A través del Plan de Reactivación Económica se pretende optimizar la manera en que el Estado presta sus servicios a la ciudadanía, logrando además la eficiencia en el gasto público. Así se refirió el ministro de Hacienda, Benigno López, durante un conversatorio virtual realizado con socios del Club de Ejecutivos.
Del mismo participaron además otras autoridades como la ministra de Industria y Comercio, Liz Cramer; el presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), José Cantero, y los viceministros de Economía, Humberto Colmán, y de Tributación, Óscar Orué.
Durante su exposición, el titular de Hacienda citó las propuestas más importantes contempladas dentro del Plan de Reactivación como la capitalización de la banca pública para impulsar préstamos a mejores plazos y tasas, la formalización laboral e inversiones públicas para generar empleos.
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Asimismo, dijo que en el mes de setiembre, aproximadamente, se estaría presentando un nuevo proyecto de Ley de Responsabilidad Fiscal que se enfoque en estrategias para regresar al tope del déficit, aspecto esencial para la fortaleza económica del país. También mencionó que una Ley de Administración de Pasivos es fundamental para aprovechar situaciones que generen ventajas económicas y ahorros.
Por su parte, el viceministro de Economía, Humberto Colmán, destacó que dentro del ámbito de protección social del Plan de Reactivación hay dos acciones fundamentales: por un lado, la continuidad del programa de apoyo al ingreso de los trabajadores, principalmente aquellos informales, y, por otro lado y en paralelo, un proceso de formalización de este sector.
Mencionó además que otro elemento importante es la agenda de reducción de costos para impulsar el comercio, el cual incorpora medidas transitorias y permanentes. Cabe mencionar que esta presentación forma parte de la socialización del Plan de Reactivación Económica Ñapu’ã Paraguay, que lleva adelante el Poder Ejecutivo con distintos grupos de la sociedad civil.
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Datos del INE: baja el desempleo y el mercado laboral muestra señales positivas
El mercado laboral paraguayo registró una leve mejora en el primer trimestre de 2026, con una reducción en la tasa de desempleo, aunque aún persisten desafíos vinculados a la calidad del empleo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desocupación se ubicó en 5,3 %, por debajo del 5,5 % registrado en el mismo periodo del 2025.
En términos absolutos, unas 177.961 personas se encontraban sin empleo, lo que representa una disminución de 1.426 personas en comparación interanual.
Más personas ocupadas
La caída del desempleo refleja una mayor inserción de personas en el mercado laboral, en un contexto de crecimiento económico moderado. Este comportamiento sugiere que la economía sigue generando oportunidades, aunque de manera gradual.
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Sin embargo, al ampliar los datos del INE e incluir a las personas subocupadas, aquellas que trabajan menos horas de las que desean, se observa que unas 309.444 personas tuvieron dificultades de acceso pleno al empleo durante el primer trimestre del año.
Subocupación
Del total, 131.483 personas se encuentran en situación de subocupación. Esto indica que, si bien muchas personas lograron insertarse en el mercado laboral, no todas lo hicieron en condiciones ideales.
Aun así, la tasa combinada de desocupación y subocupación bajó de 9,1 % a 8,6 %, lo que muestra una mejora general en los indicadores del mercado laboral.
Los datos reflejan un escenario de recuperación progresiva, en el que el empleo sigue creciendo, aunque con desafíos pendientes en términos de calidad y estabilidad.
Por género, las mujeres continúan presentando una tasa de desempleo más alta (6,2%) en comparación con los hombres (4,6%), aunque también registraron una mejora respecto al año anterior.
En conjunto, el mercado laboral muestra señales positivas en términos de generación de empleo, mientras que el reto sigue siendo avanzar hacia mejores condiciones laborales y mayor estabilidad para los trabajadores.
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Peña entrega Premio a la Calidad y destaca el avance de la excelencia en Paraguay
El presidente de la República, Santiago Peña, encabezó la entrega del Premio Nacional a la Calidad y Excelencia en la Gestión 2025, destacando a organizaciones que elevan los estándares de servicio, eficiencia y competitividad en el país. Reafirmó el compromiso del Gobierno de seguir promoviendo políticas e iniciativas que impulsen la cultura de la calidad en todos los sectores.
