Ciudad del Vaticano, Santa Sede | AFP |
El papa Francisco pidió el domingo a los dirigentes de la Unión Europea (UE) que demuestren “solidaridad real” con los 49 migrantes que siguen bloqueados a bordo de dos barcos de ONG frente a las costas de Malta.
"Desde hace varios días, 49 personas rescatadas en el Mediterráneo están a bordo de dos barcos de ONG, a la espera de un puerto seguro donde desembarcar. Hago un llamado urgente a los dirigentes europeos para que demuestren solidaridad real con estas personas", declaró el Papa ante miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro con ocasión de la tradicional oración del Ángelus.
Los migrantes bloqueados a bordo de dos barcos de ONG alemanas, muy cerca de las costas maltesas, iniciaron este fin de semana su segunda semana en el mar Mediterráneo, según algunos. Para otros, en cambio, es ya la tercera semana sin que se haya encontrado ninguna solución.
Italia y Malta confirmaron el domingo que no tenían ninguna intención de autorizar a atracar a estos navíos.
"En Italia, no entra nadie más. Esta es la línea y no cambiará", afirmó el ministro italiano de Interior, Matteo Salvini, y líder de la Liga (extrema derecha), en una entrevista el domingo con el diario Il Messaggero. "Los puertos italianos están y seguirán estando cerrados", reiteró en Twitter.
El primer ministro maltés, Joseph Muscat, explicó por su parte que no quiere crear un "precedente" al autorizar el desembarco de estos migrantes, en una entrevista con Radio One en Malta, citado por los medios italianos.
Holanda y Alemania indicaron que estaban dispuestos a acoger a estas personas, pero con la condición de que se haga dentro de un marco europeo.
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León XIV. “Magnifica humanitas”. IA y la continuidad jurídica del Estado Vaticano
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: AFP
Desde una perspectiva sociocultural y sensorial me animo a sentenciar que la digitalidad es envolvente e inmersiva. Y lo es tanto que mucha de esa virtualidad (algunas veces aumentada) la percibimos como auténtica.
“La IA (inteligencia artificial) es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta con regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”. Es palabra del papa León XIV (70). Claro, preciso y un indicio vehemente de que aborda reflexivamente ese tipo de sistemas desde largo tiempo. Seguramente, también opera algunos de ellos. Parece saber (y asumir) que –como una suerte de deidad impura y disruptiva– la IA avanza con posibilidades ciertas de estar en todas partes, en todo tiempo y en todo lugar o, más grave aún, de percibirla omnipresente.
“Es demasiado tarde para lágrimas”, podría decir que se planteó León parafraseando al escritor y poeta argentino Alejandro Dolina ante la inevitabilidad de la IA que, en verdad, no es una sola. No. Hay muchas inteligencias artificiales y, con algunas de ellas, interactuamos incluso inadvertidamente cuando transitamos los ecosistemas digitales que supimos (aunque no siempre quisimos) conseguir. Como millones soy un adoptivo digital más que convive con apenas dos generaciones –hasta el momento– de nativos y criados en la digitalidad, por decirlo de alguna manera.
Desde una perspectiva sociocultural y sensorial me animo a sentenciar que la digitalidad es envolvente e inmersiva. Y lo es tanto que mucha de esa virtualidad (algunas veces aumentada) la percibimos como auténtica. A tal extremo que alguno o alguna de quienes habitamos esas virtualidades podríamos creer que estamos de vuelta de todo sin haber ido a ninguna parte.
DILEMÁTICO
¿Qué es real? ¿Qué es virtual? ¿Qué es lo que es o… lo que creemos que es y no lo es, aunque sí lo es porque es parte activa de una suerte de neosocialización que pareciera socializar sin ser social porque hasta hoy pareciera que tiende a la individuación y, por qué no decirlo, a la fragmentación, a la desigualdad, a la inequidad… porque poco más de tres mil millones de personas en la tan maltratada aldea global no puede acceder a la internet (a la red de redes) por múltiples imposibilidades? Sobre eso reflexiona León y por ello propone “afrontarla” no solo para “regularla”, sino para comprenderla, “desarmarla y hacerla acogedora”. No será fácil. ¿Hay algún desafío que lo sea?
Sobre el mediodía del pasado lunes 25, en Roma, en el Aula del Sínodo de la Ciudad del Vaticano, el pontífice (en latín “pontifex”, el hacedor de puentes) rubricó públicamente y dio a conocer su primera carta encíclica a la que llamó “Magnifica humanitas”, con la que hace foco sobre “la protección de la persona humana frente a la inteligencia artificial”.
