“Solo intento concentrarme en las cosas positivas que sucedieron este año en lugar de las negativas”, expresó Melinda Howard, una estudiante de medicina de 22 años, en Sídney, una ciudad que se jacta de ser la “Capital mundial del Año Nuevo”, donde las multitudes fueron inusualmente pequeñas en el puerto para presenciar el tradicional espectáculo de fuegos artificiales.

En Dubái los fuegos artificiales en 29 sitios iluminaron la ciudad. El público se concentró temprano en la noche para presenciar el espectáculo de la torre más alta del mundo, el Burj Khalifa. En Brasil, el segundo país más castigado por la pandemia después de Estados Unidos, Río de Janeiro volvió a la playa de Copacabana para recibir al 2022 aunque con menos público debido al mal tiempo y las restricciones por la pandemia.

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“Esperaba ver mucha más gente, sería estresante”, dijo a la AFP Alejandra Luna, una turista colombiana de 28 años. “Está tranquilo, me gusta”, añade. Vestida de amarillo para atraer la prosperidad, la carioca Andreia Viana observó los 16 minutos de fuegos artificiales y comento a la AFP: “Fue emocionante, porque pasamos mucho tiempo en pandemia y ahora que los fuegos volvieron, parecen más bonitos, son más significativos”.

En Sudáfrica, donde se detectó a finales de noviembre la nueva variante, el toque de queda nocturno que rige desde hace 21 meses se interrumpió por cuatro horas desde la medianoche. El mundo celebró la llegada del año 2022 con festividades restringidas por el COVID-19, entrando en un tercer año de pandemia con una explosión de contaminaciones y tímidos signos de esperanza.

El surgimiento de la particularmente contagiosa variante ómicron en noviembre llevó a superar primera vez el millón de contagios diarios de coronavirus, según un recuento de la AFP. Oficialmente, más de 5,4 millones de personas murieron desde que se identificó por primera vez el virus en China en diciembre de 2019.

Gran Bretaña, Estados Unidos e incluso Australia, protegida durante mucho tiempo de la pandemia, están batiendo récords diarios de casos. Y Francia anunció a su vez el jueves que ómicron es mayoritaria en su territorio. Sin embargo, en su mensaje de fin, el presidente Emmanuel Macron se declaró “decididamente optimista”, deseando que 2022 también sea “el año del fin de la epidemia”.

Las islas Kiribati, en el Pacífico, fueron las primeras en dar la bienvenida al nuevo año a partir de las 10:00 GMT. En la Cachemira india al menos 12 personas murieron en Mata Vaishno Devi; uno de los sitios hindúes más reverenciados.

La cifra de muertos podría ser mayor porque el camino al santuario “estaba lleno de fieles que intentaban realizar la acostumbrada visita y oración de año nuevo”, dijo una autoridad a la AFP. El desastre ocurrió cerca de las 3:00 (21:30 GMT) cuando aún no había amanecido.

Existen millones de santuarios en las ciudades y aldeas de India, de mayoría hindú, así como en sitios remotos del Himalaya o las selvas del sur. Antes de la pandemia, 100.000 devotos subían el empinado camino a la caverna estrecha que alberga el santuario de Vaishno Devi.

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Desde Seúl hasta Ciudad de México y San Francisco, muchas festividades fueron canceladas como en 2021 o severamente restringidas. En París, donde se canceló el tradicional espectáculo de fuegos artificiales de Nochevieja, miles de personas, mucho menos que antes de la pandemia, pasearon por los Campos Elíseos, donde la policía controlaba el uso de mascarillas, nuevamente requerido.

“Todo está cerrado en Países Bajos, así que es mejor aquí. Me quedaré hasta la medianoche”, explica Koen, un turista holandés de 22 años que fue a París con su novia. En el corazón de Madrid, la tradicional fiesta ante la Puerta del Sol reunió a unas 7.000 personas para tragar uvas al son de las doce campanadas de la medianoche.

Nuestro sueño

Nueva York se preparó este viernes para recibir el Año Nuevo en Times Square, con la famosa caída de la bola y papelillos volando, aunque de forma reducida debido a la pandemia. El alcalde Bill de Blasio dijo que la fiesta podía hacerse, pero solo con unas 15.000 personas en Times Square, en lugar de las 60.000 usuales, y todos debían estar vacunados y usando mascarillas.

“Este es un sueño nuestro. Está en nuestra lista de cosas por ver, la caída de la esfera de Año Nuevo, y nos hemos vacunado para esto”, dijo Chroni Stokes, de 27 años, quien acudió con su pareja a Nueva York desde Memphis, Tennessee. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó el viernes a la unidad en el Año Nuevo en un mensaje de video en el cual saludó a los “extraordinarios” estadounidenses.

