La NASA anunció el martes que suspenderá su proyecto de construcción de una estación espacial en la órbita de la Luna, llamado Gateway, para concentrarse en la creación de una base en la superficie lunar, para la cual se han prometido 20.000 millones de dólares. Es el cambio más reciente en la NASA a raíz de la reestructura del programa Artemisa, que tiene como objetivo volver a enviar estadounidenses a la Luna y establecer allí una presencia a largo plazo, allanando el camino para futuras misiones a Marte.
“Suspendemos el proyecto Gateway en su forma actual y nos centramos en la puesta en marcha de una infraestructura que permita garantizar una presencia sostenible en la superficie de la Luna“, declaró en Washington el director de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman. Esta decisión debe permitir redirigir esfuerzos y recursos hacia la construcción de la base, ya prevista, cerca del polo sur lunar, explicó. La zona es estratégica debido a la presencia de agua en forma de hielo en su subsuelo.
“La base lunar no será una realidad de la noche a la mañana. Invertiremos alrededor de 20.000 millones de dólares en los próximos siete años y la construiremos a lo largo de decenas de misiones, en colaboración con socios comerciales e internacionales”, añadió. El programa Artemisa de la NASA prevé el retorno de astronautas a la Luna y la instalación allí de una presencia humana sostenible, con el fin de preparar futuras misiones a Marte.
Pero ante los múltiples retrasos y el aumento descontrolado de los costos que ha registrado, y debido a la presión de China, que también aspira a enviar seres humanos y establecer una base en la superficie lunar en los próximos años, la NASA busca ahora simplificar y acelerar este programa. A finales de febrero ya había anunciado los primeros cambios importantes destinados a aumentar el ritmo y recuperar terreno.
A partir de 2029
La suspensión de la ambiciosa estación Gateway era esperada. El proyecto había sido calificado de despilfarro financiero en comparación con otras ambiciones lunares. Esta estación en órbita debía servir tanto para proyectos de exploración lunar como de investigación científica, y se concebía como sitio de escala para futuras misiones hacia Marte.
“Aunque sigue siendo pertinente para los futuros objetivos de exploración, no es indispensable para alcanzar nuestros principales objetivos”, subrayó el martes Carlos Garcia-Galan, director adjunto del programa Gateway en la NASA. Surge ahora la cuestión de qué va a suceder con los componentes o módulos de Gateway ya construidos o en desarrollo, algunos de los cuales son suministrados por socios internacionales, entre ellos las agencias espaciales europea (ESA) y japonesa (JAXA).
“A pesar de las dificultades encontradas con algunos equipos existentes, (la NASA) reutilizará el material aprovechable y se apoyará en los compromisos de los socios internacionales para respaldar” los demás objetivos de Artemisa, entre ellos la instalación de un campamento base, aseguró el martes el director de la NASA.
Consultada por la AFP, la ESA informó que mantiene “actualmente consultas estrechas con sus Estados miembros, sus socios internacionales y la industria europea con el fin de evaluar las implicaciones de este anuncio”.
La base lunar en la que la NASA reenfoca sus esfuerzos debería empezar a construirse a partir de 2029 y ser ocupada de forma semipermanente a partir de 2032, precisó la agencia espacial estadounidense.
Prevé enviar a los primeros astronautas a la superficie lunar en 2028, una etapa que dependerá en gran medida del éxito de la misión Artemisa 2, cuyo despegue desde Florida está previsto, como muy pronto, para el 1 de abril. Esta misión será la primera en transportar seres humanos alrededor de la Luna desde el fin del programa Apolo hace más de medio siglo.
Fuente: AFP.
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La misión Artemis II calienta propulsores para ir a la Luna el 1 de abril
Más de medio siglo después de que la última tripulación del programa Apolo volara a la Luna, tres hombres y una mujer se preparan para un viaje al satélite natural de la Tierra que se perfila como una nueva página en la exploración espacial estadounidense. La esperada misión Artemis II de la NASA está programada para despegar desde Florida tan pronto como el 1 de abril. No van a alunizar. Sobrevolarán el satélite natural de la Tierra, como lo hizo el Apolo 8 en 1968.
Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, realizarán el viaje de aproximadamente 10 días. La odisea trae una serie de primicias, incluyendo la primera vez que una mujer, un astronauta negro y un no estadounidense parten en una misión a la Luna. También es el primer vuelo tripulado del nuevo cohete de la NASA, llamado SLS.
El descomunal cohete de color naranja y blanco está diseñado para hacer varios viajes de regreso a la Luna en los próximos años, con el objetivo de establecer una base permanente que ofrecerá un punto de partida para exploraciones posteriores. “Estamos volviendo a la Luna porque es el próximo paso en nuestro periplo a Marte”, dijo en un pódcast de la NASA Wiseman, comandante de Artemis II.
¿Nueva carrera espacial?
El programa Artemis, nombrado en honor a la diosa hermana gemela de Apolo, tiene como objetivo probar las tecnologías necesarias para poder enviar humanos a Marte, un viaje mucho más largo. Una ambición de por sí desafiante, que también enfrenta la presión de que China no lo haga antes.
China tiene la meta de llevar humanos a la Luna en el 2030 y apunta al polo sur lunar, entre otras cosas por su potencial de ricos recursos naturales. La competencia remite a la carrera espacial de los años 1960 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque el profesor Matthew Hersch, de la Universidad de Harvard, sostiene que esa rivalidad fue “única” y “no se repetirá en mucho tiempo”.
Hersch dijo a la AFP que los chinos no están “en realidad compitiendo con nadie, sino con ellos mismos”. La inversión en el programa lunar de Washington es significativamente menor ahora que en la era de la Guerra Fría, pero ha cambiado radicalmente en cuanto a tecnología.
“La tecnología de cómputo que soporta a la tripulación de Artemis 2 sería casi inimaginable para la tripulación del Apolo 8, que fue a la Luna en una nave con la electrónica de una tostadora moderna de última generación”, comparó Hersch.
Aún así, Artemis 2 no estará exenta de riesgos, según admite la propia NASA.
La tripulación abordará una nave espacial que nunca ha transportado seres humanos ni ha viajado a la Luna, que se encuentra a más de 384.000 kilómetros de la Tierra, es decir, aproximadamente 1.000 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional.
“No aceptamos nada que no sea perfecto; de lo contrario, estamos aceptando un riesgo mayor”, dijo a la AFP Peggy Whitson, exjefa de astronautas de la NASA.
“Este es un proceso importante que todos tienen que adoptar para que realmente podamos tener éxito, porque tenemos que vivir con esa conciencia, por nuestra historia en los vuelos espaciales, de que cuando pasan accidentes la gente morirá”, dijo Whitson.
Minimizar los riesgos y prevenir un desastre implicará que la tripulación realice una serie de chequeos y maniobras mientras aún se encuentren en las proximidades de la Tierra.
Si todo sale bien, seguirán rumbo a la Luna y una vez allí, sobrevolarán su cara oculta. En ese momento se interrumpirán las comunicaciones con la Tierra: se espera que los cuatro astronautas se conviertan en los seres humanos que hayan viajado más lejos de nuestro planeta, superando el récord de Apolo 13.
Calendario exigente
El objetivo de la tripulación será verificar que tanto el cohete como la nave espacial estén en condiciones para operar, con la esperanza de abrir el camino para un alunizaje en 2028, último año de la presidencia de Donald Trump. Ese plazo ha sorprendido a los expertos, en parte porque Washington depende de los avances tecnológicos del sector privado.
Los astronautas precisarán un segundo vehículo para bajar en la superficie de la Luna, un módulo que está en desarrollo por parte de empresas espaciales rivales propiedad de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos. El programa Artemis también ha sufrido demoras y enormes sobrecostos.