La reflexión papal, volcada en ese texto, hay quienes la inscriben dentro del marco de otra encíclica, “Rerum novarum”, que el 15 de mayo de 1891 el papa León XIII (1810-1903) dio a conocer frente al inicio de la que históricamente conocemos como Segunda Revolución Industrial.
A la hora de presentar “Magnifica humanitas”, el secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin, precisó que el texto no hace foco sobre la IA, sino que aborda lo que esos sistemas tecnológicos significan para la humanidad “en una época marcada por transformaciones rápidas, profundas y responsables”.
Por su parte, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Víctor Manuel Fernández, destacó que el pontífice categoriza como “magnífica” a la humanidad pese a la capacidad que evidencia tener para hacer el mal frente a cada ser humano que posee una dignidad infinita y sublime capacidad para amar.
PREOCUPACIÓN
A su tiempo, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, destacó –como preocupación– que si bien la IA “es un gran logro humano (…), su rápido avance supera la capacidad de asimilación social” porque tiene impacto en nuestra “casa común”.
Pero más allá de los decires de los relatores mencionados, la encíclica de León XIV es de alto contenido ético y social porque a pesar de las inequidades y desigualdades crecientes; a la emergencia de múltiples violencias; a la desprotección del medioambiente y al aceleramiento de la deshumanización que percibe el líder de la Iglesia de Roma, aboga por el respeto de la dignidad humana, que es “infinita” y a pesar de ello se encuentra amenazada porque la humanidad transita “una crisis antropológica” que subordina a la persona a los diseños económicos que priorizan la productividad con el propósito de optimizar la rentabilidad, lo que “produce soledad, desigualdad y violencia estructural” a la vez que exclusión y “descarte”.
Tengo claro –muy claro– que son muchos los domingos en los que en estas dos páginas de La Nación abordamos como tema –como objeto noticiable– las inteligencias artificiales y sus eventuales consecuencias para la humanidad. Y, desde ese lugar, ha llegado la hora de preguntar, de preguntarme y de preguntarles si acaso sabemos, creemos saber o imaginamos… ¿qué es la IA?
Uno de los “padres de las IA” dice que son sistemas que “se cultivan sobre una estructura modelada a partir del cerebro, alimentados por una enorme herencia de pensamiento y lenguaje humano”. En ese contexto, es mucho más complejo de entender la IA para la humanidad que cualquier otro desarrollo tecnológico. Preocupan, además, los que podrían ser sus efectos sociales colaterales o… tal vez, no deseados, para llamarlos de alguna manera (quizás inexacta, pero) posiblemente comprensible para todos y todas.
Pero… ¿es necesario que el papa León XIV y su antecesor Francisco (1936-2025), líderes religiosos de las y los católicos, se preocupen (y ocupen) por las inteligencias artificiales? ¿Es un tema doctrinario… de fe?, algunas y algunos plantean con mirada crítica.
INCENTIVOS Y RESTRICCIONES
Tomo posición y respondo. Claramente sí porque, según un relevante operador en ese ecosistema tecnológico, “todos los laboratorios de inteligencia artificial de vanguardia operan dentro de un conjunto de incentivos y restricciones que a veces pueden entrar en conflicto con hacer lo correcto. (Porque) para mantenerse comercialmente viables, (por) permanecer en la vanguardia de la investigación, (por) la presión geopolítica, (por) el orgullo y la ambición, (…) por más sinceramente que cualquiera de nosotros intente hacer lo correcto, siempre estaremos influenciados por esos incentivos”.
El papa Francisco (1936-2025), en Apulia, Italia, el 14 de junio de 2024, ante el G7, hasta donde llegó invitado por la primera ministra italiana Giorgia Meloni, sostuvo que “la Sagrada Escritura atestigua que Dios ha dado a los hombres su Espíritu para que tengan ‘habilidad, talento y experiencia en la ejecución de toda clase de trabajos’”. Las y los desarrolladores y financistas más influyentes de la aldea global lo escucharon con atención.
“La ciencia y la tecnología son, por lo tanto, producto extraordinario del potencial creativo que poseemos los seres humanos”, agregó y, desde su creencia, impetró: “La inteligencia artificial se origina precisamente a partir del uso de este potencial creativo que Dios nos ha dado”.
Prosiguió. La IA, “como sabemos, es un instrumento extremadamente poderoso, que se emplea en numerosas áreas de la actividad humana: desde la medicina al mundo laboral, desde la cultura al ámbito de la comunicación, desde la educación a la política. Y (justamente por ello) es lícito suponer, entonces, que su uso influirá cada vez más en nuestro modo de vivir, en nuestras relaciones sociales y en el futuro, incluso en la manera en que concebimos nuestra identidad como seres humanos”.
