Al cierre del primer semestre, la molienda total de oleaginosas alcanzó 1.665.920 toneladas, lo que representa una caída de 10% con relación al volumen promedio de los últimos 3 años para los seis primeros meses del año, y de 138.691 toneladas con relación al 2019, según los datos consignados por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).
Con 327.753 toneladas procesadas, el mes de junio fue mejor, tanto si se compara con el valor del año pasado como con el promedio de los últimos tres años para este mes, aunque el 2020 se mantiene como el de peor registro acumulado desde el primer semestre de 2013, señalan los productores.
Para explicar estos números, se debe considerar que, a pesar del buen volumen cosechado, este proceso se realizó con retraso, con lo cual el inicio de año fue bastante complicado y está siendo bastante difícil la recuperación, más aún si se tiene en cuenta la situación de pandemia y la problemática que se tiene para la navegación en la hidrovía Paraguay-Paraná, vía de salida tanto de la soja en estado natural como de la harina y el aceite producido por nuestras industrias.
Utilización aumenta hasta el 71%
La molienda de soja acumulada al cierre del primer semestre de este año representa una utilización del 71% de la capacidad nominal de las industrias aceiteras nacionales en este periodo.
Esto implica una mejoría de 3 puntos porcentuales con relación al cierre del pasado mes de mayo, aunque se mantiene por debajo del 76% que se había registrado en el primer semestre del 2019.
Considerando este dato, resulta complicado conseguir una recuperación en lo que queda del año, que vuelva a ubicar a la utilización en niveles similares a los del año pasado, ya que el margen para descontar la diferencia de principio de año se acorta conforme pasan los meses. Además, ni las condiciones locales ni las internacionales generan expectativas favorables que lleven a aumentar los días de molienda en el año.
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Concesión de la hidrovía: gremios usuarios alertan sobre impacto negativo de la concesión argentina
Gremios usuarios de la hidrovía emitieron un comunicado en el cual advierten sobre impacto negativo en el comercio exterior paraguayo de continuar con la tarifa de peaje de USD 1,30 por tonelada de registro neto. Reclaman transparencia y servicios de calidad que garanticen la navegación segura.
No se puede dejar de mencionar que Argentina adjudicó a la empresa Jan De Nul el mantenimiento de la hidrovía de río Paraná. Para Paraguay es de vital importancia el tramo comprendido entre Confluencia y Santa Fe, donde se pretende cobrar el importe mencionado anteriormente, cuestión que es rechazada por las organizaciones locales.
“En relación con la nueva concesión de la Vía Navegable Troncal, recientemente adjudicada por la República Argentina, en el tramo del territorio argentino del río Paraná, preocupa que se pretenda mantener, por un plazo de 25 años, la tarifa de USD 1,30 por tonelada de registro neto. Este valor nunca fue considerado razonable por el sector en función de los servicios recibidos y fue aceptado únicamente con carácter transitorio, mientras avanzaba el proceso para una nueva concesión”, indica parte del texto.
En la parte más sustanciosa, quizás, hace referencia a los beneficios que recibirán los usuarios, por el pago. “En el esquema conocido hasta el momento, tampoco resulta suficientemente clara la relación entre la tarifa pretendida, las inversiones previstas, las mejoras que recibirán los usuarios y los beneficios esperados en términos de eficiencia y competitividad regional”, precisa al respeto.
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También se cuestiona el mecanismo de cobro, a través del tonelaje de las cargas, haciendo referencia a un posible impacto negativo. “La economía del transporte fluvial tampoco se encuentra adecuadamente reflejada en una metodología basada exclusivamente en el tonelaje de registro neto. Esta forma de cálculo puede generar un impacto desproporcionado sobre los convoyes de barcazas y, por extensión, sobre los productos paraguayos como la soja, la harina, el aceite y las importaciones de combustibles e insumos, cuya competitividad depende de manera decisiva de la eficiencia de la navegación”, sostiene el texto.