Aún así, la NASA espera que Artemis II pueda recrear el raro momento de unidad y esperanza que se vivió con Apolo 8, cuya tripulación sobrevoló la Luna la víspera de la Navidad de 1968. A la sombra de un año tumultuoso, aproximadamente mil millones de personas sintonizaron por televisión el monumental viaje de Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders.
Los astronautas que inmortalizaron la famosa fotografía “Earthrise” tomada desde la órbita lunar, recibieron el crédito de haber “salvado 1968”. Casi 60 años después, el país está de nuevo sumido en una profunda división e incertidumbre, y la tripulación del Artemis II pronto tendrá la oportunidad de sembrar algo de inspiración.
Cuatro astronautas seleccionados
Estos son los cuatro astronautas seleccionados para la misión de la NASA Artemis II, los primeros en viajar a la Luna en más de cinco décadas. Con ello se convertirán en las nuevas figuras de la exploración espacial estadounidense. Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch embarcarán con su colega canadiense Jeremy Hansen el 1 de abril para un viaje de unos 10 días que consistirá en volar alrededor de la Luna, sin alunizaje.
La tripulación incluye a la primera mujer, la primera persona negra y el primer no estadounidense en participar en una misión de este tipo, una diferencia considerable con la era Apolo.
Reid Wiseman
A sus 50 años, Reid Wiseman será el comandante de la misión. Nacido en Baltimore, se unió a la NASA en 2009 tras una larga carrera en la Marina estadounidense.
Para Wiseman, la misión cumple un sueño que alguna vez consideró imposible.
En 2014 realizó una misión de 165 días en la Estación Espacial Internacional y luego fue jefe de la oficina de astronautas de la NASA.
Tras la muerte de su esposa por cáncer en 2020, crió solo a sus dos hijas, hoy adolescentes, a quienes explicó abiertamente los riesgos inherentes a su profesión y del viaje que está por emprender.
“Les dije ‘Aquí está el testamento, aquí están los documentos (...) Y si me pasa algo, esto es lo que les va a pasar a ustedes’”, contó. “Es parte de esta vida”.
Victor Glover
Victor Glover, de 49 años, será el piloto de la nave Orion.
Veterano de la Marina y padre de cuatro hijas, fue seleccionado por la NASA en 2013.
Su interés por el espacio comenzó al ver un lanzamiento del transbordador espacial de la NASA por televisión. “Pensé: ‘De verdad quiero conducir uno de esos’”.
En 2020 se convirtió en el primer afroestadounidense en participar en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional.
Con Artemis II, será el primer hombre negro —y primera persona no blanca— en viajar a la Luna, un hito que él atribuye al camino abierto por pioneros como Guion Bluford, el primer afroestadounidense en ir al espacio.
Christina Koch
Christina Koch, de 47 años, será la primera mujer en integrar una misión lunar.
Ingeniera de formación y exploradora experimentada, ha trabajado en entornos extremos como la Antártida.
Desde niña soñaba con ser astronauta y creció viendo imágenes icónicas del programa Apolo.
Seleccionada también en 2013, ostenta el récord del vuelo espacial más largo realizado por una mujer, con 328 días, y participó en la primera caminata espacial realizada exclusivamente por mujeres, junto a Jessica Meir.
“Siempre le digo a la gente: haz lo que te dé miedo”, dice sobre su lema personal. “Y eso significa que tengo que seguir mi propio consejo”.
Con Artemis II suma otro hito a su trayectoria en la NASA.
Jeremy Hansen
El canadiense Jeremy Hansen, de 50 años, completa la tripulación y será el primer no estadounidense en orbitar la Luna. Expiloto de combate de la Real Fuerza Aérea Canadiense, ingresó a la Agencia Espacial Canadiense en 2009.
Ha trabajado como enlace con la Estación Espacial Internacional y como instructor de nuevas generaciones de astronautas.
