Los disturbios entre árabes y judíos que tuvo su origen en la ciudad de Lod, en el centro de Israel, se extendieron a varias ciudades del país con poblaciones mixtas árabes y judías.
En la noche del martes fueron incendiadas algunas sinagogas y automóviles, así como varias tiendas resultaron dañadas por residentes árabes quienes se amotinaron en la ciudad y se enfrentaron a los policías.
Linchado en Acre
Un ciudadano judío de unos 30 años se encontraba en estado crítico después de que una turba de manifestantes árabes lo atacara cerca de la plaza Egged en la ciudad de Acre. La policía dijo que el hombre fue atacado en su automóvil por manifestantes árabes israelíes armados con palos y piedras.
En otro incidente, según reporta el portal Jerusalem Post, en el suburbio costero de Bat Yam en la ciudad Tel Aviv, un grupo de manifestantes judíos marcharon por las calles principales, destrozando negocios de propiedad árabe y atacando a los transeúntes.
Salvado por un motociclista
Un motociclista vio que un hombre judío confundido con un árabe, fue tomado en medio de la calle y golpeado, en un hecho que fue mostrado en vivo por los canales de TV que cubrían la zona.
Cuatro de los presuntos atacantes fueron arrestados mientras cantaban “muerte a los árabes” y “que se queme tu aldea”. La violencia y los disturbios judíos-árabes estallaron en todo el país el miércoles en medio de los combates en curso entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza.
Líder de la oposición
Yair Lapid, líder de la oposición y quien busca formar gobierno actualmente en Israel, escribió en su cuenta de Twitter un mensaje en contra de estos hechos violentos y tildó de alborotadores y racistas, tanto a árabes como a judíos que dieron pie a esta escalada de violencia en las ciudades israelíes de población mixta.
“La violencia no nos derrotará. La violencia no gobernará nuestras vidas. Los alborotadores de Lod y Acre no representan a todos los árabes de Israel, los alborotadores de Bat Yam y los miembros de la familia Lehavah y Kahana Jai son un grupo pobre de racistas que no representan a los judíos en Israel”, escribió indignado el líder opositor.
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Netanyahu libra la batalla electoral más decisiva de su carrera por su supervivencia política
El primer ministro Benjamin Netanyahu, un curtido sobreviviente de la política israelí, se enfrenta este martes a la batalla electoral de su vida, convencido de que es el único candidato capaz de garantizar la seguridad. El veterano político enfrenta un gran escollo: su doctrina siempre centrada en la seguridad quedó en entredicho el 7 de octubre de 2023 cuando comandos islamistas liderados por el movimiento palestino Hamás lanzaron un asalto sin precedentes contra Israel.
Su principal rival, el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, ha canalizado la indignación pública por este fracaso y está en empate técnico con Netanyahu en las encuestas. El dirigente, de 77 años, hace todo lo posible por ganar: se jacta del apoyo expresado por el presidente estadounidense Donald Trump, agita el miedo de que las potencias hostiles quieren su derrota y aviva los temores de que, si ganan sus oponentes, se fundará un Estado palestino, un tema al que se opone la mayoría de los israelíes.
Su campaña se apoya en gran medida en un solo eslogan, visible en afiches por todo el país: “O la derecha o Palestina”. Más allá de los comicios, el primer ministro que más tiempo permaneció en el cargo en Israel —casi 19 años en diferentes mandatos— enfrenta una orden de arresto internacional de la CPI por presuntos crímenes de guerra en Gaza.
También está acechado por un juicio por corrupción y debe gestionar el agotamiento por un conflicto en múltiples frentes que se intensificó en los últimos tres años. No obstante, espera aprovechar las guerras libradas desde el 7 de octubre para encubrir el fallo de seguridad, haciendo alarde de los golpes militares asestados en Gaza contra Hamás, en Líbano contra Hezbolá, y también contra Irán, apoyo fundamental de ambos grupos, al que Israel ha atacado en dos ocasiones.
“Cambiamos Oriente Medio”
Nacido en Tel Aviv el 21 de octubre de 1949, Netanyahu tiene un fuerte bagaje ideológico procedente de su padre Benzion, exayudante de Zeev Jabotinsky, líder de la tendencia sionista llamada “revisionista”, partidaria del “Gran Israel”. El mandatario se opuso y contribuyó a enterrar el proceso de paz israelo-palestino de los años 1990, cuyo fin último era la solución de dos Estados.
Ahora promueve la visión de un Israel cuyas fronteras se extiendan hasta Jordania, expresando su apoyo a la anexión de partes de la Cisjordania ocupada y adoptando medidas para impulsar el crecimiento de los asentamientos israelíes, considerados ilegales según el derecho internacional.
