El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pidió este sábado que se celebren “elecciones libres” en Venezuela, pero mantuvo su silencio sobre el fallo judicial que confirmó la inhabilitación de la opositora María Corina Machado.
“A Colombia le interesa que la sociedad venezolana viva en paz, en democracia profunda y vuelva a tener bienestar económico y social”, escribió el mandatario en un largo mensaje en la red social X, en el que no menciona a la líder de la oposición de cara a los comicios presidenciales previstos para este año.
Petro, aliado de su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, insistió en que Estados Unidos ponga fin a las sanciones económicas contra Venezuela. “Debe levantarse el bloqueo y debe haber elecciones libres”, agregó el primer izquierdista en llegar a la presidencia de Colombia.
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Su gobierno no se ha manifestado a favor o en contra del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, que selló el 26 de enero una inhabilitación política por 15 años en contra Machado. Esa decisión le impedirá enfrentar al chavismo en las urnas. Ante la falta de un pronunciamiento, críticos de Petro indicaban que está siendo cómplice ante un intento de Maduro por perpetrarse en el poder.
Petro se ha ofrecido a mediar entre Maduro y la oposición. En abril de 2023, organizó una cumbre en Bogotá con representantes de los países de la región y de la Unión Europea, que no llegó a ningún acuerdo. Washington advirtió al presidente de Venezuela, cuya reelección en 2018 considera fraudulenta, que reimpondrá sanciones al sector petrolero y del gas en abril si no cambia de rumbo.
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Fuente: AFP
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Candidato de derecha se impuso en Colombia
El país cafetero votó ayer al sucesor de Gustavo Petro en medio de una ola de violencia por ataques guerrilleros.
El ultraderechista Abelardo de la Espriella, que disputará el balotaje presidencial en tres semanas contra la izquierda en el poder, prometió ayer “cambiar la historia de Colombia para siempre” tras imponerse en la primera vuelta.
El abogado millonario de 47 años, la principal figura contra la izquierda que por primera vez gobierna en el país, fue el candidato más votado de la jornada, con más del 43% de los votos, según el conteo oficial casi completo.
De la Espriella enfrentará el 21 de junio al senador izquierdista Iván Cepeda, aliado del mandatario Gustavo Petro, que consiguió casi el 41 % de los sufragios.
“Vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre”, dijo en un video De la Espriella, admirador de mandatarios como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei.
Apodado el Tigre, el jurista representa a un sector del electorado que reniega de la clase política tradicional, a quienes llaman “los de siempre”.
GOLPE
Su triunfo significó un golpe contra la izquierda, que lideraba las encuestas desde el inicio de la campaña. Y también contra la derecha tradicional del influyente expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).
La senadora Paloma Valencia, apadrinada por el exmandatario, quedó rezagada en la tercera posición con poco menos del 7 %.
“Vamos a celebrar esta victoria de los nunca, de los que nunca hemos vivido de la teta del Estado”, es decir, de quienes nunca han ocupado cargos públicos, dijo De la Espriella.
El abogado promete megacárceles, bombardeos y mano dura contra el crimen en un país que atraviesa una crisis de seguridad por la expansión de los grupos armados financiados por el narcotráfico.
“Hoy más que nunca estamos firmes por la patria”, concluyó haciendo un saludo militar en el video, acompañado de su familia desde la caribeña ciudad de Barranquilla.
Las elecciones se desarrollaron en una jornada tranquila, en medio de ceses al fuego de las principales guerrillas.
El gobierno desplegó 408.000 uniformados para garantizar la seguridad.
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Colombia elige presidente este domingo bajo la sombra de la violencia
Los colombianos empezaron a votar este domingo en comicios presidenciales para decidir si renuevan su voto de confianza a la izquierda en el poder o giran con fuerza a la derecha, en medio de la peor ola de violencia en la última década. Vestido de blanco y en compañía de una de sus hijas, el mandatario Gustavo Petro abrió la jornada electoral. “El voto debe ser libre y sin presión”, dijo el primer presidente de izquierda en la historia del país.
Sin posibilidad de reelección, Petro dejará el poder con una alta popularidad entre las clases bajas después de reducir los índices de pobreza monetaria, el hambre, el desempleo y ampliar programas sociales en uno de los países más desiguales del mundo. El próximo presidente “que nos ayude (...) para tener algo de tranquilidad, algo de paz, porque, así como están las cosas, estamos muy nerviosos, hay mucho, mucho conflicto”, dice a la AFP María Eugenia Motato, un ama de casa de 57 años, en Suárez, un municipio del suroeste colombiano azotado por la violencia de guerrillas y narcotraficantes.