Con precisa narrativa añadió: “El tema de la inteligencia artificial, sin embargo, a menudo es percibido de modo ambivalente: por una parte, entusiasma por las posibilidades que ofrece; por otra, provoca temor ante las consecuencias que podrían llegar a producirse (dado que) estamos atravesados por dos emociones: somos entusiastas cuando imaginamos los progresos que se pueden derivar de la inteligencia artificial, pero, al mismo tiempo, nos da miedo cuando constatamos los peligros inherentes a su uso (porque) ciertamente, la llegada de la inteligencia artificial representa una auténtica revolución cognitivo-industrial, que contribuirá a la creación de un nuevo sistema social caracterizado por complejas transformaciones de época (que) podría permitir una democratización del acceso al saber, el progreso exponencial de la investigación científica, la posibilidad de delegar a las máquinas los trabajos desgastantes; pero, al mismo tiempo (y en tono de advertencia preocupante, sostuvo que) podría traer consigo una mayor inequidad entre naciones avanzadas y naciones en vías de desarrollo, entre clases sociales dominantes y clases sociales oprimidas, poniendo así en peligro la posibilidad de una ‘cultura del encuentro’ y favoreciendo una ‘cultura del descarte’”.
Luego, el papa Francisco exhortó a “una reflexión a la altura de la situación”. En ese contexto ubico a “Magnifica humanitas”.
APRENDIZAJE AUTOMÁTICO
IA… ¿qué son estos sistemas? Son el resultado de las investigaciones que se desarrollan “del aprendizaje automático (ML)” que es “un campo de estudio de la inteligencia artificial que se ocupa del desarrollo de algoritmos estadísticos capaces de aprender de los datos y generalizar (nuevos) datos desconocidos para realizar tareas sin necesidad de programación explícita, explican coincidentes publicaciones especializadas en tecnología”.
Christopher Olah (33), canadiense, en 2025 fue incorporado al ranking de archimillonarios que publica la revista Forbes. Por entonces –si se quiere unos pocos meses atrás– su fortuna alcanzaba a los 1.200 millones de dólares. El 10 de marzo pasado la misma publicación reportó a Christofer en el puesto 567 entre las personas más ricas del mundo, con un “patrimonio neto en tiempo real” de 7.000 millones de dólares.
Forbes consigna además que “es cofundador y director de investigación sobre interpretabilidad en Anthropic, empresa que desarrolla sistemas de inteligencia artificial a gran escala”. Detalla también que “en 2021, cofundó Anthropic junto con otros seis exempleados de OpenAI” (otra firma del sector) y que “los inversores privados valoraron (a la nueva empresa) en 380.000 millones de dólares”.
Corría febrero pasado cuando el editor de esa biografía corta de Olah puntualiza que Anthropic “tiene acuerdos de colaboración con Alphabet, la empresa matriz de Google, y con Amazon”. Pero, antes de ello, en OpenAI, este joven ganó experiencia cuando se “desempeñó un cargo similar” y “fue investigador en Google Brain”. Precisa luego que Christopher Olah “no fue a la universidad”. ¿En qué trabaja profesionalmente? Investiga el aprendizaje automático (ML).
REDES NEURONALES
¿Qué es la interpretabilidad de las redes neuronales (NN)? “Es un modelo computacional inspirado en la estructura y las funciones de las redes neuronales biológicas” (como las que tiene cualquier humana y/o humano) y, dentro de ese desarrollo, procurar “la interpretabilidad mecanicista” con la que se apunta a “comprender el funcionamiento interno de las NN”.
Christopher Olah, el pasado lunes 25, estaba junto a León XIV y, junto al él (y con él) justificó su presencia desde una perspectiva ética a la que definió como “nuestro deber hacia los pobres del mundo” para luego detallar tres de sus preocupaciones porque “existe una posibilidad real de que la inteligencia artificial desplace el trabajo humano a una escala enorme”.
Pausadamente, prosigue, “si eso ocurre, apoyar a quienes resulten desplazados será un imperativo moral de proporciones históricas”. Advierte luego que “esta tarea será bastante difícil”, pero va más allá para hacer público que lo “preocupa que gran parte del diálogo actual ignore un desafío aún mayor (como lo es que) el desarrollo de la inteligencia artificial está concentrado en un pequeño número de naciones ricas”.
