El núcleo de la Tierra, una esfera caliente del tamaño de Plutón, ralentizó su rotación y podría estar girando más lento que la superficie, según un informe que añade más controversia a un tema que divide a los expertos. Este “planeta dentro del planeta”, a unos 5.000 km de la superficie y constituido esencialmente de hierro, dejó de girar con más rapidez que la superficie, e incluso podría haber disminuido de velocidad, sugiere este estudio publicado por Nature Geoscience.
El mecanismo exacto de rotación de esta esfera, libre de movimiento puesto que flota en el líquido del núcleo externo, sigue siendo difícil de descifrar. Lo poco que se sabe se basa en el análisis de las ondas sísmicas, provocadas por los terremotos, cuando pasan por el centro del planeta.
Al analizar los datos de las ondas sísmicas en las últimas seis décadas, Xiaodong Song y Yi Yang, de la Universidad de Pekín, concluyeron que la rotación del núcleo se frenó, hasta situarse al mismo nivel que la de la superficie hacia 2009. Desde entonces parece haberse ralentizado aún más.
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“Un ciclo completo (con una rotación más rápida y luego más lenta) de este movimiento dura alrededor de siete décadas”, según los investigadores. El núcleo aceleró su rotación respecto al resto de la Tierra a principios de los años 1970. El próximo ciclo ocurrirá a mediados de los años 2040, según los investigadores.
Hasta la fecha, hay pocas indicaciones sobre la influencia de esta rotación en la superficie terrestre. Pero los dos autores se muestran convencidos de que existen vínculos físicos entre todas las capas que componen la Tierra. “Es un estudio muy prudente efectuado por excelentes científicos que utilizaron muchos datos”, declaró a la AFP John Vidale, sismólogo de la Universidad de California del Sur. Pero a su juicio “ninguno de los modelos existentes explica realmente bien todos los datos disponibles”.
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Fuente: AFP.
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La mujer que transforma el agro desde el conocimiento y el liderazgo
Carla Dutra de Aquino llega a Paraguay para compartir una trayectoria construida entre la ciencia y el agro, y para impulsar una idea poderosa: cuando las mujeres conectan sus conocimientos, experiencias y sueños, pueden transformar el sector y abrir camino a nuevas generaciones.
Carla Dutra de Aquino creció en una estancia ganadera de Mato Grosso, Brasil, y desde ese contacto temprano con el campo construyó una trayectoria que la llevó de la biología y la investigación a ocupar espacios de liderazgo en el mundo agropecuario.
Bióloga, doctora en Agronomía y con formación en Estados Unidos, trabajó en compañías como Monsanto Brasil y Bayer, siempre vinculada a la ciencia, la innovación y el desarrollo del sector.
Hoy, esa experiencia tiene un nuevo propósito. Al respecto, nuestra protagonista comentó que busca conectar a las mujeres que hacen posible el agro, visibilizar sus historias y abrir caminos para las que vienen detrás.
A Paraguay llegará para participar de Protagonistas del Agro 2026, a realizarse el 16 y 17 de noviembre, en el Centro de Convenciones del Paseo La Galería, pero también para tender puentes.
En la ocasión presentará “Ellas lideran el agro: las protagonistas del agro paraguayo, una publicación que reúne las historias de 12 mujeres del sector y busca convertir sus experiencias en inspiración y referentes para nuevas generaciones.
Su mirada parte de una fuerza colectiva que se refuerza en la frase “Cuando nos unimos, nos unimos muy fuertes”.
El libro tendrá un pre-lanzamiento el 12 de octubre, durante la Expo Amambay, y posteriormente será presentado oficialmente en Asunción, pero su visita no termina en un libro ya que Carla quiere conocer, escuchar y generar nuevas conexiones con mujeres de Paraguay y América Latina. “Voy con el corazón abierto”, afirmó. Y es que para ella, liderar también significa compartir el camino, reconocer a quienes ya lo recorrieron y ayudar a que otras mujeres se animen a dar el siguiente paso.
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Imágenes de animales salvajes creadas con IA suponen una amenaza para la conservación
Un elefante escalador, un delfín rosa o un leopardo cariñoso son parte de la gama de imágenes falsas creadas por la IA capaces de alterar la percepción de la fauna y modificar comportamientos, un peligro potencial tanto para los animales como para los humanos, advierten los expertos. Estas creaciones, a menudo acompañadas de anécdotas enternecedoras, circulan ampliamente en varios idiomas en plataformas como Facebook, TikTok y X.
