Ha sido descrito como un mitómano de vida marginal. Luce tatuajes de simbología nazi y se sacó fotos empuñando un arma. Fernando Sabag Montiel, quien apretó el gatillo contra Cristina Kirchner, es aún una incógnita en Argentina.
Sin activismo político conocido, fue detenido apenas atentó contra la vicepresidenta Kirchner el 1 de septiembre, a las puertas de su casa en Buenos Aires, colocándole a centímetros del rostro una pistola Bersa 32 que no se disparó.
Sabag “no es un sicario (porque) cometió errores emocionales”, sostuvo el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni. “Se precipitó en la escena donde iba a llevar adelante sus planes y no atinó a cargar el arma en el estado de estrés”, conjeturó Berni al considerar que Kirchner “está viva de milagro”.
Había llegado tan cerca mimetizándose entre un grupo de simpatizantes de Kirchner que la aguardaban para saludarla y pedirle un autógrafo, ocho días después que la Fiscalía pidiera doce años de cárcel para ella e inhabilitación política perpetua por presunta corrupción.
Selfies y cámaras de seguridad
El intento de magnicidio fue “planificado” previamente por Sabag, de 35 años, y su novia Brenda Uliarte, de 23, según la imputación de la justicia. Aunque el expediente se encuentra bajo secreto sumarial, fotos extraídas de sus celulares o de las cámaras de seguridad de la zona del ataque han copado las páginas de los diarios. Así, se ve a ambos exhibiendo el arma presuntamente utilizada, o vendiendo algodón de azúcar en los alrededores de la casa de Kirchner en días previos a los hechos.
En sus redes sociales, ya clausuradas, Sabag se había mostrado con un sol negro tatuado en el codo y una cruz de hierro en la mano. Pero los investigadores no han comprobado su pertenencia activa a grupos de ultraderecha. Para el sociólogo Jorge Elbaum, sus tatuajes “demuestran cierta identificación neonazi, algo que no requiere mucha racionalidad ni conciencia crítica, sino un sentido de pertenencia a una lógica integradora de odio”.
De madre argentina y padre chileno, Sabag nació en Sao Paulo (Brasil) pero llegó de niño a Argentina. No tenía un trabajo formal. En su casa se encontraron de las afueras de Buenos Aires unas 100 balas 9 mm en medio del desorden y el hedor de basura. Había sido arrestado en 2021 por portación ilegal de arma blanca, pero la causa fue cerrada.
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Consciente vs influenciable
Una primera evaluación psicológica arrojó que Sabag está “ubicado en tiempo y espacio”. En su celda, no ha recibido visitas. Su madre murió en 2017 y su padre vive en Chile, según reportes de la prensa local. Posee dos automóviles con los que trabajó para una aplicación de viajes con chofer. “Es muy callado, andaba siempre con la cabeza gacha, desprolijo, desaliñado”, dijo Pablo, vecino de Sabag y mecánico de sus autos que según dijo “los abandonó en la calle porque no tenía plata para arreglarlos”.
La justicia investiga a un grupo de cinco amigos de los atacantes, todos presuntos vendedores de algodón de azúcar que declararon como testigos. Meses atrás, Sabag había criticado las políticas sociales del gobierno de Alberto Fernández, cuando fue entrevistado en medio de una protesta callejera.
Uliarte declaró que no creía a su novio “capaz de cometer ese hecho más allá de las diferencias que tiene con esta señora”, en referencia a Kirchner. La noche del ataque, ella se fue del lugar, en apariencia sin interesarse por la detención de su novio. Los investigadores hallaron que Brenda ofrecía videos pornográficos en redes sociales bajo otra identidad.
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Según salió a la luz, su madre la abandonó, y sufrió abuso sexual de niña. Su padre, Leonardo Uliarte, quien se declaró “ultrakirchnerista”, dijo al diario Clarín que su hija “está manipulada, no le gusta la política”. Según refirió, Brenda perdió un hijo recién nacido en 2020 y desde entonces “no está en sus cabales”.
Andrés, su expareja y padre del bebé, la describió como una joven “influenciable, incapaz de planificar o participar de algo como lo sucedido” y deslizó que sufre un “retraso madurativo”. Su casa fue allanada porque la joven estuvo allí justo después del ataque. Los investigadores encontraron en el lugar una bolsa blanca que llevaba ese día.