El premio, entregado por el Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología (Conacyt), es un reconocimiento a organizaciones públicas y privadas que demuestran un esfuerzo sostenido en la mejora de sus procesos, con un enfoque hacia calidad total o la excelencia.
En esta edición, el reconocimiento principal fue otorgado a Fujikura Automotive Paraguay S.A., en el sector privado, y a la Universidad Nacional de Concepción (UNC), en el sector público, instituciones que demostraron un esfuerzo sostenido en la optimización de procesos, liderazgo organizacional y enfoque en resultados de alta calidad.
El acto se desarrolló en el Salón Tirika de Mburuvicha Róga, con la participación de autoridades nacionales, representantes del sector público y privado, evaluadores y organizaciones finalistas, en el marco de una política orientada a fortalecer la mejora continua, la innovación y la calidad como pilares del desarrollo.
Elevar la exigencia
En su intervención, el presidente Peña felicitó a las organizaciones galardonadas y destacó que estos premios reflejan el potencial del Paraguay cuando el sector público y privado trabajan de manera articulada, impulsando soluciones reales para el desarrollo del país.
El mandatario instó a cambiar la mirada sobre la calidad nacional, señalando que es momento de reconocer con orgullo los logros del país y elevar los niveles de exigencia para seguir avanzando. Afirmó que la excelencia no es un resultado inmediato, sino un proceso que requiere disciplina, autocrítica y mejora constante.
“Esta es la muestra de que cuando las organizaciones públicas y privadas trabajan juntas pueden encontrar las mejores soluciones para el desarrollo real que tiene nuestro país. Este premio visibiliza ante la sociedad que las organizaciones paraguayas avanzan con decisión hacia la adopción de estándares de calidad, incorporando herramientas de gestión moderna, fortaleciendo sus capacidades institucionales y apostando a la mejora continua como camino para generar valor agregado”, expresó.
Calidad, motor de desarrollo
Por su parte, el presidente del CONACYT, Benjamín Barán, destacó que la calidad ya no es una opción, sino un requisito indispensable para el desarrollo sostenible, subrayando que este proceso se lleva adelante con criterios de objetividad, transparencia e imparcialidad, consolidando una cultura organizacional orientada a la mejora continua.
“Las organizaciones públicas y privadas de distintos sectores, consolidamos un espacio de articulación que promueve la adopción de herramientas modernas de gestión, innovación y mejora de procesos, orientadas a generar valor agregado y mejores servicios para la ciudadanía", acotó.
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Embajadora de Armenia apuesta por mayor integración cultural y económica con Paraguay
Por Lourdes Torres - Periodista - lourdes.torres@nacionmedia.com
La embajadora de Armenia concurrente ante la República del Paraguay, Mariam Gevorgyan, realizó una visita oficial al Paraguay en la que manifestó el deseo de su país en avanzar en un diálogo político con el Estado paraguayo. Indicó que están interesados en analizar las distintas aristas de cooperación bilateral; fomentar el intercambio cultural, buscar los nichos de eventuales negocios e inversiones entre ambos países.
Durante una entrevista exclusiva con La Nación/Nación Media, señaló que esta es la segunda vez que visita el país, luego de ser designada como embajadora concurrente, y lo que ya pudo notar -sobre todo durante esta misión oficial- es el gran desconocimiento que existe sobre Armenia, pese a los casi 35 años de relación bilateral que mantiene con Paraguay.
En el tiempo que visitó Asunción, mantuvo reuniones con representantes de Rediex, la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) y la Universidad Nacional de Asunción (UNA), lo que le permitió poder avanzar en algunos sectores que podría generar gran interés en los eventuales inversionistas armenios, sobre todo luego de conocer los beneficios que otorga Paraguay a los inversores extranjeros. Mencionó que esta es una información que estaban manejando en su país.
Pero más allá del comercio bileteral que podría abrirse como un gran abanico, la embajadora Gevorgyan destacó las grandes posibilidades de colaboración bilateral en el ámbito cultural, intercambio de conocimientos, o intercambio de estudiantes y otros.
