Joe Biden y Emmanuel Macron expresaron este jueves en Washington su deseo de buscar juntos una solución a la guerra en Ucrania, pero sin dejar de apoyar a Kiev, durante una visita de Estado en la que mostraron una buena sintonía.
“Estoy dispuesto a hablar con Putin si (...) él está buscando una manera de terminar la guerra. Todavía no lo ha hecho”, dijo el presidente estadounidense Biden en rueda de prensa conjunta con su homólogo francés, Emmanuel Macron.
Biden enfatizó que cualquier discusión con el presidente ruso se haga “en consulta con mis amigos franceses y de la OTAN”. “Seguiremos unidos para oponernos a la brutalidad” de Rusia en Ucrania, insistió el líder demócrata de 80 años, cuando el conflicto entra en su décimo mes en pleno invierno.
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El presidente francés, cuyas posiciones sobre este tema han irritado a veces a los estadounidenses, le dijo que “nunca presionará a los ucranianos para que acepten un compromiso que sea inaceptable para ellos”, porque ello no permitiría construir “una paz duradera”.
Sintonía
En un comunicado conjunto, ambos acordaron brindar a Ucrania “ayuda política, de seguridad, humanitaria y económica el tiempo que sea necesario”. Durante toda la visita de Estado de Emmanuel Macron, la primera organizada por el gobierno de Biden, los dos líderes mostraron una excelente sintonía.
Atrás parece haber quedado la crisis abierta en septiembre de 2021, cuando Washington hizo un megapedido de submarinos australianos sin informar de ello a los franceses. En una lujosa cena tardía bajo un pabellón de cristal en el jardín sur de la Casa Blanca, el presidente estadounidense concluyó su brindis diciendo: “¡Vive la France!” (¡Viva Francia!).
En su brindis, Macron citó la Constitución de Estados Unidos y dijo que ambos países habían luchado juntos a menudo para proteger la democracia. Refiriéndose a los negacionistas de las elecciones que intentan anular las votaciones en Estados Unidos, el mandatario francés dijo que era hora de volver a estar “hombro con hombro”.
La ocasión parecía correr el riesgo de verse eclipsada por una disputa sobre los subsidios estadounidenses a la emergente economía de las tecnologías verdes. Sin embargo, ambos líderes señalaron que habían conseguido al menos desactivar la disputa tras una hora y 45 minutos de conversaciones en el Despacho Oval por la mañana.
Ahora la palabra clave es coordinación, incluso quizás en el tema más polémico de la agenda: la política de transición energética de Joe Biden, que da prioridad a los empleos estadounidenses y a los productos “fabricados en USA”.
Todo ello, con subsidios masivos calificados el miércoles de “súper agresivos” por Emmanuel Macron, quien teme que pongan en peligro los proyectos europeos de energía verde y recuperación industrial. “No me disculpo por esta ley”, dijo Joe Biden, prometiendo sin embargo arreglar los “defectos” de su “Ley de Reducción de la Inflación”, un faraónico plan de inversión en energía verde, especialmente en coches eléctricos.
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Joe Biden se ha comprometido a que la creación de empleo en Estados Unidos no se haga “a expensas de Europa”. Los europeos deben “ir más rápido y más fuerte” para tener “la misma ambición” que los estadounidenses, exigió Emmanuel Macron. La Casa Blanca acogió con pompa a Macron en un ambiente especialmente cordial.
¿Por qué ha elegido a Emmanuel Macron para la primera visita de Estado? “Porque es mi amigo”, contestó Biden mientras caminaba hacia el Despacho Oval y el presidente francés le pasaba el brazo por el hombro de manera amistosa.
“Libertad, igualdad, fraternidad”
“Nuestro destino común es responder juntos” a los desafíos del mundo, dijo Macron, poco después de que sonara el himno de la Marsellesa, en una mañana radiante y fría. Joe Biden se aventuró a pronunciar, en francés, el lema “Libertad, igualdad, fraternidad”. La jornada terminará con una cena de Estado con la que los estadounidenses pretenden presumir ante Francia de nivel culinario.