Fuente: AFP.
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25 años del 11-S: el atentado que también cobró la vida de dos paraguayos
Emiliano Cáceres
Este 11 de septiembre se cumplen exactamente 25 años de los atentados de terroristas más mortíferos en la historia de los Estados Unidos. Cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por miembros de la organización terrorista Al Qaeda y utilizados como proyectiles.
Los dos primeros vuelos fueron estrellados contra la Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, el tercero fue estrellado contra el edificio del Pentágono y el cuarto se estrelló en Pensilvania. Aquel día más de 2.700 personas perdieron la vida, entre ellas, dos paraguayos. A continuación, repasamos parte de lo que ocurrió en aquella trágica jornada de septiembre y sus consecuencias.
Los objetivos
Los terroristas tenían cuatro objetivos específicos aquel 11 de septiembre. Los dos primeros eran las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC), dos de los edificios más emblemáticos de Manhattan, Nueva York. El World Trade Center (en español, Centro de Comercio Mundial) era el corazón financiero de Estados Unidos. El complejo constaba de 7 edificios: las mencionadas torres gemelas, el WTC 1 (Torre Norte) y el WTC 2 (Torre Sur). Los otros eran el WTC 3 (Hotel Marriot), el WTC 4 (donde funcionaban bolsas de valores), el WTC 5, el WTC 6 (con Oficinas de Aduanas y Protección Frontetiza) y el WTC 7.
Cabe mencionar que al momento de culminar su construcción en 1973, las Torres Gemelas eran los dos edificios más altos del mundo. Para 2001, seguían siendo los dos edificios más altos de Nueva York. La Torre Norte contaba con 417 metros, mientras que la Torre Sur. Con 415 metros. Ambas tenían 110 pisos.
El tercer objetivo era El Pentágono, sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ubicado en el Condado de Arlington, Virginia, cerca de Washington DC. Curiosamente, esa misma fecha, 11 de septiembre, se cumplían exactamente 60 años del inicio de la construcción de este edificio, la cual se había dado el 11 de septiembre de 1941, poco antes del ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas, el Pentágono fue el edificio de oficinas más grande del mundo, hasta 2010, cuando fue superado por Bolsa de Diamantes de Surat, en la India.
En cuanto al cuarto y último objetivo, algunas investigaciones señalan que era el Capitolio de los Estados Unidos, sede del Congreso del país norteamericano, donde funcionan la Cámara de Senadores y la Cámara de Representantes. Pero otros señalan que en realidad, era la Casa Blanca. Sin embargo, el cuarto vuelo secuestrado nunca llegó a su objetivo.
Antecedente y motivaciones
Contrariamente a lo que muchos piensan, el 11-S no fue el primer atentado terrorista sufrido por las Torres Gemelas del WTC. El 26 de febrero de 1993, se produjo un primer atentado que demostró que aquel complejo ya era un objetivo para el terrorismo, muchos años antes e incluso muchos consideran que sirvió como un “ensayo general”.
Un coche bomba estalló en el estacionamiento subterráneo de la Torre Norte. Esto provocó un enorme cráter de varios pisos de profundidad en subsuelo. Se utilizaron alrededor de 600 kg de nitrato de urea reforzado con gas hidrógeno. El saldo fue de 6 fallecidos (entre ellos una mujer embarazada) y más de 1.000 heridos.
El objetivo era derrumbar la Torre Norte sobre la Torre Sur. Sin embargo, la estructura estaba diseñada para soportar impactos en su base.
El cerebro detrás de este primer ataque fue Ramzi Youseft, un terrorista vinculado con Al Qaeda y sobrino de Khalid Sheikh Mohammed quien años después, bajo las ordenes de Bin Laden, sería el principal arquitecto del 11-S.
Tras el fracaso de este plan, la organización terrorista no abandonó su objetivo. Como no pudieron derribar los edificios desde abajo, decidieron atacarlos por arriba, utilizando aviones comerciales como misiles.
