Una niña afgana nacida a bordo de un avión militar estadounidense que evacuaba a sus padres hacia la base de Ramstein, Alemania, fue llamada Reach, como el nombre en clave de la aeronave, reveló miércoles el comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa, general Tod Wolters.
La mujer embarazada comenzó a sentir contracciones en pleno vuelo desde Catar. Justo después de aterrizar en Ramstein, militares estadounidenses la ayudaron a dar a luz en el avión antes de ser transportada con su bebé hacia un hospital cercano.
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Cada avión militar estadounidense posee un nombre en clave para comunicarse con otros aparatos o las torres de control, y el de los aviones de carga C-17 es generalmente Reach, seguido de un número. Los padres “la llamaron Reach porque era el nombre en clave del C-17” (Reach 828), indicó a la prensa Wolters.
“Como pueden imaginar, siendo yo mismo piloto de la fuerza aérea estadounidense, mi sueño es el de ver esta pequeña llamada Reach crecer como ciudadana estadounidense y pilotear aviones de caza en nuestra fuerza aérea”, agregó.
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El general precisó que unas cien personas, de las 7.000 evacuadas de Kabul por medio de bases estadounidenses en Europa desde el 20 de agosto, recibieron ayuda médica, bien sea por síntomas de COVID-19 u otras razones médicas.
De esas 100 personas, 25 fueron admitidas en un hospital local y 12 ya salieron, precisó Wolters. Dos otros bebés nacieron tras el aterrizaje de su madre en la base de Ramstein.
Fuente: AFP.
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Ataque pakistaní contra centro médico de Kabul mató a 400 personas
El ataque pakistaní perpetrado el lunes contra una clínica de rehabilitación de toxicómanos en la capital de Afganistán dejó “cientos de muertos y heridos”, afirmó la ONG Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), presente en el lugar. El portavoz del Ministerio de Salud afgano, Sharafat Zaman, había reportado el martes 400 muertos y más de 200 heridos en el ataque, efectuado el lunes por la noche contra la clínica.
“Según lo que hemos visto y lo que hemos hablado con las demás (agencias) implicadas en las operaciones de socorro, podemos afirmar que hay cientos de muertos y heridos“, declaró a la AFP el director para Afganistán de la oenegé NRC, Jacopo Caridi. Los dos países llevan meses en conflicto.
Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes pakistaníes (TTP), que han reivindicado ataques en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan. Caridi dijo que el NRC tenía equipos en el terreno después del ataque para apoyar las tareas de rescate.
Confirmó que uno de los edificios del centro médico quedó “completamente quemado y destruido”, y que los equipos de rescate continuaban recogiendo cuerpos de entre los escombros. Una confirmación inmediata sobre el número exacto de víctimas es difícil en Afganistán, donde a menudo ocurren ataques en sitios de difícil acceso y las autoridades suelen dar informaciones contradictorias.
“En Europa tenemos sistemas para identificar a las personas, incluso con sólo partes del cuerpo”, indicó Caridi. “Pero aquí, no sé si tienen estos sistemas. Lo que vi fue un dedo en un lugar, un pie en otro lugar, una mano en un sitio. Fue realmente horroroso”, describió Caridi.
“El balance no es definitivo”
Más de 400 personas murieron en un ataque pakistaní contra un centro para toxicómanos en Kabul, afirmó el martes pasado el gobierno afgano, una acusación desmentida por Pakistán. El ejército pakistaní bombardeó la capital afgana el lunes por la noche. Los dos países llevan meses en conflicto. Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes paquistaníes (TTP) que han reivindicado ataques mortales en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan.
“El balance no es definitivo; las operaciones de búsqueda continúan, pero tenemos unos 400 muertos y más de 200 heridos”, declaró el portavoz del ministerio de Salud afgano Sharafat Zaman. El portavoz adjunto del gobierno, Hamdullah Fitrat, también dio cuenta de 400 muertos. El saldo no ha sido verificado a través de una fuente independiente, pero periodistas de AFP vieron por la noche al menos una treintena de cadáveres y decenas de heridos en este centro médico.
