La guerra entre Israel y Hamás podría causar “graves” daños al desarrollo económico mundial, advirtió el martes el presidente del Banco Mundial, durante una conferencia de inversionistas en Arabia Saudita. “Lo que ocurrió recientemente en Israel y Gaza” tendrá “un grave impacto en el desarrollo económico”, declaró Ajay Banga.
“Creo que estamos en un momento muy peligroso”, agregó. Combatientes de Hamás irrumpieron el 7 de octubre en Israel y mataron a al menos 1.400 personas, en su mayoría civiles, según autoridades israelíes. Entre los muertos hay más de 300 militares. También tomaron 222 rehenes, incluidos ancianos y niños, de acuerdo con el último recuento oficial israelí. Los rehenes incluyen a decenas de personas con doble nacionalidad y extranjeros.
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Más de 5.000 palestinos, en su mayoría civiles, han muerto en los bombardeos de represalia israelíes contra la Franja de Gaza, según el ministerio palestino de Salud. Entre los muertos hay más de 2.000 niños y adolescentes, según la fuente. Banga habló en el foro anual Iniciativa de Inversión Futura, llamada también “Davos en el Desierto”.
Más de 6.000 delegados están inscritos para el evento de tres días que incluirá a los jerarcas de los grandes bancos del mundo y los presidentes de Corea del Sur, Kenia y Ruanda, según los organizadores. La violencia en Israel y Gaza contrasta con la visión de un Oriente Medio próspero que promueve Arabia Saudita con el foro.
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Fuente: AFP.
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BID Invest y multilaterales financiarán megaproyecto de fertilizantes verdes en Villeta
BID Invest coordinó un paquete de financiamiento de deuda por USD 420 millones para apoyar el desarrollo del Proyecto Villeta, la primera iniciativa de producción y exportación de fertilizantes a partir de hidrógeno verde en Paraguay. El acuerdo permitirá a Atome Paraguay SAE avanzar con la construcción y operación de una planta industrial de gran escala en Villeta, a pocos kilómetros de Asunción, en lo que apunta a convertirse en una de las inversiones privadas más relevantes del país.
El proyecto contempla una inversión directa estimada de USD 650 millones y cuenta con el respaldo de un consorcio integrado por patrocinadores industriales, fondos globales especializados en hidrógeno y bancos de desarrollo. Dentro del esquema financiero, BID Invest participa con aproximadamente USD 156 millones, distribuidos en un préstamo senior por USD 95 millones, una facilidad de carta de crédito standby por USD 31 millones y un préstamo concesional por USD 30 millones del Fondo Acelerador Canadiense para Emisiones Netas Cero y Resiliencia Climática.
Una apuesta industrial de escala regional
La planta utilizará la matriz eléctrica 100 % hidroeléctrica del Paraguay para producir hidrógeno verde y transformarlo en fertilizantes orientados a la exportación regional. La producción anual proyectada ronda las 262.460 toneladas, de las cuales cerca del 90 % se destinaría a mercados externos, fortaleciendo cadenas de valor agrícolas en Paraguay, Argentina y Brasil. El proyecto también busca reducir la dependencia regional de fertilizantes importados producidos con base en combustibles fósiles.
Además del impacto exportador, la iniciativa apunta a generar empleos calificados de largo plazo, desarrollar capacidades técnicas locales y ampliar la base industrial del país, en un momento en que Paraguay intenta convertir su abundante energía renovable en nuevas plataformas de inversión y manufactura.
BID Invest y socios multilaterales entran fuerte
El paquete de deuda fue estructurado con asesoramiento de Natixis Corporate & Investment Banking e incluye también la participación de la Corporación Financiera Internacional (IFC), el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco de Desarrollo Empresarial de los Países Bajos (FMO) y el Fondo Verde para el Clima (GCF). Según BID Invest, la operación fue movilizada bajo su modelo Originate-to-Share, diseñado para estructurar proyectos capaces de atraer capital adicional para América Latina y el Caribe.
El CEO de BID Invest, James Scriven, afirmó que el Proyecto Villeta representa el tipo de inversión transformadora que puede ampliar la base productiva paraguaya y reforzar su inserción en las cadenas de valor regionales. Por su parte, Peter Levine, presidente de Atome, destacó que se trata de un emprendimiento emblemático, con alcance global y beneficios ambientales claros.
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IFC respalda la primera planta de fertilizantes verdes en Paraguay
Con respaldo financiero internacional, Paraguay dará un paso histórico en la industrialización de su energía limpia. La International Finance Corporation anunció el financiamiento del proyecto Villeta, impulsado por ATOME PLC, que instalará una de las primeras plantas industriales del mundo para producir fertilizantes a partir de hidrógeno verde, generando más de 1.200 empleos y reduciendo la dependencia regional de insumos agrícolas importados.