Respecto a las motivaciones de Al Qaeda para llevar a cabo estos ataques, fueron detalladas en la “Carta a Estados Unidos” de 2002. Se detallan tres motivos básicos: El apoyo de EEUU a Israel. Para Al Qaeda, el respaldo político, económico y militar de Washington hacia Israel significaba opresión al pueblo palestino y una afrenta directa al mundo islámico.
El segundo fue la presencia militar en tierras sagradas. Luego de la Guerra del Golfo en 1991, EEUU sentó tropas y bases militares en Arabia Saudita, país que alberga las dos ciudades más sagradas del Islam: La Meca y Medina. Para la organización terrorista, la presencia de soldados occidentales “infieles” en suelo sagrado era una profanación, una ocupación militar intolerable y un insulto a su soberanía.
El tercer punto fueron las sanciones contra Irak. Durante la década de los 90, la ONU y el gobierno de EEUU mantuvieron un embargo estricto y sanciones económicas contra el gobierno iraquí. Al Qaeda explotó propagandísticamente el tremendo impacto humanitario de estas sanciones, acusando a la Casa Blanca de provocar la muerte por desnutrición y falta de medicamentos de cientos de miles de niños y civiles musulmanes.
Los vuelos secuestrados y los ataques
La Comisión del 11 de septiembre, con datos recolectados de cajas negras y grabadores de datos de vuelo, elaboró un informe teniendo en cuenta la Hora Local del Este de EEUU (EDT).
Fueron cuatro vuelos domésticos de las aerolíneas American Airlines y de United Airlines.
El vuelo 11 de American despegó del Aeropuerto Logan de Boston con destino a Los Ángeles. A las 07:59 AM (EDT). La aeronave era un Boeing 767-223ER. A bordo iban 2 pilotos, 9 auxiliares de vuelo y 81 pasajeros, incluyendo a los 5 secuestradores, totalizando 92 personas en el avión. Los terroristas iniciaron el ataque a las 08:14 horas. Luego, a las 08:21, el transpondedor de la aeronave, un aparato que envía datos de vuelo a Control de Tráfico Aéreo (ATC) fue apagado de forma manual. A las 08:46:40 EDT, el 767 impactó entre los pisos 93 y 99 de la Torre Norte del WTC.
El segundo vuelo, el United 175, despegó del Aeropuerto Logan a las 08:14 horas. El avión era un Boeing 767-222. La tripulación estaba conformada por 2 pilotos y 7 auxiliares de vuelo. Llevaban un total de 56 pasajeros, incluyendo a los 5 terroristas, para un total 65 personas a bordo. Despegaron de la misma pista que el American 11 y también iban con destino a Los Ángeles. Los secuestradores irrumpieron en la cabina de pilotaje entre las 08:42 y las 08:46 (prácticamente al mismo tiempo que el primer impacto). Su transpondedor fue apagado aproximadamente a las 08:47. A las 09:03, la aeronave impactó contra la Torre Sur.
En cuanto al American 77, a las 08:20 despegó del Aeropuerto Internacional de Washington-Dulles con destino a Los Ángeles, operado por un Boeing 757-223. Llevaba a 64 personas a bordo: 2 pilotos, 4 auxiliares de vuelo y 58 pasajeros, incluyendo a los 5 secuestradores. Su última comunicación fue a las 08:51. Luego, hacia las 08:54, fue tomado por los terroristas. Su transpondedor fue apagado a las 08:56. A las 09:37, tras un giro de 330° para perder altura, la aeronave fue estrellada en la fachada Oeste del Pentágono.
Finalmente, el United 93, que debía la ruta Netwark-San Francisco y que era operado por un Boeing 757-222. Llevaba 2 pilotos, 5 auxiliares y 37 pasajeros, incluidos los 4 secuestradores, para un total de 44 personas a bordo. La aeronave despegó a las 08:42, con 42 minutos de retraso. Esto fue crucial para que, ya en el aire, los pasajeros se enteraran de los ataques en Nueva York. Alrededor de las 09:28, cuando sobrevolaban el Estado de Ohio, los terroristas asaltaron la cabina. Los controladores aéreos alcanzaron a escuchar gritos de “¡Mayday!” y sonidos de lucha física.
