Los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley despegaron este sábado del Centro Espacial Kennedy en Florida a bordo de un cohete de SpaceX, primera vez que una empresa privada de Estados Unidos logra concretar una misión de esta naturaleza para la Nasa.
El cohete Falcon 9, de la compañía creada por Elon Musk, despegó según lo previsto a las 15H22 (19H22 GMT), y los primeros minutos de su ascenso transcurrieron sin inconvenientes, según la transmisión en directo que realiza la agencia espacial de Estados Unidos.
La primera etapa del cohete se separó de acuerdo al programa después de dos minutos de vuelo, cuando la nave ascendía a una velocidad de cerca de 4.000 km/h, dejando a la cápsula Crew Dragon en la órbita adecuada para llegar a su destino, la Estación Espacial Internacional, impulsada por la segunda etapa del cohete.
“Es increíble”, dijo Donald Trump sobre el lanzamiento del SpaceX. El mandatario arribó al Centro Espacial antes del despegue de la nave y siguió de cerca todo el proceso.
Días atrás, Elon Musk, fundador de la compañia, había señalado que se trataba de un sueño que se hacía realidad. "Nunca pensé que sucedería”, añadió.
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Curiosidades del lanzamiento
La tripulación del Crew Dragon está compuesta por dos astronautas, Robert Benhken (49 años) y Douglas Hurley (53 años). Hurley, curiosamente, fue el astronauta que despegó la última vez que salía de Estados Unidos, el 8 de julio de 2011. Y hoy, fue el que lo reanudó de vuelta.
Los astronautas, que partieron desde Cabo Cañaveral hasta la Estación Espacial se quedarán allí un período de tiempo indeterminado, se cree que entre un mes y 110 días, aunque el módulo está preparado para órbitar hasta 210 días.
En la oportunidad, estrenaron nuevos trajes espaciales. Fueron diseñados por José Fernández, diseñador en Hollywood, que trabajó con Batman, Thor, X-Men, así que si se parece a los de una película de ciencia ficción, se debe a eso. Aunque, por supuesto cumple con las funciones necesarias.
La misión de hoy pone a prueba la seguridad de la nave espacial de SpaceX y de salir exitosa, se verá para un próximo viaje a la Luna y Marte, además de pensar en “astronautas privados”. La nave tiene lugar para 7 personas, pero se espera que la Nasa sólo ocupe 4, y los restantes serán para quienes deseen conocer el espacio desde la ISS.
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Fuente: AFP
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¡Histórico! Astronautas de Artemis II amerizaron en el océano Pacífico
Los cuatro astronautas de la misión Artemis II amerizaron el viernes, tal como estaba previsto, frente a la costa de California, culminando así una misión de prueba alrededor de la Luna ejecutada a la perfección por la NASA, medio siglo después del programa Apolo.
“Houston, aquí Integrity (apodo de la nave, ndlr). Los recibimos fuerte y claro”, anunció el comandante Wiseman tras superar la fase más peligrosa de la entrada en la atmósfera, a más de 38.000 kilómetros por horas. “Qué viaje. Estamos estables”, agregó, e informó un código “green” para los cuatro miembros de la tripulación, que significa que estaban en buenas condiciones.
Tras despegar desde Florida el 1 de abril, los estadounidenses Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, junto con el canadiense Jeremy Hansen, se aventuraron más lejos en el espacio que ningún ser humano antes. Regresaron con cientos de gigabytes de datos del primer viaje lunar desde la última misión Apolo en 1972.
El último lunes pasado pasaron por detrás de la Luna, capturando en alta definición la Tierra poniéndose tras una Luna majestuosa, cuyos tonos cambiaban entre gris y marrón.
Su cápsula Orion realizó un amerizaje suave, a 30 kilómetros por hora, en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, gracias a enormes paracaídas, a las 17:07 hora local (00:07 GMT del sábado), exactamente como lo había planeado la agencia espacial estadounidense.
La Armada de Estados Unidos los recuperó de la cápsula que flotaba en el océano, siguiendo un protocolo que no ha cambiado desde la misión de Neil Armstrong.
Este regreso de los tripulantes representa un alivio para las familias de los astronautas y constituye un éxito innegable para la NASA tras decenas de miles de millones de dólares, años de retrasos y muchas dudas sobre la conveniencia de relanzar el programa lunar.
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Margen de seguridad
El escudo térmico de Orion, que había causado considerable preocupación a la NASA después de que se desprendieran fragmentos durante la reentrada atmosférica en una prueba no tripulada en 2022, aparentemente resistió los 2.700 °C generados por la fricción con la atmósfera.