Proceso local
En el extenso documento también se menciona que se está llevando un proceso similar a nivel local, para el mantenimiento del río Paraguay, por lo que piden transparencia en la toma de decisiones. “Solicitamos que toda decisión vinculada con las vías navegables comerciales sea sometida a procesos transparentes, con información técnica y económica suficiente, participación efectiva de los usuarios y mecanismos claros de rendición de cuentas”, cita el documento.
Las organizaciones que firmaron el documento son las siguientes: Cámara de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym), Centro de Importadores del Paraguay (CIP), Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay (CNCSP), Cámara Paraguaya de Exportadores (Capex), Asociación de Agentes Marítimos del Paraguay (Asamar), Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Caterppa), Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Federación de Cooperativas de Producción Ltda. (Fecoprod).
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Nuevo unicornio financiero se gesta de la soja paraguaya
Detrás del récord exportador de este commodity que crece en suelo nacional emerge la oportunidad de convertirlo en ingrediente para alimentos plant-based, bioplásticos y energía renovable, sectores que mueven miles de millones en el mundo y que, ahora más que nunca, atrae la mirada de inversionistas al país.
Durante décadas, la soja paraguaya fue sinónimo de barcos cargados de granos rumbo a los mercados internacionales. Hoy, el negocio está cambiando, pues el mayor valor ya no está únicamente en producir más toneladas, sino en transformar ese grano en ingrediente de alto valor agregado para una industria global que demanda proteínas vegetales, alimentos funcionales, bioplásticos, biocombustibles, cosméticos e incluso insumos para la industria farmacéutica.
En ese nuevo escenario, Paraguay tiene una oportunidad que va mucho más allá de aumentar su producción. El desafío ya no es solo exportar soja, sino capturar una mayor porción del valor que genera su transformación.
Los números muestran que el potencial existe. Entre enero y mayo de este año, el complejo sojero paraguayo -integrado por soja en grano, aceite y pellets- generó USD 2.492 millones en exportaciones, impulsado por una excelente campaña agrícola y un mayor procesamiento industrial de la oleaginosa.
Al respecto, Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), comentó que el crecimiento no solo responde al aumento de los embarques de soja en grano, sino también al mejor desempeño de productos industrializados como el aceite y los pellets, reflejando una mayor capacidad para agregar valor dentro del país.
La diversificación también comienza a observarse en los destinos comerciales. Aunque Argentina continúa siendo el principal comprador de la soja paraguaya, Brasil incrementó su participación y Corea del Sur volvió a incorporarse como mercado para el producto nacional, una señal de que existen oportunidades para ampliar la presencia paraguaya en economías con alta demanda de alimentos e ingredientes de calidad.
Pero el verdadero cambio está ocurriendo fuera de los puertos. En el mundo, la soja dejó de ser simplemente un commodity para convertirse en la materia prima de una nueva economía basada en la innovación.
Hoy forma parte de hamburguesas vegetales, bebidas y yogures plant-based, suplementos deportivos, alimentos para mascotas premium, bioplásticos, adhesivos industriales, tintas, cosméticos y combustibles renovables.
El mercado global de proteínas de soja continúa creciendo impulsado por consumidores que buscan alimentos más saludables y sostenibles. Esa tendencia abre una oportunidad para que Paraguay no solo exporte granos, sino también conocimiento, tecnología e innovación aplicada a la agroindustria.
La próxima revolución de la soja probablemente no se mida en toneladas embarcadas, sino en patentes, nuevos productos, industrias y empresas capaces de transformar un commodity en soluciones de alto valor. Allí podría estar la siguiente gran oportunidad para el país y, por qué no, el próximo gran caso de éxito empresarial paraguayo.
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Argentina eleva nivel de procesamiento de granos y aumenta presión sobre la industria nacional
En las últimas semanas se conocieron grandes proyectos de procesamiento de granos en tierra argentina, lo que eleva la presión sobre la industria local, según confirmó Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Soja y Oleaginosas (Cappro).
De acuerdo a los últimos datos del Reporte de Comercio Exterior, del Banco Central del Paraguay (BCP), Argentina adquirió soja por valor de USD 2.075 millones, lo que representa el 74,9 % del total de envíos de granos de soja. Sobre lo mencionado, el alto ejecutivo lamentó la situación indicando que es una coyuntura poco favorable para industria local, que se ve presionada por el incremento de la capacidad argentina.