El transpondedor se apagó a las 09:41. En este vuelo hubo una revuelta de pasajeros y tripulantes de cabina. Intentaron derribar la puerta de la cabina de mando con el carrito de servicio. Ante este panorama, el secuestrador al mando terminó estrellando la aeronave de forma invertida (boca abajo) en un descampado en Shanksville, Pensilvania. Sobre cuál era el objetivo original de los terroristas al secuestrar este vuelo, la comisión investigadora afirma que el más probable era el Capitolio en Washington DC, sede del Congreso estadounidense. Sin embargo, algunas fuentes sugieren que el objetivo era la Casa Blanca, sede del Poder Ejecutivo residencia oficial del Presidente de los Estados Unidos.
El caos y el derrumbe de las torres
En todas las zonas de impacto se desató el caos. Canales de televisión de todo el mundo interrumpieron sus programaciones habituales y comenzaron a transmitir imágenes que pronto recorrieron el mundo. Todo el planeta quedó en shock ante lo que estaba ocurriendo: Estados Unidos sufriendo un ataque terrorista en su propio territorio.
Las sirenas, carros de bomberos, patrullas, ambulancias, vehículos militares, todo sistema de emergencia comenzaron a movilizarse, El país entero entró en alerta máxima. El entonces presidente estadounidense, George W. Bush, se encontraba en un aula de niños en la Escuela Primaria Emma E. Booker, en Sarasota, Florida. Tras el segundo impacto, su jefe de gabinete se le acercó y le dijo al oído una frase que quedó para la posteridad: “Un segundo avión chocó contra la otra torre. Estados Unidos está bajo ataque”
El cielo norteamericano se cerró por complete y el mandatario fue evacuado con el Air Force One, un Boeing 747-200B modificado, con matrícula militar VC-25A. Despegaron el Aeropuerto Internacional de Sarasota-Bradenton a toda potencia. El avión presidencial actuó como bunker aéreo y fue escoltado por dos aviones de combate F16. Como el Pentágono ya había sido atacado, se temía que los próximos objetivos pudieran ser la Casa Blanca, el Capitolio o alguna otra importante sede gubernamental. Es por eso que el Servicio Secreto se negó rotundamente a llevar a Bush a Washington. El Air Force One ascendió a 45.000 pies de altitud para evadir los radares. Posteriormente realizaron dos paradas estratégicas en dos bases militares con búnkeres.
Mientras trasladaban al presidente, a las 09:58 EDT, la Torre Sur colapsó y se derrumbó en Nueva York tras el impacto que provocó un incendio que duró aproximadamente 55 minutos. Poco después, a las 10:28, la Torre Norte corrió el mismo destino, una hora y cuarenta y dos minutos después del impacto. Las emblemáticas Torres Gemelas, que por décadas habían sido un símbolo del poderío económico de Estados Unidos, una postal obligatoria de Nueva York y el corazón financiero de la nación norteamericana habían quedado reducidas a escombros y con ellas se fueron miles de vidas.
Entre tanto, el Air Force One Base de la Fuerza Aérea Barksdale (Luisiana) a las 11.45. Allí el avión presidencial pudo repostar y se pudo dar un espacio seguro al mandatario para que este de un breve mensaje a la nación. La segunda escala fue en Base de la Fuerza Aérea Offutt (Nebraska) donde llegaron a las 14:50 EDT.
Allí se encontraba a sede del Comando Estratégico de los EE. UU. (STRATCOM). Desde un búnker subterráneo de máxima seguridad con tecnología de comunicaciones avanzada, Bush pudo encabezar una videoconferencia con el Consejo de Seguridad Nacional y los servicios de inteligencia para evaluar la magnitud de los ataques. No fue hasta las 18:34 EDT que el mandatario pudo aterrizar en Washington, cuando se descartaron más amenazas inmediatas y el espacio aéreo estuvo bajo control militar. El Air Force One llegó a la Base Aérea de Andrews y luego George Bush dio un mensaje al país desde el despacho oval a las 20:30 EDT.
Miles de pérdidas humanas
Cuando el humo se disipó, se pudo dimensionar la magnitud del desastre. De acuerdo a las cifras oficiales, la cantidad total de fallecidos en todos los ataques fue de 2.977.
En los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York se registraron 2.753 muertes, incluyendo a los ocupantes de las aeronaves que impactaron contra los edificios, y a 343 bomberos y 71 policías que dieron sus vidas en actos heroicos tratando de salvar a más personas.
