Joe Biden nunca había sido diagnosticado con cáncer de próstata antes de la semana pasada y previamente se había realizado un análisis de sangre para detectar la enfermedad hace 11 años, dijo el martes un portavoz del expresidente de Estados Unidos.
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La declaración se produjo después de que el actual presidente Donald Trump se dijera sorprendido el lunes de que el cáncer de su predecesor y adversario político no hubiera sido informado desde “hace tiempo”, lo que avivó las teorías de un encubrimiento.
La oficina de Biden anunció el domingo que el exmandatario de 82 años había sido diagnosticado con una forma agresiva de cáncer de próstata, que se había extendido a los huesos, poco después de que se le había encontrado un nódulo en la glándula prostática.
“La última prueba PSA (de antígeno prostático específico) conocida del presidente Biden fue en 2014”, dijo un vocero de Biden en un comunicado enviado a la AFP.
“Antes del viernes, el presidente Biden nunca había sido diagnosticado con cáncer de próstata”, aseguró.
El cáncer de próstata, el más común entre los hombres, puede detectarse en sus primeras etapas mediante análisis de sangre que mide una proteína llamada antígeno prostático específico, o PSA.
Sin embargo, las pruebas anuales de PSA a partir de los 70 años no se recomiendan para todos los casos. La enfermedad a veces pasa inadvertida o bien se desarrolla rápidamente, según especialistas consultados por la AFP.
Las dudas sobre la salud de Biden lo persiguieron durante su campaña de reelección el año pasado, que terminó abandonando, y se han reavivado en las últimas semanas, antes de la publicación de un libro que detalla lo que se describe como su deterioro físico.
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Biden expresó el lunes su gratitud por las muestras de “amor y apoyo” recibidas tras el diagnóstico.
Fuente: AFP
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Preocupa el aumento del cáncer colorrectal en menores de 50 años
La muerte del actor estadounidense James Van Der Beek pone de relieve de nuevo el aumento de los casos de cáncer colorrectal en personas de menos de 50 años. Las causas de este incremento todavía se desconocen y son objeto de numerosas investigaciones. La estrella de la conocida serie “Dawson’s Creek” falleció la semana pasada a los 48 años debido a un cáncer colorrectal, que afecta al colon y al recto.
En 2020, otra estrella de Hollywood, Chadwick Boseman, famoso por “Black Panther”, también falleció por esta enfermedad a los 43 años. Las personas nacidas en los años 1990 tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar un cáncer colorrectal que las nacidas en la década de 1960, según un estudio publicado el año pasado en el Journal of the National Cancer Institute, basado en datos de Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos.
Actualmente es la primera causa de mortalidad por cáncer entre los menores de 50 años en Estados Unidos, según un estudio publicado el mes pasado en la revista JAMA. “Es realmente aterrador”, señala Helen Coleman, profesora de oncología en la Universidad Queen’s de Belfast, aunque precisa que “partíamos de un nivel muy bajo”. La gran mayoría de los casos afecta, sin embargo, a personas mayores: sólo el 6 % de los cánceres colorrectales se diagnostican en menores de 50 años, según sus investigaciones, realizadas en Irlanda del Norte.
Además, los niveles se estabilizan, e incluso disminuyen, en las personas mayores en ciertas regiones gracias a la mejora en la detección, añade. Pero los jóvenes, al pensar que tienen menos posibilidades de padecer este cáncer, realizan menos análisis y sus diagnósticos llegan demasiado tarde, como le sucedió a Van Der Beek.
¿Por qué este aumento?
Al igual que otros cánceres que afectan a personas jóvenes, el cáncer colorrectal se asocia al sobrepeso y a un estilo de vida poco saludable: mala alimentación, falta de ejercicio físico, consumo de alcohol, tabaquismo.
Pero estos factores, por sí solos, no explican “el aumento considerable observado en un periodo de tiempo relativamente corto”, estima Coleman.
