La noticia de que viene un bebé en camino suele ser una inmensa alegría para las familias, principalmente para los abuelos, quienes esperan con mucha ilusión al nuevo integrante. En un video viralizado en las redes sociales, un hombre se emociona tanto al conocer a su nieto que rompe en llanto y conmueve a todos.
El bebé es el primer niño nacido en una familia de niñas y sus padres decidieron llamarlo Sebastián Melchor. Su segundo nombre es en homenaje a su abuelo, quien en el video se muestra completamente emocionado al ver por primera vez el rostro de su nieto, acompañado por su esposa durante la visita.
“Bienvenido” dice el abuelo entre lágrimas contemplando al recién nacido dormido en una cuna hospitalaria. El hombre tiene dos hijas y tres nietas, pero aunque adora a las niñas, el abuelo se preguntaba cómo sería tener un niño en la familia; y finalmente su deseo se hizo realidad. El emotivo momento rápidamente circuló en las redes y más de uno se sintió identificado.
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Un vínculo lleno de valores
Los abuelos transmiten valores importantes en la vida de sus nietos, que los ayudan a formar su identidad, a convivir mejor con los demás y a enfrentarse a todas las adversidades. Ser tolerantes es una de las cualidades que tienen los abuelos frente a los caprichos, las ganas, las voluntades, así como a las rabietas o enfados de los nietos.
Son capaces de mostrarse comprensivos y a través de ello consiguen enseñar a los niños a controlarse. Además, los nietos hacen que los abuelos estén activos y despierten su vitalidad, de hecho hay casos de personas mayores que se encontraban decaídos y revivieron con el nacimiento de un nieto.
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Aumento de virus respiratorios: pediatras recomiendan proteger a los bebés con la inmunización
Con las bajas temperaturas aumenta la circulación de virus respiratorios como influenza, Virus Respiratorio Sincicial (VRS) y otros agentes estacionales. Ante esa situación, los especialistas recomiendan prevenir el contagio teniendo al día la vacunación de los niños.
La Sociedad Paraguaya de Pediatría (SPP), pide a las familias verificar que los bebés hayan recibido la dosis de Nirsevimab, disponible contra el VRS, principal causa de bronquiolitis y neumonía durante los primeros meses de vida de los bebés.
“Recomendamos la protección contra enfermedades respiratorias estacionales mediante las vacunas disponibles. También es importante que las familias verifiquen en las libretas de vacunación de sus bebés”, señaló la Prof. Dra. Julia Acuña, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Pediatría.
Todos los niños nacidos entre noviembre de 2025 y julio de 2026 deben recibir esta protección. La especialista explicó que se trata de una protección que ayuda a evitar las formas más graves de la enfermedad en una etapa particularmente vulnerable de la vida.
“Todos los bebés que atraviesan su primer invierno están en riesgo de desarrollar cuadros graves por Virus Respiratorio Sincicial. Por eso, la prevención es fundamental en esta época del año, cuando aumentan las consultas y hospitalizaciones por enfermedades respiratorias”, advirtió.
La inmunización contra el VRS está dirigida a niños nacidos entre noviembre de 2025 y julio de 2026, bebés menores de 12 meses con factores de riesgo, como prematuridad, enfermedad pulmonar crónica o cardiopatías e infantes de hasta 2 años con cardiopatía congénita que cumplan criterios específicos. La protección se realiza mediante una única dosis de Nirsevimab, disponible de manera gratuita en los servicios del Ministerio de Salud Pública.
“El mejor momento para proteger a un bebé es antes de que se enferme. Todavía estamos a tiempo de prevenir complicaciones y hospitalizaciones. Por eso pedimos a las familias que no esperen y acudan al vacunatorio más cercano”, destacó la pediatra.
La Sociedad Paraguaya de Pediatría también recuerda a las familias que están recibiendo a un bebé en estas semanas que consulten en la maternidad, antes del alta médica, si el recién nacido ya recibió Nirsevimab. “Es una oportunidad muy importante para salir de la maternidad con una defensa inmediata frente al Virus Respiratorio Sincicial, especialmente en plena temporada de circulación viral”, enfatizó la Dra. Acuña.
Más de 40 mil bebés ya fueron protegidos contra el VRS en Paraguay mediante la aplicación de Nirsevimab. Hasta el 18 de junio, el Ministerio de Salud Pública aplicó 40.533 dosis de esta protección. Sin embargo, los especialistas recuerdan que todavía existen niños dentro de la población objetivo que necesitan recibirla antes de que avance la temporada invernal.
Para más información sobre los puntos de vacunación habilitados, las familias pueden consultar www.vacunate.gov.py.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.
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Hay más de 1 millón de padres que conviven con sus hijos
El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer indicadores sobre las características demográficas, educativas y laborales de los padres que viven con sus hijos e hijas en el país, en conmemoración del Día del Padre, que se celebra hoy domingo 21 de junio.
De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2025, en Paraguay existen aproximadamente 1.009.064 padres que actualmente conviven con sus hijos, de los cuales el 71,0 % reside en áreas urbanas y el 29,0 % en áreas rurales.
Con relación al estado civil, cerca de la mitad de los padres son casados (49,8 %), mientras que el 41,6 % se encuentra en unión libre. El 3,6 % está separado o divorciado, el 3,3 % es viudo y el 1,7 % se mantiene en soltería.