La agencia espacial decidió continuar con el mismo escudo térmico, pero modificó la trayectoria para reducir el riesgo. Esta decisión generó una considerable controversia. “Voy a estar pensando en ello constantemente hasta que estén en el agua”, admitió recientemente el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en una entrevista.
Objetivo 2028
Este vuelo fue una prueba para confirmar a la NASA que el cohete Orion, del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), y sus sistemas están listos para el regreso de astronautas estadounidenses a la superficie lunar, antes de futuras misiones a Marte.
La NASA planea una nueva misión en 2027 que no se dirigirá a la Luna, antes de enviar astronautas a la superficie del satélite de la Tierra en 2028 durante la cuarta misión Artemis, en el último año de la presidencia de Donald Trump... y teóricamente antes que China, que planea enviar a sus taikonautas a la Luna en 2030.
Sin embargo, los expertos dudan que los módulos de aterrizaje lunar, desarrollados por las empresas de los multimillonarios estadounidenses Elon Musk y Jeff Bezos, estén listos para 2028.
Se suponía que un astronauta japonés y luego uno alemán viajarían en futuras misiones Artemis, pero estos puestos ya no parecen garantizados desde que la NASA reestructuró por completo el programa Artemis, y la Agencia Espacial Europea ha reconocido tener que negociar para mantenerlos.
Mientras tanto, la agencia espacial estadounidense espera que Artemis —que ha costado decenas de miles de millones de dólares— reavive el interés estadounidense por la exploración espacial.
Pero también, la tripulación esperaba, “permitir que el mundo se detuviera un instante”, como dijo el comandante Reid Wiseman esta semana.
Fuente: AFP
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Misión Artemis II toca Tierra este viernes tras su paso por la Luna
Tras un vuelo alrededor de la Luna lleno de momentos intensos y simbólicos, los cuatro astronautas de la misión Artemis II deben volver a atravesar la atmósfera terrestre y amerizar el viernes por la noche frente a las costas de California.
“Podremos empezar a alegrarnos cuando la tripulación esté a salvo” a bordo del buque encargado de recuperarla, señaló el jueves Amit Kshatriya, administrador adjunto de la NASA, durante una rueda de prensa. “Será realmente en ese momento cuando podremos dejar que las emociones tomen el control y empezar a hablar de éxito”, añadió.
Tras aventurarse a más de 406.000 km de la Tierra, más lejos que nadie antes que ellos, la cápsula Orión que transporta a los estadounidenses Christina Koch, Víctor Glover y Reid Wiseman y al canadiense Jeremy Hansen debe posarse frente a San Diego hacia las 17:07 hora local (00:07 GMT del sábado).
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El amerizaje debe coronar esta misión de diez días que hasta ahora se ha desarrollado con una ejecución perfecta. Un regreso sano y salvo proporcionaría a la NASA el alivio de haber logrado enviar de nuevo astronautas lejos en el espacio, por primera vez desde el final del programa Apolo en 1972, tras años de retrasos y dudas.
Un éxito que exige que el escudo térmico de Orión resista los 2.700 °C generados por el rozamiento con la atmósfera en el momento del regreso.
“Bola de fuego”
“Atravesar la atmósfera como una bola de fuego” será una gran experiencia, señalaba el piloto Víctor Glover a principios de esta semana, y confesó que desde su selección para la tripulación en 2023 siente aprensión ante ese momento.
Si esta fase siempre es delicada para los astronautas que regresan de la Estación Espacial Internacional, en esta ocasión las inquietudes se ven reforzadas por el hecho de que se trata del primer vuelo tripulado de Orión y de que se detectó un problema durante una prueba sin tripulantes en 2022.
De regreso a la Tierra, el escudo térmico que protege la nave se había alterado “de una manera inesperada”, según un informe técnico. A pesar de esta anomalía, la agencia espacial estadounidense decidió continuar con el mismo escudo, revisando la trayectoria para escoger un ángulo de entrada en la atmósfera más directo y así limitar el rebote que había contribuido a deteriorar el escudo térmico.
Una decisión que ha generado ríos de tinta y que sigue atormentando a los máximos responsables de la NASA. “No voy a dejar de pensar en ello hasta que estén en el agua”, reconoció recientemente el jefe de la NASA, Jared Isaacman, en una entrevista.
“Es imposible decirles que no persiste ninguna aprensión irracional”, admitió el jueves su mano derecha, al tiempo que aseguraba no tener ningún temor racional al respecto.
Insistiendo en las múltiples pruebas, simulaciones y modelizaciones realizadas, los responsables de la NASA aseguran confiar en los cálculos de sus ingenieros y contar con un margen de seguridad suficiente.