Los periodistas de verificación digital de la AFP han analizado decenas de estas imágenes, entre ellas una en blanco y negro en la que se ve a un orangután meciendo a unos cachorros de leopardo en peligro de extinción, supuestamente en el corazón de la selva del estado malasio de Sabah.
Si bien el objetivo parece ser provocar una sonrisa más que desinformar conscientemente, los especialistas advierten de que estas representaciones tan realistas corren el riesgo de ofrecer al público una visión errónea de la fauna salvaje y de perjudicar los esfuerzos de conservación.
“Esta falta de comprensión puede llevar a que la gente se acerque demasiado a los animales o interactúe con ellos de forma peligrosa”, afirmó a la AFP José Guerrero Casado, profesor de zoología en la Universidad de Córdoba, en España. El académico citó el muy mediático ataque a una mujer que intentó acercarse a un leopardo de las nieves, un ejemplar poco común, para tomar una foto en la región china de Xinjiang. Posteriormente, el departamento chino de bosques reforzó las patrullas y alertó al público, instándolo a mantener una distancia de seguridad en caso de encuentro con animales salvajes.
“La gente puede resultar herida”
Para los expertos en conservación, las imágenes generadas por IA que representan a animales salvajes como adorables o afectuosos son además susceptibles de alimentar la explotación animal. Son productos visuales que responden a la demanda de ciertas especies “que serán utilizadas para el turismo como accesorios para fotos, explotadas para generar contenido para las redes sociales o mantenidas como animales de compañía”, enumera Chris Lewis, investigador de la organización benéfica de defensa de la vida salvaje Born Free.
Aunque algunas publicaciones puedan alentar a sumarse a la causa animal, “los impactos negativos superan por completo” a los positivos, asegura Jenny Roberts, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), recordando que “la gente podría resultar herida” si incurre en comportamientos imprudentes con estos animales.
También lamenta que los contenidos falsos “desensibilizan” al público frente a las imágenes reales, incluso las más extraordinarias, al sembrar la duda.
“Cuando consigues algo extraordinario, la gente lo pone en duda”, deplora Roberts, que pone de ejemplo la ocasión en la que una cámara instalada por su organización captó a una tigresa con cinco crías en China.
Era algo inédito en el país y, aun así, “cuando publicamos el contenido, en las redes sociales nos preguntaron: ‘¿Está generado por IA?’”.
Un estudio para la revista Conservation Biology, coescrito por Guerrero Casado, calificó esta proliferación acelerada de contenidos falsos generados por IA como una “grave amenaza” para la sociedad.
Otro reto es “la capacidad de la gente para identificar correctamente las especies”, es decir, que las imágenes engañosas podrían llevar a errores sobre el número real de ejemplares y la verdadera área de distribución de los animales.
Además, los científicos suelen utilizar en sus investigaciones imágenes aportadas por particulares y previamente verificadas. Por ello, las creaciones generadas por IA podrían perjudicar la calidad de los estudios científicos, advirtieron recientemente varios expertos en la revista Nature.
Estos abogan por un proceso de autentificación más riguroso en las plataformas de intercambio y por una campaña de educación sobre los riesgos dirigida a sus miembros.
Meta, la empresa matriz de Facebook, y TikTok, que remuneran a la AFP en el marco de una colaboración para verificar publicaciones potencialmente engañosas, ya exigen a sus usuarios que indiquen claramente que un contenido ha sido creado mediante IA cuando es realista.
Estas redes también aseguran contar con herramientas que etiquetan automáticamente las creaciones generadas por IA.
Sin embargo, los periodistas de verificación digital de la AFP han detectado numerosas publicaciones basadas en IA que no estaban identificadas como tales, incluso cuando sus autores lo especificaban por escrito en el pie de foto.
“La conservación depende de una sociedad bien informada que comprenda las necesidades ecológicas de las especies salvajes”, resumió Guerrero Casado. “Los contenidos falsos generados por IA no sirven a ese objetivo”.
Fuente: AFP.