“Pude reunirme con la rectora de la Universidad Nacional de Asunción, conversamos sobre las posibilidades de establecer lazos entre universidades. En nuestro caso, podría ser la Universidad Estatal de Ereván, es la universidad más grande, que tiene más de 100 años. Capaz se logre firmar un memorándum de entendimiento, para hacer el intercambio de estudiantes”, precisó.
En lo referente a las tecnologías creativas, la diplomática destacó que Armenia es un país importante y muy interesante ya que cuentan con los Centros TUMO, fundados en el año 2011. Explicó que este centro de tecnologías creativas brinda enseñanzas gratuitas para los alumnos de 12 a 18 años.
“No es una escuela, sino que brinda una educación complementaria, sobre robótica, videojuegos, cine, inteligencia artificial. Este centro genera tanto interés a nivel internacional que ya se inauguraron los centros TUMO en más de 10 países del mundo. La semana pasada habilitamos un Centro TUMO en Uruguay, así que es una experiencia que bien podría interesar al Paraguay”, mencionó.
Cultura milenaria
La embajadora Gevorgyan enfatizó que como diplomática concurrente, una de sus prioridades, y en lo que pondrá mucho hincapié, justamente será fomentar todo lo que tiene que ver con la cultura, sobre todo para dar a conocer ese rico aspecto milenario que tiene Armenia.
“Así quiero dar a conocer todo lo que tiene Armenia, cultura, historia, gastronomía, porque los lazos culturales y acercamiento entre las sociedades ayudan muchísimo también a la relación política entre los países”, expresó.
Mencionó que su país cuenta con una biblioteca de 6.000 años, según algunos expertos. Fue uno de los primeros países cristianos de la historia ya que los armenios adoptaron al cristianismo como religión oficial en el año 301 y cuya población actual del 98 % profesa la fe cristiana y fomenta sus valores, pese a que hoy Armenia es un país rodeado por una fuerte influencia musulmana.
“Nuestra capital, Ereván, es una ciudad más antigua que Roma, pero hoy día es una metrópolis muy moderna y tiene una perfecta combinación de la historia milenaria con la modernidad del siglo XXI. Por eso estamos muy contentos de poder avanzar y crecer en la relación bilateral con el Paraguay”, concluyó.
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La educación superior paraguaya necesita un plan estratégico
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la ANEAES
Cuando Corea del Sur empezó su transformación en los años sesenta, tenía indicadores de pobreza comparables a los de los países más pobres de África. Hoy es la duodécima economía del mundo.
No lo logró por sus recursos naturales, que son escasos, sino porque cada gobierno, sin importar su color político, sostuvo una misma decisión durante décadas: hacer de la educación superior el motor de su desarrollo.
Singapur hizo algo parecido sin tener siquiera un gran territorio. Australia acaba de lanzar un acuerdo nacional universitario con la meta de que el 80 % de su población activa tenga formación terciaria para 2050. En todos estos casos la clave fue idéntica: un plan de calidad con metas cuantificables, sostenido más allá de los ciclos electorales, que hizo de la universidad columna vertebral del proyecto nacional.
Paraguay tiene energía abundante, tierras fértiles, población joven y una posición geográfica importante en el Cono Sur. Lo que no tiene son instrumentos estratégicos que conviertan esas ventajas en capacidades humanas.
No debemos perder de vista que, sin capacidades humanas, las ventajas naturales se exportan como materia prima barata. Repito, es ese nuestro problema de fondo. Requerimos la voluntad política de organizar un sistema coherente de calidad que parta de la evidencia, transparente sus procesos y tenga un norte claro.
El Estado ya cuenta con una institución que ha construido, en más de veinte años de trabajo, las bases técnicas y la legitimidad internacional para vertebrar ese sistema. La ANEAES, además de evaluar y acreditar, ha desarrollado un modelo de evaluación por fases que representa una innovación conceptual seria en el contexto latinoamericano. En lugar de medir con la misma vara a instituciones que parten de puntos muy distintos, establece exigencias progresivas donde cada fase prepara la siguiente.