Cuenta que cuando era niño se cruzó con una fotografía de Neil Armstrong en la Luna, un momento que despertó su pasión por la exploración espacial. Artemis II será su primer viaje más allá de la órbita terrestre. Con él, este padre de tres hijos cumplirá un sueño.
Fuente: AFP.
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La NASA vuelve a postergar la misión a la Luna hasta abril
El director de la NASA, Jared Isaacman, descartó ayer sábado que el lanzamiento de la misión Artemis 2 se realice en marzo, debido a problemas técnicos con el cohete, diseñado para transportar astronautas alrededor de la Luna por primera vez en más de 50 años. Con este anuncio, el lanzamiento, que ya tiene años de retraso, se verá postergado al menos hasta el 1 de abril.
El aplazamiento se produce al día siguiente de un anuncio optimista de la NASA, que había fijado la fecha del 6 de marzo para el lanzamiento, tras un importante ensayo general aparentemente exitoso. Sin embargo, ingenieros de la agencia identificaron durante la noche un fallo en el flujo de helio en una de las etapas del cohete, explicó Isaacman en X.
“Sea cual sea el desperfecto”, obligará a la agencia espacial estadounidense a devolver el cohete al edificio de ensamblaje, lo que “descarta la ventana de lanzamiento” prevista para marzo, dijo el nuevo administrador de la NASA. “Entiendo que la gente esté decepcionada”, continuó, mientras establecía un paralelismo con los reveses sufridos durante el primer programa lunar Apolo. “En la década de 1960, cuando la NASA logró lo que la mayoría creía imposible, y lo que nunca se ha replicado desde entonces, hubo muchos reveses”, recordó.
Seis ventanas en abril
La misión Artemis 2 será el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde la finalización del programa estadounidense en 1972, que llevó a los primeros y únicos humanos a la superficie lunar. Participarán tres estadounidenses y un canadiense. Durante este vuelo de prueba, la tripulación orbitará el satélite natural de la Tierra sin alunizar y probará el equipo como preparación para la siguiente misión, Artemis 3, que marcará el regreso de los estadounidenses a la superficie de la Luna, con el objetivo de establecer una presencia duradera.
Su misión será pionera en varios aspectos, ya que será el primer vuelo lunar en el que participen una mujer, un hombre negro y un canadiense. Su lanzamiento tendrá lugar desde Cabo Cañaveral, Florida. La NASA dispone ahora de seis posibles ventanas de lanzamiento en abril y podría contar con otras para los próximos meses si es necesario.
Su director prometió ayer sábado que la agencia proporcionará una actualización en los próximos días. Durante los preparativos en 2022 para la misión Artemis 1, que consistió en un vuelo sin tripulación alrededor de la Luna, la agencia espacial estadounidense ya había enfrentado problemas técnicos que retrasaron el lanzamiento varios meses. La misión Artemis 2 se desarrollará en el contexto de la competencia espacial entre Estados Unidos y China, dos potencias rivales que aspiran a enviar humanos a la Luna y establecer una base allí en los próximos años.
Un comandante, un piloto y dos especialistas
El ser humano volverá a la Luna en el marco de la misión Artemis tras más de 50 años, cuando en la década de los 60 la NASA desarrolló el programa espacial tripulado Apolo, que se dio por finalizado en 1972. Para la primera misión Artemis tripulada a la Luna, que previsiblemente se lanzará en marzo de 2026 y que durará diez días, se seleccionaron cuatro astronautas: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y la especialista de misión Christina Koch de la NASA, junto con el especialista de misión Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense.
Desde la NASA destacan que estos exploradores “representan lo mejor de la humanidad, atreviéndose a forjar nuevas fronteras en el espacio” en nombre de todos los seres humanos. Artemis II será la primera prueba de vuelo tripulado de la NASA del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave espacial Orión alrededor de la Luna, con el fin de verificar las capacidades actuales para que los humanos exploren el espacio profundo y preparar el terreno para la exploración y la ciencia a largo plazo en la superficie lunar.