Durante su juventud, Netanyahu sirvió en una unidad de comandos israelí y combatió en la guerra árabe-israelí de 1973. Su vida quedó marcada por la tragedia cuando su hermano mayor, Yonatan, murió al liderar la misión de rescate de rehenes en Entebbe, Uganda. “Sentí como si mi vida se hubiera acabado”, escribió más tarde.
Criado en parte en Estados Unidos y graduado del Instituto Tecnológico de Massachusetts, se convirtió en uno de los portavoces israelíes más eficaces en el extranjero, desenvolviéndose con holgura tanto en los programas de televisión estadounidenses como en los pasillos de la ONU.
Elegido diputado en 1988, asumió la dirección del partido de derecha Likud en 1993 y, tres años más tarde, se convirtió a los 46 en el primer ministro más joven de la historia del país. Fue jefe de gobierno de 1996 a 1999 y luego nuevamente de 2009 a 2021, antes de iniciar su mandato actual a finales de 2022. Durante años, sostuvo que los cimientos de la seguridad de Israel se basaban en la fuerza militar, la superioridad en materia de inteligencia y la disuasión.
Sin embargo, el ataque de Hamás de 2023 reveló fallos en los tres frentes y, a medida que la guerra en Gaza se intensificaba, Netanyahu comenzó a enmarcar el conflicto en términos más históricos, presentándolo como una lucha generacional destinada a remodelar la región y erradicar la influencia de Irán. “Cambiamos la faz de Oriente Medio”, insistió en los últimos meses, aunque de momento no ha logrado derrocar a la república islámica.
Su adversario
Sus partidarios le reconocen haber respondido a la hora más oscura de Israel con una determinación militar sin precedentes y haber enfrentado directamente a Teherán, algo inédito. Los críticos, sin embargo, afirman que sus acciones han sumido al país en conflictos irresolubles y lo han convertido en un paria en la escena internacional.
Su adversario, Eisenkot, aseguró que Netanyahu “no es apto para permanecer en el cargo”. “Difunde odio, miedo y presenta a sus rivales como enemigos de Israel”, dijo a la cadena pública Kan. Pero Netanyahu aún cuenta con un poderoso aliado en el presidente estadounidense, a quien ha calificado como el “mejor amigo que Israel haya tenido nunca” en la Casa Blanca. Diez días antes de los comicios, Trump le dio su respaldo y declaró: “Eres el hombre que quiero a mi lado”.
Aunque los últimos sondeos consideran poco probable que su bloque pueda formar gobierno por sí solo, Netanyahu lleva décadas desafiando los pronósticos sobre su caída, al presentarse como el único capaz de proteger a Israel de sus enemigos. En el Canal 14, una cadena privada que lo apoya incondicionalmente, afirmó recientemente que lo que está en juego en estas elecciones es “la supervivencia del Estado judío”, y para garantizarla, deben votar por la persona que hará el trabajo.
Fuente: AFP.
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Israel vota en elecciones clave para decidir la continuidad del gobierno de Netanyahu
Un Israel profundamente dividido comenzó a votar este martes por primera vez desde los ataques del movimiento islamista palestino Hamás en 2023, en unas elecciones clave que servirán de veredicto sobre el giro del país a la derecha bajo el mando del primer ministro Benjamin Netanyahu. La votación se celebra a la sombra de los tres años de guerras regionales desatadas por los ataques, con cuestionamientos sobre la respuesta del país y con la seguridad como tema central de la campaña.
Podrán votar unas 7,3 millones de personas. Más de un millón de jóvenes, que según los sondeos se inclinan a la centroderecha o a la derecha, pueden acudir a las urnas por primera vez. Los comicios se celebran en momentos en que Israel parece cada vez más aislado en el escenario mundial tras su devastadora campaña militar en Gaza, la construcción de asentamientos y la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada, así como el giro hacia la extrema derecha y el nacionalismo religioso.
Las últimas encuestas muestran a Netanyahu, el primer ministro más longevo del país, codo a codo con su principal rival, el centrista Gadi Eisenkot, un político novato y exjefe militar con un talante tranquilo. “Quiero cambiar nuestro país. Quiero un buen gobierno centrista”, comentó a la AFP Alexandra, de 65 años, en un centro de votación de Jerusalén donde decenas de personas aguardaban para votar en la mañana.
