Autoridades de Pekín informaron este domingo que los dos millones de habitantes de un barrio donde se detectó un pequeño brote de COVID-19 serán sometidos a test, a menos de dos semanas del inicio de los Juegos de Invierno.
En ese sentido, las autoridades señalaron al distrito de Fengtai, en el sur de Pekín, como el epicentro del foco de seis contagios recientes, lo que elevó a 34 el número de casos detectados en la capital en la última semana. Los dos millones de habitantes del distrito deberán hacerse pruebas de COVID-19 a partir del domingo.
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El anuncio se produjo luego de que el servicio postal chino ordenó a sus empleados desinfectar los envíos del exterior, luego de que las autoridades dijeran que el correo podría ser la fuente de algunos recientes casos del coronavirus. El número de casos en China es insignificante comparado con los brotes masivos en otras partes del mundo, donde la contagiosa variante ómicron ha provocado fuertes aumentos de infecciones.
Pese a ello, varios pequeños brotes en toda China, incluyendo a Pekín, pusieron a prueba la estricta política de “cero COVID” que el país ha mantenido pese a que el resto del mundo se abre gradualmente.
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Con el inicio de los Juegos de Pekín el 4 de febrero, delegados internacionales, equipos de prensa y algunos atletas han comenzado a llegar a la ciudad. Para contener el virus, los participantes de los Juegos permanecerán en una burbuja cerrada de miles de personas sin contacto con el exterior.
Fuente: AFP.
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Xi y Putin ratifican una relación “inquebrantable que ha resistido mil pruebas”
Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, se reunieron este miércoles y ratificaron la solidez de sus relaciones bilaterales frente a las turbulencias del mundo, menos de una semana después de que Pekín recibiera también al estadounidense Donald Trump. “Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas“, le dijo Xi a su invitado, según la agencia de noticias oficial Xinhua.
Por su parte, Putin se refirió a unas relaciones a un “nivel sin precedentes”, en particular en el ámbito económico, a pesar de los “factores externos desfavorables”. Ambos líderes se encontraron en un contexto de múltiples crisis que afectan directamente a sus países, como las amenazas de reanudación de las hostilidades en el Golfo, la continuación del conflicto en Ucrania o tensiones en el comercio y el suministro de hidrocarburos.
Xi advirtió, precisamente, que una reanudación de los combates en Oriente Medio sería “inoportuna”. Sonriente, el presidente chino recibió minutos antes a Putin con un cálido apretón de manos al pie de las escaleras del Gran Salón del Pueblo, sede del poder en el corazón de la capital.
Los líderes de los dos gigantes escucharon sus himnos, pasaron revista a una guardia militar y a un grupo de niños que saltaban al grito de “bienvenido, bienvenido” y agitaban banderas de ambos países. Resonó una salva de cañones, en una puesta en escena muy similar a la de la pomposa bienvenida que se le dio Trump.
Xi y Putin, quienes se llaman comúnmente “viejo amigo” o “querido amigo”, ya se han reunido casi 40 veces a lo largo de más de 13 años de ejercicio simultáneo del poder, se sentaron luego a la mesa de conversaciones, con la visita del magnate republicano entre los diversos temas de interés común. Se espera que además aborden la guerra que Rusia libra en Ucrania, aunque los analistas consideran poco probable que Xi presione a Putin.
También podría mencionarse el proyecto del gran gasoducto “Fuerza de Siberia 2”, que conectaría las mayores reservas de gas natural de Rusia en el norte de Siberia con China. Es un proyecto fundamental para Rusia, que ve en él una salida para sus hidrocarburos, a los que Europa ha dado la espalda tras la invasión de Ucrania. Pero su realización se está demorando.
Potencias “maduras”
Putin buscará en Xi la garantía de que la distensión intentada con Estados Unidos con motivo de la visita de Trump no se producirá a costa de Rusia, conjeturan los analistas. Ambas partes presentan la cumbre como una muestra de unas relaciones antiguas a prueba de turbulencias. El motivo es el 30º aniversario de una “asociación de coordinación estratégica”.