La Casa Blanca sacrificó 200 langostas y ofreció exclusivamente vinos y quesos estadounidenses. Los dos presidentes también intercambiaron, como manda la tradición, regalos. Los franceses fueron románticos y le obsequiaron con un vinilo de la banda sonora de la película “Un hombre y una mujer” de Claude Lelouch, que se cree que fue la primera que Joe y su esposa Jill fueron a ver en su primera cita.
Fuente: AFP.
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Xi y Putin ratifican una relación “inquebrantable que ha resistido mil pruebas”
Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, se reunieron este miércoles y ratificaron la solidez de sus relaciones bilaterales frente a las turbulencias del mundo, menos de una semana después de que Pekín recibiera también al estadounidense Donald Trump. “Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas“, le dijo Xi a su invitado, según la agencia de noticias oficial Xinhua.
Por su parte, Putin se refirió a unas relaciones a un “nivel sin precedentes”, en particular en el ámbito económico, a pesar de los “factores externos desfavorables”. Ambos líderes se encontraron en un contexto de múltiples crisis que afectan directamente a sus países, como las amenazas de reanudación de las hostilidades en el Golfo, la continuación del conflicto en Ucrania o tensiones en el comercio y el suministro de hidrocarburos.
Xi advirtió, precisamente, que una reanudación de los combates en Oriente Medio sería “inoportuna”. Sonriente, el presidente chino recibió minutos antes a Putin con un cálido apretón de manos al pie de las escaleras del Gran Salón del Pueblo, sede del poder en el corazón de la capital.
Los líderes de los dos gigantes escucharon sus himnos, pasaron revista a una guardia militar y a un grupo de niños que saltaban al grito de “bienvenido, bienvenido” y agitaban banderas de ambos países. Resonó una salva de cañones, en una puesta en escena muy similar a la de la pomposa bienvenida que se le dio Trump.
Xi y Putin, quienes se llaman comúnmente “viejo amigo” o “querido amigo”, ya se han reunido casi 40 veces a lo largo de más de 13 años de ejercicio simultáneo del poder, se sentaron luego a la mesa de conversaciones, con la visita del magnate republicano entre los diversos temas de interés común. Se espera que además aborden la guerra que Rusia libra en Ucrania, aunque los analistas consideran poco probable que Xi presione a Putin.
También podría mencionarse el proyecto del gran gasoducto “Fuerza de Siberia 2”, que conectaría las mayores reservas de gas natural de Rusia en el norte de Siberia con China. Es un proyecto fundamental para Rusia, que ve en él una salida para sus hidrocarburos, a los que Europa ha dado la espalda tras la invasión de Ucrania. Pero su realización se está demorando.
Potencias “maduras”
Putin buscará en Xi la garantía de que la distensión intentada con Estados Unidos con motivo de la visita de Trump no se producirá a costa de Rusia, conjeturan los analistas. Ambas partes presentan la cumbre como una muestra de unas relaciones antiguas a prueba de turbulencias. El motivo es el 30º aniversario de una “asociación de coordinación estratégica”.
El Kremlin describe la sucesión de visitas de Trump y Putin como fortuita. La llegada de Putin, que se encuentra en su visita número 25 a China, estaba prevista antes de que Trump pospusiera la suya, inicialmente programada para finales de marzo. “Las relaciones entre China y Rusia constituyen una de las relaciones entre grandes potencias más estables, maduras y estratégicamente valiosas del mundo actual”, afirmó la cadena estatal china en inglés CGTN.
Más allá de la visita de Trump, que no dio lugar a grandes anuncios, China y Estados Unidos siguen, por el contrario, inmersos en una intensa rivalidad estratégica, comercial y tecnológica. En contraste, CGTN destacó la amplitud de los “intereses comunes” de Pekín y Moscú.
