Un joven paraguayo de 24 años, detenido por golpear y atropellar a dos turistas en Playa de Palma, ha quedado en libertad con cargos tras pasar el lunes a disposición judicial. Según ha informado la Policía Nacional, los hechos ocurrieron el pasado sábado de madrugada, cuando el agresor circulaba a gran velocidad por la conocida como calle de la cerveza, pitando con el claxon a las víctimas para que no se cruzasen y escupiendo a uno de ellos a través de la ventanilla.
Las víctimas, turistas alemanes, le recriminaron su actitud, y en ese momento el joven se bajó del vehículo y le pegó un puñetazo a uno de ellos, quien cayó al suelo golpeándose con un bordillo y perdiendo el conocimiento. El herido fue trasladado a un centro hospitalario, donde le diagnosticaron fractura de mandíbula.
El denunciado, al salir huyendo, atropelló con el vehículo a otro turista, amigo del anterior. Este segundo también tuvo que ser atendido por los servicios médicos. Además, el joven impactó en la maniobra evasiva con otro vehículo estacionado, causando daños de diversa consideración. Cabe resaltar que al agresor le constan antecedentes por infracción a la ley de extranjería.
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Fuente: Europa Press.
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La conquista y la persistencia de una mirada colonial sobre los pueblos indígenas
- Carlos Oliveira
- Foto: Gentileza
Cada 12 de octubre, la memoria vuelve a un desembarco que la historia oficial convirtió en el descubrimiento de un continente, como si estas tierras hubieran permanecido hasta entonces fuera de la historia y sus habitantes aguardaran la llegada de Europa para ingresar a la civilización.
La palabra descubrimiento esconde una de las paradojas más persistentes de nuestra memoria histórica. ¿Cómo se descubre aquello que ya está habitado?, ¿qué significa descubrir un territorio para quienes lo consideran su hogar desde generaciones inmemoriales? y ¿qué sucede cuando el acto de descubrir, tal como lo relata el vencedor, supone negar la existencia cultural de quienes estaban allí antes de su llegada?
La conmemoración del 12 de octubre ofrece una oportunidad para revisar estas preguntas y examinar críticamente las representaciones que heredamos del pasado. No se trata de negar la trascendencia histórica del encuentro entre Europa y América ni de desconocer las transformaciones culturales que surgieron de él. Se trata, más bien, de cuestionar una narración que durante siglos presentó la conquista como una empresa civilizadora y relegó a los pueblos originarios al lugar de la barbarie, la ignorancia y el atraso.
La discriminación hacia los indígenas, la desvalorización de sus lenguas y la persistencia de prejuicios raciales revelan que el colonialismo no es un episodio concluido. También es una estructura de pensamiento que sobrevive en los gestos cotidianos, en las instituciones y en las palabras.
La conquista fue, además de una empresa militar, económica y religiosa, una operación de clasificación cultural. Antes de imponer un orden nuevo, necesitó representar el mundo existente como un espacio vacío de civilización. El territorio podía estar poblado, cultivado y recorrido por redes de intercambio; sus habitantes podían tener una memoria colectiva, una espiritualidad y un conocimiento profundo de la naturaleza. Sin embargo, nada de eso parecía suficiente si no se ajustaba a las categorías del conquistador.
La palabra indígena fue, durante mucho tiempo, objeto de sospecha para quienes pretendían imponer otra visión del mundo. En algunos casos, las lenguas originarias fueron toleradas como instrumentos de evangelización; en otros, fueron reprimidas o relegadas frente a los idiomas de los poderes coloniales. Pero la supervivencia de estas lenguas demuestra que la conquista no consiguió borrar por completo los universos culturales que intentó subordinar.
LA ECONOMÍA MÁS ALLÁ DEL LUCRO
La negación colonial de la supuesta ausencia de economía en las sociedades indígenas se sostiene sobre una concepción igualmente limitada. Para reconocer una actividad como económica, el colonizador tendía a privilegiar las formas de producción, acumulación e intercambio propias de su sociedad. Los sistemas que no respondían a esa lógica quedaban fuera de su campo de comprensión.
Sin embargo, la economía no se reduce al mercado ni la riqueza puede medirse exclusivamente mediante la acumulación individual de bienes. Las investigaciones antropológicas han mostrado que distintas sociedades organizaron la producción y la distribución de recursos sobre la base de principios diferentes de los que caracterizan a las economías capitalistas.
Entre los pueblos indígenas, las prácticas de reciprocidad han desempeñado un papel fundamental. La distribución de alimentos, el trabajo compartido y la ayuda mutua forman parte de sistemas en los que las relaciones sociales y las obligaciones comunitarias tienen tanta importancia como los bienes materiales.
La riqueza no se agota en aquello que alguien posee, sino que también se manifiesta en su capacidad de compartir y participar de una red de reciprocidades.
