Chapecoense: se cumplen 5 años de la tragedia que enlutó al fútbol
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Este domingo se cumplen 5 años de una de las mayores tragedias que marcó al mundo del fútbol. El avión que transportaba a los jugadores, directivos y cuerpo técnico del club brasileño para disputar la final de la Copa Sudamericana 2016 con el Atlético Nacional se estrelló en Antioquia dejando 71 muertos.
En el percance 6 personas resultaron con heridas de gravedad y los únicos sobrevivientes, tres futbolistas, un periodista, una azafata y un técnico de vuelo. Sin embargo, el periodista falleció años después. El hecho generó una gran conmoción, ya que se trataba de un club deportivo modesto y que con mucho esfuerzo llegaba a la final de la competencia internacional y que soñaba con llevar la copa a su país, pero la historia acabó de la manera jamás pensada.
Las imágenes del lugar del accidente recorrían el mundo y se multiplicaban. La noticia de la tragedia acaparó los portales de los medios de comunicación de todo el mundo y los mensajes en las redes sociales estallaron.
Una fotografía de la AFP en particular llamó la atención del área de Deportes de La Nación en aquel entonces, se trataba de un niño, sentado solo en las gradas del estadio Arena Condá de Chapecó, abrazándose a sí mismo y mirando para abajo, buscando consuelo para tanta desdicha. Una imagen que “nos duele a todos”.
Una de las tantas fotos que acaparó en los medios, un niño, sentado solo en las gradas del estadio Arena Condá de Chapecó tras conocerse la tragedia. Foto: AFP.
Sin lugar a dudas, esta fecha siempre será recordada en el plano deportivo. La final de la Copa Sudamericana fue suspendida y se entregó el título de campeón al equipo brasileño a pedido del club colombiano.
El lugar es frecuentado por pescadores y presenta zonas de considerable profundidad, por lo que instaron a extremar las medidas de precaución al ingresar al agua.FOTO: GENTILEZA
Una salida de pesca familiar terminó en tragedia con la muerte de tres personas por ahogamiento en aguas del río Capiibary, en la colonia Jerovia, Primera Línea, departamento de Caazapá. Entre las víctimas se encuentran una mujer y su hijo de 13 años, quienes fueron arrastrados por la corriente en una zona profunda del cauce.
Las víctimas fueron identificadas como Leonida Rivas Gaona, de 41 años, quien se encontraba embarazada de cinco meses; su hijo de 13 años y Ninfa Luján Insaurralde Acuña, de 18 años.
El operativo de búsqueda se activó luego de que familiares alertaran sobre la desaparición de los tres, lo que movilizó a bomberos voluntarios y agentes policiales.
El procedimiento fue encabezado por bomberos de Caazapá y Buena Vista, en coordinación con efectivos de la Comisaría 8.ª Jerovia. Tras varias horas de intensa labor y con apoyo de lugareños, los intervinientes lograron ubicar los cuerpos en el mismo sector donde se produjo el hecho.
Testigos indicaron que la joven y el menor se estaban bañando en la orilla, pero en determinado momento ingresaron a una zona más profunda. Foto: Gentileza
Tragedia en Caazapá: madre, hijo y joven mueren ahogados durante jornada de pesca
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Una salida de pesca familiar terminó en tragedia con la muerte de tres personas por ahogamiento en aguas del río Capiibary, en la colonia Jerovia, Primera Línea, departamento de Caazapá. Entre las víctimas se encuentran una mujer y su hijo de 13 años, quienes fueron arrastrados por la corriente en una zona profunda del cauce.
Las víctimas fueron identificadas como Leonida Rivas Gaona, de 41 años, quien se encontraba embarazada de cinco meses; su hijo de 13 años, y Ninfa Luján Insaurralde Acuña, de 18 años.
El operativo de búsqueda se activó luego de que familiares alertaran sobre la desaparición de los tres, lo que movilizó a bomberos voluntarios y agentes policiales.
El procedimiento fue encabezado por bomberos de Caazapá y Buena Vista, en coordinación con efectivos de la Comisaría 8.ª Jerovia. Tras varias horas de intensa labor y con apoyo de lugareños, los intervinientes lograron ubicar los cuerpos en el mismo sector donde se produjo el hecho.
De acuerdo con datos preliminares, la joven y el menor se encontraban bañándose en la orilla cuando ingresaron a un sector más profundo. La mujer adulta habría intentado auxiliarlos, pero también fue vencida por la corriente. El médico forense diagnosticó como probable causa de muerte asfixia por inmersión.
Las autoridades recordaron que el lugar es frecuentado por pescadores y presenta zonas de considerable profundidad, por lo que instaron a extremar las medidas de precaución al ingresar al agua.
Pelea entre hermanos terminó con un fallecido en Fernando de la Mora
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En la ciudad de Fernando de la Mora, una brutal pelea que se disputó entre dos hermanos terminó en tragedia y todo pasó ante los ojos de la madre. El principal sospechoso es un hombre de 41 años, que fue retenido y entregado por vecinos a la Policía Nacional.
Según el reporte policial, el hecho de fratricidio se registró en el barrio Itá Ka’aguy ubicado en la zona sur de la ciudad. La pelea se dio entre Juan Javier Aguirre González, de 41 años, y Guillermo Fabián González, de 31 años, quien resultó víctima fatal en la trágica pelea familiar.