Esta misión confirmará que todos los sistemas de la nave funcionan según lo diseñado con tripulación a bordo en el entorno real del espacio profundo. La misión allanará el camino para las misiones a la superficie lunar, estableciendo capacidades de ciencia y exploración lunar a largo plazo, e inspirará a la próxima generación de exploradores: la Generación Artemis.
La tripulación de cuatro astronautas despegará en una misión de aproximadamente 10 días desde el Complejo de Lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, abriéndose paso más allá del alcance de la Tierra sobre el mega cohete lunar de la agencia. En el transcurso de unos dos días, verificarán los sistemas de Orión y realizarán una prueba de demostración de objetivos relativamente cerca de la Tierra antes de comenzar el viaje hacia la Luna.
El módulo de servicio de Orión, de fabricación europea, dará a la nave el gran impulso necesario para liberarse de la órbita terrestre y poner rumbo a la Luna. Este encendido de inyección translunar enviará a los astronautas en un viaje de ida de unos cuatro días, llevándolos alrededor del lado oculto de la Luna, donde finalmente crearán una trayectoria en forma de ocho que se extenderá a 370.000 kilómetros de la Tierra.
En su distancia máxima, la tripulación volará unos 7.400 kilómetros más allá de la Luna. Durante el viaje de regreso de aproximadamente cuatro días, los astronautas continuarán evaluando los sistemas de la nave. En lugar de requerir propulsión para el retorno, esta trayectoria eficiente en combustible aprovecha el campo gravitatorio Tierra-Luna, asegurando que -tras su viaje alrededor del lado oculto de la Luna- Orión sea atraída naturalmente de vuelta por la gravedad de la Tierra para la etapa de retorno libre de la misión.
La tripulación soportará la reentrada de alta velocidad y alta temperatura a través de la atmósfera de la Tierra antes de amerizar en el Océano Pacífico frente a la costa de San Diego, donde serán recibidos por un equipo de recuperación compuesto por personal de la NASA y del Departamento de Defensa, quienes los llevarán de vuelta a tierra firme.
La tripulación que volverá a la luna
El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, fue seleccionado como astronauta de la NASA en 2009 y completó el entrenamiento de astronauta en mayo de 2011. Reid Wiseman es un veterano de la Marina con 27 años de servicio, piloto, padre, ingeniero y nativo de Baltimore. Fue seleccionado como astronauta por la NASA en 2009 y sirvió como Ingeniero de Vuelo a bordo de la Estación Espacial Internacional para la Expedición 41, desde mayo hasta noviembre de 2014.
Durante la misión de 165 días, Reid y sus compañeros de tripulación completaron más de 300 experimentos científicos en áreas como fisiología humana, medicina, ciencias físicas, ciencias de la Tierra y astrofísica. Este fue el primer vuelo espacial de Reid, el cual también incluyó casi 13 horas como caminante espacial principal durante dos excursiones fuera del complejo orbital.
Reid también fomentó una fuerte presencia en las redes sociales a lo largo de su misión, compartiendo las emociones de los vuelos espaciales vistas a través de los ojos de un astronauta. Obtuvo una Licenciatura en Ciencias del Instituto Politécnico Rensselaer en Troy, Nueva York, y un Máster en Ciencias en Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Ha sido Jefe de la Oficina de Astronautas.
El piloto es Victor J. Glover, seleccionado como astronauta de la NASA en 2013. Fue piloto de la misión SpaceX Crew-1 de la NASA a la Estación Espacial Internacional, como parte de la Expedición 64. Glover fue seleccionado como astronauta mientras trabajaba como becario legislativo en el Senado de los Estados Unidos. Sirvió como piloto de la nave espacial Dragon Crew-1, llamada Resilience, que voló a la Estación Espacial Internacional, donde también ejerció como ingeniero de vuelo para las Expediciones 64/65.