Relación asimétrica
China y Rusia son, además, socios de larga data de Irán y Corea del Norte. Los lazos entre China y Rusia se han fortalecido tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Las exportaciones de petróleo ruso a China aumentaron alrededor de un 30%, según datos de centros de análisis europeos. La relación es, sin embargo, desequilibrada. Las importaciones rusas representaron solo alrededor del 5% de las importaciones de China en 2025, según la Aduana del gigante asiático.
Por el contrario, China representó más de un tercio de las importaciones y más de una cuarta parte de los envíos de Rusia en 2025, según la agencia rusa Tass. A finales de 2025, China era el principal comprador de petróleo crudo y carbón rusos, y el segundo de gas transportado por gasoducto, según el Centro de Investigación sobre Energía CREA.
China se ve directamente afectada por los bloqueos iraní y estadounidense del estrecho de Ormuz en medio del conflicto en Oriente Medio, por donde transita gran parte de sus suministros. Los puntos de vista sobre la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán podrían divergir, no obstante, ya que Rusia se beneficia del conflicto gracias a una flexibilización de las sanciones, anticipan los analistas.
Fuente: AFP.
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Intenso bombardeo ruso sobre Kiev lastra esperanzas de paz
Los intensos ataques rusos del jueves con cientos de drones y decenas de misiles contra Kiev causaron al menos 24 muertos, entre ellos tres niños, informaron este viernes los rescatistas. La fuerza aérea ucraniana aseguró el jueves que Rusia lanzó 675 drones y 56 proyectiles, principalmente contra la capital, y añadió que sus unidades de defensa aérea derribaron 652 de esas aeronaves no tripuladas y 41 cohetes.
Periodistas de la AFP en Kiev escucharon las sirenas antiaéreas antes de que varias olas de fuertes explosiones obligaran a los residentes a refugiarse en estaciones de metro. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que más de 20 sitios de la capital resultaron dañados, incluidos edificios residenciales, una escuela, una clínica veterinaria y otras infraestructuras civiles.
"Los trabajos continúan en Kiev en el lugar del impacto sobre el edificio, un ataque con misil ruso que literalmente arrasó un bloque de viviendas, desde el primer hasta el noveno piso", dijo Zelenski. Veinticuatro personas, entre ellas tres niños, murieron en los ataques, informó el servicio de emergencias de Ucrania la madrugada del viernes, al actualizar un balance anterior.
El jueves, periodistas de la AFP habían presenciado escenas caóticas mientras los equipos de rescate removían los escombros asistiendo a personas heridas y recuperando los cuerpos de fallecidos. “Todo ardía. La gente gritaba y pedía ayuda”, relató Andrii, residente de Kiev aún en una bata de dormir y con manchas de sangre en la camisa, cerca de un edificio residencial de la era soviética que colapsó.
Varios cadáveres fueron rescatados de los escombros de un solo edificio residencial destruido: tres hombres, tres mujeres y una niña, informó la policía. Las autoridades reportaron 45 heridos. “Estas no son, desde luego, las acciones de quienes creen que la guerra está llegando a su fin. Es importante que los aliados no guarden silencio ante este ataque”, dijo Zelenski.
Varios aliados de Ucrania condenaron el ataque. “Rusia se burla abiertamente” de los esfuerzos diplomáticos por la paz, denunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Los dos países intercambian con frecuencia ataques aéreos nocturnos, y las autoridades del oeste de Rusia informaron este viernes de que los bombardeos ucranianos sobre la ciudad de Riazán causaron la muerte de cuatro personas y dejaron al menos 12 heridos.
Moscú dijo haber derribado durante la noche del jueves al viernes 355 drones ucranianos sobre unas 15 de sus regiones y la Crimea anexionada.
Nuevo revés para los esfuerzos de paz
Los ataques rusos del jueves también causaron heridos en las regiones de Odesa y Jersón, en el sur, así como en Járkov, en el noreste.
Esta ofensiva de Moscú representa un nuevo revés para los intentos de poner fin al conflicto, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, generara una tímida esperanza al negociar un alto el fuego de tres días entre ambos países la semana pasada.