Especialmente si se tiene en cuenta que muchos jóvenes pacientes con cáncer colorrectal llevaban una vida más bien saludable, como Van Der Beek, diagnosticado en 2023.
“Iba a la sauna, tomaba baños de agua fría, etc., y tenía un cáncer de estadio 3 sin saberlo”, dijo este padre de seis hijos en diciembre.
¿Qué explica este aumento repentino?
“No lo sabemos”, dice a AFP Jenny Seligmann, investigadora especializada en cáncer colorrectal en la Universidad de Leeds, en Reino Unido.
Para elucidar las causas, los investigadores exploran otras vías, como la microbiota, ese amplio ecosistema de microbios, aún poco conocido, que se encuentra en nuestro intestino.
Cribados antes de los 50 años
Un estudio publicado el año pasado en Nature reveló que las mutaciones en el ADN provocadas por una toxina llamada colibactina, producida por la bacteria común E. coli, eran mucho más frecuentes en personas jóvenes con cáncer colorrectal que en pacientes de mayor edad.
Aunque este descubrimiento necesita más investigaciones, se trata de un “primer indicio muy importante”, según Coleman.
Otros estudios sugieren que un uso reiterado de antibióticos podría estar asociado a un cáncer colorrectal precoz.
Seligmann señala por su parte que existen numerosos subtipos de cáncer colorrectal, lo que hace pensar que las causas serían diversas. “Será muy difícil identificar sola causa”, considera.
Antes de su muerte, Van Der Beek, visiblemente delgado, instó a las personas que presentaran el más mínimo síntoma a hacerse pruebas de detección. “Tengo ganas de gritarlo a los cuatro vientos: ¡si tienes 45 años o más, ves a tu médico!” La diarrea, el estreñimiento, la presencia de sangre en las heces, una pérdida de peso inexplicada y el cansancio son señales de alarma. Ante este aumento del número de casos entre los jóvenes, Estados Unidos redujo en 2021 la edad de inicio de la detección, de 50 a 45 años.
Fuente: AFP.
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Alarma sanitaria: el cáncer colorrectal golpea cada vez más a jóvenes de poco más de 20 años
La conmoción por la muerte del actor James Van Der Beek, protagonista de la serie Dawson’s Creek, volvió a poner en primer plano una realidad que preocupa cada vez más a la comunidad médica: el avance del cáncer colorrectal en personas jóvenes. El intérprete falleció el 11 de febrero, a los 48 años, tras haber sido diagnosticado en 2023. Su caso, lejos de ser aislado, refleja una tendencia que enciende las alarmas sanitarias a nivel mundial.
Hasta hace algunos años, el cáncer colorrectal era considerado una enfermedad cuya incidencia aumentaba principalmente a partir de los 50 años. Hoy, sin embargo, especialistas advierten un crecimiento sostenido de diagnósticos en adultos jóvenes, incluso en personas de poco más de 20 años. La edad promedio de aparición, que históricamente se ubicaba por encima del medio siglo de vida, parece estar descendiendo de manera preocupante.
Aunque los expertos insisten en que la detección temprana es fundamental para mejorar las probabilidades de supervivencia, los estudios recientes confirman que el número de casos en menores de 50 años continúa en ascenso. Este fenómeno, aún sin una causa única identificada, abre interrogantes sobre los cambios en los hábitos de vida y en el entorno que podrían estar influyendo en el aumento de la enfermedad.
El estudio
Investigadores coinciden en que el incremento en jóvenes es una tendencia comprobada, pero subrayan que no existe una explicación definitiva. Entre los factores que se analizan se encuentran los hábitos alimentarios y el estilo de vida contemporáneo.
El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, la ingesta habitual de alcohol y la falta de actividad física han sido vinculados con un mayor número de diagnósticos, aunque estas asociaciones aún no pueden considerarse causas directas. A ello se suma el aumento de la obesidad y el sedentarismo, condiciones que también figuran entre los factores de riesgo.
