El presidente de Estados Unidos Joe Biden afirmó el jueves que su administración pondrá en marcha nuevas medidas migratorias para recibir hasta 20.000 refugiados procedentes de América Latina y el Caribe en los próximos dos años. Foto: AFP.
Biden anuncia nuevas medidas migratorias y apunta a recibir hasta 20.000 refugiados latinos
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El presidente de Estados Unidos Joe Biden afirmó el jueves que su administración pondrá en marcha nuevas medidas migratorias para recibir hasta 20.000 refugiados procedentes de América Latina y el Caribe en los próximos dos años. “Estas acciones por sí solas que estoy anunciando hoy no van a arreglar todo nuestro sistema migratorio, pero pueden ayudarnos mucho a manejar mejor lo que es un desafío difícil”, expresó, tal y como ha recogido la cadena estadounidense CNN.
Según informó en un comunicado la Casa Blanca, las medidas “ampliarán y agilizarán las vías legales para una migración ordenada”, mientras que, por otro lado, “tendrán consecuencias para quienes no las utilicen”. “La administración anuncia que está aumentando los recursos adicionales a la frontera y la región, ampliando sus operaciones contra el contrabando y ampliando la coordinación, así como el apoyo a las ciudades fronterizas y las organizaciones no gubernamentales”, reza un comunicado.
Asimismo, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia propondrán “una nueva regulación” para alentar a los migrantes a “buscar vías ordenadas y legales para la migración” con el objetivo de “reducir el hacinamiento a lo largo de la frontera suroeste y la presión sobre el sistema migratorio”.
Washington destinará 23 millones de dólares (21,8 millones de euros) en asistencia humanitaria adicional en México y Centroamérica para ayudar a los gobiernos regionales a “responder a las crecientes necesidades humanitarias y de protección de los migrantes, los refugiados y otras poblaciones vulnerables a su cargo”. Biden también expresó su disposición a visitar la frontera sur de Estados Unidos, concretamente El Paso, en el estado de Texas, con el objetivo de abordar la seguridad fronteriza con funcionarios locales y otros cargos.
Al ser consultado por los periodistas sobre si visitará la frontera cuando viaje la próxima semana a la Cumbre de Líderes de América del Norte en la Ciudad de México, indicó que esa es su “intención”. “Estamos trabajando en los detalles ahora”, agregó anteriormente, indicando que va “a ver qué pasa” en el límite fronterizo.
Tasa de desocupación se ubica en 3,6 %, nivel más bajo desde que se mide el desempleo en Paraguay
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Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), hoy en Paraguay se registra una fuerza laboral de 3.400.000 personas aproximadamente. Este rango está integrado por 1.400.000 mujeres y 1.900.000 hombres.
Al respecto, el titular del INE, Iván Ojeda, habló en Universo 970 AM/Nación Media, destacando la generación de 242.000 nuevos puestos de trabajo en lo que va del gobierno del presidente de la República, Santiago Peña.
En ese contexto, resaltó que hoy la tasa de desocupación se ubica en 3,6 %, el nivel más bajo desde que se mide el desempleo en Paraguay. “Nunca antes habíamos registrado una cifra tan baja”, dijo. También habló acerca de que en el país hoy se registra cerca de un 40 % de formalización laboral.
Detalló que la formalización del empleo se da de dos maneras. En primer lugar, cuando un trabajador dependiente formal aporta al Instituto de Previsión Social (IPS). Luego están los trabajadores independientes, prestadores de servicios o emprendedores, cuya formalidad se toma en cuenta por el Registro Único del Contribuyente (RUC).
Informalidad
Acerca del nivel de informalidad de Paraguay comparado con países de la región, Iván Ojeda expuso que este es uno de los problemas transversales para nuestra economía así como de nuestros vecinos. Hoy en América Latina y el Caribe el promedio ronda el 55 %.
Paraguay llegó a superar el 60 % de informalidad y durante la pandemia llegó al 75 %. En Perú llegó al 74 %. Las economías más fuertes y que le hacen frente a esta situación son Chile y Uruguay que están cercanos al 25 %.
Mujeres
En el marco del Día de la Mujer Paraguaya, Iván Ojeda mencionó que las mujeres están ganando importantes espacios en el empleo y resaltó que por primera vez, hombres y mujeres están empatando los niveles de ocupación.
“Actualmente el 39 % de los hogares paraguayos están encabezados por mujeres. Una cifra que muestra un crecimiento sostenido en las últimas décadas. Generalmente el jefe o jefa de hogar es quien aporta el sostenimiento de la familia y es reconocido como líder del núcleo familiar”, indicó.