Ese alto el fuego, cuyo inicio coincidió con las conmemoraciones en Moscú de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en 1945, el 9 de mayo, estuvo marcado por acusaciones de violaciones por ambas partes.
Tanto Ucrania como Rusia lanzaron ataques con drones de largo alcance inmediatamente después de que terminara.
Este viernes se cumplió al menos el canje de prisioneros de guerra anunciado por Trump hace una semana. Fueron 205 de cada bando, según indicaron Kiev y Moscú. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, detalló que “la mayoría” de este contingente de soldados estaban en cautiverio desde 2022, el año en que arrancó la invasión rusa.
Por su lado, el mandatario ruso, Vladimir Putin, sugirió el fin de semana que la guerra podría terminar pronto.
El Kremlin restó importancia rápidamente a que los vagos comentarios de Putin del sábado sobre un posible fin de la guerra puedan significar un cambio de postura de Moscú. Rusia reiteró el miércoles su exigencia de que Ucrania se retire completamente de la región oriental del Donbás antes de que pueda haber un alto el fuego y negociaciones de paz a gran escala. Kiev rechaza la demanda, considerándola equivalente a una capitulación.
Fuente: AFP.
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El infierno de los ucranianos en prisiones rusas
Cuentan sus carceleros que el joven teniente ucraniano hablaba demasiado. “Lo llamaban ‘el charlatán’ porque discutía sin parar”, afirma un exagente de los servicios penitenciarios rusos. Entonces lo apalearon sin contemplación. “Tenía lesiones extensas, hematomas infectados en los glúteos y la parte posterior de los muslos”, describe Alexéi, el exagente penitenciario ruso que trabajaba en ese momento en la unidad médica.
Según Alexéi (nombre modificado), el teniente ucraniano fue privado de atención médica adecuada. Murió en esa prisión rusa en octubre de 2022 y es posible que su cuerpo, gangrenado, fuera enterrado de forma anónima. Alexéi nunca supo su nombre.
Miles de soldados y civiles ucranianos fueron o están siendo sometidos a violencia física y psicológica en centros de detención en Rusia y en Ucrania ocupada, según señalan una decena de testimonios recogidos por la AFP, así como informes de múltiples ONG, medios de comunicación y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Exprisioneros y familiares de detenidos, tanto militares como civiles, relatan cómo fueron “quebrados como cachorros”, palabras textuales de uno de ellos.
Tres exmiembros de la administración penitenciaria rusa, que desertaron y huyeron del país, confirmaron estas violencias, para las cuales, según uno de ellos, tenían “todo permitido”.
La AFP habló directamente con uno de estos exguardianes, y tuvo acceso a los testimonios de otros dos a través de Vladimir Osechkin, director de Gulagu.net (No al Gulag), organización que documenta abusos en el sistema penitenciario ruso.
Por motivos de seguridad no se revelan las identidades de estos tres hombres, verificadas con documentos oficiales, ni los nombres de las prisiones donde trabajaron.
Estas fuentes describen una violencia generalizada y los esfuerzos sistemáticos de Moscú por ocultarla.
Según las autoridades ucranianas citadas en el otoño boreal de 2025 en un informe de la OSCE, 89% de las personas liberadas afirman haber sufrido malos tratos en cautiverio, incluidas violencias sexuales en 42% de los casos.
La mayoría de los detenidos fueron privados de comunicación con el mundo exterior, como ocurría en la época del gulag.
“Consiguen hacerte creer que nadie te espera”, relata Iaroslav Rumiantsev, de 30 años, exsoldado ucraniano que sobrevivió a tres años y tres meses de cautiverio. Consultada por la AFP, la administración penitenciaria rusa no respondió. En 2025, el presidente Vladimir Putin afirmó que Moscú trata “humanamente” a sus prisioneros.
Permiso sin restricciones
El activista ruso Vladimir Osechkin, de 44 años, que vive en Francia bajo protección policial, afirma que los detenidos ucranianos se encuentran atrapados en un sistema organizado y controlado por el poderoso servicio de seguridad (FSB) y la administración penitenciaria, con la complicidad de los órganos judiciales.