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Maní paraguayo busca multiplicar su producción y conquistar nuevos mercados
La Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Maní (CAPPEM) apunta a llevar el área cultivada hasta 100.000 hectáreas, aunque el acceso a maquinaria especializada continúa siendo uno de los principales desafíos.
Aprovechamiento de superficies arenosas. El ingeniero agrónomo Fabián Pereira, explicó que el maní viene ganando espacio dentro de la producción agrícola paraguaya y se perfila como una alternativa para aprovechar superficies que presentan limitaciones para otros cultivos.
Durante la zafra 2025, el país alcanzó unas 22.000 hectáreas cultivadas, con una producción total cercana a las 45.000 toneladas y un volumen de exportación de aproximadamente USD 50 millones.
La producción se concentra principalmente en el Chaco, San Pedro, Caaguazú, Itapúa, Paraguarí y Caazapá, además de otros departamentos donde el cultivo comienza a ganar presencia. Desde la CAPPEM proyectan un crecimiento importante a largo plazo, con la meta de alcanzar unas 100.000 hectáreas y generar alrededor de USD 250 millones en exportaciones.
Variedades, costos de producción y desafíos. Entre las variedades utilizadas se destaca la OL3, de calidad tipo runner, con rendimientos que oscilan entre 3 y 4,5 toneladas por hectárea. Los costos de producción se ubican actualmente entre USD 1.500 y USD 1.600 por hectárea.
Si bien los precios disminuyeron en 2025 frente al año anterior, se situaron alrededor de USD 450 por tonelada, mientras que para 2026 se proyecta un valor cercano a USD 500 por tonelada.
Uno de los principales obstáculos para ampliar la superficie cultivada es el acceso a maquinaria especializada. Según señaló Fabián, el equipo completo para la cosecha puede representar una inversión de alrededor de USD 500.000 y tiene capacidad para trabajar unas 300 a 350 hectáreas por año.
El elevado costo frente a la superficie que puede cubrir limita la incorporación de estos equipos, especialmente para productores que no cuentan con grandes extensiones o posibilidades de compartir la maquinaria.
Una ventaja estratégica. Aun así, el cultivo presenta una ventaja estratégica, y es la posibilidad aprovechar suelos arenosos y superficies con baja productividad para otras alternativas agrícolas.
Además, requiere la aplicación de entre 2 y 3 toneladas de cal agrícola por hectárea al año para lograr condiciones adecuadas de producción. Aunque esto incrementa los costos, también contribuye a corregir las condiciones del suelo y puede convertir áreas poco productivas en superficies capaces de generar ingresos.
Exportaciones y perspectivas. En el frente externo, Rusia, Países Bajos y Ecuador se encuentran entre los principales destinos del maní paraguayo. Para la campaña 2026, el manejo sanitario será un factor ante un escenario de mayores lluvias asociado al fenómeno de El Niño.
En condiciones normales, el cultivo requiere entre siete y ocho aplicaciones de fungicidas para controlar enfermedades, por lo que un exceso de humedad podría elevar la frecuencia de los tratamientos y, consecuentemente, los costos.
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Científica paraguaya destaca las posibilidades alimentarias de los hongos locales
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Usar la biotecnología para que produzcan enzimas, proteínas y transformen residuos agroindustriales en nuevo alimento es la propuesta de la científica paraguaya Brenda Veloso, que asegura que el cultivo de la funga puede ayudar a pequeños productores e incluso hacerse a escala industrial. Aquí un panorama de lo que alientan los estudios de esta investigadora y su equipo de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
“A la gente le reinteresa lo del cultivo de hongos”, asegura Brenda Veloso, investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas, entusiasmada por la buena recepción que tiene en el país el conocimiento de estos habitantes de la humedad. A sus 30 años, la ganadora del Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia Edición 2025, categoría Estímulo, en el área de Ciencias Agrícolas y Veterinarias, se entusiasma con las posibilidades de su materia de estudio.
“Lo que tiene de bueno es que se puede implementar a diferentes escalas, no necesariamente necesitás empezar con una infraestructura industrial, con una bolsita vos ya podés estar experimentando. Necesitás tener tu inóculo, que viene a ser como poner, entre comillas, la semilla del hongo”, cuenta sobre cómo se inicia todo.