BID destaca 5 aspectos que Paraguay tiene que tener en cuenta para atraer inversiones
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La vicepresidenta regional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Anabel González, explicó cuáles son los factores claves para atraer inversiones al país, durante el panel denominado “Apoyar a los países de América Latina y el Caribe en la atracción de inversión extranjera para la prosperidad y la resiliencia”.
Este panel formó parte de la III Cumbre Ministerial de Gobernanza de América Latina y el Caribe, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Anabel González mencionó que el primer factor es que los países, como Paraguay, deben fortalecer los fundamentos de la credibilidad, punto importante no solo para atraer inversión, sino también para la construcción de la economía.
“Hablamos de la estabilidad macroeconómica, la seguridad jurídica, marcos regulatorios, pero también esto continúa siendo elementos esenciales para la confianza de los inversionistas y constituyen realmente la base para una inversión sostenible y de alta calidad”, precisó.
En segundo lugar, refirió que los países deben facilitar las inversiones en el centro de las gestiones, pues ya no se trata solo realmente de reducir la burocracia, sino de utilizar la facilitación como una herramienta estratégica de política pública para orientar la inversión hacia la productividad, hacia la innovación y un crecimiento liderado por el sector privado.
El tercer aspecto es continuar impulsando las reformas que aumenten la productividad. En esta línea, explicó que es fundamental continuar invirtiendo en infraestructura y conectividad física y digital, así como en el mejoramiento de las empresas de los trabajadores.
El cuarto elemento que también consideró fundamental es el papel de las agencias de promoción de inversión, en la cual el BID asume que en conjunto para mapear las inversiones en la región estas agencias tienen un papel crítico, tanto del incremento de la escala como del incremento de impacto de la inversión.
Finalmente, como último factor mencionó la cooperación regional como un indicador poderoso. “Aprovechar, por ejemplo, estándares comunes para la facilitación y la promoción de inversiones, integrar redes de infraestructura y de logística, profundizar los mercados de capitales, todos estos son elementos que pueden ayudar a atraer más recursos y reducir la fragmentación en la red”, remarcó.
Me llamó la atención hace unos meses el relato de don José, un productor de soja en el departamento de Itapúa. “Cuando sembré, parecía primavera; al cabo del mes, el sol ya estaba feroz, y la lluvia tardaba”, me contó.
Su campo, que siempre había dependido del ciclo lluvioso sin mayor sorpresa, se vio enredado en una danza impredecible: lloviznas que no alcanzan, luego chaparrones que arrastran tierra fértil. Ese testimonio resume lo que, lentamente, va dejando de ser solo un testimonio y se convierte en estadística.
En nuestro país, Paraguay, el fenómeno del cambio climático no es una historia lejana ni un futuro hipotético: es ya parte del presente.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de continuar un aumento de temperatura media de 4,2 °C hacia el año 2100, el impacto económico para Paraguay podría oscilar entre USD 80.200 millones y USD 14.300 millones. Y en el escenario más moderado, con 3,4 °C de aumento, las pérdidas podrían ubicarse entre USD 50.500 millones y USD 9.700 millones.
Ese productor, don José, vive una realidad que los datos confirman: el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible advierte que las proyecciones para nuestro territorio indican una subida de hasta 5,5 °C en la temperatura media anual hacia finales del siglo XXI, bajo el escenario de altas emisiones. Además, se anticipan alteraciones relevantes en la precipitación estacional, lo que afecta la agricultura, los recursos hídricos y la infraestructura.
Lo que ocurre en Itapúa, en Alto Paraguay, en Concepción, en todas las regiones, es parte de un mapa mayor: un país que tiene en su fisonomía, sus ríos, sus tierras, su ganadería, tanto su identidad como su fragilidad. Las inundaciones y sequías ya muestran su rostro habitual.
Y, sin embargo, nos falta, creo, esa pausa colectiva para reflexionar en voz alta: ¿qué hacemos con esta nueva realidad?
En mi conversación, don José no se limitó a quejarse. Me dijo: “No es que no podamos producir, podemos, pero ya no como antes, ya no con la certeza de antaño”.
Esa certeza es la que se evapora.
Los datos nos dicen que el país es “altamente vulnerable” al cambio climático. Que existe un inventario nacional de gases de efecto invernadero desde 1990-2015, para que podamos saber los orígenes de la emisión. Que se trabaja en un sistema de monitoreo y evaluación para la adaptación al cambio climático desde 2023-24.
Pero me pregunto: ¿Qué sucede cuando la adaptación tarda más que el cambio? Cuando la sequía quema lo que el bosque deja y cuando la inundación arrastra lo que la ganadería construyó…
La voz de quienes trabajan la tierra es una brújula que nos indica el camino hacia dónde ya vamos: hacia un clima menos predecible, hacia un futuro más lleno de riesgos. Y nosotros, ciudadanos, comunidades, Estado, somos parte de él. Si seguimos creyendo que esto es algo que “le pasará al otro”, nos levantaremos una mañana y descubriremos que el otro somos nosotros.