“Estas personas ya tenían denuncias por amenazas y hoy tuvo este desenlace fatal. En poder de Juan Javier incautamos un puñal de unos 20 centímetros. Este hombre fue detenido y entregado por vecinos”, confirmó el comisario Hermes González, en entrevista con canal Trece.
Detalló que desde hace tiempo conocían de este caso y que familiares ya habían realizado varias denuncias cada vez que estos se peleaban. En la noche de ayer, en el interior de la vivienda y ante la mirada de su mamá volvieron a pelear, el sospechoso apuñaló a la víctima en el lado izquierdo del pecho.
“El presunto autor estaba en estado etílico y portaba un puñal de fabricación casera. La víctima salió hasta afuera aparentemente a pedir ayuda, porque lo encontramos tendido en el suelo”, puntualizó. Por disposición de la Fiscalía el cuerpo del fallecido fue entregado a sus familiares.
“Sobrevivir a lo imposible”: José Zaván y su recuperación a cinco años de la tragedia aérea
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El estudiante universitario José Daniel Zaván Vaccari fue el único sobreviviente del accidente aéreo que acabó con la vida de siete personas en Luque, el 9 de febrero de 2021. El joven habló con La Nación a cinco años de aquella tragedia.
“En estos años, gracias a Dios, al apoyo de mi familia y de la gente que se encariñó conmigo, pudimos salir adelante y poder tener una exitosa recuperación”, refirió.
Destacó especialmente el acompañamiento de su madre, Blanca Vaccari, y la contención espiritual a través de una profunda fe. “Gracias al apoyo de mi mamá y de Dios, de su misericordia, pude recuperarme bastante bien de ese accidente tan grande y grave”, remarcó.
A la par del acompañamiento familiar, contó con el aliento de los profesionales médicos. “Mi mamá estuvo siempre al pie del cañón y me ayudó a recuperarme. También el personal de salud me ayudó mucho y agradezco a los doctores por el estímulo”, expresó.
Actualmente, se encuentra trabajando en su independencia motriz tras recuperar la movilidad del brazo lesionado durante el percance. “Estoy trabajando para poder ser más independiente y adecuarme a la vida laboral, a mi vida personal, recuperarme lo más que se pueda y seguir adelante”, rubricó.
También compartió sus anhelos. “Espero recuperarme 100 % y seguir con mi vida, ser un profesional, entrar al rubro (Agronomía), trabajar y hacer mi vida, con la gracia de Dios”, reveló.
Ajustes neurológicos
Doña Blanca Vaccari también recordó como han sido estos años de lucha y la milagrosa recuperación de su hijo.
“Como todo proceso, tiene su tiempo y sus resultados, de la mano de Dios y de los profesionales que le atienden y de todas las familias paraguayas que nos acompañan”, resaltó.
En cuanto a los avances de José, mencionó que cognitivamente está lúcido pese a la lesión en la cabeza. Y sigue evolucionando positivamente en otros aspectos.
“Física, mecánica, biológica y fisiológicamente seguimos en desarrollo de mejoramiento con diversos tratamientos, espiritualmente fortalecido y psicológicamente en mejoría. Sus avances biosocial y sensorial tienen buena evolución”, especificó.
Actualmente con 40 cirugías de urgencias, descompresión, restauración reconstructiva y funcional aún le esperan algunas estéticas y de ajustes funcionales. No obstante, deberá recibir un tratamiento de por vida.
Foto: Gentileza.
“De ajustes, porque es un paciente neurológico, y mientras algunas funciones no están restablecidas es difícil recibir el alta definitiva por la complejidad de sus tratamientos”, explicó.
En cuanto al trauma que dejó aquel episodio en la familia, aún falta superar. “Emocionalmente, aún estamos en proceso, porque el trauma fue tan grande tanto para mi hijo como para mi y toda mi familia”, aclaró.
Por otro lado, comentó con orgullo que José ha retomado sus estudios. “Desde la cama de un hospital y con apoyo de la familia de la UNA aún sigo siendo su compañera y maestra dentro y fuera del aula. Es su sueño ser un profesional y valerse por sí solo, ser independiente para mejorar su calidad de vida”, indicó.
La intervención divina
Pese a los sinsabores, la fe les mantiene firmes en este proceso. “Somos testimonios del amor y la grandeza de Dios en nuestras vidas”, sentenció.
Precisamente, atribuye a la intervención divina la salvación y recuperación milagrosa del muchacho. “Gracias a la intervención de María Felicia de Jesús Sacramentado (Chiquitunga) que ha guardado el cerebro de mi hijo. Tanto le pedí que cuando despertara me conociera, y su presencia sigue más viva en nuestras vidas”, apuntó.
Está convencida de que la beata llegará a ser canonizada. “Con mucho amor estamos cumpliendo nuestro propósito de vida, ella cumplió y nosotros también. Llegará a ser santa”, aseguró.
En ese camino, se fortalecen espiritualmente a través del servicio a los demás con las oraciones y la Eucaristía, precisó. “Somos testimonios del amor de Dios y Él nos provee a través de diversas personas”, sostuvo.
Finalmente, hizo alusión a la cuestión judicial y a la necesidad de seguir solventando los gastos de recuperación. “Llegará la justicia, estamos seguros. Si es un derecho, la idea es poder asegurar de alguna manera el tratamiento que deberá recibir durante toda su vida”, puntualizó.