Objetivo 2028
Todos contendrán la respiración durante los 13 minutos -seis de ellos sin posibilidad de comunicación con la tripulación- que separan la entrada en la atmósfera de la nave, que alcanzará los 38.000 km/h, y su amerizaje en el Pacífico, después de haber sido frenada por una serie de robustos paracaídas.
Las familias de los astronautas estarán presentes para la ocasión en el centro espacial de la NASA en Houston, que coordina la misión. Al ser ante todo una misión de prueba, Artemis II debe permitir a la NASA asegurarse de que sus sistemas están listos para posibilitar el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, con el fin de establecer allí una base y preparar futuras misiones hacia Marte.
La NASA ambiciona un primer alunizaje en 2028, es decir, antes del final del mandato de Donald Trump y de la fecha fijada por sus rivales chinos para caminar sobre la Luna en 2030.
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Pero los expertos esperan nuevos retrasos, ya que los alunizadores siguen en desarrollo por parte de las empresas de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos. Mientras tanto, esta primera misión tripulada de un programa que ha costado decenas de miles de millones de dólares y ha sufrido numerosos contratiempos y retrasos buscaba reavivar la pasión espacial de los estadounidenses.
Pero también, esperaba la tripulación, “permitir, aunque fuera por un instante, que el mundo hiciera una pausa”, confiaba el comandante Reid Wiseman esta semana.
Fuente: AFP
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Misión Artemis II retorna a la Tierra tras histórico sobrevuelo de la Luna
Los astronautas de la misión Artemis II concluyeron su sobrevuelo de la Luna y emprendieron este martes su viaje de regreso a la Tierra, tras observar partes poco conocidas hasta ahora del satélite. Durante cerca de 40 minutos, los tripulantes de la cápsula Orión (Christina Koch, Víctor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen) estuvieron completamente aislados de cualquier comunicación con la Tierra al pasar detrás de la Luna.
En ese momento, pudieron ver tanto la puesta como la salida de la Tierra. “Es maravilloso escuchar de nuevo de la Tierra”, comentó Cristina Koch cuando se reanudó la conexión. “Siempre elegiremos la Tierra, siempre nos elegiremos los unos a los otros”, expresó Koch, en sus primeras declaraciones después del corte de señal.
El presidente Donald Trump llamó y felicitó el lunes a los astronautas y les dijo que hicieron “historia”. “Son pioneros modernos, todos ustedes”, dijo Trump en una conversación con los tripulantes de Artemis II. “Tienen mucha valentía para hacer lo que están haciendo”, añadió. “Han hecho historia y han hecho que todo Estados Unidos se sienta orgulloso”.
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Poco después de emprender el camino de regreso a la Tierra, que tomará cerca de cuatro días, vieron un eclipse solar. El lunes, el equipo de Artemis II batió el récord anterior de 400.171 kilómetros de distancia de la Tierra establecido por la misión Apolo 13 en la década de 1970. La misión actual superó la anterior marca, para alcanzar 406.771 kilómetros de distancia.
Un récord para ser superado
“Hoy, en nombre de toda la humanidad, ustedes están yendo más allá de esa frontera”, declaró Jenni Gibbons, del control de la misión en Houston. Fue uno de los logros más destacados del viaje hasta ahora. El astronauta Jeremy Hansen dijo que el momento estaba pensado “para desafiar a esta generación y a la siguiente, para asegurarnos de que este récord no dure mucho tiempo”.
En su sobrevuelo, observaron a la Luna desde un punto de vista único en comparación con las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970, al ver la superficie completa y circular de la Luna, incluidas las regiones cercanas a ambos polos.
Víctor Glover describió el “terminator”, la frontera de la Luna entre la noche y el día. “Vaya... Ojalá tuviera algo más de tiempo para sentarme aquí y describir lo que estoy viendo”, dijo, antes de trazar un retrato vívido para los científicos que lo escuchaban desde la Tierra.
Los astronautas han recibido formación en geología para poder fotografiar y describir los rasgos lunares, incluidos antiguos flujos de lava y cráteres de impacto.
Recuerdos lunares
El viaje de regreso de la cápsula Orión se realiza en una llamada “trayectoria de retorno libre”. Al carácter histórico de la misión dirigida por Wiseman, la tripulación de Artemis II incluye varios hitos. Glover ha sido la primera persona negra en volar alrededor de la Luna, Koch la primera mujer y el canadiense Hansen, el primer no estadounidense.
La jornada laboral celeste del lunes incluyó un momento conmovedor cuando la tripulación propuso nombrar dos cráteres. Uno en honor a su apodo para la nave espacial: “Integrity”. El segundo fue “Carroll”, en honor de la difunta esposa del comandante de la misión. La mujer murió de cáncer.