Desde 2011, Paraguay lidera la mejora en bienestar y calidad de vida en América Latina
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Según la última edición del Índice Global de Progreso Social (SPI) 2025, una herramienta clave para medir el bienestar de las naciones, Paraguay logró una posición destacada. Se ubica en el puesto 73 de 170 países, en la categoría de “Progreso Social Medio Alto”.
Este ranking, que evalúa la calidad de vida y el desarrollo ambiental con datos consolidados hasta 2024 y confirma que Paraguay no solo está creciendo económicamente, sino que está mejorando rápidamente en aspectos fundamentales como la salud, la educación y los derechos de sus ciudadanos.
Con una puntuación total de 68.71, el nivel de Paraguay se sitúa en “Progreso Social Medio Alto”, y lo coloca por delante de varios vecinos de la región como Brasil, consolidando una trayectoria de avance sostenido que superó el ritmo de progreso de otros países latinoamericanos y caribeños, porque registra la mayor mejora en desarrollo social en América Latina y el Caribe desde 2011.
El índice evalúa el progreso social a través de tres dimensiones fundamentales: necesidades básicas humanas, fundamentos del bienestar y oportunidad. Aunque el reporte global destaca la vulnerabilidad de América Latina en ciertos aspectos como los derechos y libertades, el desempeño de Paraguay en estas áreas clave ha impulsado su ascenso.
El SPI expone que el éxito paraguayo radica en haber logrado avances significativos en indicadores como acceso a servicios esenciales, educación y la creación de un entorno que permite a los ciudadanos alcanzar su pleno potencial.
Región
En la posición regional, Paraguay es el tercer mejor posicionado en América Latina, detrás de Colombia (68) y México (70), supera a Perú (84) y se ubica muy cerca de Chile (36), Uruguay (38) y Costa Rica (39), que integran el nivel alto.
Acerca de este informe, el asesor de Asuntos Sociales y Económicos de la Presidencia de la República, Juan José Galeano, explicó a La Nación/Nación Media, que este resultado muestra los avances que tuvo el país, comparando con el 2011, donde se ve cómo nuestra economía creció en promedio 3.3 %, con una mayor expansión en los últimos tres años. Además, dijo que si se incluye la proyección para el 2025, la economía está creciendo en promedio 4.9%.
“Entre 2011 y 2024, la pobreza se redujo del 37.0 % al 20.1 % y la pobreza extrema del 11.8 % al 4.1%. Son algunos indicadores que indican una mejora significativa en la calidad de vida de los paraguayos”, enfatizó.
Consultado sobre qué políticas públicas fueron las que contribuyeron a dar este salto en los indicadores sociales, Galeano expuso que fueron varias, pero destacó algunas, como por ejemplo la expansión de la red de protección social en los últimos años.
Recientemente, el programa Tekoporã cumplió 20 años de implementación, con una cobertura cercana a 200 mil familias, hoy. También la pensión para Adultos Mayores amplió su cobertura en los últimos años y hoy llega a 340 mil beneficiarios con una expectativa de llegar a 370 mil el año que viene.
Por otro lado, resaltó al programa de alimentación escolar, “Hambre Cero”, que alimenta dirimente a más de 1 millón de niños en edad escolar.
¿Cómo seguir avanzando?
El asesor de la Presidencia resaltó que el proyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2026 prioriza nuevamente a varios sectores como educación, salud, seguridad y protección social con el objetivo de cerrar las brechas que existen y así, esto se traduzca en resultados macroeconómicos positivos, para otorgar condiciones y oportunidades a toda la población, especialmente a sectores más vulnerables.
“Para acercarse a los estándares de los países mejor posicionados, es fundamental que la economía mantenga un crecimiento sostenido y que los recursos se asignen con eficiencia, de modo a impulsar la productividad nacional y maximizar su impacto en el desarrollo”, afirmó.
Desafíos
En línea con los dichos de Juan José Galeano, a pesar de su reconocimiento como líder en la velocidad de mejora social, el principal desafío para Paraguay ahora es reducir las brechas estructurales y transformar el avance en una mayor equidad, según expone el informe.
Nuestro país debe enfocarse en fortalecer sus sistemas de salud, ampliar la cobertura de la educación superior y abordar las desigualdades persistentes, especialmente las relacionadas con género y ubicación geográfica.
El SPI debe servir a autoridades y al sector privado como una herramienta de gestión, ya que tienen la oportunidad de dirigir las inversiones de manera estratégica para asegurar que este progreso sea inclusivo y sostenible a largo plazo.
El principal desafío para Paraguay ahora es reducir las brechas estructurales y transformar el avance en una mayor equidad, según expone el informe. Foto: Nación Media