Un sismo de magnitud 7,1 tuvo lugar el sábado por la noche ante la costa este de Japón y llegó a notarse en Tokio, aunque las autoridades no emitieron una alerta de tsunami. El terremoto ocurrió a las 23:08 (14:08 GMT) a unos 60 kilómetros de la costa, ante la región de Fukushima, según la agencia meteorológica japonesa.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) había dado previamente una magnitud de 7,0 a una distancia de la costa de 54 kilómetros. Fukushima fue devastado por un sismo y un tsunami que mataron a 18.000 personas el 11 de marzo del 2011. Hasta el momento no se informó de daños ni de víctimas, aunque el sismo se notó con intensidad.
Posteriormente se produjo una réplica de magnitud 4,7, informó la misma agencia. Medios de comunicación locales reportaron cortes de electricidad en amplias zonas de la región de Tohoku, en el Este. El operado Tepco, a cargo del monitoreo de la central nuclear de Fukushima, cuyo reactor nuclear fue destruido durante el sismo del 2011, aseguró en un tuit que seguía estrechamente la evolución de la situación.
El primer ministro, Yoshihide Suga, regresó a su oficina para seguir de cerca las operaciones de control, y el gobierno organizó un enlace de coordinación con la región afectada. Japón está situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta.
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Fuente: AFP.
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Secuestrados por Norcorea, una herida aún abierta en Japón
- Juan Carlos Dos Santos G.
- X: @juancads
- Fotos: Gentileza
Tras décadas de negación, el secuestro de ciudadanos por agentes de Corea del Norte sigue siendo la mayor herida soberana de Japón. Un análisis del caso Yokota Megumi y la implacable exigencia de justicia de Tokio.
En la narrativa de la seguridad nacional de Japón existe un antes y un después de la tarde del 15 de noviembre de 1977. En la prefectura de Niigata, una niña de 13 años llamada Yokota Megumi desapareció mientras regresaba a casa tras su práctica de bádminton. Lo que durante décadas fue tratado como un misterio policial local terminó convirtiéndose en el pilar de la desconfianza japonesa hacia el régimen de Pionyang y en un catalizador para la transformación de las Fuerzas de Autodefensa (JSDF).
EL SÍMBOLO DE UNA TRAGEDIA NACIONAL
Yokota Megumi no es solo una cifra en la lista de los 17 ciudadanos oficialmente reconocidos como secuestrados por el Gobierno de Japón. Ella es el rostro de la vulnerabilidad soberana. Según los testimonios de desertores y retornados, Megumi fue introducida en un saco y transportada en un barco espía hacia Corea del Norte. Su propósito, y el de otros jóvenes capturados en las costas del mar de Japón, era servir como instructores de lengua y cultura japonesa para los agentes de inteligencia norcoreanos que debían infiltrarse en el sur.
El impacto de su caso radica en la sistemática negación del régimen de los Kim. No fue hasta la histórica cumbre de setiembre de 2002 entre el primer ministro Junichiro Koizumi y Kim Jong-il que Corea del Norte admitió los hechos. Sin embargo, la “verdad” ofrecida por Pionyang fue una bofetada a la diplomacia: afirmaron que Megumi se había suicidado en 1994 tras sufrir depresión. Para empeorar la situación, las supuestas cenizas entregadas por Corea del Norte en 2004 fueron sometidas a pruebas de ADN en Japón, revelando que pertenecían a dos personas distintas, ninguna de las cuales era Megumi.
LA SOBERANÍA COMO EJE DEL CONFLICTO
Para Tokio, el tema de los abducidos no es meramente humanitario. Los documentos oficiales del gabinete japonés son claros: el secuestro es una afectación directa a la soberanía nacional y a la seguridad de la vida de sus ciudadanos. Esta postura explica por qué, a diferencia de otros aliados regionales, Japón mantiene una política de “hierro”: no habrá normalización de relaciones diplomáticas con Corea del Norte hasta que el asunto de los secuestros sea resuelto. Esta condición bloquea cualquier ayuda económica sustancial de Tokio a Pionyang, una de las pocas cartas de negociación real que le quedan al hermético régimen.
DE LA VIGILANCIA A LA INTELIGENCIA
La “amenaza norcoreana” se percibe de forma multidimensional. Si bien los misiles balísticos captan los titulares, la infiltración de agentes y los “barcos espía” (como los que secuestraron a Megumi) han obligado a la Fuerza Marítima de Autodefensa y a la Guardia Costera a redefinir sus protocolos de interceptación.
Las funciones de la autodefensa en este contexto se han expandido en tres áreas críticas:
- Vigilancia costera: El fortalecimiento de radares y patrullaje en el litoral occidental para evitar que la historia de los años 70 se repita.
- Inteligencia y reconocimiento: Japón ha invertido masivamente en la recolección y análisis de información sobre los movimientos en las bases navales de Corea del Norte, buscando cualquier indicio sobre el paradero de los ciudadanos que aún permanecen retenidos.