El Kremlin describe la sucesión de visitas de Trump y Putin como fortuita. La llegada de Putin, que se encuentra en su visita número 25 a China, estaba prevista antes de que Trump pospusiera la suya, inicialmente programada para finales de marzo. “Las relaciones entre China y Rusia constituyen una de las relaciones entre grandes potencias más estables, maduras y estratégicamente valiosas del mundo actual”, afirmó la cadena estatal china en inglés CGTN.
Más allá de la visita de Trump, que no dio lugar a grandes anuncios, China y Estados Unidos siguen, por el contrario, inmersos en una intensa rivalidad estratégica, comercial y tecnológica. En contraste, CGTN destacó la amplitud de los “intereses comunes” de Pekín y Moscú.
Relación asimétrica
China y Rusia son, además, socios de larga data de Irán y Corea del Norte. Los lazos entre China y Rusia se han fortalecido tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Las exportaciones de petróleo ruso a China aumentaron alrededor de un 30%, según datos de centros de análisis europeos. La relación es, sin embargo, desequilibrada. Las importaciones rusas representaron solo alrededor del 5% de las importaciones de China en 2025, según la Aduana del gigante asiático.
Por el contrario, China representó más de un tercio de las importaciones y más de una cuarta parte de los envíos de Rusia en 2025, según la agencia rusa Tass. A finales de 2025, China era el principal comprador de petróleo crudo y carbón rusos, y el segundo de gas transportado por gasoducto, según el Centro de Investigación sobre Energía CREA.
China se ve directamente afectada por los bloqueos iraní y estadounidense del estrecho de Ormuz en medio del conflicto en Oriente Medio, por donde transita gran parte de sus suministros. Los puntos de vista sobre la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán podrían divergir, no obstante, ya que Rusia se beneficia del conflicto gracias a una flexibilización de las sanciones, anticipan los analistas.
Fuente: AFP.
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Putin llega este martes a China tras la visita de Trump
El presidente ruso, Vladimir Putin, llega este martes a Pekín para reunirse con su homólogo chino y “viejo amigo” Xi Jinping, con quien espera dejar en claro que sus lazos son inquebrantables pocos días después de la visita que hizo Donald Trump. La confirmación del viaje de Putin se produjo pocas horas después de que Trump concluyera el viernes una pomposa visita de Estado, la primera de un presidente estadounidense a China en casi una década, destinada a estabilizar sus turbulentas relaciones.
De su parte, Putin y Xi tienen previsto discutir cómo “fortalecer aún más” la asociación estratégica entre sus países e “intercambiar opiniones sobre temas internacionales y regionales clave”, según un comunicado del Kremlin. Sus lazos se han profundizado desde la invasión que Rusia lanzó sobre Ucrania en 2022. Desde entonces, Putin ha visitado Pekín cada año.
Moscú se encuentra diplomáticamente aislada en la escena mundial y depende en gran medida de Pekín en lo económico, ya que China es ahora el principal comprador del petróleo ruso sancionado. Marcando un tono cordial para la visita, los dos líderes intercambiaron “cartas de felicitación” el domingo para conmemorar los 30 años de la asociación estratégica entre sus países.
Xi afirmó que la cooperación entre Rusia y China se ha “profundizado y consolidado continuamente”, según los medios estatales chinos.
En un mensaje de video dirigido al pueblo chino difundido el martes, Putin dijo que las relaciones han alcanzado “un nivel verdaderamente sin precedentes” y que “el comercio entre Rusia y China sigue creciendo”.
“Sin aliarnos contra nadie, buscamos la paz y la prosperidad universal”, añadió el líder ruso, sin mencionar a ningún tercer país.
Queridos y viejos amigos
Cuando Putin visitó Pekín por última vez, en septiembre de 2025, Xi lo recibió con los brazos abiertos como a un “viejo amigo”, un lenguaje que el líder chino no utilizó con Trump la semana pasada.