Reconocer estos sistemas no significa idealizar a las sociedades indígenas ni suponer que estuvieron libres de conflictos, desigualdades o disputas por los recursos. Significa aceptar que la historia económica de la humanidad es más diversa de lo que admite una perspectiva que identifica el progreso con la expansión del mercado y la acumulación material.
La negación colonial consistió, precisamente, en calificar una diferencia como una carencia. Como los indígenas no organizaban necesariamente sus relaciones económicas según los parámetros europeos, se los consideraba incapaces de producir riqueza. La diversidad de sus sistemas de subsistencia y distribución quedaba invisibilizada por una definición de economía que no reconocía otra racionalidad que la del conquistador.
CIVILIZACIÓN Y BARBARIE
La oposición entre civilización y barbarie ha sido uno de los instrumentos más duraderos de la interpretación colonial. Mediante ella, las sociedades europeas se reservaron el lugar de la modernidad y el progreso, mientras los pueblos sometidos eran situados en una etapa anterior del desarrollo humano.
Sin embargo, los avances de la arqueología y la antropología han contribuido a cuestionar esas interpretaciones. Los vestigios materiales de las civilizaciones americanas muestran que mucho antes de la llegada de los europeos existían sociedades con conocimientos avanzados de arquitectura, astronomía, matemáticas, agricultura y organización política.
La historia de América no comenzó cuando los europeos pusieron pie en sus costas. Comenzó mucho antes, a través de procesos de poblamiento, experimentación, intercambio, conflicto y creación cultural que se desarrollaron durante milenios. La conquista interrumpió y transformó esos procesos, pero no puede ser considerada el punto de partida de una historia que ya tenía sus propios protagonistas.
RESIGNIFICACIÓN
Revisar el significado del 12 de octubre no implica borrar la historia ni sustituir una simplificación por otra. Tampoco supone negar el intercambio cultural que siguió al contacto entre ambos continentes. Pero reconocer ese mestizaje no obliga a ocultar la violencia que lo acompañó. La mezcla cultural no borra la conquista, del mismo modo que la existencia de una cultura compartida no elimina las desigualdades que se originaron en el orden colonial.
Más de cinco siglos después, la tarea pendiente consiste en aprender a mirar esas historias sin los prejuicios que las relegaron a los márgenes. Quizá el verdadero descubrimiento consista, precisamente, en comprender cuánto ignoramos todavía de quienes estuvieron aquí antes que nosotros y cuánto de esa ignorancia fue producido por una historia que confundió deliberadamente su propia mirada con la totalidad del mundo.
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Una obra de arte paraguaya ingresa de forma permanente a la Catedral de Toledo
El profesor doctor Manuel de Jesús Viedma Romero, artista y fundador del Museo Viedma (MUVA), ha marcado un hito histórico para la cultura nacional al convertirse en el primer creador paraguayo y sudamericano en exponer una obra de manera permanente en la prestigiosa Catedral Primada de Toledo, en España. La pieza pictórica, concebida originalmente en el territorio nacional, ofrece una profunda interpretación artística e histórica sobre el encuentro entre la cultura guaraní, la tradición jesuítica y la espiritualidad cristiana.
La composición plástica plasma este proceso fundacional a través de las figuras de los santos jesuitas Roque González de Santa Cruz, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, acompañados por el cacique Arapysandu en la región de San Ignacio Guazú. Asimismo, la obra introduce una dimensión espiritual con la representación de la Virgen María orientando su mirada evangelizadora hacia los misioneros, simbolizando el arraigo histórico y cultural que caracteriza al territorio de Las Misiones en Paraguay.
Este logro cultural se concretó gracias a las gestiones mancomunadas de Antonio Rivas, Lauro Ramírez y José Enrique Schröder, bajo el puente institucional tendido por la Hermandad de Nuestra Señora Santa María del Alcázar de Toledo. La incorporación del lienzo coincide con la conmemoración de los 800 años de la catedral toledana y el 90.º aniversario de dicha hermandad, transformando una iniciativa artística en un legado permanente de hermandad entre Paraguay y España.
Los actos oficiales de consagración se llevaron a cabo el pasado fin de semana de septiembre de 2026, iniciando con la bendición del cuadro ante representantes internacionales y culminando con una solemne eucaristía en la nave central del templo, presidida por el arzobispo primado de España, Francisco Cerro Chávez. Durante la ceremonia, el propio autor, su esposa Emma Paoli de Viedma y sus hijos recibieron distinciones especiales en reconocimiento a su aporte a los lazos culturales bilaterales.