Así las cosas, Olah lanza un interrogante que inquieta: “¿Cómo podemos garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial se compartan globalmente?” y, sin dilación, responde: “No tenemos un mecanismo para ello. Es un problema sin resolver y es precisamente el tipo de problema que históricamente la Iglesia se ha negado a permitir que el mundo ignore”.
INTERPELACIÓN
Con serenidad prosigue para hacer pública “la necesidad de imaginación y ambición moral respecto a (lo que él llama) florecimiento humano”. Desde ese lugar, entonces, uno de los “padres de la IA” reflexiona e interpela a la aldea global en alta voz.
“Si los modelos de inteligencia artificial van a estar ampliamente presentes (en la cotidianidad), ¿cómo será una vida floreciente para las personas, las familias y el mundo? Hoy, los padres ya están preocupados por la mente de sus hijos; las personas, por el futuro de su trabajo. (Y) Estas no son preguntas que un laboratorio pueda responder”, advierte. “Son preguntas que tradiciones como la suya (dice mirando al papa León) han sostenido durante milenios, y necesitamos que sigan sosteniéndolas en este nuevo momento de la historia”.
Sin resuello Christopher Olah sostiene que “la tercera necesidad” ante las IA es la de “discernimiento sobre la naturaleza misma de los modelos de inteligencia artificial”. Con perfume de autocrítica el joven expresa lo que interpreto como sus temores.
“Soy científico”, precisa. “Dirijo un equipo de investigación que estudia la estructura interna de estos modelos, lo que realmente sucede dentro de ellos. Y (en tono confesional revela) seré honesto: seguimos encontrando (en nuestro trabajo) cosas misteriosas, incluso inquietantes. (Porque) Encontramos estructuras que reflejan resultados de la neurociencia humana. Encontramos evidencia de introspección. Encontramos estados internos que funcionalmente reflejan alegría, satisfacción, miedo, dolor e inquietud. (Y) No sé qué significa eso, pero creo que merece un discernimiento continuo”.
Sinceridad conmovedora. León XIV, el pontífice en su rol de jefe de Estado, como en 1891 León XIII frente a la Segunda Revolución Industrial y, tal vez, Eugenio IV frente a la irrupción de la imprenta de tipos móviles de Johannes Gutenberg en la ciudad de Maguncia, del Sacro Imperio Romano Germánico, se ubicó junto con las y los vulnerables. Nada nuevo. Simplemente, renueva el principio de continuidad jurídica de los Estados.
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Parroquia San Charbel de Asunción se unió al rosario mundial por la paz, convocado por el Papa
La parroquia San Charbel de Asunción se sumó al rosario mundial por la paz con el Papa León XIV, que se realizó este sábado, desde las 14:00 de nuestro país.
“Al concluir el mes mariano, en conexión con todos los santuarios, nos unimos en oración desde Paraguay”, señalaron desde la comunidad religiosa.
La cadena de oración se realizó en la fecha de manera simultánea en cuatro santuarios, en Lourdes (Francia), Fátima (Portugal), Medjugorje (Yugoslavia) y Charbel en Annaya-Líbano y en diferentes partes del mundo que se unieron al Vaticano.
“Tenemos que rezar por tanta violencia en el mundo, no hay de otra. Al Papa le dicen que tiene que hacer guerra para que haya paz, pero el Papa no hace guerra”, expresó el padre Andrés al Diario La Nación de NaciónMedia.
También el Arzobispado de Asunción se unió al rosario, que se realiza desde la Gruta de Lourdes, en los Jardines Vaticanos para clausurar el mes mariano, con la participación del Santo Padre.
“Unidos a los fieles de todo el mundo, elevamos nuestras oraciones a la Santísima Virgen María, pidiendo su intercesión por la paz, la reconciliación y la esperanza para toda la humanidad”, señalaron desde el Arzobispado.
En comunión con santuarios marianos y comunidades de fe de todo el mundo, los fieles elevaron sus oraciones por la paz, la esperanza y la reconciliación entre los pueblos, especialmente por quienes sufren a causa de la guerra y la violencia.
A invitación del Papa León XIV, diversos santuarios marianos y lugares de fe en distintos países se unieron a la iniciativa, creando una gran cadena de oración global. Desde América hasta Europa y Asia, miles de creyentes elevaron juntos sus súplicas por la paz, respondiendo al llamado del Santo Padre.
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Papá de Tobías, el niño “tragado” por el raudal en San Lorenzo, se encadenó pidiendo justicia
El padre de Tobías, el niño arrastrado por el raudal en San Lorenzo, se encadenó este martes exigiendo avances en la investigación de la muerte de su hijo. Pidió la celeridad en las pericias pendientes a tres meses de la tragedia.