El ministro de Información pakistaní, Attaullah Tarar, afirmó que las acusaciones afganas son “completamente infundadas”. “No se atacó ningún hospital, ningún centro de rehabilitación de drogadictos ni ninguna instalación civil”, escribió Tarar en la red social X, donde aseguró que el ejército llevó a cabo seis ataques “precisos, deliberados y profesionales”.
“Busco a mi hermano”
El martes por la mañana más de un centenar de personas intentaban desesperadamente tener noticias de sus familiares en este hospital que, según fuentes médicas, acogía entre 2.000 y 3.000 toxicómanos.
“Estoy aquí desde anoche. Busco a mi hermano, pero no lo encuentro. ¿Qué puedo hacer?”, declaró llorando Habibullah Kabulbai, de 55 años. Su hermano menor, Nawroz, ingresó hace cinco días. “Estamos desamparados, esto no me pasa solo a mí, sino a todo Afganistán”, añade, rodeado de otras familias en busca de respuestas.
Las operaciones para encontrar cuerpos y posibles supervivientes continúan, según un equipo de la AFP en el lugar. En uno de los edificios de este centro, el techo se ha derrumbado. Azmat Ali Momand, un médico de 30 años, resultó herido.
“El techo me cayó encima”
“Había terminado de examinar a los pacientes y me había ido a hacer las abluciones (antes de la oración) cuando se oyó la explosión” y entonces “el techo me cayó encima”, contó a AFP. El martes se veían restos humanos entre las ruinas ennegrecidas por el incendio que siguió al ataque. Los bombardeos paquistaníes tuvieron lugar el lunes en torno a las 16:30 GMT, provocando el pánico entre muchos habitantes.
“He oído un caza volar sobre nosotros. Unidades militares cercanas dispararon contra el avión. Soltó bombas y se declaró un incendio”, explicó a AFP uno de los guardias del centro médico, Omid Stanikzai.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados exigió el martes una investigación “rápida” e “independiente” de este ataque, con diferencia el más mortífero en el conflicto que enfrenta a ambos vecinos desde hace meses.
Después de una escalada en octubre que causó decenas de muertos, los enfrentamientos entre ambos países se habían calmado, pero se reanudaron con intensidad el 26 de febrero después de una ola de ataques pakistaníes.
Islamabad habló de “guerra abierta” el 27 de febrero y ese mismo día atacó Kabul.
Según la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA), 75 civiles afganos murieron entre el 26 de febrero y el 13 de marzo y más de 115.000 familias se han visto desplazadas en las provincias del este y del sur.
Pakistán también ha informado de víctimas mortales entre la población civil.
“Los esfuerzos diplomáticos de los últimos meses han fracasado y los países del Golfo están ahora ocupados con su propia guerra”, afirma Michael Kugelman, experto del centro de estudios Atlantic Council International Affairs, quien no vislumbra un final del conflicto a corto plazo.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) advirtió esta semana que una “inestabilidad persistente (empujaría) a millones de personas a sufrir aún más el hambre” en Afganistán.
Fuente: AFP.
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Mujeres afganas: un vestido azul, una canción, un grito en la montaña
Se sienten encarceladas “como un pájaro al que le arrancaron las alas”, pero siguen adelante, desafiantes a su manera. Cinco mujeres afganas hablaron con AFP sobre las cosas que las ayudan a sobrellevar una vida estrictamente controlada por las normas del gobierno talibán, desde cantar hasta subir a las montañas para gritar. Tienen prohibido estudiar más allá de los 12 años y acceder a numerosos espacios públicos, incluidos parques, piscinas, gimnasios y salones de belleza.
Deben cubrirse al salir de casa, dejando visible únicamente manos y ojos. Quienes infringen la ley se arriesgan a ir a prisión. El líder supremo Haibatulá Ajundzadá insiste en que las mujeres fueron liberadas de la opresión desde que las autoridades talibanas regresaron al poder en 2021, imponiendo su estricta interpretación de la ley islámica.