Los abusos y agresiones en detención, frecuentes desde 2014 con la guerra entre Kiev y los separatistas apoyados por Moscú, se multiplicaron con la invasión rusa de Ucrania lanzada el 24 de febrero de 2022.
En los últimos cuatro años se pudo confirmar la muerte en prisiones rusas de al menos 143 prisioneros ucranianos, entre ellos seis civiles, precisa la Fiscalía ucraniana.
En febrero de 2026 alrededor de 7.000 prisioneros de guerra ucranianos se encontraban en manos rusas, según el presidente, Volodimir Zelenski.
A ello se suman 15.378 civiles “detenidos ilegalmente”, según datos transmitidos a la AFP a comienzos de marzo por la oficina ucraniana de derechos humanos.
El primer día de la invasión, en febrero de 2022, Serguéi (nombre modificado) era miembro de las fuerzas especiales de la administración penitenciaria rusa.
Muy pronto su jefe propuso a su unidad realizar misiones en prisiones donde estaban detenidos ucranianos.
“Antes de la primera misión, el jefe de nuestro grupo territorial reunió al personal y explicó que las normas en vigor ya no se aplicarían en el trabajo con prisioneros de guerra. En otras palabras, dio permiso para usar la fuerza física sin restricciones. Y nadie sería responsable”, relata.
“En la práctica, el jefe nos dijo: ‘Trabajen con dureza, no teman nada’”, añade.
Opuesto a la invasión de Ucrania, Serguéi asegura que se negó a participar en los actos violentos, dimitiendo en 2022 y abandonado Rusia. “No habría podido vivir con ese peso ni mirar a mis hijos a los ojos”, destaca.
Muchos de sus colegas, dice, estaban “contentos” de poder usar “toda la violencia que quisieran” y acudían a las misiones “con alegría”. Según la Fiscalía ucraniana, la presencia de prisioneros ucranianos fue constatada en al menos 201 centros de detención en 49 regiones de Rusia, incluyendo el Extremo Oriente ruso, además de 116 lugares de encarcelamiento en Ucrania ocupada.
Cucarachas y ratones crudos
Rumiantsev, de la infantería de marina ucraniana, fue hecho prisionero en Mariúpol en mayo de 2022 tras rendirse junto a las tropas de Kiev atrincheradas en la planta de Azovstal. Pasó por cuatro prisiones rusas antes de ser liberado en 2025. Primero estuvo brevemente en la de Olenivka, en la región de Donetsk, donde una explosión causó la muerte de al menos 50 prisioneros ucranianos en julio de 2022 y dejó decenas de heridos.
Posteriormente fue trasladado al centro de detención Nº2 de Taganrog, en el suroeste de Rusia, considerado uno de los peores centros de tortura.
A su llegada, cuenta que, junto con unos 250 prisioneros, atravesó corriendo un pasillo formado por guardias que los golpeaban.
Era un “comité de bienvenida” descrito también por otros detenidos y una práctica ya utilizada en los “campos de filtración” en Chechenia durante la última guerra en esa república del Cáucaso.
Después, los golpes continuaron. Rumiantsev describe a los detenidos prácticamente reducidos a un estado de animales aterrorizados. “Hombres que defendieron su tierra, que van al gimnasio, hombres fuertes.... los quiebran como cachorros. Los destruyen”, insiste.
Para resistir, él y otros prisioneros se aferraban a su identidad y a su pasado, repitiéndose: “Soy un ser humano y tengo valor”.
La Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) de la OSCE publicó en septiembre de 2025 un informe basado en testimonios de unos 200 exprisioneros ucranianos.
Según este informe, los métodos de tortura incluyen descargas eléctricas -incluso en los genitales-, ataques de perros, violaciones, simulacros de ejecución -incluidos falsos ahorcamientos-, ejercicios físicos extremos y la obligación de permanecer en posiciones dolorosas.