- Cooperación trilateral: Como señalan los documentos de políticas actuales, la resolución depende de la tríada Japón-EE. UU.-Corea del Sur. La integración de datos de inteligencia entre estos países es hoy más profunda que nunca, utilizando el caso de los secuestros como un recordatorio constante de por qué la disuasión militar es necesaria.
EL ROL DE LA SOCIEDAD Y LA EDUCACIÓN
Un punto inédito en la estrategia japonesa es la institucionalización de la memoria. Una de las medidas concretas del Gobierno subraya la necesidad de “elevar la conciencia pública mediante la educación en las escuelas”. Esto garantiza que las nuevas generaciones de japoneses vean a Corea del Norte no solo como un vecino beligerante con armas nucleares, sino como un Estado que cometió una violación imperdonable a los derechos humanos individuales. La Asociación de Familias de Víctimas de Secuestro (AFVKN), liderada durante años por los padres de Megumi, Shigeru y Sakie Yokota, ha logrado que este tema sea una prioridad política innegociable. A pesar del fallecimiento de Shigeru en 2020 sin ver a su hija, la presión social sobre el primer ministro actual es absoluta: cualquier gesto de debilidad hacia Pionyang puede ser castigado en las urnas.
UN DESAFÍO GEOPOLÍTICO PERMANENTE
El caso de Yokota Megumi es el recordatorio de que la geopolítica en Asia Oriental se juega en el terreno de las emociones y la soberanía. Para Japón, la autodefensa no es solo un concepto abstracto de fronteras, sino el deber de proteger a cada individuo de ser arrancado de su suelo. Mientras no se entreguen pruebas fehacientes o se produzca el retorno de quienes Pionyang alega que han muerto, la herida seguirá abierta y la arquitectura de seguridad de Japón seguirá ubicada sobre esta desconfianza fundamental.
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A 90 años de la inmigración japonesa, destacan aporte al desarrollo productivo de Paraguay
A nueve décadas de la llegada de los primeros inmigrantes japoneses al Paraguay, autoridades y representantes de la comunidad nikkei resaltaron el impacto que esta colectividad tuvo en el desarrollo agrícola, productivo y social del país.
La conmemoración de los 90 años de inmigración japonesa pone en relieve una historia marcada por el trabajo, la innovación en el campo y la integración cultural, que contribuyó a posicionar al Paraguay como un actor relevante en la producción agrícola regional.
El calendario de actividades conmemorativas fue presentado durante un acto realizado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se anunció una agenda de eventos que se extenderá durante todo el año.
La iniciativa es impulsada por la Federación de Asociaciones Japonesas y Nikkei del Paraguay, con el objetivo de destacar el legado de esta comunidad y su contribución al desarrollo del país.
Actualmente, en Paraguay residen aproximadamente 10.000 japoneses y descendientes nikkei, muchos de ellos pertenecientes a la segunda y tercera generación, aunque ya existen familias que alcanzan hasta cinco generaciones desde la llegada de los primeros colonos.
A lo largo del tiempo, la colectividad logró integrarse plenamente a la sociedad paraguaya, aportando conocimientos, tecnología agrícola y una cultura de trabajo basada en la disciplina y la cooperación.
Uno de los hitos más importantes de esta historia se remonta a 1936, cuando llegaron las primeras 130 familias japonesas que dieron origen a la colonia La Colmena, en el departamento de Paraguarí. Posteriormente, nuevas olas migratorias fortalecieron la comunidad y expandieron el trabajo agrícola en la zona. En 1941, la colonia ya contaba con cerca de 890 personas, lo que permitió consolidar la producción y el cultivo de la tierra.
La inmigración japonesa tuvo un impacto significativo en la modernización del agro paraguayo. La introducción de nuevas técnicas de cultivo, sistemas de planificación productiva y modelos de organización cooperativa contribuyó a mejorar la eficiencia del sector agrícola y a diversificar la producción. Este modelo productivo permitió fortalecer zonas agrícolas altamente competitivas y sentó las bases para el desarrollo de varios rubros que hoy forman parte de la matriz agroexportadora del país.
Además de su aporte al agro, la comunidad japonesa también contribuyó a la diversificación alimentaria y cultural del país. La introducción de alimentos y prácticas culinarias como el tofu, el miso, la salsa de soja y nuevas variedades de hortalizas enriqueció la gastronomía local y reflejó la fusión cultural entre ambas sociedades.
En la actualidad, el intercambio económico entre Paraguay y Japón continúa fortaleciéndose. Productos agrícolas como soja, maíz, sésamo y otras semillas oleaginosas forman parte del comercio bilateral, cumpliendo con estándares internacionales de trazabilidad, sanidad y sostenibilidad. Al mismo tiempo, el vínculo se amplía hacia áreas como la agricultura inteligente, la biotecnología y la cooperación científica.
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Buddharoid, el monje robot que da consejos espirituales
Investigadores japoneses presentaron el monje robótico impulsado por inteligencia artificial “Buddharoid”, capaz, según ellos, de dar consejos espirituales y, quizá algún día, paliar la escasez de bonzos. La máquina fue entrenada en escrituras budistas y puede responder a preguntas que los fieles a veces no se atreven a hacer a una persona, explicó este miércoles la Universidad de Kioto, en el oeste de Japón.