“Esta es la elección más importante porque la mitad del país ha rechazado los valores básicos sobre los cuales se creó el Estado de Israel”, opinó Noam, de 78 años. Él considera que el gobierno amenaza la división de poderes y la igualdad entre todos los ciudadanos.
Netanyahu, de 77 años, ha sido primer ministro de Israel por 19 años de forma discontinua. Centró su campaña en la seguridad y destacó su relación cercana con el presidente estadounidense, Donald Trump. Después de los ataques del 7 de octubre de 2023, Netanyahu lanzó varias guerras que dejaron a Gaza en escombros, ocupó el sur de Líbano y bombardeó a su archirrival Irán con apoyo estadounidense. En casa, los israelíes han sido bombardeados por Irán, Hamás, el movimiento libanés Hezbolá y los combatientes hutíes de Yemen.
“Sin miedo”
Zipporah Bennett, una jubilada de 85 años, dijo que votaría por Netanyahu “porque tiene la experiencia de conducir al país por momentos difíciles”. “Tiene todo el apoyo del gobierno estadounidense” y “creo que es un hombre sin miedo de actuar”, declaró. Netanyahu volvió al poder en diciembre de 2022, en una coalición que incluye a la extrema derecha ultranacionalista, cuya influencia se ha disparado.
El ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, votó en el asentamiento cisjordano de Kiryat Arba, donde sus seguidores habían instalado afiches y altavoces. La oposición ha fustigado a los partidos ultraortodoxos que luchan por mantener a los estudiantes judíos religiosos fuera del ejército. Las voces críticas acusan a Netanyahu de tener una responsabilidad en los ataques del 7 de octubre, la jornada más mortal en la historia del país, y de negarse a asumirla.
Eisenkot, de 66 años, prometió una comisión independiente para investigar los fallos de seguridad que propiciaron los ataques, algo que el gobierno de Netanyahu ha evitado. El exjefe militar y su partido Yashar encabezan un bloque informal que va de la derecha a la centroizquierda. Eisenkot se opone a la creación de un Estado palestino y apoya los asentamientos israelíes, pero prometió contener la violencia de los colonos en Cisjordania.
Ni Eisenkot ni Netanyahu han dicho públicamente que se aliarán con listas de partidos de mayoría árabe, que representan 21% de la población israelí, y que podrían decidir quién encabezará el próximo gobierno si los resultados son estrechos. Las urnas cerrarán a las 22:00 (20:00 GMT) pero los resultados finales podrían tardar días en conocerse, y es poco probable que un solo partido se acerque a los 61 escaños necesarios para lograr una mayoría en el Parlamento (Kneset) de 120 miembros. Armar una coalición podría tardar semanas o meses, y podría haber una nueva votación si fracasan las negociaciones.
Fuente: AFP.
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Elecciones en Israel, la única democracia del Medio Oriente
- Juan Carlos Dos Santos G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
El 27 de octubre Israel elige a 120 parlamentarios. Sin mayorías automáticas, la clave no es quién saca más votos, sino quién logra pactar 61 escaños.
El próximo martes 27 de octubre, la ciudadanía israelí acudirá a las urnas para elegir la composición de la 26.ª Knesset (el Parlamento nacional). Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en los sistemas presidenciales o en las democracias parlamentarias, la jornada electoral en Israel no marcará el punto final del proceso político, sino la apertura de un riguroso e incierto tablero de negociación multipartidaria.
Para comprender el desarrollo de los comicios y la posterior arquitectura de poder en Jerusalén, es imprescindible desarmar el engranaje de su sistema electoral: una combinación de representación proporcional pura, ingeniería legal de plazos y la mediación constitucional del presidente de la nación.
PROPORCIONALIDAD PURA Y FRAGMENTACIÓN PARLAMENTARIA
El modelo electoral israelí se rige por la ley básica. Su rasgo distintivo es el principio de circunscripción única: todo el país se comporta como un solo distrito electoral de 120 escaños.
- La ciudadanía vota directamente por la plataforma de un partido político y no por candidaturas individuales. Las bancas parlamentarias se asignan respetando de manera estricta el orden predeterminado en las listas oficiales.
- Para acceder al hemiciclo, una fuerza política debe superar la cláusula de barrera del 3,25 % de los votos válidos emitidos a nivel nacional. Las agrupaciones que no alcanzan este piso quedan fuera del reparto y sus sufragios no generan representación.
Esta alta proporcionalidad promueve un parlamento profundamente heterogéneo donde coexisten corrientes seculares, ultranacionalistas, religiosas, de centro y de la minoría árabe. En toda la historia institucional del Estado de Israel, ninguna lista ha logrado obtener los 61 escaños necesarios para gobernar en solitario, convirtiendo a las coaliciones en una necesidad matemática e insoslayable.