“El hecho que Argentina incremente aún más su capacidad de procesamiento de granos, preparados para recibir granos paraguayos, es una condición que pone mucha más presión sobre la industria nacional, debido justamente a una condición de escala que es muy difícil de competir en comparación con las capacidades de nuestras plantas”, comenzó diciendo Valdez en diálogo con La Nación/Nación Media, agregando que se trata de una “situación delicada”.
En pocas palabras, la industria del país vecino puede llevarse una gran cantidad de los granos por cuestiones netamente económicas, según dijo.
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Condiciones
En cuanto a las condiciones en las cuales se desarrolla el sector, dijo que es necesario contar con incentivos, de manera a igualar el escenario. “Tenemos una condición de distorsión impositiva, ya que el tratamiento de devolución del IVA que se le da al producto industrializado, derivado del procesamiento de soja, es exactamente igual al producto exportado de manera natural. Hoy Paraguay no tiene ninguna diferenciación para exportar de manera natural o industrializado, en Argentina tienen esa diferenciación”, sostuvo.
Mencionó que están trabajando para plantear y definir con el Gobierno Nacional las políticas a ser aplicadas como estímulo al procesamiento local de la producción agrícola, de manera a poder competir.
Los proyectos argentinos
En Argentina se encuentran avanzando dos proyectos importantes para la industrialización de granos, el primero en Bahía Blanca, con una capacidad de molienda 4.000 toneladas diarias, con una inversión de USD 400 millones. Por otro lado, en Santa Fe se está montando un complejo para movilizar 15.000 toneladas diarias.
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Hidrovía: representantes de gremio viajarán a Argentina para aclarar condiciones de la concesión
La reciente concesión llevada adelante por Argentina a la empresa Jan De Nul para la puesta en condiciones de la hidrovía tiene aristas que no están claras, por lo que una representación local viajará a Buenos Aires para conocer mayores detalles de los costos a ser aplicados y el desarrollo de los trabajos para asegurar la navegabilidad de la vía fluvial.
Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadoras de Oleaginosas y Cereales (Cappro), conversó con “Así son las cosas” de canal GEN y Universo 970/Nación Media y explicó que la cuestión relacionada al peaje fue abordada recientemente en el Consejo Nacional de Logística (CNL) y en esa instancia se acordó llevar adelante una representación para aclarar las condiciones a ser aplicadas.
“El Paraguay va a ser representado oficialmente la semana que viene en una reunión en Buenos Aires con, justamente, la autoridad máxima que representa a todo este sistema, en donde nosotros vamos a abrir un poco el pedido de información y aclaración sobre muchos puntos que para nosotros no están claros, nosotros lo que necesitamos entender es cuál es el funcionamiento, cuáles son los aspectos que terminarían afectando al Paraguay”, explicó.
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Agregó que todavía hay puntos que no están claros y que eso debe ser comprendido, considerando que afecta a la competitividad del país.
La concesión
En términos prácticos, Argentina concesionó el mantenimiento de la hidrovía a la empresa Jan De Nul, por los próximos 30 años. Obviamente es esta firma la que se hará del cobro del peaje a quienes surquen las aguas del tramo fluvial y marítimo. La posesión todavía no fue ejecutada y la tarifa que efectivamente afecta a todas las barcazas nacionales se mantendrá en USD 1,30, sin embargo, se habla de que habrá un aumento en la zona marítima.
Desde Cappro lo que se objeta consiste en la calidad de los servicios y si efectivamente el pago redundará en beneficios para la navegación. “El problema está no en el valor de la tarifa, sino en la contraprestación del servicio pagado por esa tarifa, o sea, si vos pagaste uno, tenés que recibir por lo menos más que uno, o sea dos o tres, en términos de beneficios y es el punto central que venimos discutiendo nosotros nunca estuvimos conformes con el pago de una tarifa cuya contraprestación no es equivalente al valor del pago de esa tarifa”, manifestó Valdez.
“No vemos mejoras en el servicio de la navegación, por ende esa tarifa no se ve traducida en términos de competitividad a la exportación e importación”, expresó en otro momento.