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Feminicidios: las señales de alerta que pueden anticipar una tragedia
La ola de feminicidios en el país sacude a diversos sectores de la sociedad, incluyendo a profesionales de la salud y en especial de la salud mental. En ese sentido, la psicóloga Laura Bogado, en diálogo con La Nación/NaciónMedia, explicó que desde una perspectiva psicológica, no existe un perfil único que permita identificar con certeza a un posible feminicida.
“Sabemos que el feminicidio es la forma más extrema de violencia contra las mujeres; esto se vincula a factores como, por ejemplo, el control o la falta de ello, baja autoestima, nula tolerancia a la frustración, violencia de pareja, conductas de agresividad verbal o psicológica y las conductas de dominación”, especificó la Lic.
La profesional confirmó además que muchos hombres se sienten desplazados o desorientados ante la creciente independencia económica, social y emocional de las mujeres, aunque las razones y las reacciones varían según la generación y la perspectiva de cada uno.
“Este fenómeno no suele ser un rechazo a que a la mujer le vaya bien, sino más bien una crisis de identidad masculina derivada de un cambio de roles muy rápido en medio del machismo instalado también en nuestra cultura”, puntualizó la profesional.
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Añadió que cuando se registran varios casos de feminicidio durante un lapso de tiempo, se puede investigar si efectivamente es un patrón que se copia o que se repite. “Pero es importante distinguir entre patrón de violencia y una relación causal entre los casos. Desde la psicología se pueden analizar las semejanzas entre los casos, las circunstancias en las que ocurrieron y los factores sociales que pudieron haber contribuido”, aclaró la profesional.
- Sobre la manera de prevenir la violencia hacia las mujeres, señaló que, según los factores de riesgo descritos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las señales preventivas difundidas en Paraguay, pueden observarse las siguientes conductas en una persona que ejerce violencia contra una mujer:
- Aislamiento social: busca alejarla de sus familiares, amistades y redes de apoyo.
- Antecedentes de violencia: presenta episodios anteriores de agresión física, psicológica o sexual, o incumple medidas de protección.
- Falta de respeto por los límites: no acepta que la mujer tome sus propias decisiones ni que termine la relación.
- Acoso y vigilancia: la sigue, controla sus comunicaciones o insiste en contactarla contra su voluntad.
- Amenazas graves: amenaza con hacerle daño o matarla, especialmente si estas amenazas se acompañan de antecedentes de agresión.
- Escalada de la violencia: las agresiones se vuelven más frecuentes o graves, particularmente durante una separación o después de ella.
- “Si observamos algunos o la mayoría de estos indicadores, debemos prestar atención y alertar a la mujer víctima de ello, no dejar de apoyarla y acompañarla en el proceso”, apuntó.
Asimismo, se refirió a la importancia de la salud mental en un ambiente con tanta violencia. En ese sentido, expresó que la salud mental sufre un desgaste silencioso pero profundo en entornos donde la exposición a la violencia es constante, ya sea a través de las noticias, las redes sociales o el entorno en el que vivimos.
“Los profesionales de la salud mental coinciden en que el cerebro entra en un estado de alerta permanente o hipervigilancia, lo que detona ansiedad, estrés crónico y desensibilización”, manifestó.
Bienestar emocional
Para proteger el bienestar emocional en estos contextos, los especialistas recomiendan aplicar las siguientes estrategias divididas por áreas de acción:
• Limitar el tiempo diario dedicado a mirar noticias o scrollear en redes sociales. “Estar hiperinformado no nos hace más seguros; solo eleva los niveles de cortisol (la hormona del estrés)”, advirtió la entrevistada.
• El hogar debe ser un refugio físico y mental. “Se recomienda propiciar ambientes con estímulos positivos: música tranquila, orden, buena iluminación y momentos de desconexión tecnológica”, recomendó.
• Poner límites en las conversaciones: “Está bien decir: “Prefiero que cambiemos de tema; me está haciendo mal hablar de esto”. No es necesario debatir o escuchar detalles de tragedias todo el tiempo para estar conectado con la realidad”, resaltó.
• Buscar círculos de apoyo constructivos: “Rodearse de personas con las que se pueda hablar de proyectos, pasiones, humor y afecto, equilibrando la balanza frente a la hostilidad exterior”, apuntó.
. Practicar el anclaje (grounding): Cuando la sensación de peligro o la ansiedad aumenten, se sugiere conectar con el presente a través de los sentidos (por ejemplo, la técnica 5-4-3-2-1: identificar 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 que escuchas, 2 que puedes oler y 1 que puedes saborear), enumeró.
También la técnica de la respiración es muy útil para bajar el nivel de ansiedad. • “La respiración lenta y profunda le manda una señal biológica al cerebro de que, en ese preciso instante, estás a salvo, desactivando el modo de ‘lucha o huida’”, acotó.