Lidera la intención de voto el candidato de su partido, el senador de 63 años Iván Cepeda, que plantea darle continuidad a las políticas de Petro en medio de una crisis fiscal y un recrudecimiento de la violencia. En el polo apuesto está la voz confrontativa contra la izquierda de Abelardo de la Espriella, un excéntrico abogado millonario de 47 años que se hace llamar “El Tigre”, cuyo símbolo es el saludo militar y que promete la muerte o la cárcel para mafiosos.
La derechista Paloma Valencia, una senadora opositora apadrinada por el poderoso exmandatario Álvaro Uribe (2002-2010), aparece en tercer lugar.
Según las encuestas, ningún candidato conseguirá los votos suficientes para ganar en primera vuelta, por lo que se prevé un balotaje el 21 de junio.
La jornada electoral se extenderá hasta las 21:00 GMT. La autoridad electoral espera tener resultados pocas horas después del cierre y aspira a una reducción de la abstención que suele superar el 40 %.
El gobierno desplegó 408.000 miembros de la fuerza pública para garantizar la seguridad en el país con la mayor producción mundial de cocaína.
La campaña transcurrió en medio de un clima de polarización y miedo, con mortíferos atentados de guerrillas, el asesinato de un aspirante presidencial y negativas de los principales candidatos a participar en debates.
Gobierno “disruptivo”
Petro es el gran protagonista de una elección dividida entre quienes lo apoyan y quienes lo rechazan. Su gobierno significó un quiebre en un país gobernado por élites conservadoras a lo largo de dos siglos.
El exguerrillero que firmó la paz en 1990 se enfrentó al Congreso, las cortes, la fiscalía y el banco central ante las negativas a aceptar sus reformas.
Tuvo una “posición disruptiva”, dice Juan Camilo Lozano, docente de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional.
Para las elecciones, la base electoral de Petro se volcó hacia Cepeda, hijo de un político comunista asesinado y formado desde niño, debido al exilio, en países socialistas como Checoslovaquia, Bulgaria y Cuba.
El filósofo y defensor de los derechos humanos apuesta por los “excluidos”: víctimas del conflicto, indígenas y campesinos.
“Superar definitivamente la pobreza y acabar con la desigualdad social, esta será la prioridad esencial de nuestro segundo gobierno”, dijo el sábado.
La oposición le critica ser uno de los arquitectos de la “Paz Total”, la política con la que Petro intentó sin éxito negociar con las organizaciones que siguieron en armas tras el acuerdo con la guerrilla de las FARC en 2016.
“Cuando uno viene a votar tiene esa esperanza de que las cosas pueden cambiar”, dice en Bogotá Cristina Peña, una comerciante de 50 años cansada de la “guerra”.
Entre “extremos”
De la Espriella puntea con una propuesta antisistema. Promete bombardeos, el fortalecimiento de la fuerza pública y eliminar el tribunal surgido del acuerdo de paz.
Admirador de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, así como del salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, plantea construir 10 megacárceles y reducir en un 40 % el Estado.
“Estoy aquí (...) para que la izquierda nunca regrese al poder y destruya el país”, afirmó el sábado.
Sus actos de campaña fueron espectáculos con fuegos artificiales y videos con inteligencia artificial, en los que exhibió dotes de cantante y dio discursos beligerantes encerrado en una cápsula antibalas.
“Vamos a muchos extremos” con ambos candidatos, dice Samuel Forero, un universitario de 18 años.
Estados Unidos observa de cerca los comicios, tras los choques contantes entre Petro y Trump que amenazaron la relación entre dos países históricamente aliados.
Washington responsabiliza al gobierno por el repunte del narcotráfico.
Expertos consideran que las organizaciones aprovecharon las negociaciones de paz para fortalecerse, en el último país del hemisferio occidental con un conflicto armado.
Fuente: AFP.
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Colombia: combates entre guerrillas sacuden zona rural a días de las presidenciales
El ejército desplegó el miércoles a sus tropas en una zona rural del sureste de Colombia, en medio de letales enfrentamientos entre dos estructuras disidentes de las FARC que se disputan las rentas del narcotráfico en esa región. Colombia atraviesa su peor ola de violencia en la última década a cuatro días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en las que el país elegirá al sucesor del izquierdista Gustavo Petro.
