Investigadores dicen que los polos magnéticos de la tierra podrían invertir de lugar
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Un equipo de la Agencia Espacial Europea (ESA) descubrió que el campo magnético de la Tierra se está debilitando gradualmente. Especialmente, en el área que se extiende desde África hasta América del Sur hay una notable caída del campo magnético terrestre, fenómeno al cual denominan “Anomalía del Atlántico Sur”.
Los datos obtenidos por los investigadores de la ESA provienen de Swarm, una serie de satélites diseñados para identificar y medir con precisión las diferentes señales magnéticas que forman el campo magnético de la Tierra.
El campo magnético de la Tierra es vital para la vida en el planeta, ya que nos protege de los vientos solares y de la radiación cósmica.
Sin embargo, el debilitamiento que presenta en la zona de la Anomalía del Atlántico Sur no ha representado, hasta la fecha, ningún peligro para la salud humana. Así lo explicó el ingeniero electromecánico Jorge Kurita. “El efecto más significativo se vio en el mal desempeño de las placas electrónicas de los satélites y aeronaves que pasan por esta región”, agregó.
La Agencia Espacial Europea reveló que en los últimos 200 años este campo magnético ha perdido alrededor del 9% de su fuerza. “Más específicamente, en los últimos 50 años la caída de la fuerza magnética ha sido de 24.000 Nanoteslas a 22.000 Nanoteslas. Nanotesla es la unidad de medida de la fuerza del campo magnético. Podemos entenderla a partir de un ejemplo: el campo magnético generado con un imán es un millón de veces más fuerte que el del campo magnético terrestre”, aclaró Kurita.
La ESA especula que este debilitamiento es una señal de que la Tierra se dirige hacia una inminente inversión de polos, donde los polos magnéticos norte y sur cambiarían de lugar. “Las investigaciones han demostrado que la inversión de los polos magnéticos han ocurrido cada cientos de miles de años. Sin embargo, hasta la fecha no se sabe exactamente cuándo y cómo ocurrirá esto. De cualquier manera, no está definido si este fenómeno de inversión está relacionado con la Anomalía del Atlántico Sur”, destacó el ingeniero.
La zona azul corresponde a la Anomalía del Atlántico Sur.
Foto: Captura de video de la ESA.
Asimismo, indica que aunque se invirtieran los polos, nada cambiaría en el planeta; todo seguiría absolutamente igual, ya que invertido o no, el campo magnético estaría ahí siempre para proteger la vida en la Tierra.
“Lo que sí es seguro es que esta región no está quieta. Y eso nos dice que incluso podría dividirse en dos celdas: la original estaría concentrada en el centro de América del Sur y la nueva celda, la emergente, aparecería al este, flotando en la costa del suroeste de África”, expresó.
Desde la web de la Agencia Espacial Europea escriben que el misterio del origen de la Anomalía del Atlántico Sur aún no está resuelto. Sin embargo, dicen tener en claro una cosa: que las observaciones de Swarm (el grupo de satélites que reconocen las señales magnéticas) están proporcionando nuevas ideas sobre los procesos apenas comprendidos del interior de la Tierra.
Destacan crecimiento y consolidación de la raza Nelore en el país
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La Expo Nelore 2026, reflejó el crecimiento y la consolidación de esta raza bovina en el país, según la Asociación Rural del Paraguay (ARP). La actividad fue organizada por la Asociación Paraguaya de Criadores de Nelore (APCN) y reunió a productores, técnicos y referentes del sector, en el marco de distintos juzgamientos y evaluaciones de ejemplares.
De acuerdo con informaciones de la ARP, durante la exposición se destacó el alto nivel genético alcanzado por la raza, así como los avances obtenidos mediante el trabajo sostenido de criadores y especialistas. En ese contexto, el jurado de la exposición, Raúl Appleyard, resaltó el progreso observado en los ejemplares.
Según sostuvo, las evaluaciones permitieron observar una raza más consolidada, impulsada por el trabajo conjunto entre productores y técnicos, lo que continúa fortaleciendo el desarrollo del nelore paraguayo.
Uno de los aspectos más destacados de la muestra fue la uniformidad evidenciada en los distintos escenarios de evaluación, tanto en animales de campo como de bozal. Asimismo, en el concurso de toros y novillos gordos se observó un mismo biotipo y una línea productiva bien definida, lo que refleja objetivos claros dentro del mejoramiento de la raza.