Otra línea de investigación relevante se centra en el microbioma intestinal, es decir, el conjunto de microorganismos que habitan el intestino y cumplen funciones esenciales en la digestión y el equilibrio del organismo. Cuando este ecosistema se altera —un proceso conocido como disbiosis— pueden generarse inflamación crónica y otros efectos que incrementarían el riesgo de desarrollar cáncer.
Genética y alimentación
Además de la predisposición genética, la evidencia científica ha relacionado el alto consumo de carne roja y alimentos procesados con una mayor probabilidad de padecer cáncer colorrectal, especialmente cuando se combina con una baja ingesta de fibra. Incluso el consumo moderado de alcohol aparece como un factor asociado.
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Mientras la ciencia busca respuestas más precisas, la comunidad médica insiste en reforzar la prevención, promover hábitos saludables y prestar atención a síntomas tempranos, aun en edades en las que hasta hace poco esta enfermedad parecía improbable. El caso de Van Der Beek se convierte así en un recordatorio contundente de que el cáncer colorrectal ya no es exclusivo de los mayores de 50 años.
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Salud realiza más de 200 servicios gratuitos de diagnóstico temprano de cáncer para mujeres
Desde el Ministerio de Salud Pública informaron este sábado que en Capital se realizaron diversas intervenciones en distintos servicios de salud de Capital. Fueron más de 200 servicios gratuitos de prevención y diagnóstico temprano de cáncer para mujeres en:
- la USF Blanco Cué
- la USF San Cayetano I
- la USF Santa Ana
- el Puesto de Salud San Pedro
- la USF Arcoíris Zeballos Cué III
- el Centro de Salud y USF San Felipe Norte
- la USF Jukyty
- el Puesto de Salud y USF Perpetuo Socorro II.
“Durante la jornada se concretaron un total de 217 prestaciones sanitarias, que incluyeron 66 estudios de Papanicolaou (PAP), 49 test para la detección del virus del papiloma humano (VPH), 66 pruebas de diagnóstico de infecciones de transmisión sexual (ITS) y 6 análisis de esputo”, informaron.
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Vacunas y capacitación
A continuación indicaron también que se aplicaron 30 dosis de vacunas correspondientes a distintos esquemas de inmunización, entre ellas las destinadas a prevenir el sarampión, paperas y rubéola (SPR), la fiebre amarilla (AA), el tétanos y la difteria (Td), el neumococo conjugado (PCV13), la vacuna hexavalente, la varicela (VVZ) y la hepatitis A (VHA).
En el marco de la actividad, el personal sanitario participó de instancias de capacitación sobre la adecuada recolección de muestras para estudios de PAP y VPH.
Paralelamente, se desarrollaron charlas educativas dirigidas a las usuarias, enfocadas en la relevancia de estos controles para la detección temprana del cáncer de cuello uterino.
La acción fue impulsada de manera conjunta por el Área de Salud Sexual y Reproductiva, el Programa Nacional de Control de VIH/Sida e ITS (Pronasida), el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), el Programa de Tuberculosis y el Programa Contra la Violencia de la XVIII Región Sanitaria – Capital.
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La desinformación, otro riesgo para los pacientes con cáncer
Las diferentes caras de la desinformación sobre el cáncer, como creer que la quimioterapia es “inútil”, demonizar el azúcar o alabar tratamientos “alternativos”, pueden perjudicar a los pacientes, provocando retrasos, complicaciones o incluso la muerte, alertan profesionales y asociaciones. “Es un problema cotidiano”, asegura a la AFP el doctor Mario Di Palma, oncólogo del Instituto Gustave-Roussy de Villejuif, en la región parisina.
Aunque las repercusiones de la desinformación siguen siendo difíciles de cuantificar, este médico experimentado desmiente con frecuencia falsas creencias, principalmente “en torno a la alimentación, el ayuno y los suplementos alimenticios”. Muchos pacientes quieren dejar el azúcar “porque leyeron en las redes sociales que alimenta los tumores”, lo cual es falso, dice.
