que muchas veces caen en una laguna y se pierden sin llegar a los resultados deseados de que caiga el peso sobre quien tenga que caer”, aseveró.

Por todo ello, es momento de repensar el diseño institucional, ya que existe mucha duplicación, superposiciones o dispersión de tareas y roles que no se articulan como debería ser, por lo que sería bueno redireccionar tiempos, refuerzos y recursos hacia una mayor eficiencia en la gestión, y a un contrapeso fuerte que es la corrupción, agregó Cristaldo, al tiempo de recalcar que una buena ejecución presupuestaria no es sinónimo de buen gasto, ya que ello se debería ver en función a los resultados, concluyó.

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