EL ROL DEL PRESIDENTE
A pesar de que el presidente de Israel ejerce funciones eminentemente ceremoniales y de representación del Estado, la ley reservó para su figura una responsabilidad determinante durante el proceso poselectoral: encomendar el mandato para la formación del Gobierno.
El jefe de Estado actúa como un árbitro neutral que debe interpretar la voluntad expresada en las urnas e identificar al legislador que reúna las condiciones objetivas para articular una mayoría parlamentaria estable.
EL PROCEDIMIENTO LEGAL Y LA MARCHA DEL CRONÓMETRO
Una vez cerradas las mesas de votación el 27 de octubre, la legislación impone un calendario perentorio con fases claramente delineadas.
- La Conferencia Electoral Central dispone de un máximo de siete días para computar los votos, resolver apelaciones y entregar la nómina de parlamentarios electos al presidente de la nación.
- Al recibir los resultados, el presidente inicia la ronda de consultas formales en su residencia oficial. Allí recibe a las delegaciones de cada uno de los partidos con representación parlamentaria, en orden descendente por cantidad de bancas. Cada agrupación le manifiesta explícitamente a qué candidato recomienda para asumir la jefatura del Ejecutivo.
- Evaluadas las recomendaciones, el presidente encarga la tarea a un miembro de la Knesset (el primer ministro designado), quien cuenta con cuatro semanas para confeccionar un acuerdo de coalición.
- De ser necesario para destrabar las negociaciones con los socios potenciales, el presidente puede otorgar una extensión extraordinaria de hasta dos semanas, totalizando un plazo máximo de 42 días.
MÁS ALLÁ DEL PARTIDO MÁS VOTADO
La designación del candidato no es una mera formalidad ni un trámite automático que premie de forma unívoca a la fuerza política más votada. El presidente fundamenta su decisión en tres variables centrales:
- El factor determinante es la suma total de respaldos que logra un candidato entre los 120 diputados electos.
- Se evalúa la factibilidad real de estructurar un bloque de al menos 61 legisladores. Un líder cuyo partido haya salido victorioso, pero sufra un cerco de vetos de otros sectores puede ser relegado frente a una figura de un partido menor que concentre mayor capacidad de alianzas.
- Se examinan cruces e incompatibilidades ideológicas declaradas para evitar otorgar el encargo a quien enfrente un bloqueo insuperable en la cámara.
SALIDAS INSTITUCIONALES ANTE EL BLOQUEO
Si el candidato designado agota los 42 días sin formar gobierno, la legislación prevé tres mecanismos subsiguientes para evitar una parálisis institucional:
- El presidente puede designar a un segundo legislador, quien dispondrá de 28 días no prorrogables.
- Si ambas tentativas fracasan, una mayoría absoluta de 61 diputados puede solicitar por escrito al presidente que otorgue el mandato a cualquier otro integrante de la cámara por un período final de tres semanas.
- Si todos los plazos vencen sin la constitución de una mayoría, el Parlamento se disuelve automáticamente y el país es convocado a nuevos comicios en un plazo de 90 días.
INVESTIDURA Y RATIFICACIÓN
El proceso culmina en el recinto de la Knesset, donde el primer ministro designado presenta las pautas programáticas del nuevo gobierno, la distribución de carteras ministeriales y los acuerdos de coalición firmados. Tras la exposición, el pleno se somete a una votación de confianza; de obtener la mayoría simple de los presentes, los ministros prestan juramento oficial, dando inicio formal a la nueva administración.
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Israel vota el martes entre la seguridad, el costo de vida y el reclutamiento religioso
Cerca de 7 millones de votantes están convocados en las elecciones israelíes del 27 de octubre para decidir en temas como la política de reclutamiento, la economía y la rendición de cuentas por el asalto del 7 de octubre de 2023 por parte de Hamás. Estos son los temas clave de los comicios del martes próximo:
La responsabilidad del 7 de octubre
Esta será la primera elección del país desde el ataque del 7 de octubre de 2023, el más mortífero de la historia del país, liderado por Hamás, el movimiento islamista palestino. Los comicios se consideran por tanto un referéndum sobre Netanyahu.
Muchos israelíes reclaman la creación de una comisión de investigación para identificar a los responsables de la brecha de seguridad que hizo posible el ataque que causó la muerte de más de 1.200 personas, y a la cual el gobierno se niega.
“Hay una manera de prevenir el próximo ataque”, dijo Gadi Eisenkot, principal rival de Netanyahu, que llama a los electores a optar por un giro político y jubilar al veterano primer ministro.