En el Pentágono fallecieron 184 personas, entre los 64 ocupantes del vuelo más 120 trabajadores militares y civiles que trabajaban en la sede del Departamento de Defensa. Mientras que en el vuelo 93 de United, el único que no llegó a su objetivo y acabó estrellado en Pensilvania, murieron 44 personas, los 33 pasajeros, los 7 tripulantes y los 4 secuestradores.
De acuerdo a las cifras oficiales, cantidad total de fallecidos en todos los ataques fue de 2.977. Si se cuentan a los 19 terroristas, el número asciende a 2.796.
Consecuencias geopolíticas
Estos acontecimientos tuvieron una fuerte repercusión político, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. El presidente norteamericano de ese entonces, el republicano George W. Bush, apenas llevaba 8 meses en el cargo. Había asumido el 20 de enero de ese mismo año. Fue electo en unas reñidas elecciones a finales de 2000 donde competió contra el candidato demócrata Al Gore, quien había sido el vicepresidente del Bill Clinton.
En ese momento, el mandatario tenía un margen de aprobación de 51%. Pero, tras los atentados, ese margen se disparó al 90%, el índice más alto jamás registrado por la encuestadora Gallup hasta ese momento. La ciudadanía se unió en torno a la figura presidencial ante la emergencia nacional.
En un intento por capitalizar ese apoyo, el presidente formuló la conocida como “Doctrina Bush”: EEUU no haría distinciones entre grupos terroristas y los países que los albergaran. Esto dio lugar a la invasión a Afganistán en 2001 y a la controvertida invasión a Irak en 2003, bajo la premisa de que Saddam Hussein, presidente de Irak desde 1979, supuestamente poseía armas de destrucción masiva.
Sectores de la oposición estadounidense acusaron a Bush de querer “sacar provecho” del trauma colectivo dejado por el 11-S, instrumentando el dolor nacional para avanzar en una agenda de control petrolero e influencia militar en Medio Oriente.
Un golpe a la industria aeronáutica
En lo que respecta a la aviación comercial, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 representaron un antes y un después. El historiador aeronáutico Antonio Luis “Tony” Sapienza, asegura que “antes del 11 de septiembre no había mucho control en los vuelos internos en EEUU. Lo que controlaban eran más que nada armas. Después de los atentados, los controles en vuelos aumentaron muchísimo, tanto dentro de EEUU como a nivel mundial. Aumentó la lista de elementos que no se pueden llevar en el equipaje de mano, como líquidos y navajas”.
El historiador revela que “yo estuve dos veces en Estados Unidos, en el 81 y en el 87, en ambas ocasiones hice vuelos internos. Y, al menos en los 80, el control era muy poco. No recuerdo que te revisaran los bolsones de mano, no se pensaba que pudiera haber un secuestro o un atentado dentro de Estados Unidos. En el 81 volé desde Nueva York a Nueva Orleans y de Nueva Orleans a Miami. Entré al avión sin que me revisen el bolsón de mano. En el 87 hice un vuelo entre Miami y San Diego y de San Diego a Houston tampoco nos revisaron nada. Entramos en la fila, hice el checkin y nada, ni siquiera pasamos por un detector. Obviamente todo eso cambió después de los atentados del 11 de septiembre”.
En la misma línea se expresó Fabián Martínez, periodista, creador de contenido y que fue entrenado como piloto aviador civil. “Fue un antes y un después en la industria de la avación. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 desnudaron las falencias de seguridad en la aviación, tanto en Estados Unidos como a nivel mundial. Dejaron al descubierto las debilidades no solo de las aerolíneas, sino también de los aeropuertos y de los gobiernos” expresó.
Dos paraguayos perdieron la vida
El luto por las muertes del 11-S también alcanzó a nuestro país. Una familia de Asunción y otra familia de Misiones lloraron a dos de nuestros compatriotas.