Paraguay se posiciona en la frontera de la transición energética y la industrialización sostenible con el avance del proyecto de fertilizantes verdes Villeta, una iniciativa pionera que transformará energía renovable en producción industrial de alto valor agregado.
La International Finance Corporation (IFC), brazo de inversión del Grupo Banco Mundial, anunció la firma de los documentos de financiamiento de deuda para este proyecto estratégico desarrollado por ATOME PLC, empresa enfocada en soluciones energéticas limpias.
La planta, que se instalará en Paraguay, será una de las primeras instalaciones comerciales a gran escala en el mundo capaces de producir fertilizantes utilizando hidrógeno verde, lo que marca un hito tanto para la industria agrícola como para la transición energética global.
Transformar energía limpia en industria. El proyecto aprovechará el principal activo energético de Paraguay, su abundante energía hidroeléctrica renovable. A través de procesos de electrólisis, la planta producirá fertilizante nitrato de calcio y amonio (CAN) con una huella de carbono significativamente menor que los fertilizantes tradicionales, cuya producción depende principalmente de combustibles fósiles.
Esta iniciativa se alinea con la estrategia de largo plazo del país de avanzar en la cadena de valor industrial, utilizando su energía limpia no solo para exportar electricidad, sino también para producir bienes industriales competitivos.
Además de fortalecer la base industrial del país, el proyecto contribuirá a diversificar la economía paraguaya y a consolidar nuevas capacidades tecnológicas.
Impacto en empleo y desarrollo local. El impacto económico también será significativo. Se estima que el proyecto generará más de 1.265 empleos directos, además de más de 200 puestos durante las fases de construcción y operación.
A esto se sumará un efecto multiplicador en la economía local a través de empleos indirectos en sectores como: transporte y logística (carga fluvial y terrestre) servicios de ingeniería y construcción mantenimiento industrial e infraestructura proveedores locales y pymes.
También se espera un impacto positivo en la cadena de valor agrícola, ya que la producción local de fertilizantes impulsará servicios vinculados al agronegocio.
El proyecto incluye además iniciativas orientadas a incrementar la participación femenina en la industria, promoviendo formación técnica y prácticas de contratación más inclusivas.
Seguridad alimentaria y menor dependencia de importaciones. El proyecto Villeta también apunta a resolver uno de los desafíos estructurales de la agricultura regional. Actualmente, más del 90% de los fertilizantes nitrogenados utilizados en el Mercosur son importados, lo que genera vulnerabilidad en la cadena de suministro.
La producción regional permitirá fortalecer la resiliencia del sector agrícola, reduciendo la dependencia externa y asegurando insumos clave para una de las regiones productoras de alimentos más importantes del planeta.
Un proyecto emblemático para la descarbonización industrial. Para Manuel Reyes Retana, director de división de IFC para Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, la iniciativa representa un paso decisivo para el desarrollo sostenible regional. “IFC se enorgullece de apoyar este proyecto innovador, que no solo impulsa la agricultura, sino que también crea empleos significativos y oportunidades de desarrollo de habilidades para el pueblo de Paraguay”, señaló.
Por su parte, Olivier Mussat, CEO de ATOME PLC, destacó el valor estratégico del proyecto para el futuro de la producción agrícola. “La planta de Villeta permitirá producir fertilizantes a escala industrial sin depender de combustibles fósiles, lo que representa un avance fundamental para la seguridad alimentaria global y para la sostenibilidad de las cadenas agrícolas”, afirmó.
El proyecto también cuenta con el respaldo del Green Climate Fund, uno de los principales fondos globales destinados a financiar la transición hacia economías bajas en carbono. Según Kristin Lang, directora regional del fondo para América Latina y el Caribe, la iniciativa marca un punto de inflexión en las inversiones verdes en mercados emergentes.
“El proyecto Villeta representa un cambio de paradigma en la producción de fertilizantes en economías en desarrollo y contribuirá a transformar el mercado regional reduciendo la dependencia de importaciones”, afirmó.
Paraguay en el mapa de la industria verde. Más allá de su impacto inmediato, el proyecto podría convertirse en un caso modelo para la descarbonización industrial, demostrando que es posible utilizar energía renovable para producir bienes industriales competitivos.
Si tiene éxito, la planta de Villeta podría inspirar proyectos similares en América Latina y el Caribe, posicionando a Paraguay como un referente en el uso estratégico de energía limpia para el desarrollo industrial.
En un mundo que busca reducir emisiones sin sacrificar crecimiento económico, el país sudamericano parece decidido a convertir su energía renovable en una ventaja industrial de escala global.