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“Es un punto brillante en la Luna”, dijo Hansen, con la voz quebrada por la emoción. “Y nos gustaría llamarlo Carroll”. Los astronautas se abrazaron, y en el control de la misión en Houston se guardó un momento de silencio. “Cráteres Integrity y Carroll, recibido fuerte y claro. Gracias”, dijo Gibbons.
La NASA dijo que presentaría formalmente las propuestas de nombres a la Unión Astronómica Internacional, el organismo encargado de nombrar los cuerpos celestes y sus accidentes geográficos.
Fuente: AFP
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Artemis II avanza hacia la Luna
Los cuatro astronautas del programa Artemis II encendieron el jueves el motor de su nave y abandonaron la órbita terrestre, donde estuvieron por casi un día, para encaminarse hacia la Luna, una hazaña que la NASA no realizaba hace más de medio siglo.
“La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz”, dijo el astronauta canadiense Jeremy Hansen, quien se embarcó en este viaje junto a tres estadounidenses, poco después de que se realizara una de las maniobras más importantes de la misión a eso de las 23:49 GMT.
Durante casi seis minutos, la nave espacial Orion que los transporta generó el empuje necesario para salir de la órbita terrestre y ahora se aleja del planeta azul en dirección a su satélite natural.
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Hansen describió “una vista impresionante” desde sus ventanas. “Nada te prepara para la emoción que te invade” en ese momento, confesó posteriormente su compañera Christina Koch.
Durante una entrevista en directo concedida por la tripulación a televisoras y difundida a través de la señal oficial de la NASA, describió una Tierra “iluminada como si fuera de día y bañada por el resplandor de la Luna”.
Con este potente impulso, Artemis II se convierte en la primera misión tripulada al satélite natural desde el fin del programa Apolo en 1972. La presencia humana en el espacio se había limitado, hasta entonces, a las inmediaciones de la Tierra, principalmente a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Situada a más de 384.000 kilómetros de distancia, la Luna está 1.000 veces más lejos de la Tierra que la EEI, y tardarán entre tres y cuatro días en llegar a ella. La tripulación no posará la nave sino que orbitará el cuerpo celeste, pasando por detrás de su cara oculta el lunes antes de regresar al planeta el 10 de abril.
Sin retorno
En esta ocasión, la tripulación batirá un récord al convertirse en la que se haya aventurado más lejos en el espacio. Su trayectoria se determinó para que la nave fuera atraída por la gravedad de la Luna y luego regresar directamente a la Tierra, sin propulsión adicional.
Ese cálculo tiene una desventaja: una vez iniciado el impulso principal, no hay vuelta atrás. Para regresar a la Tierra, Orion deberá llegar primero a la órbita de la Luna y regresar, en un viaje de varios días. “A partir de ahora, las leyes de la mecánica orbital guiarán a nuestra tripulación a la Luna, la rodearán y la traerán de vuelta a la Tierra”, declaró Lori Glaze, científica de la NASA.
Los astronautas llevan trajes que también funcionan como sistemas de supervivencia: en caso de una despresurización o fuga en la cabina, mantendrán el oxígeno, la temperatura y la presión adecuadas durante un máximo de seis días.
Para minimizar los riesgos, los astronautas a bordo —los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen— realizaron una serie de pruebas cerca de la Tierra dentro de las 24 horas posteriores a su exitoso lanzamiento para garantizar la fiabilidad de su nave espacial, que nunca antes había transportado una tripulación.
“Fontanera espacial”
Si bien surgieron algunos problemas técnicos imprevistos, incluido uno con el inodoro, todo se resolvió. “Me enorgullece llamarme ‘fontanera espacial’”, bromeó Koch, quien se hizo cargo del asunto, desde la estrecha cabina de la nave, cuya transmisión se realizó en directo.
Flotando uno al lado del otro en este vehículo del tamaño de una furgoneta, los astronautas, sonrientes, aprovecharon el contacto para enviar un saludo a sus familiares. Su misión, que acaba de comenzar, tiene como objetivo verificar que todo esté en orden para permitir el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, previsto para 2028, antes de que finalice el segundo mandato de Donald Trump.
El objetivo de la NASA es construir una base cerca del polo sur lunar, donde ningún ser humano ha estado jamás, y utilizar estas misiones lunares para preparar futuros vuelos a Marte.
Se trata de una empresa extremadamente compleja y costosa, que se lleva a cabo bajo la presión implícita de China, que también aspira a pisar la Luna para 2030.
“Esto no tiene nada de normal”, insistió el comandante Reid Wiseman desde el espacio. “Enviar a cuatro personas a 400.000 kilómetros de distancia es una hazaña hercúlea, y apenas estamos empezando a comprender su magnitud”.
Fuente: AFP