Carlos Alberto Samaniego López de 29 años, oriundo de Asunción, profesional del sector financiero e hincha fanático de Olimpia. Buscando consolidar su carrera profesional, se fue a vivir a Estados Unidos, donde llevaba unos pocos años residiendo. Samaniego López trabajaba en la firma de inversiones Cantor Fitzgerald, cuyas oficinas funcionaban del piso 101 al piso 105 de la Torre Norte. El impacto ocurrió por debajo de dicha zona, dejando a todos los que se encontraban allí atrapados. Ningún empleado de esa firma que se hallaba en esas oficinas logró sobrevivir. El cuerpo de Carlos Alberto fue identificado semanas después, mediante pruebas de ADN.
El otro compatriota fue Obdulio Amias Ruiz Díaz Shug de 44 años, oriundo de San Ignacio, Misiones. Desde hacía más de una década residía en Nueva York con su esposa e hijos. Laboraba en el área de mantenimiento y servicios técnicos del World Trade Center. Se encontraba realizando sus labores rutinarias cuando se desató el infierno. Fue de las tantas personas que quedaron atrapadas bajos los escombros y no pudo sobrevivir.
Surgimiento de teorías conspirativas
Inmediatamente después de los atentados, comenzaron a surgir un sinfín de teorías sobre lo ocurrido. De hecho, el 11-S está considerado como el acontecimiento que dio inicio a la era de las teorías conspirativas modernas. En aquel entonces, internet aún estaba en pañales, las redes sociales no existían y los videos y posteos virales no estaban prácticamente en los planes de nadie. Fueron los primeros y rudimentarios foros web y correos electrónicos los que se convirtieron en el nido de especulaciones por parte de los primeros internautas.
Una de las teorías más famosas y difundidas a nivel mundial es que la causa del derrumbe de las Torres Gemelas no fueron los choques de aviones, sino que se trató de una demolición controlada. A diferencia de la versión oficial, que concluyó que el colapso de las torres se debió a que los incendios provocados por los impactos debilitaron los soportes de acero los pisos afectados, esta teoría sugiere que en realidad, explosivos fueron colocados previamente a los ataques en puntos estratégicos y que esa fue la verdadera causa del derrumbe. La teoría sostiene que la temperatura de los incendios no era suficiente para debilitar la estructura de las torres y que el desplome vertical y simétrico de los edificios, sumado a los destellos y columnas de humo divisadas en los pisos inferiores durante la caída, son pruebas de que se utilizaron cargas de demolición tradicionales. Para los defensores de esta teoría, la velocidad casi de caída libre con la que colapsaron las estructuras sigue siendo el principal cabo suelto que la narrativa oficial no logra esclarecer.
Entre tanto, el consenso científico internacional, liderado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), descarta firmemente el supuesto uso de explosivos. Las investigaciones oficiales sostienen que el combustible de los aviones actuó como queroseno que despojó al acero su aislamiento térmico, provocando que los soportes perdieran el 50% de su capacidad de resistencia a 600 ° C.
El Memorial: el National September 11 Memorial & Museum
Actualmente en la Zona Cero se erige un nuevo complejo con un memorial que homenajea a las víctimas de los atentados de aquella trágica jornada septembrina. Las “Piscinas Gemelas”, un monumento denominado “Reflecting Absence” (en español, Reflejando Ausencias) consisten en dos piscinas cuadradas ubicadas cada una exactamente donde se erigían las Torres Gemelas. Se trata de las dos fuentes de agua artificiales más grande de Norteamérica, diseñadas por los arquitectos Michael Arad y Peter Walker. El concepto central es el monumento al vacío. El agua cae en cascada por paredes de granito de 9 metros hacia un foso central que parece no tener fin. Esto simboliza la pérdida irreparable y el vacío dejado por los ataques. Alrededor de los parapetos de bronce que bordean las fuentes están grabados con láser los nombres de las 2.977 víctimas, incluidos los paraguayos Carlos Samaniego y Obdulio Ruiz Díaz.
En cuanto al nuevo complejo del World Trade Center, el edificio principal es el One Wolrd Trade Center, anteriormente conocido como Freedom Tower (en español, Torre de la Libertad). Con una altura de 541 metros (1.776 pies, en alusión al año de declaración de independencia de los Estados Unidos) y 104 plantas, actualmente es el edificio más alto del hemisferio occidental.
En la cultura popular
El 11-S ha tenido un impacto significativo en la cultura popular, siendo retratado en numerosas películas, series y hasta libros.