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Acusan a Hezbolá de imponer “una guerra más” a los libaneses
Cuando un bombardeo golpeó su barrio de Beirut, la gente se enfadó con Israel, pero su ira más profunda es contra Hezbolá por arrastrar al Líbano a la guerra de Oriente Medio. Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán el 28 de febrero, matando a su líder supremo y provocando una campaña masiva de represalias.
En respuesta, Hezbolá, la organización libanesa respaldada por Irán, atacó a Israel, arrastrando a Líbano a un nuevo ciclo de ataques, muerte y desplazamientos masivos. “Hezbolá debe entregar sus armas al Estado”, dijo a AFP Randa Harb, una mujer mayor que dirige un puesto de frutas y verduras en el barrio beirutí de Aisha Bakkar.
La zona densamente poblada fue atacada el miércoles por la mañana, hiriendo a cuatro personas según el Ministerio de Salud, y provocando conmoción en toda la capital. Otra mujer, que se negó a dar su nombre, relató que un familiar suyo resultó herido y acusó a Hezbolá de imponer “una guerra más” a los libaneses.
Líbano fue desgarrado por una guerra civil que terminó en 1990, y solo Hezbolá se negó a entregar sus armas al Estado cuando volvió la paz. Durante décadas se creyó que poseía un arsenal más poderoso que el del ejército, y combatió en múltiples guerras contra Israel dejando costos devastadores.
Las hostilidades más recientes deberían haber terminado con un alto el fuego en 2024, pero Israel continuó con sus ataques mientras el ejército libanés intentaba desarmar a Hezbolá, según los términos de la tregua.
“Se están matando entre ellos”, subrayó Amal Hisham, de 46 años, mientras inspeccionaba los daños en el departamento de su prima. Las ventanas estaban destrozadas y los sofás de color dorado habían quedado hechos jirones.
Hisham también está furiosa con Israel y afirma no poder culpar solo a un lado. “¿Creen que están felices de que sus zonas sean destruidas? Sus familias fueron desplazadas”, detalló, refiriéndose a los miembros de Hezbolá y a su base de apoyo.
Líneas sectarias
En cuanto los heridos fueron evacuados, los residentes empezaron a preguntarse quién había sido el objetivo. Un dueño de tienda, que también pidió anonimato, creía que operativos de Hezbolá se escondían allí, mientras que otros imaginaban que se trataba de Hamás, el aliado palestino del grupo.
“La presencia de uno u otro representa un gran peligro para nosotros”, comentó Mohamed Ahmed, de 42 años. “Si alguien quiere ser mártir, que muera mártir solo. ¿Por qué venir a donde la gente ya está cansada?”, añadió. Líbano está profundamente dividido por líneas sectarias. Hezbolá tiene sus raíces en la comunidad musulmana chiita, que durante mucho tiempo fue marginada por las autoridades.
Aisha Bakar es uno de varios barrios de Beirut de mayoría musulmana sunita, pero Líbano también alberga a cristianos, drusos y otros grupos. Aziza, que acogió a familias que huían de la guerra de 2024, está preocupada por la enorme afluencia de desplazados desde los suburbios del sur de Beirut, donde Hezbolá tiene influencia y que fueron bombardeados por Israel.
“Vinimos a recibirlos… y le dispararon a mi hijo en la pierna”, explicó, después de que él se quejara de que habían izado la bandera de Hezbolá.
En Mar Mikhael, un barrio de mayoría cristiana al otro lado de Beirut, un tendero de 68 años también lamentó la decisión del grupo de entrar en la guerra.
“Hezbolá toma decisiones sin preocuparse por el país ni por su propia base de apoyo. Está librando batallas inútiles… ¿de qué sirve? Lanzas un misil y ellos te responden con cien”, recalcó.
Hezbolá estaba en el punto más alto de su popularidad tras la guerra de 2006 con Israel, que el grupo afirmó haber ganado. Pero eso cambió.
“Nunca odiamos al Sayed”, precisó Ghada, trabajadora municipal, refiriéndose al fallecido líder de Hezbolá Hasán Nasralá, que murió en 2024 en un ataque israelí. “Fue él quien detuvo a Israel”, abundó.
Reforzando la creencia de que Hezbolá actuaba únicamente como aliado de Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció que Hezbolá había “entrado oficialmente en la guerra” tres horas antes de que el propio grupo libanés emitiera su comunicado. Y algunos chiitas libaneses también empiezan a perder la paciencia. “Nadie quería esta guerra”, subrayó Lina Hamdan, abogada chiita, añadiendo que su comunidad “es la primera víctima”.
Fuente: AFP.
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Israel lanzó este viernes “ataques a gran escala” en Teherán
Francia anunció este viernes la muerte de uno de sus soldados en el Kurdistán iraquí, el primero desde el estallido de la guerra en Oriente Medio, donde Irán e Israel prosiguen sus ataques. Explosiones inusualmente fuertes sacudieron Teherán el viernes por la mañana, según periodistas de AFP, después de que el ejército israelí anunciara una nueva “ola de ataques a gran escala” en la capital iraní.