Por su parte, la ONU afirma que las mujeres se enfrentan a un “apartheid de género”. La sensación de estar atrapadas aumenta a medida que Europa y Estados Unidos endurecen aún más sus normas de entrada, mientras que Irán y Pakistán expulsaron a 2,5 millones de afganos solo el año pasado. “Todas las puertas están cerradas”, comenta una de las mujeres, procedentes de distintas partes del país y cuya identidad AFP oculta por razones de seguridad.
Cuaderno azul
Sanam, de 25 años, quería estudiar Medicina, pero perdió su oportunidad cuando se revocó el acceso a las universidades para las mujeres en 2022. “Me siento privada de mis derechos y enfadada porque nos los quitaron. Soy como un pájaro al que le arrancaron las alas”, afirma. Vive en un pueblo muy pobre, pero siente que está marcando la diferencia al enseñar en línea a 30 niñas y jóvenes.
Cada día “esperan a que les diga buenos días y les enseñe una nueva lección. Enseñar no está permitido y es un delito. Acepto este riesgo porque sé que es valioso y me hace sentir útil”, subraya. También atesora un cuaderno azul. “Para animarme, escribo allí recuerdos todos los días.
Lo guardo en mi armario, entre mi ropa, para que nadie pueda acceder a él", explica. “Las chicas de mi edad son libres fuera de Afganistán. Nosotras estamos en una jaula, no podemos estudiar, pero aun así lo intentamos, tenemos esperanza y seguimos adelante pese a todos los peligros”, recalca.
Gritar en las montañas
Sayamoy, viuda de 34 años, vive en una casa de dos habitaciones en una de las mayores ciudades de Afganistán. Su marido era un oficial militar, asesinado por combatientes talibanes antes de que tomaran el poder. “Me siento muy triste y desearía no ser mujer. Pero cuando veo a mis hijos vuelvo a encontrar esperanza. Aunque mis ojos estén llenos de lágrimas, sigo sonriendo por ellos”, describe.
“Les cuento historias imaginarias. Intento que sean motivadoras y alentadoras”, añade, como relatos sobre una nueva casa con habitaciones y camas separadas. Se gana la vida como limpiadora, pero también da clases a niños de primaria en su casa, señalando una pequeña pizarra blanca en la pared.
Como se espera que las mujeres vayan acompañadas en público por un hombre de su familia, recuerda que la rechazaron en una agencia inmobiliaria. “Me dijeron: ‘Váyase, señora. No tenemos ninguna casa en alquiler’”, recuerda. Cuando buscó ayuda del gobierno, le dijeron que se casara con un combatiente talibán. “El hombre armado (el combatiente) también estaba allí... Me asusté y no volví”, cuenta.
Pero encuentra alivio junto a la tumba de su marido, en una llanura entre altas montañas. “No hay nadie que escuche mi voz. Allí grito mucho”, dice, sintiendo que las montañas comparten su dolor cuando le devuelven el eco de sus gritos. “Entonces mi corazón se vacía de tristeza y me siento aliviada”, atestigua.
Arreglarse y vestirse
Hura, de 24 años, quería ser diplomática y estudiaba relaciones públicas y periodismo antes de que las universidades fueran cerradas a las mujeres. “Todas las puertas están cerradas para las chicas. Solo la del matrimonio queda abierta y esa puerta me da miedo”, indica, temiendo verse obligada a quedarse en casa.
“Lo que mejora mi ánimo es que tomo videos y fotos de mí misma y los publico”, subraya con un piercing visible en la nariz. En uno aparece con un vestido azul de terciopelo escotado, el cabello suelto y cantando en un país donde la música está prácticamente prohibida. Otra publicación la muestra con un colorido vestido tradicional, sonriente y maquillada.
“Me siento libre porque esa foto es mi realidad, es quien quiero ser. Pero también tengo miedo”, confiesa, tras haber oído que mujeres fueron encarceladas por publicaciones en redes sociales. Sigue soñando con ser diplomática y quiere que mujeres en el extranjero la ayuden a acceder a cursos en línea para retomar sus estudios. “Aunque mi cabello se vuelva blanco, no me rendiré hasta obtener mi máster”, enfatiza.