Putin, quien de su lado llama a Xi su “querido amigo”, estará ansioso por mostrar al mundo que sus relaciones no se ven afectadas por la visita de Trump.
Aunque no se espera que la visita del presidente ruso reciba la misma fastuosidad que la de Trump, “la relación entre Xi y Putin no requiere ese tipo de gesto de tranquilidad”, dijo Patricia Kim, del centro de investigación Brookings Institution en Washington.
Ambas partes consideran que sus lazos son “estructuralmente más fuertes y estables” que los entre China y Estados Unidos, agregó.
Aunque Pekín ha pedido regularmente que se entablen conversaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, que ya dura más de cuatro años, nunca ha condenado a Rusia por enviar tropas, al presentarse como una parte neutral.
Trump y Xi hablaron sobre Ucrania la semana pasada, pero el presidente estadounidense se fue de China sin lograr ningún avance.
“Es casi seguro que Xi informe a Putin sobre su cumbre con Trump”, consideró Kim.
Sin embargo, dijo, la falta de resultados claros de la reunión “probablemente tranquilice a Moscú al saber que Xi no llegó a ningún acuerdo con Trump que socavara sustancialmente los intereses rusos”.
Apetito por el petróleo
Putin esperará que China profundice su compromiso con Moscú, después de que Trump dijera a Fox News durante su visita que Pekín había acordado comprar petróleo estadounidense.
Dado que Rusia depende de las ventas a China para sostener su esfuerzo bélico, “Putin no quiere perder ese apoyo”, explicó a la AFP Lyle Morris, de la organización Asia Society.
“Es probable que Putin esté ansioso por escuchar a Xi sobre el próximo paso de China en Oriente Medio”, añadió Morris, después de que “Trump haya señalado claramente que espera que Pekín desempeñe un papel de liderazgo”.
Sin embargo, en lo que respecta a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, China y Rusia pueden tener prioridades diferentes.
“(China) depende de la libertad de las principales vías navegables del mundo para mantener sus actividades económicas, y preferiría que el enfrentamiento en el estrecho de Ormuz terminara cuanto antes”, dijo a la AFP James Char, de la Universidad Tecnológica de Nanyang de Singapur.
Por otro lado, Moscú “se ha beneficiado económicamente de los combates en Irán debido a la flexibilización de las sanciones contra los suministros energéticos rusos, por lo que podría tener una opinión diferente”. Tras reunirse con Xi en abril, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, dijo que Rusia podría “compensar” la escasez energética de China a medida que la guerra afecta a los suministros mundiales.
Ejercicios nucleares
Rusia anunció este martes que su ejército inició tres días de maniobras con armas nucleares, en las que participan miles de soldados en todo el país. “Del 19 al 21 de mayo de 2026, las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia están llevando a cabo un ejercicio sobre la preparación y el uso de las fuerzas nucleares en caso de amenaza de agresión”, informó el ministerio ruso de Defensa.
El anuncio coincide con la intensificación de los ataques de Ucrania con drones, y la visita del presidente Vladimir Putin a China, que arranca este martes. Desde que emprendió su ofensiva en Ucrania en febrero de 2022, Rusia ha blandido reiteradamente la amenaza nuclear.
Los ejercicios tienen lugar meses después de que decayera en febrero, sin ser renovado, el Tratado Nuevo START de limitación de arsenales nucleares entre Estados Unidos y Rusia. En los ejercicios participarán más de 65.000 soldados con 7.800 categorías de equipamiento y armas, incluyendo más de 200 misiles, según el ministerio de Defensa.
También participarán aviones, buques y submarinos nucleares, y se ensayarán misiles balísticos y misiles de crucero. Los ejercicios incluirán un ensayo del uso de armas nucleares desplegadas en la vecina Bielorrusia, puntualizó el ministerio. Rusia ha desplegado allí un misil hipersónico con capacidad nuclear, el Oreshnik.
Fuente: AFP.
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.