Un grupo de trabajadores de una empresa privada que realizaba tareas de mantenimiento a la barrera de seguridad que separa a Israel de la Franja de Gaza fueron atacados a tiros por miembros del grupo terrorista Hamas, que controla militar y políticamente el enclave palestino situado a orillas del mar Mediterráneo y donde viven aproximadamente dos millones de personas en un territorio de 360 kilómetros cuadrados de extensión.

El incidente, que no originó víctimas que lamentar, se agrega a la lista de una nueva escalada de violencia en esta parte del Oriente Medio, que horas después se agravó cuando los mismos integrantes de este grupo palestino lanzaron globos incendiarios hacia poblaciones civiles a través de la frontera. Como respuesta, algo frecuente en este tipo de situaciones que se dan a menudo entre Hamas y las Fuerzas de Defensa de Israel, estos últimos atacaron un puesto de observación de Hamas, a pocos metros del lugar del incidente.

Meses atrás, Israel denunciaba a Hamas por lanzar globos incendiarios hacia Israel, algunos de ellos con granadas escondidas dentro de juguetes, hecho que ponía en peligro a los niños que viven en las zonas agrícolas de esta tensa frontera. Varias veces, los habitantes de kibutz y localidades israelíes cercanas a la frontera con la Franja de Gaza denunciaron que estos ataques con globos incendiarios y explosivos también originaban incendios a sus cultivos, en una zona desértica que sufre de manera permanente por la ausencia de agua. Estos incidentes llegan en momentos en que los líderes de Hamas están negociando con las autoridades israelíes la aplicación de un alto el fuego.

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La zona cercana al incidente fue cerrada por los militares israelíes, incluso para quienes realizan tareas agrícolas. Los enfrentamientos se han intensificado desde enero del 2018 cuando los palestinos iniciaron cada viernes la Marcha del Retorno, una protesta en la que centenares de palestinos se acercaban a la frontera con Israel y trataban de forzar el paso a través de la cerca o quemaban cubiertas al tiempo que atacaban a los soldados israelíes con piedras y en otras ocasiones con disparos de armas de fuego, lo que generaba reacción de los militares, lo que en ocasiones concluía con heridos y hasta muertos. Tras la aparición del COVID-19 en la zona, estas marchas ya no se han vuelto a realizar de manera masiva, pero ni Hamas ni la Yihad Islámica Palestina, el otro grupo terrorista que opera en Gaza, han dejado de lanzar cohetes de mediano alcance hacia zonas pobladas del sur de Israel.

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La cuenta oficial en Twitter de las Fuerzas de Defensa de Israel anunció el ataque en represalia a los disparos a los trabajadores civiles y al lanzamiento de globos incendiarios, que sucedió este domingo a las 11: 00 de Israel (4:00 de Paraguay). Según un reporte militar, no hubo víctimas que lamentar e informó que además se lanzaron granadas de humo para permitir la evacuación de los trabajadores bajo un fuego intenso desde Gaza. Tras los ataques, el ministro de Defensa, Benny Gantz, advirtió a los grupos terroristas de Gaza que no atacaran a Israel. “El Estado de Israel no aceptará ninguna violación de su soberanía o daño a los residentes del sur”, escribió Gantz en Twitter. “Si las organizaciones terroristas aún no lo entienden, quienquiera que ponga a prueba a Israel recibirá un duro golpe”, concluyó.

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