El exagente penitenciario ruso Vitali (nombre modificado) señala que presos comunes también pueden participar en las violencias, utilizadas según él para obtener falsas confesiones en investigaciones judiciales, así como para recopilar información militar o reclutar colaboradores bajo coerción.
La comida también es utilizada como herramienta de castigo. Rumiantsev afirma que en ciertos momentos solo tenía “dos minutos” para comer, como un animal, bajo amenaza de golpes.
En una investigación publicada en diciembre de 2025, un exprisionero declaró a Human Rights Watch que llegó a ingerir cucarachas de su celda por el hambre que tenía, mientras otros detenidos comían ratones crudos.
A esto se suman reglas de sometimiento como la prohibición de mirar a los guardias a los ojos y castigos constantes. Rumiantsev recuerda uno: permanecer de pie durante 16 horas seguidas sin permiso para ir al baño, hasta el punto en el que algunos detenidos se orinaban encima. También menciona “experimentos”, como cuando los guardias les hicieron tomarse de las manos y les aplicaron descargas eléctricas para observar “cuántas personas sufrían dolor”.
Marcado en la carne
En 2023, Alexéi era miembro de una unidad médica en una prisión rusa. En ese momento relató su vida cotidiana al director de la ONG Gulagu.net, Osechkin, durante conversaciones de varias horas a las que AFP tuvo acceso. Alexéi explica cómo, en su cárcel, los prisioneros ucranianos eran golpeados con tubos de calefacción de polipropileno porque son materiales que “no se rompen”.
Después de estas palizas los detenidos recibían cuidados superficiales pero, tras cada visita a la enfermería, debían decir: “Gracias a la Federación Rusa por estos cuidados”. En ocasiones los equipos médicos participaban directamente en las agresiones. Según una investigación del medio RFE/RL, médicos rusos grabaron las palabras “Gloria a Rusia” en el abdomen de un prisionero ucraniano, Andrii Pereverziev, mientras era operado en prisión. Tras su liberación en 2025, tuvo que someterse a otra operación para retirar ese lema marcado en su carne.
Para el exsoldado Rumiantsev, “la idea” detrás de estos abusos es someter y traumatizar a los militares para que no vuelvan a oponerse a Moscú. Junto a sus compañeros estaba obligado a cantar canciones soviéticas en prisión. Y si no cantaba “lo suficientemente fuerte o afinado”, recibía un “castigo”.
En 2024 fue trasladado a una colonia penitenciaria menos dura en la región rusa de Udmurtia. Los guardias seguían golpeándolos, pero con menos violencia, igualmente él ya se había “acostumbrado” a que les “destrozaran la cara” entre gritos. Durante su detención también encontró carceleros más humanos que se mostraban “apenados” y afirmaban que algún día “Rusia pedirá disculpas”.
Invisibles
Según Osechkin, muchísimos prisioneros ucranianos son convertidos en “invisibles”. El activista ha documentado casos en los que sus nombres fueron cambiados para impedir su identificación y también se les suele mantener aislados. Alexéi, el exmiembro de una unidad médica penitenciaria, observó que una prisión entera había sido “vaciada” y destinada exclusivamente a ucranianos que eran sometidos a agresiones y abusos graves, sin posibilidad de testigos.
También se instauraron prácticas para ocultar la identidad de los autores de las torturas, que la mayoría de las veces actuaban encapuchados. Serguéi, el exmiembro de las fuerzas especiales penitenciarias rusas, explica que durante el “trabajo” con los prisioneros de guerra ucranianos, los integrantes de su unidad no llevaban cámaras corporales ni números de identificación en sus uniformes.
“Tampoco se rellenaban los registros de intervención”, afirma. “No había ningún informe sobre el uso de la fuerza física. Actuaban como querían, dando rienda suelta a sus inclinaciones sádicas”.
Además de ser invisibilizados, los ucranianos suelen permanecer incomunicados.
El hijo de Natalia Kravtsova, Artem, combatiente de la brigada nacionalista Azov, fue capturado en Mariúpol en mayo de 2022. Un año después, esta mujer de 52 años recibió confirmación de la Cruz Roja de que estaba encarcelado, sin más información.