En el frente económico, la explosión de los precios del petróleo llevó a Estados Unidos a flexibilizar parcialmente las sanciones impuestas a Rusia por la invasión de Ucrania, permitiendo temporalmente la venta de su petróleo almacenado en barcos. Pero el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que derrotar al “imperio del mal” de Irán es más importante que el aumento de los precios del crudo.
El petróleo se mantuvo el viernes por encima del precio de referencia de 100 dólares, a pesar de la liberación récord de reservas de crudo, y la Agencia Internacional de la Energía advirtió que la guerra podría provocar “la mayor interrupción del suministro” en la historia del sector. La contienda bélica, que comenzó el 28 de febrero con los ataques estadounidenses e israelíes que mataron al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, entrará en su tercera semana el sábado.
Francia, con tropas en la zona aunque no participa en la campaña de bombardeos contra Irán, informó de la primera baja en sus filas. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que un militar ha muerto en un ataque en la región iraquí de Erbil que también causó heridas a otros soldados.
Macron no dio detalles, pero su ejército dio cuenta de un ataque de drones contra una base en la que tropas francesas participaban en un entrenamiento con fuerzas iraquíes. Sin reivindicar el ataque, un grupo armado iraquí y proiraní, Ashab al Kahf, anunció el viernes que a partir de ahora apuntaría a “todos los intereses franceses” en la región debido al despliegue del portaaviones “Charles de Gaulle”.
En otra parte de Irak, un avión de reabastecimiento estadounidense se estrelló sin que se debiera, según Washington, “a fuego hostil ni a fuego amigo”. El ejército iraní afirmó que el avión fue alcanzado por un misil disparado por movimientos armados proiraníes y que toda la tripulación ha muerto.
Drones en el Golfo
Irán e Israel continúan sus ataques el viernes, en el día de las marchas conocidas como la Jornada de Al Qods, lanzadas en 1979 por la república islámica en protesta contra el control israelí de Jerusalén y en apoyo a los palestinos. El ejército israelí dijo haber llevado a cabo una nueva serie de ataques contra infraestructuras en Teherán y contra puestos de los basij, una milicia aliada al poder.
Israel dice haber alcanzado en un día más de 200 objetivos en Irán, incluidos lanzadores de misiles y sistemas de defensa. “La gente está intentando desesperadamente retirar sus ahorros de los bancos”, declaró a la AFP una mujer de 30 años de Kermanshah, en el oeste de Irán. “Ahora el pan está racionado. La población está muy tensa e indignada”, explicó.
En su territorio, las autoridades israelíes pidieron a la población que se refugie de los misiles iraníes, que siguen cayendo. Al menos dos personas resultaron heridas en el norte del país, según el Magen David Adom, equivalente local de la Cruz Roja. En otro frente, Líbano, el ejército israelí asegura haber golpeado en Beirut a un miembro del movimiento proiraní libanés Hezbolá, que ha reivindicado ataques con cohetes contra su territorio.
En el Golfo prosigue la sucesión de ataques iraníes contra monarquías petroleras, algunas de las cuales albergan bases estadounidenses. Periodistas de AFP escucharon explosiones en Dubái, cuyo centro estaba cubierto el viernes por una nube de humo. Arabia Saudita dijo haber destruido 45 drones y en Omán murieron dos personas por el impacto de un dron, según la agencia de noticias local. Y es que Teherán sigue igual de amenazante que el primer día.
El jueves, el jefe de seguridad Ali Larijani advirtió a Trump que la guerra “no se puede ganar con unos pocos tuits”. “No cejaremos hasta que lamentes este grave error de cálculo”, le dijo después de que Mojtaba Jamenei hiciera su primera declaración pública como nuevo líder supremo del país. Jamenei, herido en el ataque que mató a su padre, no ha aparecido en público desde su nombramiento.
Respuesta “más fuerte”
En su mensaje, leído por un presentador de la televisión estatal, pidió el cierre de las bases estadounidenses en todo Oriente Medio, aseguró que su país es capaz de sembrar el caos reduciendo la oferta de petróleo y defendió el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. El nuevo líder supremo “no puede mostrar su rostro en público”, se burló el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien asegura que el objetivo de la guerra es dar a los iraníes los medios para “derrocar al régimen”.
Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní, dicen estar preparados para una larga campaña, aunque ello suponga “destruir” la economía mundial. Este viernes advirtieron que cualquier nueva manifestación contra el poder se enfrentará a una respuesta “más fuerte” que en enero, cuando miles de personas murieron durante la represión de protestas antigubernamentales.
Fuente: AFP.