Alrededor de 890 mil se encuentran ocupados, lo que refleja el importante rol que desempeñan como sostén económico de sus hogares. Los datos muestran además que los padres cuentan, en promedio, con 10 años de estudio.
La participación laboral de los padres se concentra principalmente en ocupaciones vinculadas a los oficios y actividades operativas. El 24,2 % se desempeña como oficiales, operarios o artesanos; el 15,0 % realiza trabajos no calificados; el 14,8 % trabaja en servicios y ventas de comercios y mercados; mientras que el 11,6 % corresponde a agricultores y trabajadores agropecuarios y pesqueros, y el 11,6 % a operadores de instalaciones, máquinas y montadores.
Respecto a la cuestión etaria, más de la mitad de los padres (51,2 %) tiene entre 30 y 49 años. Por su parte, el 25,6 % tiene entre 50 y 64 años, el 12,8 % supera los 65 años y el 10,4 % es menor de 30 años.
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“El mayor legado que quiero dejarle es mi ejemplo”
Por: Adelaida Alcaraz
Acostumbrado a asumir riesgos y construir proyectos, Paulo Duarte enfrenta hoy el desafío más importante de su vida: formar a un hijo. En esta entrevista, el CEO de Broterra reflexiona sobre el legado, la familia y el Paraguay que espera ver florecer junto a una nueva generación.
Hace apenas una semana nació Octavio. Todavía es demasiado pequeño para entender el mundo que lo rodea. No sabe qué es una empresa, qué significa emprender o por qué su padre pasa horas pensando en proyectos, fábricas y futuros posibles, pero sin saberlo, ya cambió la vida de un hombre acostumbrado a convivir con los desafíos.
Paulo Duarte, CEO de Broterra, lleva años tomando decisiones difíciles. Como emprendedor aprendió a caminar sobre terrenos inciertos, a apostar cuando otros dudaban y a convertir ideas en realidades. Sin embargo, reconoce que ninguna experiencia se compara con la que vive hoy.
“Siento que toda la vida tuve que aprender a disfrutar de lo que me genera incertidumbre y emociones al mismo tiempo”, reflexionó. “Probablemente no tenga todas las respuestas para las preguntas que se me van a presentar como padre, pero el entusiasmo, la emoción y el amor que me generan son muy superiores a cualquier duda”, afirmó el CEO.
Y cuánta verdad hay en todo esto. Detrás del empresario que proyecta triplicar la capacidad industrial de Broterra para 2027, hay un hombre que acaba de descubrir que el desafío más importante de su vida no se mide en facturación, metros cuadrados ni balances; se mide en ejemplo.
La llegada de Octavio cambió su forma de entender el éxito. “Hace mucho tiempo aprendí que el éxito no es sinónimo de cosas materiales ni de cuentas bancarias llenas de dinero. El éxito es libertad, bienestar emocional, bienestar físico y poder compartir la vida con las personas que queremos”, aseguró.
Pero hay una enseñanza que desea transmitirle por encima de todas. “El éxito está en no abandonar, en continuar a pesar de que muchas veces no queremos o sentimos que ya no damos más”, sostuvo enseñando su filosofía de vida.
En un tiempo donde el mundo premia los resultados rápidos, Paulo apuesta por valores menos visibles, pero mucho más duraderos: disciplina, resiliencia, coherencia y humildad. “El mayor legado que quiero dejarle a Octavio es mi ejemplo. Que vea a una persona honesta, íntegra, coherente, que se juega por lo que sueña y por lo que cree”, confesó.
Con esto, Paulo no habla de herencias materiales sino más bien de carácter, valores y enseñanzas con valor real, aquellas que sobreviven a cualquier éxito empresarial.
Como padre reciente, también reconoce que la paternidad modifica la manera de liderar. “Nos obliga a convertirnos en mejores personas y mejores líderes. Me genera más hambre, más ganas de crecer y de ofrecerle todo lo mejor. Y no me refiero solamente a lo material, sino al tiempo, la reputación y el legado”, reflexionó.
Quizás por eso la llegada de un hijo también amplía la mirada sobre el país, ya que cuando Paulo habla de Paraguay, tras haber sido presidente de UIP Joven y de liderar proyectos de gran envergadura, imagina que el Paraguay que recibirá Octavio, no mostrará únicamente crecimiento económico. Significará orgullo, identidad y futuro.
“Espero que él encuentre un Paraguay integrado a la economía mundial, competitivo, prestigioso y del que pueda sentirse orgulloso. Un país que le genere autoestima por ser paraguayo y donde sienta la necesidad de ser protagonista de su construcción”, afirmó.
Su optimismo forma parte de una generación de empresarios que ve al Paraguay atravesando uno de los momentos más prometedores de su historia. Un país que atrae inversiones, desarrolla industrias, genera empleo y comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en los mercados internacionales.
Y mientras Octavio da sus primeros días de vida, Broterra también se prepara para una nueva etapa. La empresa acaba de regresar de un viaje por Asia y avanza en un ambicioso plan de expansión que contempla casi triplicar su capacidad industrial para 2027.
Pero incluso frente a semejante desafío, Paulo tiene claro cuál es el proyecto más importante. No está en una fábrica ni en una inversión, está en su casa, durmiendo en una cuna.
Para Paulo Duarte, la mayor obra que comienza hoy no es la próxima expansión de Broterra, es ayudar a formar a un niño que algún día pueda sentirse orgulloso del país que heredó y del ejemplo que recibió.