Desde entonces no supo nada más. Ni siquiera está completamente segura de que Artem, de 33 años, siga vivo. Con cada anuncio de intercambio de prisioneros, Kravtsova siente una esperanza que luego termina frustrada. “Aunque por fuera esté tranquila, por dentro ardo”, detalla.
Cuando se logra localizar a un detenido, a veces es posible utilizar plataformas en línea de la administración penitenciaria rusa para escribirle, aunque esto requiere un número de teléfono ruso.
Una activista rusa, que habló con la AFP bajo condición de anonimato, explica que utiliza su propio número para permitir que una decena de ucranianos escriban a sus familiares.
El exsoldado Rumiantsev recibió una sola carta poco antes del final de su cautiverio. Dice que fue el único momento en que lloró en prisión.
“Vi esas primeras palabras dirigidas a mí de una manera tan cálida. Solo mi familia me habla así. Se me llenaron los ojos de lágrimas y temblé. Entonces mi amigo me puso la mano en el hombro y me dijo: ‘Eso significa que sigues siendo un ser humano’”.
Aksinia Bobruiko, una ucraniana de 39 años refugiada en Alemania, lucha por obtener noticias de su madre, una civil llamada Olga Baranevska.
El 15 de mayo de 2024, Baranevska, de 62 años, vivía en Melitópol, en Ucrania ocupada, cuando desapareció. Dos meses después, su hija supo a través de amigos en la zona que estaba encarcelada.
Bobruiko explicó a la AFP que su madre era maestra en Melitópol antes de la invasión de 2022 y que se negó a colaborar con las nuevas autoridades rusas “por razones ideológicas”.
En noviembre de 2024, Olga Baranevska, que sufre graves problemas de salud, fue condenada a seis años de prisión por presunta posesión de “explosivos”. Gracias a un contacto en la zona ocupada, Bobruiko logró recibir pruebas de vida, aunque sin información detallada.
Procesos judiciales
Tras atravesar una depresión, Aksinia Bobruiko recuperó “la fuerza” documentando historias de civiles detenidos y colaborando con la ONG “Noumo, Sestri!” (“¡Vamos, hermanas!”), que ayuda a mujeres encarceladas y a sus familiares.
La organización fue creada por una exdetenida que atravesó el infierno: Liudmila Gusseínova.
Gusseínova, de 64 años, pasó tres años y 13 días detenida en Donetsk, en el este de Ucrania ocupada, entre 2019 y 2022. Directora de un refugio para niños, fue arrestada por sus posiciones proucranianas.
Durante su encarcelamiento nunca pudo comunicarse con su familia, contó a la AFP, y únicamente logró recibir noticias a través de un abogado al que veía brevemente cada tres o seis meses.
Para no perder la cordura escribió un diario que escondía en el forro de su bolso. “Allí plasmé mis emociones”, explica. También redactó “conversaciones” imaginarias con sus amigos.
Tras su arresto, Gusseínova pasó primero 50 días en Izoliátsiya, una prisión de Donetsk de terrible reputación.
En una celda vigilada permanentemente por cámaras, debía permanecer de pie todo el día bajo amenaza de castigo.
Sus guardianes la sometieron a humillaciones con una bolsa de tela sobre la cabeza. Según ella, algunos militares llamaban regularmente a prisioneras y prisioneros para que los “entretuvieran”.
Después de Izoliátsiya, fue trasladada al centro de detención Nº5 de Donetsk, donde compartió una pequeña celda fría con unas veinte reclusas comunes.
Las condiciones de higiene eran “espantosas”: colchones sucios “llenos de insectos”, prisioneras con tuberculosis, VIH o eccema, y retretes en “un agujero”.
Un día fue llevada ante un investigador. “Se puso un pañuelo en la nariz de lo mucho que apestaba mi cuerpo. Y le dijo a otro de los investigadores: ‘No te acerques a ella, ¿no ves que está llena de chinches?’. Y era verdad: tenía chinches que me corrían por encima”, recuerda.