La evaluación formativa que incorporó recientemente completa esa filosofía: acompañar en vez de sancionar, construir capacidades en vez de emitir juicios definitivos. Su membresía activa en RANA, RIACES, SIACES e INQAAHE, y la validación internacional obtenida ante el SIACES en 2024 confirman una institución con solvencia técnica reconocida fuera de nuestras fronteras.
Esa fortaleza institucional necesita ahora un marco estratégico nacional. Un “Plan Nacional de Educación Superior” que resuelva la fragmentación que hoy hace del sistema de educación superior un verdadero laberinto.
Una institución que quiere cumplir con la ley debe navegar entre el CONES para la habilitación, la ANEAES para la acreditación, el MEC para el registro de títulos y el CONACYT para la investigación, sin que estos organismos compartan parámetros, bases de datos ni coordinen calendarios.
Es urgente un modelo de gobernanza donde la información fluya de principio a fin, donde se unifiquen los procesos de habilitación y acreditación de carreras e instituciones, los planes de mejora se conecten con las líneas de financiamiento y un portal público permita saber no solo que carreras están acreditadas y cuál es la empleabilidad real de sus egresados.
Respecto a lo último, la ANEAES ya avanza en consolidar dichos datos, aunque dicha trazabilidad debe hacerse extensiva a todo el sistema en cuestión.
Pero la coherencia institucional no alcanza si la oferta académica sigue desconectada del país real. Paraguay forma abogados y administradores en exceso, mientras carece de ingenieros, biotecnólogos y especialistas en tecnologías de la información.
La pertinencia tiene que medirse con datos concretos y criterios geográficos: por ejemplo, Itapúa necesita agroindustria, el Chaco gestión ambiental, Alto Paraná logística. Antes de 2028, el país debería contar con un mapa nacional de competencias que cruce la oferta académica con las necesidades productivas departamento por departamento.
Cuando esa información esté organizada con más evidencia, las familias podrán tomar mejores decisiones, las instituciones tendrán incentivos reales para mejorar y el Estado podrá asignar recursos con criterio estratégico.
La formación docente es otro desafío ineludible. La inteligencia artificial generativa ha cambiado las reglas de lo que significa enseñar y evaluar en educación superior. Un profesor que no sabe integrar estas herramientas está formando profesionales para un mundo que ya dejó de existir.
Con menos del 0,15 % del PIB invertido en investigación y desarrollo, Paraguay no puede esperar que sus universidades diversifiquen la economía si no crea incentivos que movilicen también inversión privada hacia la investigación aplicada. BECAL ha formado más de 3.700 profesionales de alto nivel en las mejores universidades del planeta, lo que les falta, entonces, son condiciones institucionales para desarrollar su potencial aquí.
Todo esto debe converger en metas medibles y por las cuales alguien rinda cuentas. Para 2028: un mapa de competencias operativo, un sistema integrado de información y un cuerpo docente en proceso de certificación digital. Para 2035: 25 % de graduados en áreas STEM, inversión en I+D al 0,5 % del PIB y 70 % de las carreras del interior en proceso de acreditación.
Para 2050: centros de excelencia reconocidos regionalmente, brecha territorial de calidad reducida a la mitad y multiplicación de proyectos de investigación universitarios que contribuyan a la diversificación productiva. Aunque parezcan cifras ambiciosas, son el derrotero que la experiencia internacional señala para una efectiva expansión de la educación superior en clave de desarrollo nacional.
Nuestro país tiene hoy una confluencia inédita, un plan nacional de desarrollo con horizonte a 2050, una agencia de acreditación con modelo innovador y reconocimiento internacional, un programa de becas consolidado y un sector productivo que reclama capital humano calificado.
Falta el instrumento que integre todo esto en una hoja de ruta de Estado, con la ANEAES y su filosofía de mejora continua como eje vertebrador del sistema. Son objetivos alcanzables en veinticinco años como políticas de Estado sostenidas, que trasciendan los ciclos electorales e impacten en las próximas generaciones.