El pequeño humanoide bípedo tiene la habilidad de comunicarse oralmente. “En el futuro, es posible que asista o sustituya a ciertos rituales religiosos que tradicionalmente realizan los monjes”, explicó la universidad nipona. Este robot es la última creación de Seiji Kumagai, profesor en el Instituto para el Futuro de la Sociedad Humana de la institución universitaria.
Utilizando modelos de la empresa estadounidense OpenAI (ChatGPT) y otros, ya había trabajado en chatbots religiosos como “BuddhaBot” o un bot de catecismo. Para el sacerdote robótico, Kumagai instaló su software “BuddhaBotPlus” en un robot humanoide chino. Fue presentado el martes en un templo y, aunque todavía no tiene cara, viste un hábito gris y es capaz de juntar las manos en señal de oración.
Sentado en una silla, le dio consejos a una periodista para calmar su torbellino mental. “El budismo enseña que no hay que seguir ciegamente los pensamientos ni apresurarse”, declaró con voz grave a la reportera de la cadena NHK. “Una de las maneras consiste en calmar la mente y deshacerse de esos pensamientos”, añadió.
Millones de personas de distintas confesiones utilizan chatbots religiosos. Kioto ya cuenta con un androide sin funcionalidades de IA, Mindar, que pronuncia sermones y Alemania presentó en 2017 un robot que bendice a los fieles en cinco idiomas. La nueva máquina combina inteligencia artificial y robótica, ofreciendo consejos espirituales y manteniendo conversaciones religiosas mientras realiza movimientos físicos similares a los humanos.
La Universidad de Kioto es partidaria de evaluar desde un punto de vista ético el uso de estas herramientas en entornos religiosos. Pero estos humanoides podrían realizar algunas tareas en el futuro debido al envejecimiento de la población y la escasez de mano de obra en el archipiélago.
Fuente: AFP.
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Confirmada como primera ministra, Takaichi busca reforzar el ejército japonés
La Cámara Baja de Japón confirmó formalmente a Sanae Takaichi en sus funciones como primera ministra este miércoles, diez días después de su victoria en las elecciones. Takaichi, de 64 años, se convirtió en octubre en la primera mujer en gobernar el archipiélago asiático y obtuvo una mayoría de dos tercios para su partido en los comicios anticipados que convocó para el 8 de febrero pasado.
La gobernante ha manifestado su intención de reforzar el ejército japonés, lo que probablemente tensará aún más las relaciones con China, y se encuentra bajo presión para impulsar la débil economía. En noviembre sugirió que Japón podría intervenir militarmente si Pekín intentaba atacar a Taiwán. Eso enfureció a China, que considera a esa isla de gobierno democrático como parte de su territorio y no descarta tomarla por la fuerza, si fuera necesario.
La disputa entre los dos países provocó una fuerte caída del turismo chino a Japón, que se redujo 60,7 % en enero comparado con el mismo mes del año pasado, según la Organización Nacional de Turismo japonesa. Una de las causas citadas es la advertencia del gobierno chino de no viajar a Japón debido al diferendo. El gobierno de Takaichi también prevé impulsar una ley para crear una Agencia Nacional de Inteligencia y comenzar discusiones para una ley antiespionaje, según medios locales. Asimismo, la primera ministra prometió reforzar las leyes migratorias, pese a que la segunda mayor economía de Asia lucha con la falta de mano de obra y el declive poblacional.
En un discurso de políticas previsto para el viernes próximo, Takaichi insistirá en su promesa de campaña de suspender por dos años el impuesto al consumo para alimentos para aliviar la presión inflacionaria sobre los hogares, indicaron los medios. Esta promesa generó temores en los mercados por la enorme deuda japonesa, y llevó al Fondo Monetario Internacional (FMI) a advertir que provocaría que los pagos de intereses sobre esa deuda se dupliquen entre 2025 y 2031.
Reglas de la realeza
Para aliviar esos temores, Takaichi insistirá en su mantra de tener una política fiscal “responsable, proactiva”, y fijar una meta de reducción de la deuda pública, según los medios. En su discurso del viernes, la primera ministra anunciará la creación de un “consejo nacional” con representación de todos los partidos para discutir la tributación y cómo financiar la seguridad social en una población que envejece.
Pero su primera tarea será conseguir la aprobación del presupuesto nacional para el año fiscal que inicia el 1 de abril, luego de que el proceso fue aplazado por la elección. La coalición gobernante también quiere acelerar el debate sobre cambios constitucionales y la revisión de las reglas que rigen a la familia imperial para aliviar una posible crisis de sucesión.
Takaichi y muchos en su Partido Liberal Democrático (PLD) rechazan permitir que una mujer asuma como emperatriz, pero las reglas podrían ser modificadas para “adoptar” nuevos miembros masculinos. La primera ministra tiene previsto dar una conferencia de prensa posteriormente el miércoles.
Fuente: AFP.