Appleyard también señaló que las diferencias entre los ejemplares fueron mínimas, evidenciando una evolución que no solo se limita al desempeño en pista, sino que además se traduce en eficiencia, y mejores resultados dentro de los sistemas productivos.
Cuando la pasión se convierte en ejemplo, deja de ser herencia para transformarse en impulso. Madre e hijas llevan la ganadería a una nueva etapa, donde tradición y conocimiento construyen una nueva forma de hacer empresa.
En el campo, hay cosas que se aprenden, otras simplemente se viven. Y en algunos casos, como el de Romy Orué y sus hijas, Luján y Monserrat, esa pasión no solo se hereda, se transforma, evoluciona y se proyecta en nuevas formas de hacer empresa.
Lo que empezó como una decisión en un momento clave, hoy es una historia de continuidad, pero también de cambio generacional. Para Romy, su camino en la ganadería no nació como un plan, sino como una respuesta. “Una noche cuando mamá me dijo; ‘hija, ya no puedo más’. En ese momento fue como un aviso, es aquí donde hoy te necesito”, recuerda.
Para Romy, la pasión se construye y luego se convierte en herencia.
Aunque siempre estuvo cerca del campo familiar, fue ese momento el que la llevó a asumir un rol activo. Ahí empezó el desafío de hacerse cargo y construir algo propio dentro de esa historia. Con el tiempo, ese compromiso se convirtió en algo más grande: un proyecto de vida.
Para sus hijas, el camino fue distinto, pero igual de profundo. Luján Rolón Orué, ingeniera zootecnista, lo explica desde la experiencia cotidiana. “Desde chica iba al campo con mi familia, se volvió parte de mi rutina los fines de semana. Eso hizo que desarrollara esas ganas de meterme más a fondo en el manejo, los animales y el trato al personal”, expresa.
En el caso de Monserrat, quien es médica veterinaria, la conexión fue aún más natural. “Desde que tengo memoria voy a la estancia con mis abuelos y mi mamá. Básicamente crecí ahí, montando a caballo y viendo el ganado”. No fue una imposición, cuenta, sino más bien una convivencia constante con ese mundo, que terminó convirtiéndose en elección.
Monserrat se enfoca en los aspectos clínicos y reproductivos.
Inspirar desde el ejemplo. Ambas coinciden en algo, el rol de su madre fue determinante. “Ella nunca nos obligó, pero tuvo un impacto muy grande en mí al verla sobrellevar situaciones críticas del campo. Fue una inspiración, sobre todo en un rubro que antes era muy desconocido para las mujeres”, comenta Luján.
Monserrat lo refuerza desde otra mirada. “Es bastante inspirador ver cómo una mujer puede manejar un equipo formado básicamente por hombres. Tiene un carácter forjado que heredó de mi abuela, y verla trabajar así me motivó aún más”.
Ese liderazgo no solo se transmite en palabras, sino en la forma de enfrentar los desafíos, comparten ambas profesionales. Lo que aprendió de la madre, para Luján fue la paciencia, el empeño y a no bajar los brazos. Hoy, ese legado lo construyen desde la complementariedad, ya más que hermanas, son socias.
Una cuarta generación ya está forjándose en el negocio familia en brazos de Luján.
Ambas lideran la Cabaña Punta Ybaté, situada en la ciudad de Quiindy, un proyecto impulsado por las hermanas desde 2019, enfocado en animales de alto valor genético, principalmente, brahman y braford, con la premisa de desarrollar genética propia y adaptada a distintas regiones del país.
“Nos complementamos muy bien, siempre supe que íbamos a ser un buen equipo, porque somos unidas, y en lo técnico cada una aporta desde su especialidad, cuando una no puede está la otra. Monse es un ejemplo de hermana mayor, me malcría y la admiro mucho. Al ser yo la menor, tengo dos ejemplos que son indispensables para mí”, expresa la ingeniera.
En tanto que la veterinaria, se enfoca en los aspectos clínicos y reproductivos, pero siempre en conversaciones con la socia sobre la genética que van a implantar. Ese equilibrio entre conocimiento y trabajo en equipo es lo que les permite avanzar hacia un modelo más profesionalizado, explica Monse.
De la tradición a la genética. El cambio más visible en esta nueva generación está en el enfoque técnico, pues hoy en día, el manejo cambió mucho, sobre todo en la selección de animales. Se enfocamos más en ser una empresa ganadera dedicada a la carne, pero también al mejoramiento genético, relatan.
