Miles de personas marcharon este viernes en las principales ciudades de Argentina para reclamar al gobierno de Javier Milei asistencia alimentaria para comedores comunitarios y rechazar políticas de ajuste, cuando la crisis ya empujó la pobreza por encima del 50 % y la inflación supera el 250 % interanual.

En Buenos Aires, la principal protesta se concentró a las puertas del Ministerio de Capital Humano, en el centro de la ciudad, que tiene a su cargo la asistencia social. “La emergencia alimentaria no puede esperar más, basta de ajuste” fue la consigna de la convocatoria que lanzaron organizaciones sociales y partidos de izquierda en el marco de un plan de lucha para visibilizar la situación de unos 38.000 comedores comunitarios, último recurso de los más golpeados por la crisis económica.

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Desde que asumió el 10 de diciembre, el presidente ultraliberal puso en marcha un fuerte ajuste que se tradujo en enero en el primer superávit fiscal después de 12 años de balances en rojo.

La contracara es una creciente tensión social atizada por despidos, caída de jubilaciones, aumentos de precios de alimentos y medicamentos y un golpe a las tarifas de servicios públicos por la quita de subsidios que representó, por ejemplo, la subida del boleto de autobús un 250 % de un día al otro en Buenos Aires.

“No al aumento del transporte”, “El hambre no espera”, “Las ollas están vacías, los bolsillos también” eran algunas de las consignas en los carteles que portaban los manifestantes frente al ministerio.

Comedores desabastecidos

Algunos comedores denunciaron que recibieron del gobierno la última partida de alimentos en noviembre pasado y que desde entonces dependen de donaciones y ayudas municipales para asistir cada días a más personas que buscan ayuda.

Olla popular en La Matanza. Los comedores no reciben ayuda desde noviembre. Foto: AFP.

El gobierno adujo que busca llegar a los más vulnerables mediante ayuda directa y evitar la intermediación de organizaciones sociales, la mayoría opositoras al gobierno.

En cambio, hizo un convenio de asistencia alimentaria con las iglesias evangélicas por cerca de 200.000 dólares y otro por casi el doble con Cáritas Argentina, dependiente de la Iglesia Católica.

El Ministerio de Capital Humano anunció el mes pasado el inicio de un relevamiento de comedores “para la compra transparente de alimentos”, pero los centros comunitarios denunciaron que mientras lo realizan, se suspendieron todas las entregas.

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“No habría ninguna razón para dejar de enviar alimentos a los comedores”, insistió el viernes el vocero presidencial, Manuel Adorni, al rechazar las denuncias.

Por otra parte, el gobierno reivindica la continuidad y actualización de la Tarjeta Alimentar, un subsidio directo mensual a padres de hasta dos hijos que en febrero llegó a 69.000 pesos argentinos (78,5 dólares al cambio oficial).

Blinken: “Argentina puede contar con EE. UU.”

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se entrevistó el viernes en Buenos Aires con el presidente ultraliberal Javier Milei y aseguró que Argentina “puede contar” con Estados Unidos para estabilizar su economía. “El pueblo de Argentina puede contar con nosotros a medida que trabaja en estabilizar su economía”, dijo Blinken en conferencia de prensa conjunta con su par, Diana Mondino, donde al término de una gira relámpago por América Latina destacó que ve “un tremendo potencial” en el país sudamericano.

“Argentina tiene lo que el mundo necesita, queremos ser socios de Argentina mientras ayuda a alimentar al mundo”, agregó el jefe de la diplomacia estadounidense en relación con el potencial agropecuario que tiene el país sudamericano.

Además, remarcó que Estados Unidos representa el país con mayor inversión extranjera en el país sudamericano y su deseo de mantenerlo: “Queremos que las empresas de Estados Unidos sigan siendo el socio predilecto de Argentina”.

Previamente, Blinken se había reunido con el presidente Milei, quien declaró que con esta visita “Argentina ha decidido volver al lado de Occidente, al lado del progreso, al lado de la democracia y, sobre todo, de la libertad”.

Blinken visitó más temprano la famosa Plaza de Mayo, escenario de numerosas celebraciones y dramas de la historia argentina, así como el museo del Cabildo, sede histórica del Ejecutivo colonial y luego poscolonial de Buenos Aires, donde mantuvo conversaciones con representantes de la sociedad civil.

Se trata de la primera visita a Argentina del jefe de la diplomacia estadounidense, que el miércoles y el jueves participó en una reunión de sus homólogos del G20 en Brasil. También se reunió con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

La visita de Blinken se produce mientras sube la temperatura social en Argentina, donde las medidas de austeridad del gobierno ultraliberal de Milei están haciendo mella.

El miércoles hubo un paro nacional de trenes, el jueves un paro de personal de la salud y este viernes miles de personas marchan en las principales ciudades de Argentina para reclamar al gobierno de Milei asistencia alimentaria para comedores comunitarios y rechazar sus políticas de ajuste.

Esta semana, autoridades argentinas recibieron también la visita de Gita Gopinath, subdirectora del FMI, organismo con quien el país tomó un préstamo por 57.000 millones de dólares de los cuales recibió 44.000 millones.

Milei tiene previsto viajar para participar en una convención conservadora el sábado en Washington, en la que también estará presente el expresidente estadounidense Donald Trump.

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