Reconocer cuándo buscar ayuda profesional
La exposición continua a la violencia puede derivar en trauma vicario (desgaste por empatía ante el sufrimiento ajeno). “Si notás síntomas como irritabilidad constante, desesperanza sobre el futuro, problemas para dormir o una sensación de vacío y anestesia emocional, un terapeuta puede brindarte herramientas personalizadas para procesar ese entorno y ayudarte en el proceso, es importante estar atentas, pedir ayuda y ayudar”, remarcó.
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El rey Felipe VI reafirma ante Marruecos que la soberanía sobre Ceuta no es negociable
El rey Felipe VI reafirmó el martes la soberanía española sobre Ceuta durante una histórica visita al enclave del norte de África reivindicado por Marruecos, donde fue aclamado por una multitud, más de dos meses después de una crisis migratoria que tensó las relaciones entre Madrid y Rabat. Ceuta y Melilla, el otro territorio español norafricano, “son una parte irrenunciable” de España y “la soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables”, remarcó el monarca durante un discurso en la visita de alta tensión diplomática.
España “tiene la voluntad y la responsabilidad de mantener una buena relación” con Rabat, lo cual exige “buena fe” por ambas partes, subrayó el jefe de Estado español, quien junto a la reina Letizia realiza su primer desplazamiento a Ceuta desde que subió al trono en 2014. A cada lugar que fueron, los reyes fueron recibidos por una multitud enfervorizada que lanzó vítores de “Viva España” y “Viva el rey” y ondeó banderas españolas y de Ceuta.
“No os vamos a dejar solos ni indefensos”, garantizó el rey en su discurso. “Esperábamos hace mucho tiempo esta visita”, que “significa mucho porque es un apoyo para que el vecino de al lado, Marruecos, no esté siempre con la intención esa de que Ceuta y Melilla son de Marruecos”, afirmó a la AFP Toñi Jiménez, una auxiliar de enfermería de 56 años.
La presencia de los reyes resalta “que Ceuta es española y que somos españoles”, consideró Karima Mohamed, una dependienta de 33 años, cuyos dos hijos estudian en un colegio que visitaron los reyes, en una zona de alta concentración de musulmanes en esta ciudad donde conviven históricamente católicos, musulmanes, judíos e hindúes.
Homenaje a migrantes fallecidos
Los reyes, que dormirán en Ceuta, partirán el miércoles a Melilla. Su estancia se produce a semanas de las elecciones en España del 29 de noviembre, con la migración como uno de los temas candentes de la campaña.
El último rey español que visitó estos enclaves fue Juan Carlos I, padre del actual monarca, en noviembre de 2007. Aquel viaje derivó en una crisis diplomática con Rabat.
Días antes de la actual visita, el rey de Marruecos, Mohamed VI, rechazó cualquier “presión” o “chantaje” sobre la cooperación con España y denunció la “instrumentalización” de la crisis migratoria.
En la tarde, los reyes rindieron un homenaje en el cementerio musulmán de Sidi Embarek a los más de un centenar de personas que murieron durante la entrada masiva de migrantes en Ceuta desde Marruecos a finales de julio.
Los reyes guardaron unos momentos de silencio y el rey se llevó la mano al pecho, según vio una periodista de AFP.
Por la mañana, los monarcas permanecieron largos minutos estrechando manos y dejándose tomar fotos por las personas que abarrotaron las calles alrededor del Ayuntamiento de Ceuta. “Ha sido un placer y un orgullo darle la mano, y le hemos dicho todos ‘No nos olvides’, y él ha dicho ‘No, no os olvidamos”, relató Cristina Carrasco, una funcionaria de 50 años.
“En jaque”
Ceuta, con algo más de 80.000 habitantes, intenta recuperar la normalidad tras la conmoción provocada por la llegada de más de 70.000 migrantes procedentes de Marruecos a finales de julio.
Aunque la mayoría regresó en las horas posteriores, varios miles permanecieron en este pequeño territorio, donde parte de la población se sintió abandonada por el Estado.
El lunes se conoció que buques de guerra marroquíes entraron en aguas de Ceuta durante el flujo de migrantes, lo que fue calificado el martes por la portavoz del gobierno español de “hecho puntual que se resolvió con la más absoluta normalidad entre dos países en el marco de sus relaciones de buena vecindad”.
“Muchas gracias por venir a sembrar confianza donde más se necesita la confianza”, declaró ante los reyes el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, del conservador Partido Popular, principal formación opositora al Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez.
Vivas afirmó que el territorio vive el momento “más difícil de [su] historia reciente”, con su soberanía “en jaque”.
Las autoridades habilitaron en el enclave más de 7.000 plazas de acogida temporal para migrantes adultos y otras 2.800 para menores, lo que permitió evacuar antes de la visita real los grandes asentamientos que ocupaban algunas playas de la ciudad. Pero todavía hay quienes viven a la intemperie o en los montes.
Fuente: AFP.