En el cine, las obras más conocidas que representaron los atentados están la película United 93, dirigida por Paul Greengrass y estrenada en 2006, que retrata los acontecimientos del secuestro del cuarto avión; y la película World Trade Center, conocida en Hispanoamérica como Las Torres Gemelas, dirigida por por Oliver Stone y protagonizada por Nicolas Cage, que retrata la supervivencia de oficiales de la Policía del Puerto que quedaron atrapados entre los escombros.
En lo que respecta a series y documentales, podemos destacar las siguientes: Punto de inflexión: El 11-S y la guerra contra el terrorismo, una miniserie documental de Netflix que trata sobre el auge de Al Qaeda y las decisiones de era Bush; 9/11: Así se vivió en América, una docuserie de National Geopgraphic que también se puede encontrar en Disney+, construida enteramente con archivos de video e imágenes cronológicas de aquella jornada; 9/11: Inside the President’s War Room, una serie de testimonios inéditos del propio George W. Bush y su gabinete sobre las decisiones tomadas a bordo del Air Force One.
En cuanto a libros y ensayos, las obras más conocidas son las siguientes: El informe de la Comisión del 11-S, documento oficial de acceso público que funciona como la radiografía completa de los acontecimientos de ese día; Lo que vi aquel día (The Looming Tower), autoría de Lawrence Wright, un libro de investigación periodística ganador del Premio Pulitzer que explica minuciosamente cómo se gestó el ataque desde los años 90.
El 11-S incluso tuvo un impacto en el mundo de la animación. Se teoriza que fue uno de los tantos acontecimientos supuestamente predichos por la famosa serie animada Los Simpson. En el primer episodio de la temporada 9, Homero Contra la Ciudad de Nueva York, la escena donde se muestra la portada de una revista que alinea el precio 9 dólares justo al lado de la silueta de las Torres Gemelas, hace que se forme visualmente la cifra “9/11”, es decir, septiembre 11.
Por otro lado, en la película original de Disney, Lilo y Stitch, representa la repercusión de los atentados. En la secuencia final, Sitich robaba un avión comercial Boeing 747 para rescatar a Lilo de la nave del personaje de Gantu. Sitich utilizaba la aeronave para esquivar los edificios de la ciudad. Sin embargo, tras los acontecimientos del 11 de septiembre, Disney temió herir la sensibilidad colectiva tras la tragedia, de modo que ordenó a los animadores modificar la secuencia final, donde vemos que, en lugar del avión comercial utilizan la nave espacial roja de Jumba y Pleakley.
Si bien los escombros ya fueron removidos y la humareda ya se ha disipado, un cuarto de siglo después, la humareda geopolítica de los atentados del 11 de septiembre de 2001 aún no termina de irse. Los acontecimientos de ese día siguen generando un gran debate sobre lo que realmente ocurrió, cómo el país más poderoso del mundo pudo sufrir un ataque de esa magnitud en su propio territorio. A eso le sumamos las huellas que dejó en la industria de la aviación. El 11-S sigue generando polémicas 25 años después de lo ocurrido y ya quedará por siempre como un acontecimiento histórico que jamás será olvidado
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Inflación argentina se modera en agosto a su nivel más bajo en 14 meses
La inflación en Argentina se desaceleró en agosto y marcó su nivel más bajo en 14 meses, un alivio celebrado por el gobierno del presidente Javier Milei.
El índice de agosto fue de 1,7 %, frente a 2,1 % de julio, según el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundido este jueves.
La inflación acumula 21,3 % desde enero y 33,5 % en doce meses.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en la red X que “la inflación de agosto fue la más baja en 14 meses”.
La reducción de la inflación es una de las principales banderas del presidente ultraliberal, que logró bajar fuertemente el ritmo de aumento de los precios desde que se pensaba en diciembre de 2023, cuando la inflación interanual alcanzaba los tres dígitos.
Lo hizo en base a un programa apoyado en el ajuste del gasto público y la disciplina monetaria.
Sin embargo, la desaceleración se matiza con indicadores de retracción en varios sectores clave de la economía. La semana pasada, la Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió a Milei por la situación del sector.
“La estabilidad es fundamental para la Argentina, pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación, tenemos que mirar la actividad”, dijo el presidente de la UIA, Martín Rappallini.