Entiende que los laboratorios pueden garantizar una producción sostenible: “Es importante aclarar que, aunque el cultivo puede ser técnicamente accesible y sencillo al inicio, se necesita una capacitación y el acompañamiento de un profesional porque sí hay cuidados muy importantes que tener en cuenta”.
Para Veloso, el premio representó una oportunidad “para visibilizar una línea de investigación que considero estratégica para el país porque somos productores de alimentos y eso conlleva tener cierto volumen de desperdicios agrícolas, que en este caso podemos reutilizar”, explica. “También permite mostrar que en Paraguay se hace ciencia de calidad y que existen mujeres investigadoras trabajando en áreas que pueden contribuir al desarrollo del país”.
Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:
–¿Cuántos hongos catalogados hay en el país y de ellos qué porcentaje pensás que puede tener usos?
–En el libro “Hongos comestibles y medicinales del Paraguay”, tenemos registradas 41 especies que pueden tener usos en la alimentación. Ahora, de esos solamente el 50 % es cultivable. Son 20 especies que tienen un potencial para poder tener una producción continua y no estar extrayendo de nuestros pequeños bosquecitos que ya casi no tenemos ahora. Entonces, ahí está el foco de nuestro interés.
MICOLOGÍA APLICADA
–¿Cómo decidiste estudiar la micología aplicada?, ¿por qué te interesó especialmente?
–A mí me interesó muchísimo la parte de hongos comestibles porque soy licenciada en Tecnología de Alimentos y solemos trabajar desde la parte de producción, procesamiento, distribución. El grupo de investigación con el cual estuve se centraba en la taxonomía, a identificar los hongos, que es un rol superimportante e hicimos un trabajo multidisciplinario. Lo más interesante y apasionante del reino fungi para mí era que a nivel país nosotros no teníamos mucho conocimiento sobre esto. Lo más famoso era encontrar los champiñones y veía cómo en otros países había otro tipo de hongos comestibles, no solamente estos que nosotros conocíamos. Después de investigar sabemos que tenemos una gran cantidad de hongos comestibles con un potencial increíble.
–¿Qué ejemplos prácticos podés darnos de uso de hongos en diversos aspectos?
–Tienen muchísimas aplicaciones en todos los sectores. Hablábamos de la alimentación, pero también en medicina y en áreas que no te imaginás como la industria textil; en el desarrollo de biomateriales; tratamiento de efluentes, donde pueden dar una solución ecológica a distintos problemas que nosotros tenemos. También en la parte biotecnológica son importantísimos productores de enzimas, ácidos orgánicos, pigmentos, antibióticos y otros metabolitos supervaliosos.
–¿Es posible producirlos en la economía familiar campesina?
–Sí, es posible, especialmente en el caso de algunas especies que presentan buenas condiciones para el cultivo. Por ejemplo, con el pleurotus (ver aparte) una de las ventajas más grandes que puedo ver es la posibilidad de utilizar residuos agrícolas o subproductos lignocelulósicos que tenemos disponibles localmente en cantidades muy interesantes y que para la agroindustria suelen ser un problema. Para nosotros eso es materia prima, siempre que se realice un adecuado acondicionamiento y se mantengan las condiciones necesarias de higiene, humedad, temperatura, luz, tasa de dióxido de carbono (CO2) y todos los parámetros que necesitan tenerse en cuenta en la producción de hongos. Podría representar una alternativa muy interesante para la agricultura familiar porque permite transformar un residuo de bajo valor económico en un producto alimenticio de mayor valor agregado y alto valor biológico.
–Se entiende que esto requerirá de capacitaciones y aprendizajes, ¿no?
–Para que esta alternativa sea sostenible y viable, es necesario acompañar a los productores con capacitaciones constantes, al menos en sus etapas iniciales, porque requieren mucho cuidado. La contaminación ambiental ahí es fundamental controlar. No es sencillo al inicio, pero una vez que se va teniendo destreza ya se puede producir sin problemas. El acceso al material de cultivo de calidad es fundamental y también tener en cuenta los canales de comercialización.
IDENTIFICACIÓN CORRECTA
–¿Qué se puede hacer para promover la correcta identificación y el consumo seguro de hongos comestibles?