Para frenar este “sistema de tortura y sometimiento”, el activista Osechkin reclama procesos judiciales internacionales contra sus responsables y que se revele su identidad. “Los encontraremos y castigaremos a todos”, promete Serguéi.
Fuente: AFP.
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Trump elogia a Lula y Brasil busca blindarse ante tensiones políticas
Pese a sus diferencias ideológicas, Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva salieron satisfechos de su reunión este jueves en la Casa Blanca, mientras el presidente izquierdista de Brasil descartó que el republicano vaya a ejercer “ninguna influencia” en las elecciones de octubre.
En plena campaña de reelección, Lula buscó con su visita despejar nubarrones con Estados Unidos.
“Yo salgo muy, muy satisfecho de la reunión. Fue una reunión importante para Brasil y para Estados Unidos. Siempre creo que una fotografía vale mucho, y ¿vieron que el presidente Trump riendo es mejor que de cara seria?”, celebró el mandatario en una conferencia de prensa posterior en la embajada de Brasil en Washington.
Trump también reservó palabras de elogio en un mensaje en la red social Truth Social.
“Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y, concretamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien”, escribió el presidente estadounidense.
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La visita de Lula a la Casa Blanca, que incluyó un almuerzo, se extendió por más de dos horas.
Los mandatarios han tenido una relación de altibajos. Pero más allá de las diferencias ideológicas, ambos países tienen importantes intereses comerciales en juego.
Brasil mantuvo el pulso arancelario de Trump el año pasado, hasta que Washington levantó parte de esas tasas aduaneras al gigante sudamericano, por la presión inflacionaria en rubros como el café o la carne de res.
Washington ha manifestado su interés en los yacimientos brasileños de tierras raras, y la empresa aeronáutica brasileña Embraer tiene en Estados Unidos uno de sus grandes mercados, que busca mantener sin trabas arancelarias.
Ninguna influencia
Lula y Trump (80 y 79 años respectivamente) tienen en común un estilo político directo y llano, una manera personalista de enfocar la política, lo que les permitió cruzarse en la asamblea general de la ONU en septiembre pasado e inopinadamente decidir que tenían que reunirse cara a cara y despejar malentendidos.
Pero la arrolladora política exterior estadounidense, dentro y fuera de América Latina, genera alarma en Brasilia.
La cita en la Casa Blanca fue aplazada y negociada diplomáticamente, y en medio se cruzaron hechos como el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro y la guerra contra Irán.
“Trump no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país”, declaró Lula en una entrevista periodística reciente.
Sin embargo, este jueves aseguró que no iba a “pelear” con Trump debido a la visión del republicano de la guerra.
Lula enfrenta un año electoral complicado, ante una oposición conservadora que le ha infligido algunas derrotas en el Congreso y con encuestas que le dan un empate con el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, en octubre.
Trump nunca ha ocultado su abierta preferencia por el exmandatario derechista, condenado y encarcelado en Brasil por intento de golpe de Estado.
Otro de los hijos, Eduardo Bolsonaro, se instaló en Estados Unidos para hacer cabildeo en favor de su padre el año pasado, y sostiene contactos regulares con la administración Trump.
Lula descartó que Trump vaya a interferir en las elecciones brasileñas de octubre.
“No creo que [Trump] ejerza ninguna influencia en las elecciones brasileñas, sobre todo porque es el pueblo brasileño el que vota. Y creo que se comportará como un presidente de Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su destino”, afirmó.
Contra el crimen
Ambos mandatarios abordaron también la cooperación en el combate al crimen organizado.
Estados Unidos y Brasil firmaron en abril un acuerdo para luchar contra el tráfico de armas y drogas. Ahora comparten datos, como revisiones con rayos X a contenedores que viajan de Estados Unidos a Brasil.
Trump ha hecho del combate contra lo que llama “narcoterrorismo” una prioridad de su segundo mandato, y designó a grandes cárteles como organizaciones terroristas extranjeras.
Fuente: AFP