La actividad fabril cayó un 4,9 % interanual en julio y la construcción retrocedió 4,5 % en el mismo período, según el Indec. El consumo masivo también se mantiene por debajo de los niveles del año anterior, según la Cámara de la Mediana Empresa (CAME).
Las perspectivas de crecimiento también se debilitaron. El relevamiento de expectativas del banco central publicado en septiembre recortó del 2,7 % al 2,1 % la expansión prevista para 2026.
La estimación queda por debajo del crecimiento del 5 % que el gobierno había previsto en su proyecto de presupuesto para este año.
- Fuente: AFP
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Argentina endurece su ofensiva por Malvinas y sanciona a otras 15 personas y empresas
El Gobierno argentino volvió a elevar la tensión en torno a la disputa por las islas Malvinas al anunciar este martes la apertura de procedimientos sancionatorios contra otras 15 personas y empresas que, según las autoridades, estarían relacionadas con actividades hidrocarburíferas consideradas ilegales en el archipiélago.
La medida fue comunicada por la Oficina del Presidente de Argentina, que señaló que los nuevos expedientes se incorporan a los 45 procedimientos iniciados anteriormente contra otros actores por hechos similares, según se hizo eco la agencia RT.
Desde el Ejecutivo argentino sostienen que la explotación de recursos naturales en las aguas y territorios que Buenos Aires considera bajo su soberanía no puede realizarse sin autorización de las autoridades del país. La decisión forma parte de la estrategia del Gobierno de Milei para reforzar su reclamo sobre las Malvinas y los espacios marítimos vinculados al archipiélago.
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En el comunicado oficial, la administración argentina advirtió que continuará avanzando por la vía administrativa contra quienes participen en actividades que considere contrarias a sus derechos soberanos.
Varias islas
La posición del Gobierno abarca no solo a las islas Malvinas, sino también a Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, considerados por Argentina como parte de su territorio.
Con la incorporación de estos 15 nuevos casos, Buenos Aires busca dejar en claro que la explotación de hidrocarburos y otros recursos naturales en la zona seguirá bajo vigilancia y que el Estado argentino pretende utilizar los mecanismos legales y administrativos disponibles para impedir operaciones que no cuenten con su autorización.
La ofensiva se produce en el marco de una disputa de soberanía que enfrenta históricamente a Argentina y Reino Unido, país que administra actualmente las islas. Para el Gobierno de Milei, cada nuevo procedimiento constituye una forma de reafirmar el reclamo argentino sobre el archipiélago y sus recursos estratégicos.
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Sicariato en PJC: detienen a mujer acusada de atentar contra su padre
Detienen a la mujer que fue acusada de atentar contra la vida de su padre. El hecho ocurrió el fin de semana en una funeraria de Pedro Juan Caballero, donde la víctima sobrevivió al ataque de un sicario y había responsabilizado a su hija de ser la autora intelectual del atentado.
Se trata de Lucía Morel Alves (35), quien poseía una orden de captura pendiente por homicidio doloso en grado de tentativa, según registros de la Policía Nacional. La misma guarda reclusión en el Departamento de Investigaciones.
La víctima, identificada como Marcelino Morel Cabrera (61), recibió un disparo de arma de fuego en la espalda, pero logró sobrevivir. El motivo del ataque sería un conflicto familiar.
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Según datos recabados por los intervinientes, aproximadamente a las 1:00 del domingo llegó una persona a bordo de una motocicleta realizando disparos contra la puerta de blíndex de la funeraria Pax Conesul, ubicada sobre la calle Aquidabán entre Rubio Ñu y Lomas Valentinas del barrio Mariscal Estigarribia.
En el sitio fueron encontradas siete vainillas servidas y percutidas calibre 9 mm, que fueron levantadas por agentes de Criminalística. La propietaria fue involucrada de atentar contra su propio padre y fue detenida por personal de la Comisaría Séptima.
El local ya había sido blanco de disparos anteriormente. El nuevo ataque se produjo apenas horas después del primer atentado. Agentes del Departamento de Investigaciones participaron del procedimiento y se dio intervención al Ministerio Público, que tendrá a su cargo las diligencias correspondientes.
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