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En Rusia, el presidente Vladimir Putin mencionó en un mensaje televisado a la epidemia de COVID sin citar la cifra de más de 600.000 muertos establecida el día anterior por la agencia nacional de estadística -el doble de la comunicada por el gobierno-, lo que sitúa al país entre los más enlutados del mundo. Los expertos esperan que el año 2022 marque una nueva fase menos mortal de la pandemia.

La vacunación de alrededor de 60% de la población mundial ofrece un rayo de esperanza, aunque algunos países pobres todavía tienen acceso limitado y un segmento de la población sigue reacio a inmunizarse. Pero la Organización Mundial de la Salud no quiere bajar la guardia y advierte que el “tsunami” de contagios puede poner a los sistemas sanitarios “al borde del colapso”.

Ómicron amarga a la economía

Espectáculos de Navidad anulados, exhortos a evitar cruceros, aviones que no pueden despegar: la variante ómicron de coronavirus multiplicó los problemas para la economía de Estados Unidos y podría contribuir a la escasez de trabajadores e incluso a una mayor alza de precios en el país.

“Comenzamos a ver las primeras señales del impacto de ómicron en la economía”, principalmente en el sector servicios como es el caso de bares y restaurantes, explicó Oren Klachkin, economista de Oxford Economics, en entrevista con la AFP.

La mayor economía mundial esperaba dejar atrás la pandemia de covid-19 pero, la víspera de año nuevo, el coronavirus vuelve a jugar una mala pasada. Luego de ser detectada hace un mes, ómicron, una variante extremadamente contagiosa, hace disparar el número de casos.

La situación llevó a las autoridades sanitarias de Estados Unidos (CDC) a desaconsejar, el jueves, los viajes en cruceros, señalando que “el riego de contraer covid-19″ en estos barcos “es muy elevado”, incluso para los vacunados.

En efecto, unos 5.100 casos fueron señalados en aguas territoriales estadounidenses entre el 15 y el 29 de diciembre, frente a solo 162 entre el 30 de noviembre y el 14 de diciembre. Sin embargo, es difícil cuantificar las consecuencias económicas de esta variante, “en especial porque es la temporada de fiestas de fin de año, que afecta los datos”, detalló Oren Klachkin. Los analistas de la agencia Moody’s en tanto, rebajaron recientemente su previsión de crecimiento para el primer trimestre a causa de ómicron, y ahora esperan 2% frente a 5% anticipado.

Temor al contagio

El “temor al contagio” y el descenso de reservas en los restaurantes “son solo una parte de la ecuación”, advirtió la economista Diane Swonk, de Grant Thornton, en una una publicación en la red Twitter. Es complicado encontrar mano de obra debido al número de personas enfermas. “No es algo nuevo, sino amplificado por ómicron”, subrayó.

Esta falta de trabajadores amplificada por cuarentenas luego de un test positivo o contacto con una persona enferma, podría paralizar amplios sectores de la economía. El transporte aéreo también afronta días difíciles, con miles de vuelos anulados debido al volumen de personal que tuvo que aislarse, en momentos de grande demanda por el final de año.

Para limitar el ausentismo laboral, el gobierno de Joe Biden decidió el lunes reducir la duración de la cuarentena recomendada, de diez a cinco días. Esta falta de mano de obra podría agravar una situación que viene de meses atrás: no hay suficientes trabajadores en Estados Unidos para llenar todos los puestos vacantes, en particular debido al elevado número de retiros anticipados desde el inicio de la pandemia.

Impacto “modesto” sobre la inflación

“Prevemos que el mercado laboral continuará recuperándose en 2022, con unos cinco millones de nuevos empleos creados, poco más de 400.000 al mes”, anticipó Nancy Vanden Houten, economista de Oxford Economics. Sin embargo, puntualizó que eso no quiere decir que no habrá escasez “en algunos sectores”.

La tasa de desempleo y el número de empleos creados en Estados Unidos en diciembre serán anunciados en un informe a divulgarse el 7 de enero. Algunos economistas temen también que las perturbaciones asociadas a la nueva variante agraven una inflación que está en sus máximos registros desde 1982, presionada entre otros por problemas en fábricas y transporte a escala planetaria.

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“Existe un riesgo real de que las variantes sean más inflacionistas que desinflacionistas”, explicó Swonk. Sin embargo, en un primer momento, el alza de precios de servicios y energía “podría atenuarse” con una demanda en baja. Mark Zandi, economista jefe de Moody’s, espera un impacto “modesto” de ómicron en la inflación.

“Las empresas han hecho progresos significativos para atenuar los cuellos de botella en la cadena de suministros mundial”, destacó. “Incluso si más trabajadores se enferman (...), deberían, al enfermarse de forma menos severa, retomar el trabajo más rápidamente”, añadió.

Fuente: AFP.

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