Nacido en California, obtuvo su título universitario en ingeniería mientras competía como atleta en dos deportes y servía a su comunidad. Glover es aviador naval y fue piloto de pruebas en los aviones F/A-18 Hornet, Super Hornet y EA-18G Growler. Él y su familia han estado destinados en muchas ubicaciones de los Estados Unidos y Japón, y él ha participado en despliegues tanto en combate como en tiempos de paz.
La primera mujer en volar a la Luna es Christina Hammock Koch, que fue seleccionada como astronauta de la agencia espacial norteamericana en el año 2013. Ha sido ingeniera de vuelo en la Estación Espacial Internacional para las Expediciones 59, 60 y 61. Koch estableció el récord del vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer, con un total de 328 días en el espacio, y participó en la primera caminata espacial totalmente femenina. Ha sido asignada como Especialista de Misión I de la misión Artemis II de la NASA.
El primer astronauta no estadounidense en viajar a la Luna será el canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Nacido en 1976 en Ontario, se crió en una granja cerca de Ailsa Craig hasta que se mudó a Ingersoll para estudiar en la escuela secundaria. El coronel Hansen está casado y tiene tres hijos. Sus principales aficiones son la navegación a vela (crucero y regatas), la escalada en roca y el ciclismo de montaña. Es licenciado con honores en Ciencias Espaciales en el Royal Military College de Canadá. Obtuvo un máster en ciencias físicas de la misma institución, con un enfoque de investigación en el rastreo de satélites de gran campo de visión.
Entre sus reconocimientos destaca el Premio de la Liga de Cadetes del Aire de Canadá; Mejor Graduado de la Fuerza Aérea del Royal Military College de Canadá (mayo de 1999); Trofeo Conmemorativo Clancy Scheldrup; Graduado Destacado en el Curso de Vuelo Básico (2001); Alas de Piloto de la Fuerza Aérea Canadiense (mayo de 2002); Condecoración de las Fuerzas Canadienses; 12 Años de Buen Servicio (octubre de 2006); Medalla del Jubileo de Diamante de la Reina Isabel II (2012); o Medalla de Oro de la Real Sociedad Geográfica Canadiense (2014).
Fuente: Europa Press.
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Docente del ISBA presentó proyectos educativos en la NASA
La profesora Dara Ocampos, docente del Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA), participó en la Conferencia de Educadores de Exploración Espacial 2026 (SEEC, por sus siglas en inglés), realizada en el Centro Espacial Houston de la NASA y organizada por la misma agencia; para presentar sus dos proyectos educativos seleccionados.
El prestigioso evento global de la Administración Estadounidense de Aeronáutica y el Espacio (NASA) reúne a educadores de todo el mundo para sumergirse en la exploración espacial, compartiendo experiencias y metodologías innovadoras con un enfoque pedagógico interdisciplinario que integra Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas; conocido como educación STEM.
Desde Paraguay, esta conferencia internacional interdisciplinaria recibió aportes del ISBA a través de la joven docente Dara Ocampos, quien presentó exitosamente sus dos proyectos seleccionados, titulados “Ingeniería Espacial aplicada a la creación de Rovers” y “Astronomía inclusiva”. El primero, una propuesta individual, está orientado a la Ingeniería Espacial aplicada al diseño de rovers y componentes de rovers.
A través de una aplicación de modelado 3D, junto con nociones básicas de electrónica y programación, el proyecto propone utilizar la tecnología como una herramienta didáctica para enseñar conceptos de ingeniería, incorporando además el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) como metodología central.
El segundo proyecto fue desarrollado de forma colaborativa junto a las educadoras paraguayas Alejandra Vouga y Fiorella Riveros, y se enfoca en la accesibilidad en astronomía. La propuesta consiste en el uso de modelos táctiles y la sonificación de imágenes astronómicas, permitiendo que personas en situación de discapacidad visual puedan acceder y comprender contenidos astronómicos de manera inclusiva.
