La NASA, una de las principales instituciones científicas del mundo para la observación de la Tierra, advierte que El Niño ya está provocando cambios que, aunque todavía pueden resultar casi imperceptibles para la población, tienen el potencial de desencadenar consecuencias graves sobre los ecosistemas marinos y las actividades económicas vinculadas al océano.

Sus mediciones muestran que el calentamiento de las aguas del Pacífico está reduciendo el afloramiento de aguas profundas cargadas de nutrientes, un proceso indispensable para sostener la vida marina.

El primer eslabón que comienza a resentirse es el fitoplancton, diminutos organismos que constituyen la base de buena parte de la cadena alimentaria oceánica. Cuando las aguas cálidas impiden que los nutrientes lleguen a la superficie, disminuye su presencia y también la concentración de clorofila, un indicador que los satélites pueden detectar mediante los cambios en el color del océano.

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El calentamiento de las aguas del Pacífico ya está modificando uno de los procesos fundamentales para la vida marina. La reducción del fitoplancton puede parecer invisible, pero sus efectos comienzan a propagarse por toda la cadena alimentaria. Foto: Pexels

Efecto en cadena

Y allí comienza el efecto dominó: menos fitoplancton significa menos alimento para el zooplancton y, posteriormente, para peces, aves marinas y mamíferos. La NASA señala que durante episodios intensos de El Niño se han observado reducciones importantes de poblaciones de peces y fuertes impactos sobre especies marinas.

La advertencia adquiere todavía mayor dimensión cuando se traslada al terreno económico. Una reducción de los recursos disponibles puede golpear directamente a las pesquerías, especialmente en regiones donde la actividad depende de especies cuya supervivencia está estrechamente ligada a la productividad del océano.

La propia NASA recuerda que los grandes episodios de El Niño han provocado fuertes alteraciones en las pesquerías y en la disponibilidad de alimento a lo largo de la red trófica marina.

Lo más inquietante es que el fenómeno no necesariamente necesita ser visible desde tierra para estar produciendo efectos. Una modificación microscópica en la cantidad de fitoplancton puede ser el comienzo de una cadena de alteraciones que asciende progresivamente hacia especies de mayor tamaño y, finalmente, alcanza actividades humanas.

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Recuperación rápida

Sin embargo, la historia no necesariamente termina en desastre. La evidencia científica también muestra que, cuando El Niño pierde fuerza y regresan las condiciones favorables para el afloramiento, el océano puede experimentar una recuperación rápida del fitoplancton. La transición hacia La Niña puede incluso favorecer grandes incrementos de productividad marina.

El problema es que antes de que llegue esa recuperación, los ecosistemas pueden atravesar un período de fuerte estrés. Y esa es precisamente la señal que las observaciones científicas obligan a mirar con atención: bajo una superficie aparentemente tranquila, el océano puede estar comenzando a quedarse sin uno de sus principales motores de vida.

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