Ese paso a la eficiencia, marca una evolución clara que va de la producción tradicional a una visión más estratégica del negocio. “Lo nuevo para nosotras es la cabaña. Nunca pensé que íbamos a formar parte de ese mundo, pero es algo tan apasionante, preparar animales y demostrar la genética para después masificarla”, prosigue Monse.
La historia familiar se sostiene sobre dos pilares productivos, por un lado, la Estancia Mayo 6, ubicada en la zona de Pinasco camino a Salazar, en el Chaco, con más de 45 años que fue de sus abuelos. Hoy se dedica a la cría y recría de razas como la brahman, braford y brangus. Y, por otro lado, el establecimiento Punta Ybaté, con animales puros de pedigree entre brahman y braford, que juntos llegarían a las 2.400 cabezas de ganado y una estructura que emplea a unas 40 personas.
El objetivo principal lograr esa genética propia, con la cría y recría de animales que se adapten a los distintos suelos tanto del Chaco como de la región Oriental. Sueñan con ser reconocidas por este desarrollo a nivel país y, por qué no, a nivel mundial.
La nueva generación comienza a insertarse.
Ante la consulta, si el legado se hereda o se construye, la respuesta no fue una sola. Para Romy, está claro; “La pasión se construye, se ama, nace en cada momento que te levantás en el campo, y eso luego se convierte en herencia”.
En tanto que Luján lo ve desde la experiencia. “Yo creo que se construye, porque al ver a los antecesores, si a uno le interesa va forjando el camino. Mi nena de 2 años es aún más animalera que yo, le encanta el campo, un estilo de vida que ella sola está optando y quien sabe si en el futuro ella sea la que esté al mando de todo”, remarca.
Mientras que Monserrat lo resume en una idea que une ambas miradas. “Es algo de ambos. Se hereda, porque viene de mis abuelos a mi mamá y de mi mamá a nosotras. Pero también se construye día a día”.
Es así que, lo que empezó como una decisión necesaria, se convirtió en un legado activo, uno que no se limita a continuar, sino a evolucionar. Porque en esta historia, la herencia no es solo el campo, es la forma de trabajarlo, de liderarlo y de proyectarlo hacia el futuro. De ahí que, el verdadero legado de una madre no es lo que deja, sino lo que inspira a construir.
Productores reafirman que nuestro país se apoya en el esfuerzo diario de los trabajadores del campo, cuya labor en la agricultura y la ganadería constituye uno de los pilares más importantes del crecimiento y las exportaciones. Foto: AFP
Sector agropecuario destaca al trabajador rural como pilar de la economía
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En el marco del Día del Trabajador, la Unión de Gremios de la Producción (UGP) reafirma que nuestro país se apoya en el esfuerzo diario de los trabajadores del campo, cuya labor en la agricultura y la ganadería constituye uno de los pilares más importantes del crecimiento y las exportaciones.
Desde el gremio remarcan que estos sectores no solo generan divisas, sino que también sostienen una amplia cadena de valor que impacta directamente en el empleo, tanto en zonas rurales como urbanas. En ese sentido, destacaron que el trabajo en el campo representa mucho más que producción: es un factor clave para la estabilidad económica y social.
Antonio Vasconcellos, referente de la Feria Agropecuaria San Pedro, afirmó que el valor del trabajo es un eje central en departamentos como San Pedro, donde la cultura productiva está basada en el esfuerzo, la constancia y el compromiso. “El trabajador paraguayo se distingue por su dedicación y capacidad, y es valorado tanto a nivel local como internacional”, sostuvo.
El informe también pone en foco el impacto del sector en la generación de empleo. Eventos como la Expo San Pedro movilizan entre 400 y 500 empleos directos en periodos puntuales, además de una importante cantidad de empleos indirectos en servicios como hotelería, gastronomía, transporte y comercio. Esta dinámica refleja cómo la actividad agropecuaria dinamiza economías regionales más allá de la producción primaria.
Por su parte, Fabián Pereira, vicepresidente de la Feria, subrayó el papel del trabajo rural como herramienta de transformación social. Señaló que en los últimos años se observa un cambio en la dinámica de zonas como San Pedro, donde el trabajo digno comienza a desplazar problemáticas históricas como la delincuencia.
“El proceso no es inmediato, pero se ve que el trabajo está ganando espacio y generando oportunidades reales”, indicó.
