Conocido y odiado por su carácter impetuoso, el exprimer ministro Matteo Renzi, que cayó en desgracia tras perder un referéndum en 2016, regresó a la política para desatar la caída del gobierno que lidia con la peor pandemia de la historia reciente.

El político, de 46 años, centra estos días toda la atención de la vida política de la península tras la dramática decisión de retirar su apoyo al primer ministro Giuseppe Conte, generando una delicada crisis de gobierno cuando el país registra más de 82.000 muertes por el COVID-19.

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“El político más impopular de Italia [Renzi] pretende acabar con el más popular [Conte]”, comentó con su habitual ironía otro ex primer ministro, Massimo D’Alema. Renzi, líder del pequeño partido Italia Viva, rechaza las acusaciones de “irresponsabilidad” tras cumplir su venganza contra el actual y popular líder del ejecutivo, y confiesa que no le preocupa resultar antipático.

“No se necesita ser popular para hacer política. Lo sé: no le agrado a mucha gente. Déjame decir: no sé qué hacer al respecto. No puedo contar chistes. Soy un poco feo y he engordado”, confesó a la televisión privada Rete 4.

Renzi, que con sólo 39 años llegó a ocupar el cargo de jefe de gobierno en 2014, el más joven de la historia de Italia, se jugó en pocos años su imagen de político fresco y comunicador con deseos de cambiar el país.

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Al primer ministro que pretendía reformar la Constitución de 1948 y cambiar el Parlamento que lo eligió, paradójicamente no le perdonaron que incumpliera sus promesas, entre ellas la de retirarse de la política si perdía esas batallas, como ocurrió tras el referéndum constitucional del 2016.

Experto en juegos parlamentarios, fundó el pequeño partido Italia Viva, una fuerza parlamentaria con 30 diputados y 18 senadores, decisiva ahora para la coalición en el poder formada por Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD), su partido hasta el año pasado.

El político y actual senador que de joven recibió el sobrenombre de “Rottamatore” (“el demoledor”), por estar decidido a sacudir la clase dirigente italiana, cumple a cabalidad su papel, si bien le podría costar su carrera política.

El político que “ha traicionado a todos los que han hecho pactos con él”, como recordó el editorialista Marco Travaglio del diario Il Fatto Quotidiano, cometió lo que muchos consideran “un suicidio político”.

Un florentino ambicioso

Nacido el 11 de enero de 1975 en Florencia, de joven fue guía ‘scout’ y a los 19 años adhirió a la Democracia Cristiana, siguiendo los pasos de su padre, un dirigente local de ese partido. En 1994 creó un comité de apoyo a Romano Prodi, como alternativa de centroizquierda contra Berlusconi.

Trabajó varios años en la empresa familiar de marketing CHIL, que obtenía sus principales ingresos de los contratos con La Nazione, el diario centrista de Florencia. El gran salto a la política lo dio en 2001, al convertirse en coordinador del partido cristiano de centroizquierda La Margherita.

En 2004, dirigió la coalición de centroizquierda en las elecciones provinciales, en las que se impuso con un 58,8% de los votos. Durante su mandato como gobernador, afianzó su popularidad rebajando impuestos locales, estableciendo un eficiente sistema de reciclado y promoviendo la cultura y la innovación.

Pero su figura solo empezó a ganar notoriedad nacional durante la campaña por la alcaldía de Florencia, al derrotar en las primarias del PD a un candidato que parecía el favorito. En 2009, fue elegido al frente de la histórica ciudad de los Médicis. Renzi está casado con una ex compañera ‘scout’, Agnese, profesora de italiano. La pareja tiene tres hijos.

Fuente: AFP.

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