Música de estrellas exiliadas
Shogofa, de 22 años, vive en una ciudad importante con sus padres y ocho hermanos. Se suponía que sería profesora. “Rezo para algún día ser libre y poder estudiar sin miedo. Espero que algún día todas las niñas puedan reír libremente”, detalla. Extraña estudiar y a sus compañeras.
“Me gustaría volver a esos días, poder caminar, ver a mis amigas. Era muy feliz entonces y tenía esperanza en el futuro. Ahora, estoy en un rincón de mi casa y solo estudio en línea”, describe. Shogofa sufre de artritis y la música la ayuda. “Para animarme escucho música y veo programas de cocina. Escucho canciones de Aryana Sayeed y Farhad Darya”, comenta, refiriéndose a estrellas que abandonaron Afganistán.
“Kabul Jaan”, de Darya, fue la primera canción emitida en la radio nacional tras la salida del gobierno talibán en su primer mandato en 2001. Sayeed, que fue jurado en el programa de televisión “Afghan Star”, es conocida por canciones que denuncian la violencia contra las mujeres y recibió amenazas de muerte incluso antes de 2021.
Leer historias de mujeres
Mohjeza, de 30 años, trabajaba en una ONG apoyando a mujeres agricultoras, pero perdió su empleo el año pasado debido a los recortes de ayuda de Donald Trump. Vive en una región montañosa con su madre y cinco hermanos, depende de la energía solar y tuvo que salir de casa en busca de señal telefónica para hablar con AFP.
“Me siento como una prisionera porque ni siquiera puedo ir al mercado sola. No hay un lugar público donde podamos respirar aire fresco unos minutos”, añade. Se ofrece como voluntaria para enseñar a niñas de su comunidad -lo que la “motiva a seguir adelante”- y aún da consejos a las agricultoras a las que ayudaba anteriormente. “Hago ejercicio media hora por la mañana”, relata.
También le encanta leer libros, que descarga y comparte con otras mujeres. “Los libros que suelo leer son sobre mujeres que pasaron por muchas dificultades. Sus historias me motivan a continuar”, insiste. Por el momento sigue atrapada en las montañas después de que le rechazaran una solicitud de visado para estudiar en China. “Solicité asilo en Estados Unidos, pero desde que llegó Trump, todo se canceló. Mi mensaje para quienes están fuera de Afganistán es que nunca pierdan la esperanza”, destaca.
Fuente: AFP.
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Embajada paraguaya en Qatar prevé evacuación de connacionales
El embajador de Paraguay en Qatar, José Agüero Ávila, informó que la representación diplomática abrió un canal de comunicación para los paraguayos que deseen evacuar la zona. Qatar sufrió ataques iraníes en respuesta al bombardeo de Estados Unidos e Israel, estos ataques se iniciaron el pasado sábado 28 de febrero.
“La Embajada del Paraguay en Qatar comunica a los connacionales que se encuentran en Qatar y Kuwait, y desean evacuar a través de la frontera terrestre con Arabia Saudita, que favor contacten a esta Embajada”, informó Agüero a través de su cuenta oficial de X.
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El fin de semana, informó que no se registraron paraguayos afectados por el bombardeo, y en ese momento los espacios aéreos de Qatar y Kuwait continuaban cerrados por seguridad. En este momento, desde la embajada paraguaya se prevé la evacuación, pero por tierra de la zona, para ello se habilitó los siguientes canales de comunicación: E-mail: consular@embapar.qa; Cel: +97466745429.
Desde el inicio de estos ataques, la embajada realizó un monitoreo permanente de la situación, en comunicación con las autoridades de Paraguay, Qatar y Kuwait. Así también, se habían puesto a disposición líneas de comunicación de emergencia para el contacto directo de paraguayos que se encuentran en esta zona.
Desde este fin de semana se inició la agresión del Ejército Iraní a los Emiratos Árabes Unidos; al Estado de Catar; al Reino de Bahréin; al Estado de Kuwait; y al Reino Hachemita de Jordania, en respuesta al ataque de Israel y Estados Unidos en el país, ordenado pese a unas conversaciones sobre el programa nuclear iraní entre Teherán y Washington, destinadas a evitar un conflicto.