El “crudo enfrentamiento” entre las disidencias de alias Iván Mordisco y alias Calarcá, las dos principales estructuras rebeldes del país, dejaron “múltiples víctimas fatales”, dijo en la red social X el ministro de Defensa Pedro Sánchez, que atribuyó los combates a “disputas de narcotráfico, extorsión y otras economías ilícitas”.
Los enfrentamientos se registran desde el lunes en el departamento del Guaviare, dijo a la AFP un vocero del ejército, que anunció en un comunicado el despliegue de soldados en la zona para “proteger a la población civil”. Las autoridades aún no han divulgado un balance oficial de víctimas.
Las Fuerzas Militares se movilizan hacia esa zona de difícil acceso en el municipio de San José del Guaviare, una región con vastos cultivos de hoja de coca. Es cuna de las primeras filas que rechazaron el histórico tratado de paz entre las FARC y el gobierno que desmovilizó al grueso de esa guerrilla en 2016.
A cuatro días de la primera vuelta presidencial, el recrudecimiento del conflicto armado de seis décadas es una de las principales preocupaciones de los votantes. Petro, el primer presidente izquierdista en la historia de Colombia, priorizó una política de diálogos con todos los grupos armados del país conocida como “paz total”.
Pero a tres meses de dejar el poder, ninguna de estas negociaciones ha tenido éxito. La oposición critica su política de paz y lo acusa de ser indulgente con los criminales. El mandatario, que por ley no puede reelegirse, busca continuar su proyecto con la candidatura de su aliado, el senador Iván Cepeda, que parte como favorito en las encuestas. Le siguen los derechistas Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, que defienden una política de mano dura contra los grupos criminales.
Fuente: AFP.
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Campaña presidencial en Colombia cerró en medio de crisis de violencia
La campaña para las elecciones presidenciales del 31 de mayo en Colombia cerró ayer domingo con la izquierda amenazada de perder el poder frente a la derecha conservadora en medio de una grave crisis de violencia. El senador izquierdista Iván Cepeda, puntero en las encuestas, realizó un acto multitudinario en Barranquilla (norte), donde prometió ampliar la inversión en asuntos sociales “para poner el Estado al servicio” de los “excluidos”.
Por primera vez en el gobierno, la izquierda propone profundizar los programas de asistencia estatal impulsados por el presidente Gustavo Petro, quien está impedido por ley de buscar la reelección. Miles se congregaron en la ciudad caribeña para aplaudir a Cepeda, un filósofo y defensor de derechos humanos de 63 años.
Las encuestas prevén un balotaje el 21 de junio entre Cepeda y Abelardo de la Espriella, un abogado millonario de derecha cuya principal bandera es la mano dura contra los grupos armados ilegales. En una plaza de toros llena en Medellín (noroeste), el opositor enarboló las banderas contra el crimen financiado por el narcotráfico.
Colombia atraviesa por el peor pico de inseguridad en una década al término del gobierno de Petro, que intentó negociar la paz con organizaciones guerrilleras, paramilitares y narcos que se fortalecieron tras el pacto de paz que desarmó a las FARC, entonces la mayor guerrilla del continente.
La campaña estuvo marcada por la muerte en agosto pasado tras un atentado a bala del senador de derecha Miguel Uribe, que aspiraba a ser candidato presidencial. “A la gente como ustedes, protección, y a los bandidos, muerte o cárcel”, clamó de la Espriella, de 47 años, dentro de una urna de cristal antibalas desde la que da sus discursos.
“Vamos a derrotar el comunismo”, “vamos a hacer grande a esta nación”, aseguró el candidato, un profeso admirador de Donald Trump y del mandatario salvadoreño Nayib Bukele. La senadora opositora Paloma Valencia, que aparece en un tercer escalón en las encuestas, realizó su acto en un coliseo de Bogotá.
Cercana al influyente expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), la dirigente de 50 años planteó dos caminos para Colombia: “Entregarnos a los violentos con la continuidad de la paz total”, la política de Petro de negociar con las organizaciones armadas, o “la autoridad y el orden”. “¡Sí se puede!”, gritaban los seguidores de la que podría ser la primera presidenta de la historia del país.
Fuente: AFP.