Con mercados internacionales dinámicos y mayor demanda por carne paraguaya, el negocio ganadero enfrenta desequilibrios internos como costos, tipo de cambio, financiamiento y reglas de juego que condicionan su crecimiento. Martín Filártiga, secretario general de la ARP, analiza el momento del sector y los desafíos para recuperar competitividad.
Para el secretario general de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la ganadería paraguaya atraviesa un escenario dual, ya que, por un lado, se beneficia de precios internacionales firmes y una demanda global creciente en especial con Estados Unidos, uno de los mercados más activos. Y por el otro, enfrenta desajustes internos que impactan directamente en la rentabilidad del productor.
“Hoy tenemos una situación, que el precio final del ganado está dolarizado, mientras que gran parte de los costos, especialmente la reposición, están en guaraníes. Además de la caída del dólar, que golpea la rentabilidad”, expresa. A este contexto agrega la falta de previsibilidad, tanto por factores climáticos como por la volatilidad cambiaria, lo que dificulta la planificación del negocio.
En paralelo, surgen preocupaciones institucionales, por la posibilidad de levantar la vacunación contra la fiebre aftosa, que genera incertidumbre en el sector, desplazando otros temas estratégicos como la reglamentación del dressing o la creación de un instituto de promoción de la carne.
“Seguimos siendo tomadores de precios dentro de la cadena, al igual que el consumidor, lo que nos deja en una posición de vulnerabilidad”, señala. Y uno de los principales efectos de este escenario es la caída del hato ganadero, debido a la falta de rentabilidad sostenida.
Martín explica que la ganadería atraviesa un escenario dual, por un lado, se beneficia de precios internacionales firmes y una demanda global creciente, pero a nivel local enfrenta desajustes que impactan directamente en la rentabilidad del productor. Foto: Gentileza
Detalla que entre 2018 y 2024, ocho de cada diez ganaderos perdieron plata, y que hoy el sector está mucho más endeudado, con un sistema financiero que absorbe parte importante de una renta que además se redujo. “Si antes pagabas una deuda vendiendo una vaca, hoy necesitás dos”, grafica Martín.
Con una ambiciosa meta nacional de alcanzar 20 millones de cabezas, el referente alega que antes de pensar en crecer, se debe frenar la caída del hato. Para esto se requiere varios años de bonanza y reglas claras, y si bien, el potencial productivo del país es indiscutible, el crecimiento no se dará sin condiciones adecuadas, dice.
A nivel productivo, el sector avanzó en tecnología, genética y manejo, con mejoras en eficiencia. Sin embargo, advierte que no se puede exigir más sin resolver la ecuación económica. “Sin margen no hay inversión, y sin inversión no hay crecimiento”, remarca. En cuanto a herramientas disponibles, Martín reconoce que existen opciones financieras, pero no están alineadas con la realidad del negocio.
“Necesitamos plazos más largos y tasas más razonables. Con tasas de dos cifras en guaraníes, el sistema financiero se queda con gran parte de la renta”, comenta. En este punto es que decisiones clave como la retención de vientres, que es fundamental para aumentar el stock, se vuelven difíciles de sostener, dice.
Entre 2018 y 2024, ocho de cada diez ganaderos perdieron plata, y hoy el sector está mucho más endeudado, refiere. Foto: Archivo
Pese a este escenario, el referente del gremio destaca el impacto positivo que puede tener el fortalecimiento del sector. “Cuando hay mejores condiciones, el productor invierte más, produce más y eso se traduce en mayor oferta. Hay más carne disponible para el mercado interno”, explica. Tal es así que, el crecimiento ganadero no solo beneficia al productor, sino también al consumidor y a la economía en general.
La apertura de mercados es un factor clave, pues permite mejorar precios, diversificar riesgos y posicionar mejor la carne paraguaya. Sin embargo, el desafío está en que esos beneficios lleguen efectivamente al productor. “Si no se reflejan en la base de la cadena, no generan incentivo real para invertir”, sostiene.
Y de cara al futuro, la mirada está puesta en avanzar con destinos estratégicos, como lograr una cuota propia en Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado europeo dentro del cupo Mercosur y concretar la apertura de México. A esto se suman oportunidades en Asia, especialmente en Corea y Japón. Para Martín, el desafío en este aspecto no es solo abrir nuevos mercados, sino abrirlos bien, con condiciones que agreguen valor a toda la cadena.
La mirada está puesta en avanzar con destinos estratégicos, como lograr una cuota propia en Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado europeo dentro del cupo Mercosur y concretar la apertura de México. Foto: Gentileza