–Se debe recurrir al material bibliográfico local y regional e inclusive buscar entrenamiento con un taxónomo, que es la persona especialista en la identificación de hongos. Apoyo al cien por cien a los que quieren consumir hongos cultivados porque una vez que yo tengo la cepa puedo reproducirlo. Pero eso sí, en la parte de identificación hay que ser bastante quisquillosos porque hay hongos que podemos comer y otros que no. Entonces para salvaguardar la salud de las personas siempre voy a recomendar consumir hongos cultivados y de especies conocidas. Es decir, nunca se debe consumir un hongo silvestre simplemente porque tiene una apariencia similar al que es comestible o como sale en la foto. Hay caracteres mínimos que pueden llegar a confundir. Existen especies que pueden ser muy parecidas morfológicamente y después tener propiedades completamente distintas.
–¿Qué significó para vos ganar el Premio Mujeres en Ciencia Paraguay 2025?
–Fue una enorme alegría antes que nada y al mismo tiempo una gran responsabilidad porque la gente ya te toma como referente. Este reconocimiento no es solamente por mi trabajo personal, porque hay otras personas en la investigación: biólogos, taxónomos, especialistas, personas que te van orientando cada una desde su perspectiva. Entonces, es el resultado del esfuerzo de muchas personas que acompañan y hacen posible la investigación científica. Colegas, estudiantes, docentes, colaboradores, mi familia, instituciones, tanto nacionales como internacionales. Recibir este premio también representa un compromiso para continuar investigando, formando jóvenes, transferir ese conocimiento tanto a la academia como también a lo que viene a ser el sector de la industria, pequeños productores y demostrar que la ciencia puede ser una herramienta para conocer, valorar y aprovechar responsablemente nuestros recursos, que no solamente quede en papeles, que tenga una utilidad y que la gente pueda ver la importancia de la investigación.
–¿Qué mensaje dejarías para niñas y adolescentes que deseen ser científicas e investigadoras?
–Les diría que se permitan sentir curiosidad, que nunca piensen que la ciencia es un espacio reservado para unas pocas personas. Ser científico implica hacer preguntas, equivocarse, volver a intentar y tener la perseverancia para buscar respuestas. Que no tengan miedo de ocupar espacios como mujeres; que estudien, que hagan preguntas, que busquen mentores y personas que inspiren realmente y tengan la confianza de seguir creciendo, pero que también confíen en sus propias capacidades. La ciencia necesita ideas, creatividad, gente joven, preguntas y algo que considero fundamental es que tampoco esperen a sentirse completamente preparadas para empezar. Por el camino se aprende muchísimo, muchas veces se aprende más.
VARIEDADES CULTIVABLES
Brenda Veloso investigó en el Departamento de Micología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Asunción (Facen-UNA), donde se llevaron adelante estudios orientados a la caracterización y aprovechamiento biotecnológico de especies de hongos con potencial aplicado en áreas como la alimentación, la agricultura y la sostenibilidad ambiental.
En ellos se determinó que especies pertenecientes a “géneros como pleurotus, oudemansiella, favolus y ganoderma se perfilan como grandes promesas nacionales. Estos macrohongos son una fuente importante de proteínas, fibra dietética, vitaminas y compuestos bioactivos”.
Veloso explica que “son géneros muy interesantes porque representan una combinación de valor nutricional y diversidad biológica con mucho potencial tecnológico. Si nos centramos en las especies pleurotus, son ideales para las personas que quieren iniciarse en la fungicultura, son las más nobles para empezar a adquirir destreza”, señala.
Para criarlos se puede utilizar tanto aserrín de eucalipto, paja de trigo, cascarilla de arroz y todo material lignocelulósico. “Son hongos bastante nobles y se tienen muy buenos resultados”, cuenta.
“Ahora el ganoderma es un género muy estudiado por la diversidad de sus metabolitos y polisacáridos y se enfoca más en la parte medicinal. Estos compuestos vienen investigándose desde hace mucho tiempo entre las propiedades antioxidantes y otro tipo de actividades biológicas y tienen muchas aplicaciones tanto en la parte de alimentos, biomateriales y también en la parte farmacéutica y cosmética”, relata.
“En el caso de los oudemansiella y favolus todavía es como un campo muy emergente y hay mucho por estudiar. Son especies que son cultivables, tienen un sabor muy exquisito y tienen muchísimo potencial para poder introducir al mercado nuevas especies, nuevas opciones de hongos comestibles”, asegura.