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Conflicto entre Afganistán y Pakistán se agudiza con bombardeos contra civiles
Afganistán acusó a Pakistán de matar a civiles en el distrito rural de Kandahar este sábado, en medio de enfrentamientos entre estos dos países vecinos del sur de Asia. Varios meses de enfrentamientos fronterizos derivaron el pasado jueves en una escalada bélica, cuando Afganistán lanzó una ofensiva a lo largo de la frontera, que las fuerzas pakistaníes respondieron en tierra y desde el aire.
Según las autoridades afganas, la ofensiva se decidió en respuesta a unos bombardeos aéreos que mataron a civiles y que, según Pakistán, apuntaban contra grupos milicianos que atacan su territorio y que cuentan con el apoyo del gobierno talibán afgano. Islamabad acusa a Kabul de no hacer lo suficiente para reprimir a grupos de milicianos que llevan a cabo ataques en Pakistán, algo que el gobierno afgano rechaza.
Muchos atentados cometidos en Pakistán han sido reivindicados por el grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que ha incrementado su acción en Pakistán desde 2021, cuando los talibanes regresaron al poder en Afganistán.
Este sábado, un periodista de la AFP oyó el sobrevuelo de un avión en Jalalabad, en el este de Afganistán, seguido del sonido de dos fuertes explosiones procedentes del aeropuerto de la ciudad.
Las fuerzas de seguridad afganas afirmaron que derribaron un avión de combate pakistaní y que capturaron a su piloto. Islamabad tachó esa información de “totalmente falsa”.
El Ministerio de Defensa afgano también ha revindicado ataques aéreos en territorio pakistaní durante los últimos dos días, que según expertos podrían haber sido con drones.
En Kandahar, en el sur de Afganistán, varios obreros de la construcción afirmaron que fueron alcanzados por dos bombardeos aéreos que, según el encargado de las obras, mataron a tres personas.
“Todo se puso oscuro”, dijo Enamullah, un joven de 20 años que no dio su apellido. “Yo solo vine de Kabul para ganarme un trozo de pan”, agregó.
Pakistán admitió que bombardeó varias ciudades la víspera, entre ellas Kabul y Kandahar, donde vive el líder supremo de Afganistán. Sin embargo, Islamabad no hizo comentarios sobre las muertes de civiles.
Además de los muertos en Kandahar, el viceportavoz del gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, indicó que los bombardeos pakistaníes mataron a 30 civiles en las provincias de Jost, Kunar y Paktika, en el este del país, desde el jueves.
Sin embargo, los balances comunicados por ambos bandos son difíciles de verificar de forma independiente.
Diplomacia fallida
Hasta ahora, los esfuerzos diplomáticos destinados a sellar una tregua, en los que se involucraron Arabia Saudita y Catar, han fracasado. Por su parte, China afirmó que está “trabajando con” con los dos países e hizo un llamado a la moderación.
Estados Unidos, en tanto, “expresó su apoyo al derecho de Pakistán a defenderse de los ataques talibanes”, dijo Allison Hooker, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos.
Pakistán centró sus ataques aéreos de esta semana contra instalaciones del gobierno afgano. Según analistas, es un cambio radical en la estrategia de Islamabad que en operaciones anteriores apuntaba contra milicianos.
El ministro de Información de Pakistán indicó el sábado que su fuerza aérea había alcanzado 37 objetivos en todo Afganistán desde que empezó la ofensiva.
Previamente, Islamabad había informado de la muerte de 12 de sus soldados.
En cambio, Fitrat, el viceportavoz del gobierno afgano, aseguró que más de 80 soldados pakistaníes han muerto y que 27 fueron capturados.
El año pasado se celebraron varias rondas de negociaciones entre Pakistán y Afganistán tras un alto el fuego negociado por Catar y Turquía, sin que se haya logrado un acuerdo duradero. Este mes, Arabia Saudita intervino después de que la tregua se violara varias veces, y medió en la liberación de tres soldados pakistaníes capturados por Afganistán en octubre.
Fuente: AFP.