Una dieta estricta corre el riesgo de “debilitar” a los pacientes, afirma Emilie Groyer, doctora en biología y redactora jefa del sitio web de la revista de la asociación Rose Up, que acompaña a mujeres con cáncer. Si están desnutridos, “toleran peor los tratamientos, hay que reducir las dosis y eso influye en su pronóstico”, explica. Menciona el caso de una mujer que ayunaba y que tuvo que suspender el tratamiento porque estaba demasiado cansada.
Con la esperanza de contrarrestar los efectos secundarios de las terapias o mejorar su bienestar, muchas personas con cáncer recurren a suplementos alimenticios, a menudo sin consejo médico, según varios oncólogos. Pero estos suplementos pueden alterar la eliminación por el organismo de ciertos tratamientos.
Pérdida de oportunidad
“En Gustave Roussy, cada año tenemos varias personas que sufren insuficiencia renal o hepatitis a causa de una interacción entre un suplemento alimenticio y un medicamento anticancerígeno”, relata Di Palma, quien insiste en la necesidad de un clima de confianza con el paciente. “Me faltó confianza y acompañamiento dentro de una oncología integrativa”, cuenta a la AFP Christine (que solo da su nombre de pila), de 57 años, con cáncer de mama.
Cuando en 2021 sufrió una recaída y supo de la existencia de metástasis, aceptó una extirpación de los ovarios, pero luego rechazó una hormonoterapia con terapia dirigida porque se sentía “demasiado débil”. Probó entonces otros métodos no demostrados científicamente. “Cambié mi alimentación, dejé el azúcar, bebía zumos de verduras”, relata.
Tras dos años en los que “se sentía mejor”, su estado volvió a deteriorarse, lo que la llevó a retomar los tratamientos médicos. “Cuidado con el factor tiempo”, advierte Caroline Mercier, directora general de Rose Up. “Cuando se pasa varios meses tomando suplementos, automedicándose y aplazando los tratamientos, la pérdida de oportunidad es muy grande”, advierte. Más vulnerables, las personas con cáncer son también “blancos privilegiados de individuos malintencionados o de movimientos más estructurados”, alerta Hugues Gascan, presidente del Grupo de Estudio del Fenómeno Sectario (GéPS).
Purgas y crudivorismo
Gascan invita a no “disociar la deriva terapéutica de la deriva sectaria”. Cita como ejemplo la “medicina germánica” promovida por Ryke Geerd Hamer y basada en la idea falsa de que el cáncer sería consecuencia de un “nudo psicológico”. Este enfoque dio lugar a la “descodificación biológica” o a la “desprogramación celular”, vendidas como capaces de curar el cáncer, señala.
Fallecido en 2017, Hamer fue condenado en 2004, entre otros cargos, por complicidad en el ejercicio ilegal de la medicina tras la denuncia de un hombre cuya esposa, “afectada por un cáncer de mama, murió tras rechazar tratamientos probados”, según el último informe de la Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las Derivas Sectarias (Miviludes).
Camille sufrió una “deriva” similar, relata a la AFP su prima Laura (nombres modificados). Tras el anuncio de su cáncer de mama, Camille consultó a una figura de la naturopatía. “Le dijo que el cáncer no existía, que solo eran toxinas de las que se podía deshacer con purgas, aceites esenciales y comiendo crudo”, detalla Laura.
Camille salió con una “pseudo receta de aceites y una dieta específica”, pero su estado se deterioró rápidamente. Perdió peso y los dolores se volvieron insoportables. Dos años después volvió a la medicina convencional, pero “ya era demasiado tarde”, lamenta Laura. Su prima falleció algunos años más tarde. Por eso quiere alertar de los riesgos de estas derivas. “Las víctimas no son culpables, sino víctimas de profesionales de la estafa”, subraya.
Fuente: AFP.