“El raudal le tragó a mi hijo y aún no tenemos respuestas. Ya no sé quién me miente”, dijo en el programa Dos en la Ciudad de canal GEN y Radio Universo 970AM. La familia no está encontrando respuestas en la justicia, por lo que Reinaldo Suárez llegó hasta la sede del Laboratorio Forense del Ministerio Público, donde se encadenó.
“Esto es algo irregular, es criminal, que no nos merecemos ningún ciudadano paraguayo. Sigo esperando la pericia forense. Hace tres meses que el agua le tragó a mi hijo y todavía no tengo ninguna respuesta de las autoridades”, manifestó.
En ese sentido, lamentó la lentitud en el proceso judicial. “Pidieron un mes de plazo y se les concedió, pero si era el hijo de un diputado, de un senador, de alguien con dinero, esto enseguida se remitiría”, cuestionó.
El hombre fue recibido tras su medida de fuerza, pero le dijeron que necesitaban más tiempo. “Me recibió la jefa de Laboratorio y me dijo que hace poquito recibieron los papeles para que ellos puedan analizar y remitir de vuelta a la sede fiscal”, refirió el denunciante.
Anunció que seguirá encadenado de manera indefinida hasta obtener respuestas. “A partir de hoy empieza mi vigilia y voy a seguir hasta que las autoridades se pongan las pilas y hagan su trabajo”, expresó.
Su pedido especial es que se haga justicia y que los responsables paguen por lo sucedido. “Lo que pido es justicia, nada más, para que el alma de mi hijo pueda descansar, porque quiero que los criminales que dejaron una ‘garganta del diablo’ se enfrenten a la justicia”, indicó.
Mencionó, además, que nadie del consorcio encargado de las obras se acercó a su familia para hacerse responsable de los hechos. “A partir del 13 de febrero mi vida cambió totalmente, y solo pido justicia, justicia por Tobías”, subrayó. Por otro lado, pidió oraciones a la ciudadanía, de manera a sobrellevar el difícil momento que atraviesan.
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El papa recibirá a Marco Rubio el jueves en el Vaticano
León XIV recibirá al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el jueves en el Vaticano, anunció el lunes la Santa Sede, menos de un mes después de las duras críticas del presidente Donald Trump contra el papa.
Durante su viaje, el jefe de la diplomacia estadounidense también debería verse con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, contra quien Trump arremetió después de que esta saliera en defensa del pontífice.
“El secretario Rubio se reunirá con el liderazgo de la Santa Sede para analizar la situación en Oriente Medio y los intereses comunes” en las Américas, declaró el Departamento de Estado.
Cuba es uno de los temas que podría surgir en la reunión en un momento de crecientes tensiones entre La Habana y Washington.
El Vaticano ha ejercido de mediador entre Estados Unidos y la isla en varias ocasiones.
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“Las reuniones con sus homólogos italianos se centrarán en los intereses comunes en materia de seguridad y en la coordinación estratégica”, afirmó el Departamento de Estado.
La audiencia del papa con Rubio, un católico devoto que acude regularmente a misa, está prevista a las 11H30 (09H30 GMT) y durará unos 30 minutos, dijo el Vaticano.
El diplomático se reunirá también con el secretario de Estado y número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, indicó a la AFP una fuente del Gobierno italiano.
También tiene citas con los ministros italianos de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, y de Defensa, Guido Crosetto, en un contexto de fuertes tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos por la guerra en Oriente Medio.
Según los medios italianos, la audiencia en el Vaticano tiene como objetivo intentar reanudar las relaciones bilaterales tras la polémica surgida en abril por las críticas de Trump contra el papa estadounidense.
En los últimos meses, el primer papa estadounidense de la historia, que también tiene nacionalidad peruana, ha arremetido contra la política antimigratoria del gobierno de Trump y ha criticado la guerra en Irán.
Trump había respondido a un discurso antibélico del pontífice calificándolo de “débil” y de “terrible” en política exterior. También aseguró no ser “un gran admirador” de León XIV.
El sumo pontífice reaccionó afirmando tener el “deber moral de expresarse” contra la guerra y dijo no tener “miedo” de la administración Trump.
Estas críticas indignaron a varios dirigentes, empezando por Meloni, una líder de extrema derecha que suele ejercer de puente entre Europa y Washington.
León XIV, de 70 años, ya había recibido a Marco Rubio en el Vaticano en mayo de 2025 junto al vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, pocos días después de su elección como líder de los 1.400 millones de católicos del mundo.
- Fuente: AFP
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