Ambos proyectos fueron presentados durante las jornadas de la conferencia, en el marco de talleres y paneles educativos. Los docentes asistentes, provenientes de distintos países, se inscriben en estas actividades como parte de su proceso de formación y actualización profesional, y participan activamente de las propuestas presentadas.
Una experiencia inmersiva
Además de la presentación de sus iniciativas educativas durante las conferencias, la profesora también participó en actividades de networking con profesionales, docentes, ingenieros, funcionarios y astronautas de la NASA. Estos últimos guiaron un recorrido por las instalaciones y compartieron avances en investigaciones de exploración espacial, además de informar sobre oportunidades académicas y programas de becas.
“La experiencia fue sumamente enriquecedora. No solo desde el rol de presentadora, sino también como educadora, ya que permitió aprender de otros docentes, ingenieros y especialistas en exploración espacial. El intercambio de ideas, metodologías y herramientas educativas amplió la perspectiva sobre cómo enseñar ciencia y tecnología de manera más dinámica, interdisciplinaria y contextualizada”, expresa Dara Ocampos.
El futuro educativo
Acerca del desarrollo y porvenir de los proyectos presentados y el futuro educativo en Paraguay, la docente opina “Creo que una de las principales novedades será el mayor uso de la tecnología en las aulas como medio para comprender mejor conceptos complejos. Aunque su implementación aún presenta desafíos en muchas instituciones del país, no es algo imposible y puede adaptarse a distintos contextos”
También mencionó que se van abriendo puertas al uso de diversos softwares y aplicaciones educativas accesibles para docentes, que facilitan la enseñanza y fortalecen el aprendizaje significativo. “A esto se suma la necesidad de repensar la forma tradicional de enseñar, promoviendo aulas más inclusivas, flexibles y creativas, donde se dé mayor espacio al desarrollo de habilidades, la exploración y la creatividad”, refirió.
Finalmente, destacó que una de las metas más importantes es que más docentes y estudiantes paraguayos puedan participar en futuras ediciones de este tipo de conferencias, ya sea como asistentes o presentadores, porque en Paraguay hay muchísimo talento con capacidad de aportar al país y también al mundo.
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Más de 150 personas inician Curso de Astronomía
Más de 150 niños, jóvenes y adultos participaron en el inicio del Curso de Astronomía Básica, desarrollado en el Conacyt American Space, con el objetivo de despertar el interés por la astronomía como una ciencia que impulsa el conocimiento, la exploración y la investigación del universo. Las inscripciones para esta edición ya se encuentran cerradas debido a que el curso contaba con cupos limitados, los cuales fueron completados en su totalidad.
La actividad estuvo a cargo del profesor Blas Rodrigo Servín Masi y se ofrece de manera gratuita, con certificado de participación. El curso se llevará a cabo todos los sábados, de 9:00 a 11:00, durante los meses de febrero y marzo, en la sede del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), ubicada sobre Dr. Justo Prieto 223.
El profesor Servín cuenta con el acompañamiento de otros divulgadores científicos nacionales, quienes aportan sus conocimientos desde distintas áreas, con la finalidad de brindar a los participantes las herramientas necesarias para acercarse a la ciencia astronómica y contribuir, a futuro, a la formación de una nueva generación de astrónomos paraguayos.
CONTENIDOS
El programa abarca una amplia variedad de contenidos, entre ellos: conceptos fundamentales de la astronomía, teorías sobre la formación del universo, galaxias, nebulosas, estrellas, púlsares, agujeros negros, el Sol y la formación del sistema solar. Asimismo, se abordarán temas como los planetas y planetas enanos, cometas y asteroides; Mercurio, Venus y la Tierra; la Luna y los eclipses; Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno; exoplanetas, constelaciones y la cosmovisión guaraní. Además, el curso incluye módulos sobre técnicas de observación, tipos de telescopios, observatorios del mundo y telescopios espaciales (James Webb y Hubble), así como el pasado y el futuro de la era espacial y las principales misiones espaciales.