Al igual que otros rivales, acusa regularmente a Netanyahu de ser responsable de la agresión cometida por Hamás, por ignorar las alertas de los servicios de seguridad de Egipto y de Emiratos Árabes Unidos, según informaciones de medios regionales.
Netanyahu ha negado las acusaciones y mantiene que los servicios de seguridad no lo despertaron la mañana de la ofensiva. En cambio, propuso la creación de una instancia con miembros nombrados por los partidos con representación parlamentaria.
El primer ministro israelí es criticado por sus relaciones pasadas con el gobierno de Catar, un apoyo financiero crucial para Hamás y la sede de la oficina política de este movimiento.
Durante muchos años, Israel dio luz verde al envío de millones de dólares a Gaza, una decisión criticada ya que reforzó financieramente a Hamás.
La estrategia de seguridad
Durante décadas, la doctrina de seguridad de Israel reposó sobre el tríptico inteligencia, disuasión y guerras relámpago.
El 7 de octubre deshizo completamente este modelo.
El gobierno israelí defiende una estrategia de prevención permanente, con campañas militares a largo plazo y ocupación de zonas por parte del ejército en Gaza, Líbano y Siria.
A esto se suman las operaciones recurrentes en Cisjordania ocupada, y los ataques contra Irán y los combatientes hutíes de Yemen.
Lo que se cuestiona ahora es la capacidad del país para sostener en el tiempo esta estrategia militar.
Decenas de miles de reservistas fueron movilizados en varias ocasiones desde 2023, a menudo con graves consecuencias para sus vidas familiares y profesionales, y aun así el ejército continúa alertando regularmente sobre la falta de efectivos militares.
“Pasamos de una lógica de disuasión y de prosperidad entre las guerras, a una sociedad que vive permanentemente entre la espada y la pared”, resume Ofer Shelah, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Israel.
Esta estrategia ha manchado también la imagen internacional de Israel, criticado cada vez más por las consecuencias humanitarias de su estrategia militar.
Sólo en Gaza se contabilizan 74.000 muertos, según el Ministerio de Sanidad del territorio palestino. Miles de personas han muerto también en Líbano en las campañas israelíes.
Religión, identidad y servicio militar
En un momento en que el ejército reclama más soldados, crecen los debates sobre la exención de los judíos ultraortodoxos del servicio militar, obligatorio para hombres y mujeres en Israel.
Esto ha derivado en polémicas más extensas sobre la identidad de Israel.
Los ultraortodoxos representan más del 14 % de la población israelí y su proporción podría alcanzar el 25 % a mediados de siglo.
Su creciente peso demográfico se traduce en una mayor influencia política.
Los partidos ultraortodoxos son respaldados por el partido de derecha de Netanyahu, el Likud, así como por sus aliados de extrema derecha.
La mayoría de la oposición israelí es favorable a la inclusión en el servicio militar de los estudiantes de escuelas talmúdicas, y rechazan cualquier alianza con los partidos de esta comunidad.
Eisenkot, ex alto mando militar, perdió a un hijo durante las operaciones en Gaza, y acusa a Netanyahu de defender “de manera descarada” a los que rechazan cumplir con su “deber”.
Estas divisiones van más allá del servicio militar. Justo antes de la disolución del Parlamento en julio, se votó una ley que permite separar a los hombres y las mujeres en algunas carreras universitarias y un texto sobre la importancia del estudio de la Torá.
Para los partidarios conservadores, estas medidas refuerzan el carácter judío de Israel.
En cambio, los detractores denuncian el control cada vez más grande de la religión en la vida pública, lo que va en contra de las expectativas de una mayoría de la población.
Costo de la vida
Aunque el PIB se haya duplicado desde los años 2000, y pese a que la tasa de desempleo sea históricamente baja y la economía israelí haya incluso crecido desde el inicio de la guerra, el costo de la vida en Israel es de los más altos del mundo.
Los salarios medianos están por debajo del promedio de la OCDE, lo que afecta el poder adquisitivo de los hogares y agranda la brecha social en el país.
Los economistas señalan problemas estructurales para explicar este fenómeno: un mercado local muy poco competitivo, barreras comerciales y una política de vivienda inexistente.
Desde 2023, el presupuesto de Defensa se duplicó y los impuestos aumentaron en consecuencia.
Pese a la importancia de los temas de seguridad y religiosos en la campaña política, los candidatos incluyen en todos sus programas reformas para luchar contra el costo de la vida.
Fuente: AFP.